Segundo Capítulo, en realidad hasta aquí fue que llegue XP. soy un fail fail fail.

Recuerden...voten voten! XD. pareciera que hiciera campaña política.


Capítulo 2.
Al revés

De nuevo esa sensación de mareo pero había algo más, un dolor punzante le invadía acompañado de un zumbido en sus oídos y un terrible olor a pólvora, pero aunque quisiese no podía abrir los ojos todo era una profunda oscuridad que le helaba los huesos.

Pensó que quizás moriría en ese lugar y extrañamente la idea le causaba una angustia terrible, como si tuviese algo más que hacer, pero él: Hiwatari Kai no tenía nada en ese mundo en que sentirse atado por eso es que había intentado el suicidio.

Algo lo levantó del suelo y finalmente entre manchas escarlata de sangre seca y fango alrededor de su rostro pudo divisar a alguien ayudándole a incorporarse: el mismo asiático de la otra ocasión o, ¿no?, su rostro era el mismo, su cabello era negro azabache en una cinta pero sus ojos eran castaño, casi apagados mas no dejaban de ser hermosos y en sus labios había una cicatriz que le cruzaba parte del rostro, parecía ser una herida reciente pero por la expresión que este tenía esa herida era la menor de sus preocupaciones. Vestía un uniforme militar en tonos tierra, igual que el.

-"yu…"-en realidad quiso decir tú, o eso pensó.

-"¿te golpeaste la cabeza?"- preguntó, su voz era diferente también, mucho más rasposa y baja, a su espalda colgaban dos rifles, uno se lo extendió –"dime que puedes disparar…"- susurró sobre los labios del de ojos rojos –"…tenemos que salir de aquí"

-"no puedo caminar…"-fue lo que atinó a decir aunque en realidad lo que quería era preguntarle quién demonios era él y ¿por qué aparecía constantemente?, miró a su alrededor por un segundo solo para darse cuenta que estaban cerca de un edificio semi destruido, a los alrededores se escuchan disparos y aviones surcaban el cielo.

Un campo de guerra, como había dicho Ivanov. Aunque su atención se fijo de nuevo en el asiático al notar que levantaba un poco uno de los extremos de su pantalón para dar con la herida de bala que él tenía, Se rasgó parte de su uniforme y buscó hacer presión para evitar el sangrado.

-"déjalo…"-dijo entrecortado, pues le dolía demasiado en hecho de que solo lo tocara

-"no seas llorón, Cheslav…"- dijo, terminando de hacer presión y encarándole directamente con determinación –"saldremos de aquí juntos…así tenga que arrastrarte"-dijo y sostuvo su rostro entre sus manos

-"¿por qué me llamas Cheslav?"-preguntó finalmente, agradeciendo tener control suficiente de su cordura como para hacer una pregunta, el asiático le miró sorprendido, y aterrado de que quizás no le recordara

-"tu nombre es Cheslav Konev…"- dijo mirándole –"eres un francotirador de la URSS…los alemanes no atacan ¡y si no superas tu amnesia nos matarán!"–le ayudo a levantarle esta vez, haciendo ademán de alejarse de allí lo más pronto posible

Sonaría ridículo decir que en medio de un campo de guerra el aroma del cabello del chico era increíblemente relajante, como si el tenerlo cerca hiciese desaparecer el miedo. Consiguieron alejarse un poco, hasta dar con otro edificio menos destruido, solo para que el asiático revisara el estado de su herida nuevamente.

-"... no falta mucho para dar con el campamento de Maksim"-
dijo el asiático y paso el brazo de Kai por sus hombros para ayudarle a caminar –"allí alguien podrá ver esa herida…"

-"gracias…"- musitó apenas, aunque no le preocupaba demasiado morir no podía evitar sentir esa angustia de que tenía que continuar –"tu…"

Se giró y le miró de reojo, sonriendo un poco –"querrás decir Yu…"

¡se llamaba Yu!

Sonrió más, agradeciendo que todo comenzaba a cobrar sentido: estaba realizando una extracción en la mente de ese chico, Yu. Por qué de un colegio saltó a un campo de guerra no lo sabía, presumía que probablemente el muchacho tenía trastornos de personalidad o algún pasado tortuoso y he allí el porqué un campo de guerra–"sí, Yu…"-repitió su nombre como un hechizo y no pudo evitar que sus labios se curvearan: realmente tenía un rostro hermoso a pesar de la mugre y la sangre.

Se detuvieron en seco y notaron entonces al frente de ellos a alguien más, Kai le reconoció en seguida: ¡se trataba de Ivanov!, lo que tuvo bastante sentido para él puesto que se suponía todos estaban en el mismo experimento, hizo ademán de hablarle pero se detuvo al mirarle con detalle: sus ropas tenían un poco de sangre y en sus mano enguantada sostenía un arma la cual cargó apenas dio con ellos.

Yu se interpuso entre ellos, a lo que Ivanov rió

-"¡mejor que te interpongas! ¡Me facilitas las cosas!"

Kai abrió los ojos como platos.

Bang.

El cuerpo de Yu había ido a dar contra su pecho inconsciente y por su peso ambos habían caído al suelo.

-"¡Yu!"

Enfocó el rostro al cielo y luego notó a Ivanov caminando hacia ellos mirándole de manera fría, cargó el arma y apuntándole justo en la frente.

-"podrás amarlo en otra vida…"

Bang.


Se despertó de golpe con un dolor de cabeza que paralizaba sus neuronas, intentó enfocar la vista en la habitación impecable y blanca. No escuchaba nada salvo un molesto pitido en sus oídos que le impedía pensar, cuando sus sentidos volvieron solo pudo recordar una cosa: Yuriy Ivanov apuntándole con un arma y matando además a un paciente en una extracción.

Se levantó dando trompicones y golpeó con fuerza el vidrio opaco que separaba las habitaciones –"¡Ivanov contesta! ¡A que vino eso! ¡Contesta maldición!"-nunca hubo una respuesta de Ivanov pero si de los enfermeros del hospital, que entraron a la habitación con prisa e inmovilizaron a Kai contra la cama, forcejeó e intento explicar que no necesitaba un calmante, en vano.

Una extraña sensación de relajación le invadió de cuenta nueva y extendió su mano por última vez hacia el vidrio repitiéndose una y otra vez en su mente: "Ivanov me quería muerto" ¿por qué?, no es que tuviesen la mejor relación del mundo pero nunca le habría querido muerto ¿o no?.

Pensaría en eso luego, por el momento, solo quería cerrar sus ojos unos segundos.

-"te acostumbras, una vez te das cuenta de que eso ya pasó…"

Escuchó una voz pero no había nadie en la habitación, volvió a enfocar su vista y noto frente a él un gatito blanco de ojos dorados, sonrió un poco, la verdad le gustaban los animales pero no entendía como el gatito había ido a parar en su habitación. Extendió sus manos para tomarlo pero este se movió.

-"¿puedes moverte?"

Abrió sus ojos como platos y pegó la espalda al muro ¡un gato que hablaba!, ya entendía esto debía otro sueño pero era primera vez que veía un gato hablando: y eso que era costumbre ver paredes que ascendían al cielo o se torcían infinitamente. Asintió con cuidado y continuó mirándole.
-"¿eres parte del subconsciente de la persona o un usuario utilizando otra terminal y tiene una manera curiosa de presentarse?"–Fue todo cuanto pudo decir Hiwatari antes de levantarse, el gatito se lamió la pata y movió sus orejas

-"quien sabe…podría ser un poco de ambos…"-y podría jurar que el animal sonrió y todo el asunto se le hacía increíblemente parecido a Alicia en el país de las maravillas. El gato saltó de la cama y fue hasta la puerta, tocándola con su pata. –"está abierta…"

-"por supuesto, estoy soñando…"- dijo lógico Hiwatari y abrió la puerta y comenzó a caminar por el pasillo desierto aunque con las sombras de los ventiladores en el techo se le hacía aterrador. Continuó su trayecto siguiendo al gato hasta dar una puerta roja.

-"¿qué quieres decir con que ya paso?"-dijo, recordando las palabras del gato

-"este es un lugar seguro"- explicó el felino subiéndose a un taburete al lado de la puerta y mirándole –"puedes intentar siempre encontrar esta puerta que te lleva a este lugar donde nada de lo que paso puede atormentarte"

Kai no entendió y solo frunció el ceño –"tengo que despertar, debo hablar con mi compañero Ivanov"

-"vas a tener que correr si quieres despertar…"

Kai abrió la puerta, salvo el hecho extraño que la puerta daba a un tejado de una ciudad nocturna llena de luces y nieve no había nada fuera de lo común. Notó entonces una figura que saltó por encima del techo donde se encontraba, vestía de blanco pero una trenza se asomaba debajo de una capucha del mismo color, su instinto le decía que había visto ese cabello negro entrenzado antes.

Corrió tras él.