Notas de Autora:
¿Alguien quiere escribir algo de esta pareja, pero no se le viene alguna idea?
Yo tengo 2, que quisiera escribirlas, pero… no tengo tiempo, y de tenerlo me daría flojera; continúo con esta porque la tenía avanzada ;v;Uu. La primera es un Soulmate!Au ReiMobTeru, y la otra es inspirada en un doujinshi Saigenos/Genosai… es decir, viene un Mob medio malvado de un futuro alternativo donde no conoció a Reigen uwu. Si alguien quiere participar tendría que enviarle resumen de la idea, y dejarme ser la beta. (Seré sincera, sé que mi estilo de redacción no es el mejor, pero trato de no exagerar con los personajes, también trato de cuidar la ortografía y los signos de puntuación de lo que escribo; no sé si lo cumpla al 100%… pero sé que hay casos peores de los que me atrae la trama, pero mis ojos sangran ;-;Uu)
La primera vez - I
Eran las tres de la tarde cuando habían salido a celebrar su cumpleaños el día siguiente (ya que ese día lo pasó con su familia). Ahora ya tenía 16, muchas cosas habían cambiado desde que se conocieron y seguirían cambiando. Estaba contento, desde hace mucho que no se encontraban sólo los dos comiendo en un pequeño restaurante casual, así que lo disfrutaba.
- Y entonces publicó el caso por una de esas redes sociales y gracias a ello la página ha tenido más visitas- comentó Reigen animado mientras soplaba sus fideos.
- Me alegro, maestro. Han estado más ocupados últimamente, ¿No necesitan que vaya más tiempo con ustedes? - Acumuló un poco de arroz entre sus palillos, para luego comerlo.
Sonrió - No te preocupes Mob, incluso con eso, la mayoría de los casos siguen siendo...- tragó lo que estaba comiendo- ... sencillos de resolver- "sólo es necesario un buen masaje". Se quedó mirando a su discípulo.
- ¿Maestro? - un sonrojo casi imperceptible apareció en su rostro ante la intensa mirada del mayor.
- Mob, ya lo dije antes, has crecido, gracias por permitirme haberlo visto- su sonrisa se amplió, dio palmadas en la espalda al menor.
Asintió sonriendo sin decir nada, el sonrojo se hizo un poquito más visible.
10%
Siguieron conversando de rato en rato mientras comían.
Cuando terminaron de comer descansaron unos momentos en el parque.
Luego Reigen le dijo que un cliente le había llamado, por lo que tenían que ir a un determinado lugar para resolver un caso, y para ello debían escalar una colina, probablemente terminarían tarde, así que debían cambiarse. Shigeo no le creyó en lo absoluto, ya en la mañana le había dicho que trajera algún buzo, eso sólo era una excusa para decir que pasarían casi todo el día juntos, por lo que sonrió como un niño siguiendo una travesura. Llamó a su casa para avisar que regresaría en la noche.
Cuando llegaron al departamento de Arataka, bajo el "anuncio" de que estaba más cercano a la colina, este le permitió cambiarse en su cuarto, él se cambiaría en el baño.
Reigen estaba un poco nervioso, por dos cosas; la primera era que preparó con mucho esfuerzo el regalo para Mob, pero en ese mismo momento sentía que era algo ridículo, que debió haber pensado en otra cosa y que se decepcionaría de él, pero era tarde para darle alguna otra cosa; y que su discípulo estaba cambiándose en su cuarto, y sería tan fácil verlo mientras lo hacía y apreciar por unos momentos su cuerpo semidesnudo, y que desear hacer eso no era de un adulto responsable.
El cuarto de su maestro, olía tan como...él, era evidente, no debió haber aceptado, la tentación de tirarse en su cama y oler su almohada era fuerte, así como la curiosidad de ver si guardaba alguna revista bajo su cama, así como ponerse la ropa del mayor y que este lo viera y lo abrazara por la espalda y durmieran acurrucados juntos o este se acercara pegándose tanto como podía y le susurrara al oído...y el hecho de que no debía seguir pensando en esas cosas, se pondría en una situación vergonzosa; como pudo continuó cambiándose intentando pensar en nada.
15%
Terminó de cambiarse - ¡Mob, ¿estás listo?!- gritó desde el baño - ¿Mob?-.
-Sí- mencionó algunos segundos después de haber reaccionado.
Sacó de la repisa del baño un pequeño y ancho sobre, y luego salió.
Shigeo lo esperaba sentado en su cama.
-Antes de que vayamos quiero darte algo- se rascó unos segundos la nuca, para luego con la otra mano extenderle el sobre al menor -Considéralo como regalo de cumpleaños-. Sonrió de lado.
-Maestro...- pensó que si le iba a regalar algo sería después de ir a la colina, o… ¿acaso sí era un caso real? pero no recordaba haberlo visto hablando con alguien por teléfono. La curiosidad lo invadió, así que con la mirada le pidió permiso para abrirlo frente a él. Reigen asintió.
Al abrir el sobre se dio cuenta que contenía... muchos cupones; decir que estaba decepcionado sería mentir, no esperaba nada, así que estaba sorprendido. Cogió uno de los cupones y lo leyó. En letras grandes decía "¡Leche Gratis! Usted es el afortunado ganador", y la fecha de vencimiento de los cupones era en un año; una leve sonrisa se expandió hasta formar una pequeña risa. ¿Cómo lo había conseguido? Nunca escuchó que repartieran esos, y menos de su marca favorita.
20%
-¡Gracias Maestro! - le miró con ojos brillantes sin dejar la leve risa, con un poquito de valentía se dirigió hacia el mayor para abrazarlo.
Estaba a punto de decir "Haha, son de broma, por supuesto que te tengo algo mejor, sólo que llegará en unos días" como escusa si le veía con una cara entristecida; de echo justamente por esa prevención es que le dio en ese momento el regalo, así aún tenía la colina como plan de respaldo; afortunadamente no se decepcionó, suspiró con alivio correspondiendo el abrazo, oliendo el aroma de champo del cabello del menor, queriendo que permanecieran así más tiempo. -Sabía que te gustaría-
-¿Cómo lo consiguió?-
-Eso... ehm... sólo... me los dieron por sorteo- No estaba mintiendo, sí los consiguió en un sorteo donde tuvo la mayor cantidad de posibilidades de ganar. Para participar se debía llenar un registro, el llenó... ya no recordaba la cantidad, pero cuando lo hacía visualizaba la sonrisa de su discípulo y ello le daba fuerzas para continuar; el agradecimiento fue mejor de lo que esperaba.
-Gracias- susurró muy bajito, no queriéndose soltar.
-Entonces... ¿Todo listo para irnos? -
Con desgano dejó de abrazarlo. Sacó su casaca de su mochila para ponerla afuera por si hacía frío. Sintió la mirada del rubio sobre sus cosas. -¿Maestro?-
-Tu casaca, hay un hueco en ella- comentó yendo hacia él y mostrándole dónde estaba. Torció los labios -Y es uno difícil de arreglar, no está por donde las costuras, incluso si lo intento no quedará bien a menos que cambie todo el brazo...-
-Oh…- no le sorprendía que su maestro supiera coser, probablemente lo habría aprendido para arreglarse por él mismo su ropa y evitar otros gastos.
-Espérame un rato -soltó la casaca y se puso a rebuscar en su ropero.
El estudiante se quedó parado, con la casaca en sus manos, esperando que su maestro le pudiera prestar otra, ya que cuando quiso ver más de cerca terminó rasgándola más y no estaba seguro de que pudiera ir sin ella.
Después de unos minutos sacó una casaca con un suave olor a guardado -¡Aquí está!- , contento por haberla encontrado se la entregó a Mob. -Lleva años allí, era mi favorita, es resistente, la he usado cientos de veces; no quería deshacerme de ella, pero ya no puedo usarla, si gustas quédatela-.
30%
Su boca era una perfecta "o", abrió sus ojos sorprendido, otro regalo de su maestro, uno más personal; hubiera sido mejor si fuera algo que tuviera su olor, pero el hecho de que la hubiera usado a menudo y se la daba a él llenaba su pecho de calidez. -¡Gracias maestro!-
-De nada, ahora sí estamos listos. Si quieres dejas tus cosas aquí-refiriéndose a su cuarto-no necesitaremos más que algo de dinero, botellas de agua y nuestros celulares- comentó el mayor poniéndose una mochila pequeña con lo que le dijo.
Mob asintió sonriendo con la casaca en sus brazos.
El trayecto en tren fue alrededor de media hora. Mob se quedó dormido, y despertó dándose cuenta que se había dormido sobre su maestro y había babeado un poco de saliva sobre su ropa.
40%
-Menos mal que despertaste, tenemos que bajar-. Y de nuevo el entusiasmo del mayor hacía surgir mariposas en su estómago.
45%
Subieron la colina más rápido de lo que esperaba, incluso había sido más resistente que su maestro, practicar deporte había servido. Por su parte, Reigen, se sentía un poco molesto consigo mismo por no ser por lo menos un poquito más ágil que Mob.
Llegaron a la cima en tiempo.
Mob se quedó impresionado por el paisaje, y por el ocaso del sol, era hermoso. ¿Era raro pensar que estaban en una cita? Preguntarse eso lo puso inquieto, pero también ilusionado; no creía que su maestro lo viera de esa forma, pero ¿era tan malo imaginar que sí? Sabía que no estaba bien hacerse ilusiones por cosas como esa, pero no podía evitarlo, aunque mentalmente se gritara que no era correspondido y que era mejor de pensar en que esos gestos significaban que sí lo era.
Reigen lo miró y quedó satisfecho consigo mismo al ver la pequeña pero cálida sonrisa de su discípulo, culpable porque egoístamente volvía a intentar aferrar al mayor de los Kageyama a él, aunque tampoco es como si pudiera dejarlo… no quería que tuviera resentimientos con él, y embelesado por sus cálidos ojos. Serizawa y Dimple habían ido a resolver un caso por aquella colina, una vez que se resfrió, y le comentaron (mas bien Serizawa) que era un bonito lugar, y Dimple se quedó hablando de que creía haber bebido sake de los puestos de bebida (con apariencia tradicional, mantenidos con esa estética por el turismo, aunque por dentro contaran con tecnología actual y las estructuras eran fuertes) al pie y que era muy bueno. El brillo en los ojos de Mob hacía que todo valga la pena.
Se quedaron allí, juntos, sentados en el pasto, unos minutos que parecieron horas. Extendió un brazo hacia Mob y lo semi-rodeó con este haciendo que se apoye sobre él. No estaba bien, era consiente que eso ilusionaría más al menor, pero lo hizo de impulso y ahora no podía quitarse o lastimaría a Shigeo. El suave viento movía los cabellos de Mob, la tranquilidad de ese momento fue tan sublime que deseó que durara más tiempo, se veía tan pacífico y hermoso… que lo obligaba a golpearse mentalmente por no dejar de pensar en él.
60%
Se quedaron así varios minutos.
Kageyama maldijo su vejiga, se removió un poco para poder permanecer así un poco más.
¿Shigeo estaba incómodo? -Dicen que en esta localidad se pueden ver muchas estrellas… ¿Quieres visitar los puestos? -
Mob asintió sin decir nada. Hacía un poco de frío, así que tuvo que ponerse la casaca, se sonrojó al hacerlo.
Bajaron la colina. Mob se disculpó con Reigen y fue a los servicios sanitarios, dejando a este en la entrada de lo que parecía la sección de bebidas tradicionales. Cuando Mob volvió vio al mayor viendo con interés aquella sección, así que le preguntó que si quería ver lo que había por allí, lo que el rubio aceptó.
Al parecer había un festival de sake, así que a los desconocidos les regalaban vasitos con esto, pero tenían que beberlo frente a ellos.
Sake gratis era sake gratis, por lo que Reigen decidió aceptar y decidió que si quería estaba bien que Mob probara también, después de todo eran tragos muy pequeños.
Mob se puso nervioso, era la primera vez que probaría alcohol que no era en algún postre con muy poco de este; pero tenía curiosidad, así que no lo rechazó. Tomó un sorbo, fue mejor de lo que esperó, tomó de a poquitos hasta terminar el primer vaso. Sabía bien, no podía negarlo.
Pasaron por cinco puestos, y a esas alturas ya se sentía mareado, así que Reigen argumentó por él para disculparse porqué no podía aceptar, pero el mayor seguía aceptando.
Por unos segundos se preguntó sobre qué pasaría si se dejaba llevar y besaba los labios del mayor quien le hablaba sobre lo bueno que estaba lo que estaba bebiendo. ¿Sus labios se sentirían suaves? ¿Sabrían a cerveza, tabaco o sake? ¿Cómo sabía el tabaco? ¿y la cerveza? ¿Pasaría algo más? ¿Sus lenguas llegarían a tocarse? ¿Sería un beso casto o como en su sueño?
65%
-Muchacho, eres débil para el alcohol, será mejor que te acostumbres a tomar un poco más o ninguna chica querrá tenerte como compañía en alguna reunión- comentó un vendedor.
-Gracias por su recomendación, pero él es todavía muy joven para eso- le defendió su maestro con una mano sobre su hombro.
67%
Reigen le había preguntado si era mejor que terminaran con las visitas a ese sector, pero era obvio que no quería, Mob negó con la cabeza y caminó un paso hacia adelante de donde estaba para que el mayor sintiera la libertad de seguir visitando aquellos puestos Para cuando recorrieron todos los locales su mareo disminuyó considerablemente.
Regresaron a uno de los puestos, el rubio preguntó por el precio, y debido a que no era muy caro compró una botella del que le había gustado más.
Mob podía oler un leve aroma a sake de la boca del mayor.
Reigen estaba un poco mareado, pero lo suficientemente sobrio como para saber por donde andaba.
Mientras conversaban sobre lo que habían visto en otros sectores y lo que les había gustado o incomodado se dirigieron caminando a la parada del Tren.
Mob recordó lo que el rubio le había dicho, y se detuvo para mirar hacia el cielo, era cierto que las estrellas se veían hermosas allí. Miró a su maestro, quien con una sonrisa curiosa le estaba viendo, le recordaba a un gato. -Era cierto-
72%
-Hay que acampar un día por aquí, sería bueno verlas buen tiempo durante la noche- comentó Reigen en respuesta.
75%
Un suspiro se escapó de los labios del menor, no se le había ocurrido, pero ahora que la idea estaba allí no podía dejar de creer que sería maravilloso, además de la implicancia de dormir cerca de su maestro. Se quedó mirándolo, no esperaba nada, y sin embargo esperaba que pasara todo; sus ojos no dejaban de desviarse hacia lo sonrisa del mayor, para luego fijarse más y más cómo a cada segundo parecían más cerca, cómo sus talones se elevaron dos centímetros hasta que como si hubiera sido hipnotizado se atreviera a rozar los labios del rubio.
Pensamientos como: "Esto está MAL, MAL, MAL", "Soy un adulto", "Mob ni siquiera tiene más de 18"; se repitieron varias veces en silencio al segundo de sentir el suave contacto, casi haciendo que su mente se disipara del alcohol, pero se acallaron prontamente porque no quería evitarlo, quería que aquella sensación de sentirse vivo que había nacido en la boca de su estómago y que no había sentido desde no recuerda cuándo lo siguiera inundando. Correspondió el beso, sintió cómo las manos de su discípulo se aferraban al pecho de su camisa, ¿el tiempo se había detenido? así parecía, sus labios eran tan cálidos y dispuestos a continuar por más tiempo con aquella sensación placentera de estar juntos, con sus brazos rodeó la cintura del menor, mordió ligeramente el labio inferior del menor, pidiendo permiso para explorar su cavidad bucal, a lo que el menor no pudo corresponder debido a que la llegada del tren los sacó de su trance y estaban demasiado avergonzados como para continuar.
90%
