¡aquí ta el capítulo de hoy! Lamento los errores, lo acabo de escribir :P…abracitos bonitos a todos los lectores!


Capítulo 8.
Siento una debilidad acercarse

Tras abrir la puerta azul y cerrarla tras de sí pensó ilusionado que despertaría o cuando mucho saldría del extraño sueño que estaba teniendo, grande fue su sorpresa al notar que mas que salir del sueño, salió de la habitación. El vestíbulo de madera pulida con un candelabro dorado en el techo era la mayor prueba de ello, la residencia donde se encontraba era el vivo ejemplo de lujo y poder, de hecho, algo en esas paredes y cuadros le hacía sentir importante, una seguridad que no sabría describir.

Bajó las escaleras alfombradas hasta una de las habitaciones desde donde podía escuchar voces, una risita que encontraba irritante y una voz masculina que le hacía apretar sus dientes levemente en rabia. Tomó aire antes de girar el pomo, pues aún no había perdido del todo su conciencia; y estaba aterrado por todo lo que sucedía.

Una mujer de ojos azules, cutis de muñeca y cabello en rizos voluptuosos como espigas doradas se giró a verle, avanzando lentamente con su figura de guitarra: normalmente consideraba a ese tipo de mujeres agradables a la vista pero esta tenía algo que simplemente encontraba deplorable.

-"Kir querido…"- comenzó ella haciendo ademan con sus manos enguantadas –"sir Einfield ha venido a visitarte…"- miró entonces a los alrededores buscando algo –"¿y? ¿dónde está el perezoso de Jing? Alguien debe servir el té"

Kai en su conciencia logro girarse a ver al susodicho sir Einfield: un hombre alto y de mirada encantadora bajo su cabellera rojiza, ropas blancas y elegantes y ojos azules solo comparados con zafiros. Algo en él le hacía querer golpearlo con mayor intensidad con la que había golpeado al chico antes, pero aún tenía control de la situación. Intentando ser razonable ese hombre tenía una conexión con el chico ¿quizás eran amantes en su subconsciente?

-"¿quién…?"- preguntó Kai sin despegar sus ojos de ese extraño: quería saber quién era esa persona ¿qué hacía?

-"Einfield, querido…"- suspiró la chica de nuevo –"eres tan distraído, Kir"- continuó, volviendo a mirar a los alrededores y cruzándose de brazos –"bien, ¿dónde está Jing?"- bufó algo molesta y se giró a verle –"¿no podías conseguir un mejor sirviente?"- hizo una leve reverencia para conseguir retirarse a buscarle –"si me disculpan iré a buscarle"

Kai quería detener a la mujer aunque no entendía exactamente por qué, mas algo le detuvo pues estaba convencido de que a esa persona no convenía si quiera reprocharle alguna acción. Su rostro se giró y encaró al invitado, expectante.

-"Terminemos de discutir ese asunto, Korovin"- comenzó el otro, arreglando sus guantes blancos una vez la mujer se hubo retirado –"Creo que, esta es tu última oportunidad…"- le miró entonces arrogante y caminó por la estancia, estirando sus dedos a las teclas del piano que adornaba el recinto –"obviamente tu, no eres del interés de Chen…"- detuvo sus leves notas –"lo más sabio, como entenderás, es entregármelo"

-"¿entregártelo?"- preguntó, recordó entonces lo que había visto hace poco: realmente si fuese por él se lo entregaría con un lazo de ser necesario. Sus puños se cerraron sin poder controlarlo y temía volver a perder el control de sí mismo

-"somos hombres de negocios…"- prosiguió Einfiend –"Chen está envejeciendo y tienes una maravillosa esposa que espera tu heredero"- sonrió –"eventualmente, cuando sea un anciano le echarás…"- hizo una pausa –"pero yo puedo darle mejores usos aunque eso pase…"-le miró, encarando sus ojos directamente –"así que, ¿Cuál es el precio por Chen?"

Su ceño se frunció tanto que le dolía la cara –"no"- dijo inmediatamente, nuevamente perdiendo control sobre su cuerpo

-"¿no?"

-"no tiene precio y no se irá con nadie…"

El hombre frente a él alzo una ceja y una mueca siniestra se cruzó en su rostro –"si yo no puedo tenerlo Korovin, nadie lo hará"- dijo, sin poder disimular lo irritable que las palabras de Hiwatari resultaban.

Kai se cruzó de brazos y le miró intimidante –"no irá con nadie, se quedará aquí"

-"es tu última oportunidad, Korovin"

Kai miró en otra dirección y continuó reacio –"jamás se irá contigo…"- dijo simplemente –"no habrá nada de lo que me digas que me hará cambiar de opinión"

-"aún puedes…"- intentó pronunciar Einfield pero Kai le interrumpió

-"no" –sentenció y repitió–"jamás irá contigo"

El rostro del pelirrojo se desfiguró y fue a presuroso a buscar su abrigo hasta la salida, no sin antes mirarle con una expresión tan siniestra que solo alimentó el terror que estaba experimentando Kai con ese "sueño" –"pues tampoco estará contigo…"- dicho esto cerró la puerta de golpe tras salir

¿todos estaban locos aquí o qué? Quizás el mundo sí es como Kuznetsov dice: sin televisión la gente estaba loca o eso parecía con esta extraña novela victoriana. Tomo airé y se desplomó en el sofá durante unos segundos intentando pensar y encontrar otra puerta para salir de allí.

-"Querido…"

El tono chillón de la mujer le hizo girarse y mirarla.

-"¿ya Einfield se marchó? ¿venderás a Chen a Einfield no es así?"- preguntó sonriendo, con sus ojos azules brillando con esperanza. Esa chica al parecer despreciaba al tal Jing Chen y ni se preocupaba por ocultarlo, tomó entonces las manos de Kai entre las suyas y le miró coqueta: aquel gesto le hacía querer golpearle en su cara de muñeca –"podría olvidar el hecho de que…"- hizo entonces una mueca –"si le vendes…todo estará bien entre nosotros"- le sonrió de cuenta nueva –"además, es bastante incompetente como sirviente"

-"no"- terció nuevamente y ya parecía ser su palabra predilecta, sus manos rechazaron entonces el agarre de la rubia y levantó de su asiento buscando un respiro

-"Kir querido…"- comenzó ella, cerrando sus puños –"tuviste suerte de que solo yo les he visto… ¡pero si la sociedad se entera de lo que ustedes dos…"- frunció el ceño y sus labios, asqueada –"¡es asqueroso! ¡Véndele en este instante y quizás me olvidaré de este asunto!"

-"he dicho que no"- dijo dándole la espalda –"no se irá con él, ni con nadie…"- dijo caminando pasillo abajo, uno porque su voz era molesta y la conversación lo era más y dos porque tenía que encontrar una puerta para salir de ese sueño ¡ pero ya!

-"¡bien! ¡Haz lo que gustes Kir Ivanovich Korovin!"- le gritó y subió las escaleras –"¡pero yo no permitiré que esto continúe! ¡Mucho menos cuando espero a tu heredero!"- se fue dando un portazo también: al parecer en ese sueño solo conseguía irritar a la gente.

Kai cerró sus ojos y suspiró harto pero con ese pestañeo una puerta parecía haberse revelado ante sus ojos como un milagro ¡al fin saldría de ese lugar tan desagradable! La abrió de golpe con una sonrisa que se borró al instante que notó el nuevo lugar donde se encontraba:

Una habitación casi vacía con la salvedad de una horca y una silla que estaban en todo el centro de esta.

Se quedo de piedra, abriendo sus ojos desmesuradamente e intentó regresar por donde había llegado pero su ruta de salida estaba ahora fuertemente cerrada. Sus manos temblaron entonces ¿y cómo dejaría ese lugar?

Pateó la mentada puerta e incluso empujó con su cuerpo hasta no tener más fuerzas y caer de rodillas al suelo, no había salida y fue al realizar ese hecho que sus ojos se clavaron en los objetos frente a él.

Resignado se puso de pie y caminó.

Sin pensarlo tomó la soga.