Red crayón pidió que ya se vieran Kai y Rei nvn y como era el próximo episodio cuando ese sucedía, me senté a escribir y aquí estamos, termine anoche pero olvide subirlo así que ¡que mejor que la mañana del 24!

Feliz navidad a todas las personas tan hermosas que me leen, muchas gracias por todo.


Capítulo 18
no quiero sentirme así

Hiwatari parpadeó desorientado luego de recordar todo eso, solo volviendo en sí al notar los tan llamados centinelas acercándose en una dirección, giró su vista y notó que el único lugar sin vigilancia era donde estaban las voces.

Centinelas o voces agonizantes, supuso que su respuesta estaba clara y continuó por ese pasillo demencial que con cada paso escuchaba una voz diferente, un: "lo siento" "regresa…" "cómo se te ocurre dejarme…" Contuvo su aliento y dio más pasos escuchándoles con atención

"todo este tiempo, sí te ame…"- decía la primera, grave con acento fuerte –"y ahora no puedo arreglar nada…"

"lo lamento"- escuchó de otra a medida que avanzaba, rasposa pero con carácter –"no pude protegerte…"

"¡te dije que no fueras conmigo! ¡Te dije que era peligroso! ¡Porque siempre eras tan…orgulloso…"- fue la tercera algo más aguda, tuvo que forzarse a respirar con normalidad

-"nada de esto tiene sentido, si tú no estás a mi lado…"-era una voz joven, ciertamente no tan chillona como ese niño, negó con la cabeza y siguió avanzando, escuchándolas como hacían eco en los pasillos blancos y laberínticos.

-"¡eres un idiota! ¡Idiota!"- ese niño de nuevo lloraba –"¿para qué me salvaste? ¡Si tu no ibas a estar allí!"

Parpadeó un par de veces, dio otros pasos y escuchó

-"por qué a ti…"-decía la última en voz baja –"yo era el segundo mejor… ¡debieron haberme llevado a mí!"

Entendió entonces que eran sus ¿vidas pasadas? hablando y la sola idea le produjo escalofríos, cerró los ojos durante unos segundos y casi por arte de magia ventanas se revelaron como cortinas abiertas por todo el pasillo. Como tomaba una horca, como cargaba un arma hasta su nuca, caminaba a una silla eléctrica, consumía un puñado de pastillas…todas…

Hiwatari siempre acababa con su vida tras la muerte de Kon. Miró entonces una puerta roja frente a él.

-"si pudiese verte…"- escuchó, mas no supo precisar cuál de las tantas que estaban hablando –"te diría lo mucho que te amo"

Abrió la puerta y frente a él, se encontraba una hermosa playa de arena blanca con una residencia en la orilla, que a pesar de estar tan bien cuidada el lugar se le hacía desolador.

El viento soplaba con algo de fuerza pero eso no le detuvo de acercarse hasta el pórtico con una mecedora y algunas plantas raras en macetas. Se asomó por la ventana y notó entonces a la persona que precisamente estaba buscando: Rei Kon.
A su parecer, el asiático era mucho más hermoso que las otras memorias que había visto y su cabello estaba atado en una trenza con mechones cayendo sobre su rostro impecable, sin un solo lunar o cicatriz, de sus labios salía una leve melodía que tarareaba mientras escribía algo, supuso que componía y aquello le hizo sonreír enormemente.

Intentó abrir la puerta con cuidado y sonrió aliviado de que esta estuviese sin seguro, el pasillo de la casa estaba lleno de libros y uno que otro adorno puntual, los temas además eran variadísimos: guerra, cocina, botánica, música, esculturas y joyas. Dio más pasos detrás de uno de los sofás a espaldas del chino quien seguía cantando, su voz era hipnótica y el hecho de estar a mayor altura que él y que Rei vistiese un sweater blanco grande que quedaba suelto en un hombro, le daban ganas de lanzarse contra él y besarle la piel del omoplato descubierta.

Por supuesto, sueño o no, su sombra se proyectaba en el cuaderno del chico, quien abrió los ojos de sobremanera y sus manos temblaron levemente haciendo que el lápiz cayese. Se giró entonces y ambos ojos se encontraron durante un microsegundo antes de que Kon arrancase a correr, gritando desesperado.

Por reflejó saltó por encima del sofá y extendió sus brazos hacia él, atrapándole y consiguiendo que los dos fuesen a dar contra el suelo. Hiwatari sobre Kon. El de ojos rojos intentó tomar sus muñecas para que se quedara quieto pero los gritos no cesaban ni por un segundo, el chino forcejaba como si de ello dependiese su vida.

-"¡no voy a hacerte daño!"- alegó Kai sosteniéndole con algo de fuerza puesto que el otro resultaba demasiado inquieto para su gusto y pensar que hace menos de dos minutos parecía un ángel.

-"¡suéltame!"- seguía gritando y aún más porque la posición traía recuerdos demasiado desagradables, le golpeó en el estomago con una pierna e intentó caminar lejos pero Hiwatari había logrado abrazar las piernas antes de eso y conseguido que se tropezara.

-"¡no voy a hacerte daño!"- dijo algo adolorido colocándose encima nuevamente e inmovilizándole –"¡sé qué piensas que voy a hacerte daño pero no lo haré!"- intentó explicar Hiwatari para que se calmara

Su corazón se achicó al notar lágrimas de miedo en los ojos dorados –"vete…"- musitaba muchas veces sin mirarle

-"no voy a lastimarte…"- insistió Kai –"tan solo…quiero saber algunas cosas…"- intentó hacer un poco menos de presión –"¿eres en realidad Rei Kon?"

-"¿para qué quieres saberlo? ¡¿Estás llevando una lista?"-respondió arisco sin mirarle –"¡ya entiendo! ¡Quieres saber los nombres exactos de todas las veces que he muerto por tu culpa"
-"¿lista?"- parpadeó –"ni siquiera entiendo del todo lo que sucede, solo quiero que me expliques como funciona este lugar…"- alegó frunciendo un poco el ceño

-"si me sueltas…te diré…"- dijo sin mirarle, aquella frase sonaba muy convincente pero tenía la certeza, no, estaba completamente convencido de que mentía, como si le conociera- "quieres respuestas, te las daré…"

El ruso entrecerró sus ojos, perspicaz –"las quiero, pero no te soltaré hasta que las tenga"- apenas terminó esa frase el otro volvió a removerse con fuerza como si hubiesen clavado pequeñas dagas en sus costados

-"suéltame…"- susurró y le miró entonces, recordando que, a pesar de las súplicas que profería la primera vez que se conocieron el jamás le soltaba hasta obtener lo que quería –"este es mi subconsciente, no una memoria…"- explicó con voz trémula –"seguramente te pagaron para sacarme pero, ¡yo no quiero irme!"

Kai frunció el ceño –"¡nadie me está pagando absolutamente nada"- luego agregó curioso –"¿desde cuándo estás aquí?"

Rei balbuceó –"cinco años de sueño, unos tres meses en tiempo real supongo…"- aquella respuesta sorprendió a Hiwatari y notó entonces que los alrededores de la residencia lentamente se agrietaban, amenazando con caer sobre ellos.

-"¿por qué has estado aquí tanto tiempo?"- dijo sorprendido mirando sus alrededores, le miró a él –"¿qué estás haciendo?"

-"¡vete!"- gritó un poco-"¡estoy aquí porque tu no estabas! ¡Estoy aquí porque puedo sacarte!"- le miro furioso –"¡vete ahora!"

Kai seguía con el ceño fruncido y miró entonces el lugar desmoronándose, pero no le soltó –"¡estoy aquí justo ahora! ¡y seguiré estando en todas esas memorias!- le miró también –"¡y aunque destruyas este lugar no voy a soltarte!"

El chino le miró mas sorprendido que relajado y volvió a llorar a los segundos, luego de que las grietas se fueron borrando –"¿qué es lo que quieres?"- musitó –"¿no lo has visto? El daño que me haces…"

-"lo he visto…"- afirmó –"pero te lo dije, justo ahora no voy a hacerte daño y estoy seguro que antes tampoco quise hacerlo…"- o, al menos eso pensaba

-"¡mentiroso!"- gritó –"¡me lastimas! ¡Vete!"

-"¡ni siquiera nos conocemos con estos nombres!"- alegó Hiwatari –"¡todas esas veces estoy seguro de que jamás quise lastimarte!"- dijo desesperado –"¡y nunca quise que terminarás de esa forma!"

-"¡yo no quiero conocerte!"- gritó Kon buscando zafarse

-"¡nos conocimos todas esas veces! ¡y me estás catalogando sin conocer realmente todo!"

-"¿y que debía ver? ¡¿Mi muerte asegurada por tu culpa?"

-"no conoces el resto, yo no quiero que mueras y nunca lo quise antes…"

-"mentiroso…"

-"no lo soy y en el fondo lo sabes…"

-"¡basta! ¡Desaparece! ¡Quiero quedarme aquí"- chilló –"¡sigue con tu vida como siempre lo has hecho!"

-"¿eso piensas en verdad?"- preguntó Kai –"¿crees que simplemente seguiría con todo como si nada hubiese sucedido?"- al terminar de hablar Rei había asentido con la cabeza –"entonces no lo sabes todo…"

-"¡¿qué más debo conocer?"

-"¡todo!"- sostuvo su rostro –"¡debes conocerlo todo antes de que sigas pensando de esa forma!"

Rei le miró con ojos bien abiertos por su expresión, cerca de ellos una puerta azul había aparecido, balbuceó asustado –"no quiero…conocerte"- observó la puerta sorprendido –"aprendiste…a usar el linker"

Kai asintió levemente y le miró –"entonces, las puertas azules son mis memorias…"- el chino asintió sin mirarle, Kai entonces se levantó y le haló tomando su mano –"vayamos por esa puerta…"- dijo decidido –"así no me llamarás mentiroso"

Rei negó enérgicamente con la cabeza –"el programa podría confundirse y no sabría cual pasado interpretar, terminaríamos teniendo memorias mezcladas y actuando de manera incongruente…"- intentó explicar y forcejeando para no ir con él –"habría que modificar el código de programación y el algoritmo…"- continuó explicando y en algún punto de todo lo que dijo Rei, Kai se perdió por completo, vaya que era tan listo como lo era de raro.

-"solo entremos y ya…"- dijo alzando una ceja sin entender una sola palabra –"deja de pensar tanto…"- abrió la puerta y haló con más fuerza al otro para intentar entrar pero el chino seguía forcejando, parecía un gato clavando sus uñas en el sofá

-"¡no quiero!"

Eventualmente, al límite de su paciencia y agradeciendo esa figura delgada y menuda, le cargó entre sus brazos como una princesa y entró prácticamente de golpe.