Inglaterra dejó salir un gritito de emoción. Lo había conseguido. Con sus geniales equipos de espionaje, había logrado encontrar a los del Eje. Bueno, tratándose de su maravillosa tecnología británica, no era algo demasiado sorprendente.

— ¡Han naufragado! —exclamó, festejando su hazaña—Uf, a mí me encantaría naufragar con Francia… en una isla desierta y paradisíaca…—y siguió soñando despierto.

—Que alguien lo calle antes de que me traume—murmuró Francia, sosteniendo un aparato bastante más moderno que el del británico.

—Oh, cállate que te encanta—lo molestó Estados Unidos, sonriendo cruelmente.

—No discutan ahora—los calló Rusia—Vamos a por Alemania.

— ¡Por fin dices algo inteligente, ruso! —lo elogió falsamente el americano.

—Inglaterra, parece que vayas a explotar de rabia—le avisó China—Acuérdate de respirar.

En efecto, el británico había inflado sus cachetes, tratando de no explotar de rabia en ese mismo instante. Es que no le gustaba que los demás superaran su tecnología.

—Oh, déjalo morir tranquilo—se quejó Estados Unidos.

—Sería demasiado problemático que su muerte nos retrase la operación "Darle-una-paliza-a-Alemania" —comentó el francés.

—Eres un cualquiera, Francia—volvió a quejarse el norteamericano—Todos sabemos que te preocupas por él. No hace falta que disimules—China y Rusia asintieron, de acuerdo con el pelirrojo.

— ¿Francia se preocupa por mí? —preguntó Inglaterra, olvidándose de su intento de asfixia por enojo.

—No—se apresuró a contestar el francés.

—Sí—dijeron a coro las otras tres naciones.

United States of Hetalia. ¡Two~!

Después de todo lo que habían planeado, los aliados fueron tras el rastro de los del eje. Pero también naufragaron.

—Fue demasiado innecesario llegar aquí de la misma forma que los idiotas del Eje—se quejó Estados Unidos, que se encontraba con China observando la playa.

—Esto me está asustando. Hoy he estado de acuerdo en más de dos cosas contigo—murmuró el chino, intentando secar sus ropas— ¿Qué pasó con los otros?

—Si lo supiera, no estaría aquí hablando contigo. Aunque sería genial que Inglaterra se perdiera aquí. Con Francia, de ser posible. Aunque luego Canadá me mataría por haberlos dejado…

— ¿Problemas familiares en casa?

—Puf, creo que eres el menos indicado para hablar.

—De todas formas—interrumpió el asiático—Deberíamos encontrar un refugio para la lluvia y el viento.

— ¿Lluvia y viento? ¿Acaso estás como Inglaterra, que se fuma todo el opio? ¿No te das cuenta que el sol está tan fuerte que podría asar hamburguesas en una roca?

—Nunca se sabe, no confíes en el clima. Además, debemos buscar agua y comida.

— ¿Agua? ¡Holaaaaaa! Tienes el mar enfrente de ti.

—No confíes en el agua de mar. Además, no veo comida.

—Estamos rodeados de naturaleza…

—Que tú sobrevivas comiendo pasto, no significa que los demás sigamos tu dieta.

—Oye, soy más exigente para las comidas. ¿Por qué me tomas? ¿Por una vaca?

—Y, con ese peso…

— ¡No estoy gordo, soy de huesos anchos!

—Nunca dije que estuvieras gordo…

—Hiciste alusión a mi peso, desgraciado. Además, seguramente tienes alguna casa de campo en este lugar…

—No, no tengo casas de campo aquí.

—…Había apostado a que tuvieras una casa de campo aquí.

—Pues no la tengo. ¿Por qué crees que estuve tan preocupado por la supervivencia?

—…Yo… todo este tiempo… creí que había un barrio chino aquí.

—No, no lo hay. Ni se te ocurra entrar en pánico…

—¡Vamos a morir!

—…Estúpido.

United States of Hetalia. ¡Two!

—Rayos, ¡sólo tienes unas frutas extrañas! ¿Acaso no pescaste o cazaste algún animal? —lo reprendió China.

— ¿Dices comer carne? —Dijo el estadounidense, asustado— ¡Ni loco!

—No parecía importarte hasta hace algún rato…

— ¿Te refieres a cuándo dije que sería capaz de comerte para sobrevivir, a pesar de lo flaco que estás? Bueno, había entrado en pánico, no me culpes…

—Al menos encontramos una cueva.

—Sí, pero debemos buscar a los demás. O solo a Rusia… no, espera, ¡podría dejarlos a todos muriéndose aquí!

—Bueno, en ese caso…

— ¡Incluso a ti!

—…Te odio.

Ambas naciones subieron a una colina, suponiendo que desde allí podrían encontrar a sus aliados.

—Bueno, no veo ni rastro de los demás—comunicó Estados Unidos—Pero al menos el atardecer es bueno.

—Pero no lo compensa. ¿Tienes idea del esfuerzo que hice para subir hasta aquí? —se quejó China.

—Ah, parece que a alguien le empieza a afectar la edad~.

—Cállate.

—No te desanimes. Tal vez eres como un vino, cuánto más viejo, mejor.

— ¿Debería tomar eso como un cumplido?

—…Y entiendo porque Rusia se interesa en ti.

—Eso no era necesario mencionarlo.

—Creo que construiré un hotel aquí.

—No si yo construyo una casa de campo antes.

— ¿Me estás retando a una carrera?

—Ya lo veremos, gordo capitalista, ya lo veremos.

— ¡No estoy gordo, mierda!

A fin de cuentas, así estuvieron esos dos.

Lituania y Polonia estaban frente a frente. En un duelo a muerte. Los dos enfrentándose en una lucha por el poder. Por la supremacía. Por uno de los mayores privilegios en la vida de ambos. Simplemente, un asunto de suma gravedad, que podría cambiar su rutina por siempre.

—Entonces… el ganador…—comenzó el lituano, mientras el rubio asentía llevándose una botella de vodka a los labios—Bien, no seré compasivo contigo.

—Yo tampoco, por mucho que me guste tu cabello.

—Bien, pues…—abrió los ojos desmesuradamente—¿Qué quieres decir con que te gusta mi cabello?

—Es lindo—contestó el polaco, encogiéndose de hombros. Lituania bufó.

— ¡No caeré un tus elogios baratos! ¡Intentas distraerme!

—No lo decía con mala intención. En fin, empecemos de una maldita vez, antes que se me termine el vodka.

— ¿Estás preparado?

—Tengo mi arsenal organizado y listo para machacarte.

—Perfecto. Las blancas primero.

—Elige bien tu movimiento. Aunque, hagas lo que hagas, los dos sabemos que yo ganaré.

Y la partida de ajedrez comenzó.

El ganador sería el primero en usar el baño por las mañanas.

...

— ¡Polonia, esto es suficiente! —se quejó Lituania, a gritos, pateando la puerta del baño, sin importarle lo que pudiera encontrar allí.

Se encontró con el polaco, sentado sobre la encimera, bebiendo vodka.

— ¿¡Porqué mierda estás bebiendo vodka encerrado en el baño!?

—Porque se me da la gana—contestó el rubio, con un tono burlón.

— ¿¡Acaso no te das cuenta que desperdicias mi tiempo!?

—Por supuesto que me doy cuenta. Por eso mismo es que lo hago.

— ¡Eres un…!

—Además, me encanta verte alterado.

Lituania se fue de allí, sumamente enojado. Sólo quedaba hacerlo al natural.

Además, no podía permitir que Polonia viera su sonrojo.

Continuará~


Polska troll e.e Yo lo adoro, me encanta como hace rabiar a Lituania. ¡Eso es amor, señores! (Fan del LietPol/PolLiet presente).