ODIO word QHEKBAQEWDUOFDHWU!#€¬€##€!
Escribo como tres líneas y el programa con su cara de trollface se cierra "Word ha detectado un problema y debe cerrarse...problem?"
definitivamente la tecnología y yo no nos llevamos.
En fin, peleando con ese programa del mal. Aquí les traigo el siguiente capítulo.
Capítulo 11
allí es donde esto termina
Max parpadeó un par de veces antes de realizar el hecho de que caminaba por un pasillo gris apenas iluminado por luces blancas. Miró sus alrededores e instintivamente llevo su mano a su cuello, aliviado al notar un pequeño cúmulo clavado en este, el cual se trataba del mismo rastreador que Emily le había entregado antes y lo que le había mantenido "vivo" hasta ahora.
Se detuvo frente a una ventana que daba vista a una habitación con un prisionero que mantenía el rostro bajo, no tardó más de dos minutos en darse cuenta que se trataba de Hiwatari, bueno, al menos de alguien muy parecido a este:
Cabello en dos colores como el original pero un tanto más largo y enmarañado, orejas llenas de perforaciones y peircings que le daban un aire rebelde y peligroso, nariz refilada y cuerpo que parecía ser esculpido por Miguel ángel y ojos de color naranja. Le observó un poco, se veía tan decaído que le costaba creer que era el mismo Hiwatari que conoció o su antepasado, como fuese.
-"quiere la silla eléctrica"- escuchó una voz tras de sí y se giró para notar a ¿Takao? No, debía recordar que esta era una vida pasada y este debía ser uno de sus tantos ancestros: con cabello cortísimo y mirada severa que era resaltada por sus ojos amarillos
Max cerró sus ojos y suspiró llevando su mano al rastreador el cual se iluminó un poco con un diminuto reloj –"no soy yo…"- susurró más para sí y busco relajar su cuerpo y su mente para dejar que los eventos que estaban por suceder fluyesen sin el poder controlarlo.
Abrió sus ojos entonces y encaró a Takao con severidad –"no debiste haberle disparado a Bai…"
-"¡era el tigre blanco! ¡Era un ladrón reconocido y me reclamas porqué le disparé! Además, gracias a ellos tenemos al "Fénix de fuego" ¡dos ladrones internacionales en un tiro!"
-"la pena de muerte está vetada ¡ellos solo tendrían una vida de cárcel!" –chilló Max, indignado, pero en sus adentros en realidad estaba algo sorprendido, ¿Takao en su vida pasada era un moralista? Era increíble pensar ello con la cara de bobalicón que este se gastaba.
-"Los criminales siempre serán criminales y las cárceles son absurdas…deberían morir y ya"
Max se cruzó de brazos –"¡Fujikata! ¡Otro comentario con ese y te reportaré en asuntos internos! ¡Criminales o no siguen siendo personas!"
El japonés se encogió de hombros –"hazlo entonces, Maxwell"- se giró dándole la espalda –"pero en lo que a mí concierne, ¡debimos haber ejecutado a ambos!"- Dicho esto se retiró de la habitación con sus manos en sus bolsillos
Max o, Maxwell se giró y entró a la habitación donde se encontraba el prisionero, el cual se negaba a querer alzar su rostro, como si sus manos esposadas fuese lo más interesante del mundo. Se sentó frente a él.
-"después de haber corrido tanto…tiraste las joyas y te dejaste capturar…"- dijo mirándole con atención
-"malditos…"- alzó el rostro con desprecio y Max no buscó apartar su mirada, incluso el estaba avergonzado de lo sucedido.
-"¿qué relación tenías con el tigre blanco?"
-"eso no te interesa…"
Max suspiró –"¿por qué la silla eléctrica? Tus crímenes no son para ejecutarte, simplemente has robado mucho, tendrás una vida de cárcel, veinte años más o menos"
-"Entonces mataré a alguien dentro de la prisión para que me la den…"- le miró determinado y bajó luego el rostro –"…no quiero continuar"
-"¿crees que…a Bai Sheng le habría gustado que te rindieras?"
-"¡tu sabes nada de él!"- gritó furioso mirándole y luego bajando el rostro con lágrimas acumuladas, Max estaba seguro que probablemente estás eran las únicas lágrimas que este había emitido en toda su vida.
Max extendió entonces que las intenciones del antepasado de Hiwatari era seguirle en la otra vida, más que rendirse. Se removió en su asiento y miró sus manos –"quizás…en otra vida puedan estar juntos…"
-"en otra vida no haré nada peligroso…"-dijo sin mirarle, a lo que Max asintió –"…Si Fujikata redacta el informe, estoy seguro de que te darán lo que quieres…"- se levantó de su asiento y caminó fuera de ese lugar
Un pequeño pitido se escuchó proveniente del cuello del rubio así como una luz titilando, giró su rostro y notó entonces una puerta verde en un lado de la habitación –"si él pidió la silla eléctrica"- susurró avanzando hasta la puerta y sosteniendo el pomo –"y Cheslav Koniev se suicidó así como Suwabara Koji…"- giró su rostro en dirección al chico antes de entrar -"¿significa que Kai en todas sus vidas murió tras la muerte de Kon?"–Abrió la puerta solo para dar con su habitual habitación del psiquiátrico donde tomó asiento en su acostó en esta intentando no pensar demasiado en el asunto y agradeció por milésima vez en su vida el tener ese transmisor, que prevenía que quedase atrapado en sus propias memorias como probablemente había sucedido con los demás extractores.
A todas estas, ignoraba que clase de relación podía tener Hiwatari con Kon, cuando investigó la gigantesca lista de extractores antes de aceptar este caso no se especificaba ninguna relación de la compañía del ruso con la del chino.
Pensó un poco en su cama mordiendo sus labios: -"si de verdad estas destinado a encontrarle...no puedes morir ahora, Hiwatari"
Hizo una larga pausa y miró al techo "Tienes que encontrarle primero"
