Maldición
Estaba sentado en el regazo de su maestro en el asiento en el que este solía sentarse en la agencia, frente a la laptop cerrada, con su espalda apoyada sobre su pecho y las manos de este aferradas a su cintura en un íntimo abrazo, y sus manos sobre las del mayor. No recordaba cómo o porqué le había pedido que lo hiciera, pero no se rehusó, y se sentó sobre este.
El mayor le hablaba con voz ronca al oído oliendo su cuello, dejando que su cálido aliento lo invadiera.
-Mob, has crecido-
-Maestro...- susurró nervioso por el contacto.
-También tu cuerpo, aunque tu piel sigue siendo suave- continuó depositando suaves besos en su cuello, y sus manos sacando la parte de la camisa dentro del pantalón del menor.
-¿Q-qué está...?- su corazón latía más rápido, sin entender lo que sucedía ni porqué estaba tan ansioso de que algo más pasara.
-Shhh...- lamió su cuello mientras sus manos desabrochaban la camisa del pelinegro.
-¿Maestro..?!- estaba empezando a jadear, se tapó la boca, le daba vergüenza ser escuchado; era increíble cómo su cuerpo respondía por la cercanía del contrario, el sólo sentir la saliva de este recorriendo su piel le hacía sentir como una placentera corriente eléctrica recorriendo su cuerpo terminando entre sus piernas.
-Vamos, Mob, muévete, sé que quieres hacerlo. – susurró a su oído mordiendo luego su lóbulo, a la vez que sus manos acariciaban sobre el pantalón el miembro del menor, mordió su cuello.
-Nngh... ahhh...!- el placer lo recorría, la mordida lo sacudió, el mayor no dejaba de acariciarle, y quería que continuara, aunque le empezara a doler y quisiera quitárselo, pero también que lo dejara e hiciera algo más, no sabía qué, pero lo necesitaba. Movió sus caderas obedeciendo lo que dijo el otro, sintiendo cómo poco a poco algo se elevaba atrás suyo y su instinto le decía que debía empujarse allí.
-Ah... Mob, tan bueno...- susurró a su oído, una de sus manos empezó a tocar las zonas que había dejado descubiertas y pronto se encontraba acariciando su estómago desnudo, dirigió poco a poco sus manos más abajo, pero sin llegar a tocar si quiera su ropa interior, y volvía a deslizarse más arriba a jugar con su ombligo.
Una mancha oscura y húmeda se formaba en sus pantalones, le dolía, quería que los desabrochara en ese instante, sus ojos comenzaban a lagrimear.
-Ahh... Maes...tro...ah... más, por... ahhh...favor- no sabía de dónde sacó la valentía para decirlo, pero quería con desesperación que lo tocara más.
-Ah…Mob... siempre... tan lindo…- desabrochó lentamente los pantalones de Shigeo, parecía que también le dolía a él tenerlos abrochados, mientras Mob no dejaba de restregarse.
Sintió cómo las manos de su maestro deslizaban su pantalón hacia afuera, tocando sin pudor la piel que se iba mostrando, deteniéndose en sus glúteos y amasándolos.
-Párate, Mob-
Obedeció sintiendo caer sus pantalones hasta su pantorrilla. Oyó un cierre bajarse detrás de él y tela arrugarse. Tragó saliva queriendo voltear la vista.
-Siéntate-
Su maestro ya no llevaba saco, y sus pantalones también estaban abajo, por lo que pudo sentir claramente la piel del mayor, se encontraba entre el cuerpo y el miembro caliente y grueso de este. Reigen empujó la silla un poco más atrás, y lo guio para que se quitara sus zapatos y apoyara sus pies sobre el escritorio, acariciando sus piernas tentativamente cerca de su intimidad mientras las levantaba para acomodarlas.
-Mob,… eres tan bueno, Mob, continúa restregándote, Mob- le ordenó mientras lamía su oído y seguía acariciando sus muslos.
Restregó su entrada contra su miembro. Reigen empezó a masturbarlos con una mano a ambos.
Temblaba y gemía de placer, sus ojos estaban nublados; sus miembros palpitaban. Una sensación extraña, que lo aterraba por desconocerla se formó en la boca de su estómago.
El mayor dirigió la mano que acariciaba sus muslos a su boca, indicándole que chupara dos dedos. Lo hizo, gimiendo más fuerte porque no podía cerrar del todo su boca.
-Ah… ngh… Me gustas, Mob…- mordía de nuevo su cuello.
-AAAHHHhhhh … Ah… ah… ah… Maestro, yo...-
– Detente, Mob-
No quería dejar de moverse, pero lo obedeció.
Dejó de masturbarlo, y empezó a masturbarse sólo a sí mismo ante la atenta mirada de Shigeo, llevó sus dedos humedecidos a la entrada de este, con un dedo siguió su contorno, como pidiendo permiso para entrar.
Shigeo asintió con la cabeza.
Arataka introdujo un par de veces un dedo en la entrada del menor, y luego otro; los empujaba sin piedad una y otra vez dentro de este, que jadeaba en voz alta sin poder controlarse, con algunas lágrimas de placer deslizándose por sus calientes mejillas, gimiendo cada vez más fuerte.
-Ah… ¿Estás… bien, … Mob?...-
-Ahhh…Ah..se…ah..AAAHHHHH….ah…siente…ah…AH…bien…AHHH…AAAHHHhhh...mAEstro….-
-Mob… Mob… ahhh… Mob, te… quiero, Mob- susurraba en su nuca.
-Ah….AHHH…Ma…maes…maestro…yo…Ahhh…ngh….me…ah!..ven…go…ah…AHHH-
Giró el cuerpo de su discípulo lo suficiente para ver algo de su rostro. -Ahhh….Te amo tanto, Mob –
-AHHH…. Maestro… Ah… ah… maestro ah….AahHh.. maestro... Ara…tak… aaaAAAHHHhhhhhh…...!- se vino con fuerza, salpicando sobre sí mismo y las manos de su maestro.
-Ahhh…Shigeo!- se vino en su propia mano, aunque algo cayó entre la espalda baja y el miembro del pelinegro.
Sus piernas temblaban; como pudo su maestro le ayudó a voltearse para verse cara a cara.
Sus labios se tocaron, el mayor mordió su labio inferior, lo que lo obligó a dar un gemido que el mismo rubio calló apegando más sus bocas entrelazando sus lenguas. No tenía ninguna experiencia besando, pero se sentía bien, muy bien. Por falta de aire tuvieron que separarse, cayó un hilo de saliva entre sus bocas.
Aún seguía agitado por lo acontecido.
-Yo… también lo quiero, maestro...- dijo entre jadeos mirándole a los ojos, totalmente sonrojado.
-Mob, Mob, Mob... sé mío, Mob...- susurró el mayor acariciando sus glúteos, obligándolo a levantarse un poco, dirigiéndolo a posicionarse sobre su miembro.
No podía sostenerse con sus piernas, por lo que usó su telequinesis para levantarse, se apoyó sobre el pecho del mayor, y rodeó su cuello con sus brazos.
-Mío… mi Mob…- le sonrió con una mirada embelesada.
-ah…maestro…- se empujó a sí mismo sobre el miembro del mayor. Se sentía tan bien, por fin era uno con su maestro, por fin… y el miembro húmedo de esperma caliente entraba en él invadiéndolo, se sentía tan bien….
-Ah…. Mob -
-…Mob- Su voz sonaba distinta.
-Mob- Su rostro se veía preocupado.
-¡MOB! –
-….-
Su rostro palideció. ¿Por qué sonaba como Dimple?
Abrió los ojos, por unos segundos vio todo borroso, luego su vista se acomodó a la luz del lugar. Frente a él se encontraba el fantasma preocupado señalándole los objetos del cuarto flotando y diciéndole que se calmara.
¡Un sueño!... Se sonrojó violentamente, entrando en pánico ¿Habría hablado con voz alta durante este? Esperaba que no, realmente esperaba que no. Las cosas flotaron más alto. Tenía que calmarse, Dimple no se estaba burlando de él, seguramente no había dicho nada.
Cuando se calmó exigió al fantasma retirarse de su cuarto.
Tenía que admitir que estaba decepcionado.
Recordó los gifs de la página web. ¿Se sentiría tan bien como lo había soñado? En aquellas imágenes parecía que sí…
Creó una barrera protectora en su cuarto para que no fuera posible que Dimple pasara.
Sentía una leve picazón en su parte inferior. Su miembro estaba húmedo, aún un poco levantado, se sonrojó violentamente. No sabía qué hacer exactamente para que dejara de estar así, luego recordó un gesto que algunos de sus compañeros hacían para molestarse… en ese mismo comprendió lo que significaba. Cerró los ojos y trató de recordar el sueño e imaginó lo que estuvo a punto de pasar.
Con una mano frotaba su miembro, de la otra puso dos dedos en su boca y los ensalivó tanto como pudo, metió uno a su entrada; no fue como lo esperaba, era incómodo y dolía, pero en las imágenes parecía que se sentía bien; así que decidió seguir intentando imaginando que era su maestro quien lo hacía, se sintió mejor, aunque fuera más por el hecho de pensar en Reigen, intentó ir más profundo, pero dolía, tardó unos minutos hasta que un jadeo de sorpresa escapó de sus labios, había encontrado un punto que lo llenaba de placer al alcanzarlo, continuó tratando de llegar allí. ¿Qué pasaría si su maestro lo encontraba?, una corriente de placer lo recorrió con mayor intensidad al imaginarlo; deseaba que su maestro lo encontrara y abusara de tocarlo allí mientras se hacían uno.
.
.
.
Notas de Autora:
¿El cabello de Reigen es rubio o castaño claro? o3o…
BD Nunca se quitaron las medias, porque a mí no me gustan los pies (?).
Hace siglos que no escribo algo así xDUu… literalmente, desde hace como 4 años, y desde hace alrededor de 2 que no escribía cualquier tipo de historia.
NataNegra, ¡Gracias por tu comentario! ;vvv; Mientras escribía me di cuenta de eso, pero no sé muy bien cómo corregirlo sin repetir adjetivos o nombres a cada rato DxUu (también pensé juntarlo, pero quería que fuera como un paralelo y alskdjlaskjdlkj)
