Los personajes de Naruto son de Kishimoto. Esta extraña historia si es de mi autoría. Espero disfruten este capitulo tanto como los otros. Pensé que sería el ultimo pero no, me falta por lo menos un capitulo mas.
CHAPTER III
A menudo cuando alguien nos mira insistentemente nos sentimos expuestos e incluso intimidados. Hinata Hyuuga no solo se encontraba intimidada, estaba al borde de salir huyendo presa del pánico que le producían esas dos miradas.
Dos nuevos miembros de la institución eran los responsables de la alteración de los nervios de la chica, Itachi Uchiha, su nuevo profesor de literatura y Sasuke Uchiha, hermano menor del otro era su compañero, por lo menos eso era lo que aparentaban porque la ojiperla bien sabia que ellos eran el mismísimo demonio, todas y cada una de las células de su cuerpo se lo decían, ya antes en la entrada al colegio experimentó el terror que le producían esos ojos.
Ahora estaba atrapada en su salón de clases, su maestro al frente la miraba como si de una presa indefensa se tratara, mientras que a su espalda, el otro Uchiha le perforaba la nuca con su oscura e insistentemente mirada, para ella no era nada agradable ser el centro de atención de semejantes seres, ciertamente eran los hombres mas atractivos que sus opalinos ojos hubieran visto jamas pero el demonio suele usar capa de cordero para atrapar a sus víctimas, esta vez ella no estaba dispuesta a ser su víctima, aun no sabia como se libraría de ellos pero lo lograría.
Luego de pasar tanto tiempo en la clase de literatura, se encontraba la peliazul caminando por los desiertos pasillos del colegio, casi todos los estudiantes estaban en clases pero su profesor de esa hora no había llegado y ya tenia suficiente con los ojos de los Uchiha clavados en ella como para quedarse ahí, tenia que salir de ahí, tomar aire y pensar, de alguna manera haría que su vida volviera a su monótona rutina de infelicidad.
—¿Es eso lo que quieres hime?— preguntó una voz muy, pero muy cerca de su oído haciendo que todos los vellos de su piel se erizaran, temiendo encontrárselos de nuevo lentamente viró su vista para encontrarse...a nadie, estaba tan sola como hace un momento o por lo menos eso era lo que aparentaba, ella sabia que él, su profesor estaba ahí, no podía verlo pero una gran tensión se sentía en el ambiente, él la observaba con adustos ojos de cazador en busca de devorar a su presa.
Quiso salir de ahí pero su cuerpo no le respondía, era como estar clavada a la tierra y sin escapatoria alguna, su cazador se acercaba sigilosamente y el corazón de la chica latía tan fuerte que en cualquier momento podría explotar.
Poco a poco se fueron revelando ese par de oscuros ojos que conocía tan bien, todos los días los observaba en su siniestro cuadro del mal, pero eran diferentes, ya no eran negros sino carmesí, ya no estaba en la escuela y ya no llevaba consigo su ropa de colegiala, se encontraba atada y colgada de una cadena que descendía de lo alto del techo, su vestimenta consistía en un fino y transparente vestido que no llegaba a cubrirle si no su trasero, sus pies estaban descalzos y la habitación estaba decorada con trozos de cuerpo y grandes charcos de sangre, las paredes cubiertas con instrumentaría de tortura que iba desde una gran variedad de látigos hasta agujas de diferentes tamaños.
Sabía que gritar no le serviría de nada por eso solo sentía miles de sensaciones indescriptibles en su cuerpo, era contradictorio, quería convencerse a si misma que estaba muerta de pánico pero en realidad era la ansiedad que la consumía con cada segundo de espera de su captor.
Nuevamente era presa de un gran sentimiento pero esta vez era de gran placer, ese demonio de ojos carmesí la acariciaba sin pudor, sus pechos eran amasados con parsimonia y su cuello era presa de él, quien la besaba de manera que ella jamas pensó, para cuando quiso darse cuenta de su situación, su cuerpo ya no estaba vestido y las manos que aunque no podía ver si que las podía sentir, se dirigían con una lentitud tortuosa a su intimada femenina.
Mientras él avanzaba y aumentaba el ritmo de sus caricias en la delicada zona femenina, ella sentía como un nudo se formaba en su vientre y su cuerpo sentía los espasmos de un inminente y poderoso orgasmo que la dejó totalmente agotada. Antes de caer a los brazos de Morfeo observo con sus párpados casi cerrados como ese demonio con aspecto de hombre se llevaba sus manos a la boca y degustaba su sabor como si de un manjar se tratara.
Sentía la fresca brisa pasar por su delicado rostro, sus párpados estaban pesados y se sentía agotada, recordaba los sucesos de antes como un lejano y vago recuerdo pero tenía que despertarse ya, de nuevo sentía es pesada mirada clavada en ella, esa que le taladraba los sentidos y la hacía vulnerable, a merced del demonio que la acechaba.
Al recordar con claridad lo anterior, se forzó a abrir sus ojos lo mas rápido que pudiera solo para encontrarse con con el rostro de Sasuke muy cerca del de ella, inmediatamente se ruborizó e intentó echarse para atrás pero algo se lo impedía, era un gran árbol que se encontraba en la parte trasera del colegio.
Ese hombre o mejor dicho demonio estaba tan cerca de ella que podía sentir su respiración en su rostro, quería preguntar como llegó ahí pero cayó en cuenta que probablemente fue el otro quien la llevó hasta ahí, eso solo significaba que...lo ocurrido antes fue real. Abrió los ojos como platos al darse cuenta de ello mientras que Sasuke estiraba la comisura de sus labios hacia arriba simulando una sonrisa pero sus fieros ojos le indicaban otra cosa, algo que ella no era capaz de descubrir...
—No aun hime— habló en tono peligrosamente seductor él Uchiha — Es muy pronto para que puedas conectarte- continuó de manera un poco pausada y casi en su susurro junto a los rosados labios de la jovencita de cabello azulino.
—¿Quienes son ustedes? —finalmente se armó de valor y milagrosamente tragándose todos sus nervios evitó tartamudear, él era su enemigo...
—No soy tu enemigo hime— hablo el azabache.
La chica de nuevo abrió sus ojos como plato al comprobar que efectivamente él podía leerle la mente.
—¿Que quieren de mi? ¿Porque me persiguen?—habló de nueva cuenta ella.
El azabache solo se quedó mirándola un poco mas hasta alejarse un poco y ponerse en pie, ya que al estar ella recostada sobre el árbol, él tenía que colocarse en cuclillas para estar a su nivel.
Ella llegó a pensar que no le respondería cuando pasados largos minutos de espera el respondió de manera sencilla y clara.
—Nos perteneces.
—¿Q-que?
Ella estaba estupefacta e indignada ¿como podía decir tan tranquilamente que ella les pertenecía? Como si fuera un objeto de cambio, ella era...
—Te demostraré lo que te digo —habló el azabache e inmediatamente se acercó a su rostro a una velocidad que ningún humano haría y estampó sus labios sobre los de ella quien intentó luchar contra la pasión desbordante que sentía contra esos labios pero al final se rindió, era una pasión inexplicable, algo que la consumía y de nuevo sentía vibraciones de placer en todo el cuerpo.
Pero ella no era eso que él decía, ella no era un objeto del cual podía llamarse su dueño. Olvidando las sensaciones de su cuerpo apretó fuertemente su dientes contra los labios de el azabache provocando una herida y la inminente furia de este.
—¡Oh pequeña! No debiste hacer eso- hablaba en tono calmo y amenazante mientras que sus ojos se tornaban peligrosamente rojos y la mismo tiempo su malévola sonrisa hacía eco en el lugar. De una de sus manos salio una pequeña serpiente tan negra como la noche y se introdujo por uno de los ojos de la chica, la cual chilló de dolor mientras que el extraño se apoderaba de ella.
Luego de quien sabe cuanto tiempo ella abrió los ojos solo para descubrir que se encontraba en el salón de clases y todas la miradas estaban puestas en ella.
—¿Que te pasa Hyuuga? ¿Acaso has perdido la razón?— preguntó uno de sus compañeros.
—Señorita Hyuuga si se siente mal puede ir a la enfermería— decía el profesor de literatura en falso tono de preocupación.
—Sasuke, llévala a la enfermería- pedía el mayor a su hermano.
La chica se espantó ante la sugerencia. No entendía del todo lo que había pasado, técnicamente no debería estar en clases.
—Alejate de mi- gritaba histérica mientras que el azabache se acercaba.
Sus compañeros la miraban como si hubiese perdido la razón. Odiaba eso, detestaba que la miraran de esa forma como si fuera una anormal. Eran ellos, esos dos quienes provocaban todo eso y los demás pensando que ella estaba loca. Un sentimiento de odio se instaló en su ser y quiso asesinarlos a todos, se imaginó cubierta de sangre, la sangre de sus compañeros de clases y sus cuerpos destrozados regados en toda la extensión de la escuela.
Inmensas ganas de expulsar el contenido de su intestino le vinieron al darse cuenta que la imagen de antes fue tan vivida que por poco podía sentir el olor a vísceras y sangre fresca en el ambiente.
Quiso salir corriendo y dejar todo atrás pero no podía, ellos a estaban perturbando, esos dos demonios querían hacerla ver débil, provocarla, hacerle perder la cordura y eso no iba a permitirlo.
Los dos demonios se reían internamente, ellos quería explotar esa oscuridad que ella escondía en su ser y ya tenían las armas para hacerlo. Poco a poco ella caería presa de la inminente oscuridad.
Muchas gracias a todas las lindas personas que siguen este fic, así como también a quienes dejaron su review, a pesar de no contestarlos todos créanme que los leo y los disfruto mucho, me hacen querer actualizar mas rápido. Perdon por los errores.
