POV Bella

Había pasado ya unos días, desde que empezamos a discutir sobre nombres para el bebé, Edward insistía en que sería una niña por otro lado yo sabia, que era un niño... Y no eramos los únicos que discutíamos sobre esto toda la familia se ha trazado apuestas sobre que sera. JA! Ya me reiría de todos los perdedores y sobre todo de Edward cuando se enteren que es un bello varoncito.

Esto de arreglar maletas es una locura, hoy tomaríamos un nuevo vuelo a Brasil, ya que Edward y yo no terminamos nuestro tiempo de luna de miel y yo quería volver antes de que naciera el bebé.

A sí que me encontraba con una gran maleta abierta frente de mi guardando toda la ropa que Alice había aprobado mía y de mi esposo, claro no era ropa tan atrevida por que le recordé que me sentía muy incómoda y me negué a dejarla que hiciera mi equipaje ella.

-Amor de mi vida- dijo Edward como saludo entrando a nuestra habitación para luego plantarme un largo beso en la boca. Acababa de llegar de caza con sus hermanos

- hola cariño ¿como estas?- le dije abrazándolo.

-muy bien, ahora que estoy a tu lado- dijo dejando suaves caricias en mi vientre donde descansaba nuestro pequeño milagro- ¿cómo se ha portado hoy mi bebé?

- pues, dado que aun no se mueve mucho, creo que bien, aunque me ha hecho vomitar esta mañana- dije arrugando la cara.

- ¿estás listo todo ya, amor?- pregunto Edward aun acariciando mi vientre- debemos estar en el aeropuerto en tres horas- comento mirando su reloj

- estoy haciendo las maletas y ya me bañe por lo que el que falta por estar listo eres tú.- conteste

- voy a ducharme y regreso para que nos vayamos- dijo dirigiéndose hacia el baño.

Luego de dos horas estábamos llegando al aeropuerto, revisaron nuestro equipaje, verificaron nuestros pasajes y nos mandaron a sentar en la sala de espera a aguardar que llamaran nuestro vuelo.

-Ed...- dije con la voz más melosa que pude.

- dime mi amor- respondió de inmediato.

-¿podrías traerme algo de comer?, muero de hambre- le dije con un puchero made in Alice Cullen.

-sabes que cuando me pides algo de esa manera caigo rendido- dijo dándome un sonrisa llena de amor- ¿que le provoca comer a mi princesa?

- no lo sé algo así como doritos con helado- respondí con emoción

-Mmm... Eso suena algo raro incluso para comida humana- dijo frunciendo el seño.

Entonces puse una cara triste acompañada por un puchero.

- de acuerdo, veré que consigo que se le parezca- dijo parándose de su silla- todo para complacer el primer antojo de mi esposa- dijo guiñando un ojo.

Espere unos minutos que se me hicieron eternos hasta que al fin pude ver a Edward entre el montón de gente traía un helado en una mano y un paquete de doritos en otra.

- aquí esta- dijo pasándome las cosas cuidadosamente, para luego sentarse a mi lado- no te imaginas la cara de la cajera cuando le pedí un helado de dorito- dijo haciendo una mueca graciosa- hasta que me ofreció esta solución- dijo señalando lo que me estaba devorando es ese momento.

- no es tan raro- murmure yo ofendida- si existe...

-¿dónde?- respondió divertido

- hay una heladería que tienen un record Guinness por la mayor variedad de helados, tienen cientos de sabores, hasta de camarones, por lo que seguro tienen de doritos- conteste triunfante.

- ¿dónde queda? Para buscarte uno- atajo elocuente.

Le saque la lengua.

- no lo se, lo vi en un libro- admití

- lo sabia no existe

- claro que existe- exclame furiosa- préstame tu teléfono para buscarlo

- ten, pero si gano y no existe mi paga posiblemente dañe otro cabesero- dijo carcajeandose de mi cara de rabia y dándome un sexy guiño, mientras me pasaba su telefono con conexion a internet.

- y si yo gano dormiremos en habitaciones separadas- respondí con suficiencia

-eso no te lo crees ni tú misma- comento riendo.

Después de unos minutos hurgando en internet al fin lo conseguí.

-JA! Queda en Venezuela, sabía que existía, lo sabia- exclame victoriosa y varias personas se nos quedaron viendo-¿dónde queda Venezuela?- dije roja de vergüenza.

- queda relativamente cerca de Brasil está al lado- me contesto con paciencia- algún día iremos y le compraremos un extraño helado a nuestro hijo- dijo mientras sus ojos brillaban de ilusión, aunque cambiaron de repente- y hablando de la apuesta...

- una apuesta es una apuesta- le corte riendo.

- ya buscare mis formas de hacerte cambiar de opinión- musito seguro.

Y ya ansiaba yo que llegara el momento en que empezara a hacerme cambiar de opinión.

-bueno, por ahora señor Cullen puede empezar dándole un beso a su esposa embarazada- dije con una gran sonrisa.

Entonces acerco sus labios a los míos en un corto beso, que yo tuve que prolongar, hasta que los altoparlantes anunciaron nuestro vuelo.

Seria un lago viaje...

Al subir al avión caí en una especie de letargo no me había dado cuenta de lo cansada que estaba hasta ese momento, así que recostada en el hombro de Edward caí en un profundo sueño lleno de caras de bebé sonrientes...

-Bella... Cariño- escuche que Ed en mi oído- llego la hora del trasbordo- quieres que te lleve en mis brazos- lo mire a los ojos buscando algún signo de chiste en eso pero sus ojos mostraban bastante seguridad y determinación.

- no es necesario, ya estoy despierta- murmure adormilada.

- ¿segura? Sabes que puedo cargarte- murmuraba en mi oído mientras me acariciaba la mejilla.

Me tome un momento para imaginar a Edward cargando con migo por todo el aeropuerto, a la vez que revisaba los pasaportes ¡qué pena pasaría! Motivo por lo que busque fuerza de donde no tenía para despertar y hacer el trasbordo.

Nos movimos rápido por el aeropuerto comí una dona para levantar mis energía no sin que Edward me reprendiera por consumir tanta azúcar y subimos al nuevo avión para seguir con el viaje sin embargo ya no conseguía .

- Bella...- musito Edward en mi oído.

- dime- fue mi respuesta

-¿crees que seré un buen padre?- me dijo con vergüenza y bajando la mirada.

- otra vez, con eso cariño ya te dije que lo harás genial.

-pero Bella, va a ser tan frágil, tan pequeño, tan dependiente de nosotros- murmuro con tono melancólico- y si no se cómo hacer que deje de llorar o lo agarro con demasiada fuerza y se hace daño.- cada vez hablaba más deprimente- me preocupa que no lo pueda cuidar de mi mismo.

Todas sus palabras me llenaron de ternura, es tan lindo cuando se llena de dudas sobre su paternidad.

- Edward, si hay alguien que puede tener duda sobre ser una mala madre soy yo- dije frunciendo el seño- no tengo ni idea de cómo cambiar un pañal y soy tan torpe... Por otro lado estoy súper segura que serás el más maravilloso padre que exista, eres tan delicado, cuidadoso, amoroso y podría seguir horas diciendo tus cualidades- dije mientras le acariciaba la mejilla- será el niño más querido y consentido del planeta.

-Bells, tu serás una gran madre de eso no hay duda-

-¿cómo se que no te aburrirás de mi?- expuse yo mis propias dudas- cuando este gorda, fastidiosa y era un tema que me preocupaba

- nunca, podría aburrirme de ti y ahora menos que me has dado el mayor regalo que me podrías haber dado- comento mientras movia su mano en mi vientre- eres perfecta, a mis ojos no tienes defectos y este pequeño milagro que esta aqui-dijo mientras sequia apuntando a mi vientre- es la mayor muestra de perfección.

Dicho esto se inclino y me beso, un beso donde estaban representado todas nuestras inseguridades y lleno de esperanza fue un beso hermoso y dulce que movio todo en mi interior.

- ahora, mi amore, descansa un poco- dijo mientras me acomodaba en su pecho.

- oye, ¿sabes por que los chicos y Carlisle y? Se están portando tan extraño- pregunte curiosa últimamente casi ni estaban en la casa.

-Carlisle tiene mucho trabajo, Esme está arreglando un viaje de luna de miel para ella y para Carlisle y en cuanto a los demás, que te puedo decir ellos son raros- fue su simple respuesta pero vi mentira en sus ojos.

-¿que sabes que yo no?- le interrogue

- técnicamente nada- dijo cauteloso

- sabes que odio las sorpresas- exprese frustrada

-lo sé, mi vida pero déjalos esta vez sorprenderte- dijo acariciando mi mejilla.- aparte de que se supone que yo tampoco se nada- agrego encogiéndose de hombros.

- de acuerdo- musite algo

- esa es mi chica-dijo riendo

Y así entre conversaciones de nombres para el bebé y proyectos para el futuro se paso todo el vuelo hasta que llegamos a Brasil.

Caminábamos por la salida del aeropuerto ya era de noche y buscábamos un taxi después de poco tiempo conseguimos uno quien ayudo a Edward que cargaba con todas las maletas a meterlas en la cajuela del auto, mientras compartían una Cortez conversación (que por supuesto yo no entendía)

Luego subimos ambos en la parte trasera del coche y empezamos a movernos por las calles de Brasil hasta llegar al puerto, donde obviamente Edward cargo todas las maletas ahora mas que nunca por mi "condición" como si estuviera enferma solo estaba embarazada, yo se que igual no le van a provocar ninguna hernia, pero me hace sentir inútil.

Luego de subir al bote me quede observando el hermoso mar, las estrellas pero sobre todo el bello rostro de mi esposo radiante ante la luz de la luna.

- ya estamos por llegar ¿estás agotada?- pregunto cariñoso

- creo que sí, necesito una cuantas horas de sueño- dije dando un bostezo involuntario- pero creo que está tratando de zafarse de sus deberes conyugales señor Cullen.

- ho, querida pero si no fui yo el que dijo que dormiríamos en habitaciones separadas- contraataco

- cierto, entonces creo que estoy muy cansada y dormiré, pero si de algo estoy segura es que no podre dormir sin ti a mi lado- dije sinceramente- además podemos dormir en habitaciones separadas, por algo es una ventaja que no duermas...

Ya era de mañana es mas debía ser casi medio día pero seguía recostada sobre el duro pecho de Edward después de que el "no te acostaras en la misma cama que yo" flaqueara apenas atravesar el umbral de la puerta.

-sabes que amo tu pelo revuelto por la mañana- susurro Edward en mi oído apenas sintió que me desperté.

- pues, yo creo que se ve como un nido de pájaro- murmure estirándome para luego pararme lentamente y dirigirme al baño para tomar una larga y desperesadora ducha, me peine y vestí rápidamente ya que moría de hambre.

Y pos supuesto mi perfecto esposo ya tenia el desayuno hecho y servido, por lo que me senté a comerlo rápidamente sin entablar conversación hasta terminar.

- come un poco más lento, cariño recuerda que esta mañana no has vomitado- me recordó Edward.

- lo sé, lo sé, creo que es algo que ya estoy superando- dije contenta de que al fin se hayan ido las nauseas matutinas. Pero nada mas al decir eso sentí un mareo seguido de arcadas y sali corriendo al baño para devolver todo lo que me había tragado.

- creo que fui muy ilusa, al pensar que el vomito desaparecería- comente luego de que terminara de vomitar, mientras Edward me pasaba un poco de papel para limpiarme la boca.

- es parte del embarazo, cariño, aparte de que se nos ha olvidado tus vitaminas y medicamento para el vomito- dijo alentadoramente- espera aquí voy por ellos.

Y después de un rato regreso con un vaso de agua y los pequeños comprimidos en su otra mano.

Disculpen al tardanza se que no tengo perdón y mas que tengo este cap listo desde hace dos semanas, :s que les puedo decir.