Algo tenía preocupado a Islandia, por eso había decidido hacerse un examen de ADN. Quería saber si aquella nación que se hacía llamar su "hermano mayor" era en realidad tal cosa. Biológicamente. No lo creía, dado que no eran muy parecidos físicamente. Él tenía el cabello plateado, los ojos rosados, una cara un poco aniñada, y era bastante bajito. En cambio, su hermano, ya tenía rasgos más adultos, unos impresionantes ojos verde oscuro, cabello castaño lacio, y era alto.

Se asomó por la puerta. Pudo ver a los otros nórdicos sentados alrededor de una mesa, con su hermano incluido. Suspiró antes de hacer acto de presencia ante ellos. Caminando rápidamente hasta la mesa.

—No digan nada—pidió, tendiéndoles una carta a Dinamarca y Finlandia, que eran los más… "tranquilos" —Sólo léanlo.

El rubio danés lo observó, con sus ojos celestes brillando de preocupación.

— ¿Estás seguro? —inquirió Dinamarca. El islandés asintió, mientras los otros tres escuchaban con atención—Pues veamos… Resultado de la excavación e informe. Luego de investigar los hallazgos, hemos concluido en que Noruega es oficialmente su hermano… ¿¡Qué!? —exclamó al final, casi cayéndose de la silla.

Noruega escupió el vodka que había estado tomando, empapando a Mr. Puffin en el proceso, quién demostró su desagrado con un par de palabrotas. A Finlandia casi se le cayó el cigarrillo de la boca.

Suecia, por su parte, estaba más ocupado con un crucigrama.

—Pues, era obvio—fue lo único que dijo el sueco, para seguir con su actividad.

—Pero… esto…—balbuceaba Dinamarca.

—Son los resultados de la examinación de mi cuerpo…—comenzó Islandia, pero fue interrumpido por el noruego.

— ¿Examinación? —Se alarmó el castaño— ¿Quién te examinó? ¿Qué clase de examinación? ¿Fue una pervertida que te tiene ganas, verdad?

—Eres un idiota—se quejó Islandia—Además, hace unos días les dije que lo haría. ¿Acaso no me escucharon?

Oigan, iré a hacerme unos exámenes. Para asegurarme de… algo—había avisado el islandés.

Sí, sí—respondieron los otros, desinteresadamente. Islandia suspiró, y se fue.

¿Qué dijo? —inquirió Finlandia, luego de que el menor se haya ido.

Algo de un examen—murmuró Suecia.

¿Examen? —El otro escandinavo levantó una cejaEspero que no sea el de conducir, porque lo reprobará apenas encienda el auto. La última vez que lo pusimos al volante, se estrelló con todos los carteles habidos y por haber—señaló con la cabeza un cartel de "Pare" que había en la sala, a modo de recordatorio de lo que había pasado ese día.

—No, no lo dijiste—mintieron los otros.

—Como sea, no me importa—bufó Islandia.

—Bueno… creo que en el fondo, todos sabíamos que eran hermanos—murmuró Dinamarca.

—Hubiera sido mejor ser descendiente de una tribu de gente nativa de Islandia—se quejó el menor.

—Eso que dices es muy feo—saltó Noruega— ¿Acaso los prefieres a ellos, que ni siquiera existen, antes que a mí?

—Sí.

— ¡Qué insolente eres, enano! Yo sé que me quieres—el noruego lo abrazó por los hombros y le estampó un sonoro beso en la mejilla.

— ¡Deja de avergonzarme!

—Estamos en confianza—murmuró Suecia, anotando la palabra "Helsinki" en su crucigrama.

—Pero, ¿no te alegras de ya estar seguro que él es tu hermano mayor? —insistió el danés.

— ¿Quién se alegraría de tener a Noruega de hermano mayor? —bromeó Finlandia. El aludido le sacó la lengua a su amigo finlandés.

—Ustedes siempre parecieron hermanos~—siguió Dinamarca.

—No nos parecemos en nada—se quejó Islandia, cerrándole la boca al más alto.

—No le hables así a Den—lo reprendió el noruego, pellizcándole la mejilla—Ahora, alcánzame una cerveza.

—No me trates como tu esclavo. Soy tu hermano.

—Por eso mismo. Que sean dos cervezas.

—Gracias por pensar en mí de esa forma…

—No, las dos son para mí.

— ¡Maldito!

—Ese vocabulario, Is. ¿Acaso fuiste criado por una manada de lobos?

—Fui criado por ti, que es mil veces peor.

— ¿Alguien me dice un nombre de un filósofo griego que empiece con S? —interrumpió Suecia, frunciendo el ceño a causa de la dificultad del crucigrama.

— ¿Sócrates? —sugirió Finlandia. El sueco negó con la cabeza.

—No me alcanzan lo cuadraditos. Tiene que ser un nombre con menos letras…

El finlandés fue a dónde el escandinavo, dispuesto a ayudarlo con el crucigrama. Los hermanitos siguieron peleando.

— ¡Dile que no me trate como su esclavo! —replicó Islandia, mirando al danés cómo si él lo fuera a liberar del escandinavo.

—Noruega, deja de tratar a Islandia como tu esclavo…—intentó disuadirlo Dinamarca.

— ¡Tú no lo entiendes! No lo estoy tratando como mi esclavo—explicó el noruego—Es la ley de los hermanos mayores.

— ¿De dónde sacaste eso? —inquirió el más alto.

—De mi guía de hermanos mayores.

— ¿Tu guía?

—Mía. Escrita por mí.

— ¡Es Thor! Esa es la palabra—indicó Finlandia, señalando el crucigrama.

—No, es Loki—lo contradijo Suecia.

—Thor.

—Loki.

—Dios nórdico de cuatro letras…

—Los dos tienen cuatro letras.

—Dos peleando por ser hermanos. Los otros dos peleando por ser esposos—suspiró Dinamarca, frotándose las sienes—No sé qué haré con mi vida. Que alguien me dé una señal…

—Aquí tienes—dijo el noruego, tirándole la señal de tránsito que decía "Stop", la misma que Islandia había atropellado una vez con el auto.

—…No lo decía de forma tan literal—murmuró el danés, observando el cartel rojo.

—"Le das la mano y te agarras el…"—citó el sueco—"Brazo"—escribió.

—Bueno, si es Noruega, le das la mano y te agarra el culo—dijo el finlandés.

—Puf, eso que dices es mentira—se quejó el aludido, alejando su mano del trasero de Dinamarca, quién le había estado ayudando a controlar a un enojado Islandia.

—Bueno, no es para tanto, Islandia—decía el danés—Los cinco siempre fuimos como hermanos…

— ¡Y yo soy el mayor! —Saltó el noruego— ¿Verdad? —Nadie le respondió—…Muéranse todos. Yo soy el mayor—se quejó, yendo a un rincón a sentarse.

—Odín, dame paciencia—suplicó Islandia—que si me das fuerza, lo mato.

—Oye, Noruega, ¿Sabes que podría animarte? —le dijo Finlandia.

— ¿Qué cosa? —murmuró el noruego, en su esquina depresiva.

—El trato.

— ¡El trato! —Noruega se emocionó súbitamente, poniéndose de pie.

— ¿¡Porqué le recordaste eso!? —se enfadó Islandia. El finlandés se encogió de hombros.

— ¿Qué trato? —inquirió Dinamarca. Incluso Suecia dejó su crucigrama de lado por primera vez, dado que su "esposa" parecía estar involucrado directamente en dicho trato.

—Prometió que me llamaría "Hermano mayor" si resultábamos ser hermanos—explicó Noruega.

—Creí que no estabas enterado de eso—murmuró el islandés.

—Lo prometimos desde antes de que inventaran los exámenes de ADN—le recordó el noruego.

— ¿Hermano mayor? —Inquirió el danés— ¿Cómo cuándo eran niños?

Hedmano mayod, no llego a los dulzes~. Alcánzame uno, pofavo~pedía el pequeño Islandia.

Un "Awww" colectivo surcó la mente de los cuatro mayores, pero ninguno lo dijo. Era demasiado dulce para ser expresado.

—No diré eso—se enfurruñó Islandia—Ya no soy un niño.

—No hay nada malo en decirlo—comentó el sueco, volviendo a su crucigrama. Después de todo, Finlandia no estaba tan involucrado en eso como él creía, por lo que no merecía demasiada atención de su parte.

— ¡No lo apoyes! —se quejó el islandés.

—Bueno, todos queremos escucharte decirlo—insistió el finlandés, presionando al más pequeño con la mirada.

—Oigan, si él no tiene ganas de decirlo, no demos insistir—interrumpió Noruega. Todos observaron al noruego con los ojos como platos. ¿Justo él era el que decía eso? —Si no quiere, hay que pasar directamente a presionarlo por las malas.

Bueno, el escandinavo seguía siendo el mismo de siempre.

—Todos somos adultos. No puedo creer que disfrutes eso—se quejó Islandia.

—Sí lo disfruto. Ahora, dilo—exigió su hermano mayor.

—No quiero.

—Dilo—volvió a decir el castaño, acercándose peligrosamente a su hermano.

—No.

—Hermano mayor~—susurró contra el oído del albino.

—Detente.

—Hermano mayor~—insistió, con un aura oscura rodeándolo.

—No lo diré.

—Ah, de acuerdo, entonces me pagarás todos los tragos hasta que lo digas.

— ¡Me niego! Suficiente. Me voy de aquí.

—Sigues debiéndome todos los tragos, recuerda.

—Sólo quería enseñarles los resultados. Me voy a navegar por ahí.

—Espérame—pidió Mr. Puffin, volando al hombro de su amo.

Islandia se asomó por la pared antes de irse. Miró a su hermano fijamente. Luego, murmuró:

—Hermano mayor.

Y se fue.

.

— ¡Espérame, Is! —exclamó Noruega, siguiendo al menor. Una vez que se fue, los otros tres nórdicos siguieron en silencio— ¡Eso no valió! ¡Tienes que decirlo de vuelta!

—Eso fue…—murmuró Dinamarca, recordando los métodos de persuasión del noruego—…Aterrador.

—Incesto—bufó Finlandia, yendo a la ventana a encender un cigarrillo.

—Creo que incesto es la palabra que me falta para terminar el crucigrama…—dijo Suecia, feliz de haber terminado.


Espero que les haya gustado :3 No pregunten de dónde salió la idea de Suecia y los crucigramas... simplemente apareció en mi mente xD.