Martes 20, después de la reunión.

Lo único que había conseguido alegrar a los Estados Unidos de América era saber que ese día saldría con Chile, por eso a estas alturas estaba que explotaba. No le había dirigido ni siquiera una mirada en toda la reunión, y se había sentado al lado de Martín otra vez, ¡y cómo le molestaba eso! Se ponía verde tan solo de imaginárselos conversando, no quería tener que verlos en vivo y en directo. El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte andaba en las mismas. ¿Por qué ninguno le prestaba atención? ¿Estaban enfadados con él? ¡¿Por qué?! Era él quien debía andar todo enfadado por la última con que le había salido Rusia el domingo[1].

Hey! ¿Estás enfadada conmigo otra vez?

― ¿Eh? ―Se sobresaltó la chica.

― ¿Por qué me estás evitando? ¿No vamos a salir hoy? ―Preguntó confundido y deprimido.

―… ¿tan fácil es para ti ―preguntó llena de rabia―? ¿Tan insignificante es para ti el bombardear a otro que ni te acordai y te entretení' en un estúpido partido de hockey?

― ¿Estás enfadada por lo de Irak[2]? ―Se sorprendió el estadounidense.

― Me molesta tu actitud.

― Ea, ¿qué pasa? ¿Ya nos vamos? ―Habló una voz con un marcado y particular acento que tanto detestaba el rubio.

― Tengo asuntos que tratar con Argentina, así que me voy a tener que ir al tiro ―explicó mirándolo aun con el ceño fruncido. Seguido de esto, ruborizándose intensamente y desviando la mirada agregó―. Pero me gustaría ver una película o algo contigo luego… a lo mejor te llamo más rato po', cuídate, y déjate de bombardear países ―agregó intentando hacer un chiste, pese a su obvio nerviosismo―. ¡Chao!

Y como un bobo, Alfred F. Jones sonrió con ganas, olvidándose de espías rusos, terremotos y problemas internos.

― ¡Que no! ¡¿Cómo mierda Coné[3] va a ser argentino?! ―inquirió exaltada Chile.

― Yo insisto en que nació en Mendoza.

― ¡No si córtala con tu weá, no puede haber nacido en Mendoza, no tiene sentido!

Nuevamente el par se encontraba discutiendo por algo sin sentido, como siempre. Pero esto servía para relajar a la castaña, y Martín lo sabía. Era su forma de liberar tensiones.

Ya faltaban pocas horas para llegar a Buenos Aires, donde se encontrarían con Lagos y De la Rúa[4] para una aburrida y larga reunión… definitivamente, mejor "relajarse" un rato peleando por tonteras.

― Oye… decime, ¿por qué andás tan simpática con el gringo ese? Pensaba que te caía mal, ¿no? Siempre andás diciendo que no lo soportás y todo… ¿por qué de repente andan tan amigos? ―Preguntó lo que tanto tiempo llevaba tragándose. Bueno, un par de días, pero para el argentino eso ya era bastante.

― ¿Eh? Eso, bueno, es que, vos cachai po', que…

― Si "cachara" no te habría preguntado, ¿no crees?

― Como que se anda comportando el weón po', no sé, el Lagos me pidió que mantuviera buenas relaciones así que…

― Así que habías decidido mantenerte lejos de él, para no tener problemas. ¿Por qué cambió tan drásticamente tu estrategia? ―Inquirió bajando un poco la voz. Sí, esto no estaba dentro de la categoría de "tonteras" por pelear, pero necesitaba aclararlo todo.

― Resultó ser una mejor idea ―respondió enojada―. ¿Por qué tanta curiosidad?

― Porque sos mi vecina, y porque ―porque te quiero, me importás―… porque no me gusta cuando me ocultan cosas.

― No tengo por qué contarte todo lo que me pase, mis relaciones exteriores no te importan. Pero no te preocupí', que sé muy bien cómo cuidarme sola… ¿Sabí' de qué nos van a hablar en la reunión?

― Ah, tú y tu bipolaridad ―rió el rubio, feliz por poder cambiar de tema―. Nop, no tengo ni la menor idea. ¿Querés una media luna?

― ¡Ya! ―Exclamó con hambre y emoción la chica.

Porque ese rubio de ojos verdes siempre sabía cómo complacerla.

― ¿Cuánto tiempo piensas quedarte? ―Inquirió el inglés dejando la humeante taza de té sobre la mesita.

― No lo sé ―contestó el fumador con una sonrisa―. Pero no pienso irme todavía.

― Ah ―murmuró el rubio, ruborizándose.

Detestaba eso, últimamente cualquier palabra del mayor le aceleraba el corazón. En cambio, para el pelirrojo esto era como el paraíso. Si había algo que le fascinaba del menor era esa "inocencia" que le caracterizaba. Caminó lentamente, como un depredador cuidadoso, hasta llegar al respaldo del sillón en que reposaba el otro, donde llevó sus labios al cuello de Inglaterra, haciéndole dar un brinco.

― ¿Qué estás haciendo, idiot? ―Inquirió entrecortadamente, respirando apresuradamente.

― ¿Vas a reaccionar así siempre que te bese?

Toc-toc.

Escocia se dirigió a la puerta irritado. Detestaba las interrupciones. Incluso Arthur, quien nunca lo aceptaría, se había decepcionado con esta interrupción. ¿Tanto le estaban gustando los labios y brazos del mayor? Pues sí, eran adictivos.

― ¿Escocia? ¿Qué estás haciendo aquí? No te vi en la reunión ―dijo un desconcertado rubio con un marcado acento.

― ¿Qué es lo que quieres, wine bastard? ―Preguntó amargado el rubio.

― Oh, pero Angleterre, ¿acaso interrumpo algo? ―Su mirada se tornó depravada al igual que su insinuante tono de voz, tiñendo así de un intenso rojo las mejillas del inglés.

― ¿Qué harías si te respondiera que sí? ―Musitó Ian encendiendo un cigarrillo y poniendo una expresión seria.

Sí, el sonrojo del chico era debido a lo que estaban haciendo, pero no le gustaba sino era él quien lo ponía así. El francés tenía que irse. Ahora.

La reunión había sido breve, pero desagradable. Javiera no se llevaba bien con Lagos, así que cada encuentro entre ellos era un episodio desagradable. Por suerte, siempre tenía a Martín ahí, quien se esforzaba en distraerla y sacarle una sonrisa.

Ya era de noche y se dirigía a Viña para un merecido descanso. No le daban ganas de llegar a Santiago. No se lo dijo al Tincho, así se aseguraba la soledad por unos días… necesitaba pensar. Quería tiempo para sí misma, tiempo para pensar… en cierto rubio de ojos azules.

Pero algo la detuvo. Una luz estaba encendida en la casa que tenía para ella sola.


[1] Domingo 18 de febrero arrestan a un agente del FBI acusado de haber espiado para Rusia durante 15 años.

[2] Viernes 16 de febrero EEUU bombardea Bagdad.

[3] El hijo de "Condorito", comic famoso chileno.

[4] Fernando De La Rúa, presidente de Argentina del 1999 al 2001.