Disclaimer: Todo lo que reconozcan es propiedad de la genial J.K. Rowling.
Jocunda Sykes
1915-Presente
El viento le alborota los cabellos y le hace cosquillas en las enrojecidas mejillas. Jocunda cierra los ojos unos instantes para disfrutar de la sensación. Tiene las manos firmemente aferradas al mango de roble de su escoba. A lo lejos, muy por debajo de ella, se puede distinguir una gran masa azulada. El Océano Atlántico en toda su inmensidad.
Jocunda Sykes acelera la velocidad y siente la adrenalina inundándola. Adora sentirse así, transpirando emoción por cada poro. Vuela desde que a los cuatro años su madre le comprara su primera escoba de juguete. Esta no se elevaba más de un metro sobre el suelo, pero aún recuerda la vibración que la embargo la primera vez que montó en ella. El inconfundible sentimiento de libertad.
Cuando vuela, Jocunda es sencillamente libre. Todas las preocupaciones mundanas quedan atrás, muchos metros abajo, tan abajo que se le antojan ajenas e insignificantes. Todo su mundo se reduce entonces a ella y su escoba, volando sin ataduras y ligeras como la espuma.
Siempre ha sido una bruja independiente y decidida. Le gusta hacer las cosas por su cuenta y sabe muy bien valerse por sí misma. No necesita a nadie, aún menos un marido a su lado, por mucho que su madre insista.
No le faltan pretendientes, su cabello rubio e impactantes ojos azules difícilmente pasan desapercibidos. Pero para Jocunda, el matrimonio es algo que la trae sin cuidado. Su gran amor es la libertad y ella se encuentra más enamorada que nunca.
La travesía en la que se encontraba en este momento era producto de sus más fantasiosos anhelos. Quería ser la primera persona en cruzar el Océano Atlántico en escoba. Nadie jamás se había atrevido antes. Magos y brujas, incluso aquellos que tanto proclamaban su repulsión hacia la gente no mágica, eran asiduos beneficiarios de los inventos muggles cuando se veían en la necesidad de transportarse de un continente a otro.
Todos preferían desplazarse en barco y no confiaban en su escoba distancias de tal magnitud. Pero ella no vuela en cualquier escoba, exclamaría ofendida. Es su escoba. Su preciosa Oakshaft 79 ha sido su compañera durante mucho tiempo y no le confiaría tal hazaña a ninguna otra.
La mayoría de magos y brujas descartan rápidamente un modelo así por tacharla de poco ágil y muy pesada. Pero Jocunda sabe que es la más resistente y segura para soportar los grandes vientos de un viaje de tal dimensión. Ha aprendido a domarla con gran maestría y esta le ha retribuido con la más absoluta fidelidad, sin fallarle ni una sola vez hasta la fecha.
Jocunda está convencida de que ha nacido para dejar una huella imborrable en la historia. Como una estrella, brillando eternamente en el oscuro firmamento. Es ambiciosa en cuanto a sus metas y sueños. Una vez que el proyecto se le hubo metido en la cabeza, no hubo nada ni nadie que pudiera persuadirla de lo contrario.
Toda su vida es una serie de impulsos constantes. A los siete, su hermano le jaló de una trenza durante una cena familiar. En un abrir y cerrar de ojos, la sonrisa burlona en la cara de éste desapareció al encontrar su cráneo desprovisto de cabello. A los trece, resolvió que su propio cabello le dificultaba desplazarse en los partidos de Quidditch de la escuela. Con tijeras en mano, ella mismo se encargó del problema. A su madre aún le queda algo del enojo que la invadió al ver a su única hija con el cabello cortado desigualmente.
A los veinte años sigue siendo igual de impulsiva. Un día decidió que sería una buena idea cruzar el océano montada en una escoba. Y allí se encontraba ahora, sobrevolándolo rauda y veloz. Cuando vuela, es literalmente la dueña de su destino. Le gusta pensar en su vida como un gran vuelo. Toma las decisiones que más le convienen y es libre de orientarla como le plazca.
Esquiva a una despistada ave marina con gran destreza y prosigue con su recorrido. Está cansada y le duelen las manos de sostener el palo de la escoba. Algunas astillas se le han incrustado en la palma y algunos dedos, provocando que broten delgados hilos de sangre. Deshace el agarre de una de las manos y se lleva el adolorido pulgar a la boca. Sabe a óxido y está ligeramente hinchado.
Sacude la cabeza intentando disipar el cansancio y no darle ocasión al sueño de instalarse en ella. Ya tendrá mucho tiempo para dormir después. Si sus cálculos son acertados debería de llegar a tierra firme en menos de una hora. A estas alturas la noticia de su hazaña debe haberse corrido por todo el mundo mágico como pólvora. Solo espera que ningún representante de la prensa mágica haya ido a incordiar a su familia con preguntas, o se verá obligada a encargarse personalmente de echar uno que otro maleficio.
Se pregunta cuánta gente habrá esperando su llegada. Sus dudas se evaporan rápidamente al distinguir a lo lejos tierra firme. O lo que ella asume que es tierra firme, ya que sobre algo ha de estar parada esa enorme masa de gente. Conforme se va acercando, ocurre una conmoción. Un griterío impresionante le perfora los oídos. Personas de todas las edades, desde niños a ancianos, la señalan eufóricos.
Y cuando por fin aterriza, Jocunda piensa satisfecha en que acaba de hacer historia.
Espero que les haya gustado! Todos los personajes mencionados aparecen en los cromos de ranas de chocolate. Tilly y Jocunda aparecen además en "Animales fantásticos y dónde encontrarlos" y "Quidditch a través de los tiempos" respectivamente. Gunhilda hace una aparición especial en los libros de Harry Potter como la estatua de la bruja tuerta y jorobada en Hogwarts, si bien no se menciona su nombre. Y por si quedaban dudas, lo que descubrió Elladora son las famosas branquialgas. Una cosa más, por si a alguien le entra la duda de por qué la gente mágica simplemente no se desaparecía de un continente a otro, en "Quidditch a través .." explican que era algo riesgoso y que solo los magos más expertos se atrevían a veces a hacerlo. Intenté hacer las personalidades de cada bruja diferente, para no hacerlo tan repetitivo, así que espero haberlo logrado, ustedes dirán :). Con algunas me he encariñado más que con otras así que quizá escriba más sobre ellas en un futuro. Y creo que eso es todo...
¡Feliz día de la mujer a las que lean esto, ya sea 8 de marzo o no!
Besos y gracias por leer! Los reviews son siempre bienvenidos.
