¿Serías mi San Valentín?

Capítulo 07

Aclaraciones:

Pareja: ¡Multi-pairing!

Disclaimer: El anime/manga Hetalia, al igual que todos sus personajes NO me pertenecen, pero esta historia es 100% mía.

Guías: "Citas y pensamientos"; historia narrada ; - diálogos -

Advertencias: Muuucho romance.


Momento 07 : Dinamarca x Noruega


Mathias apoya la guitarra sobre su regazo y, con un suave movimiento, posiciona sus largos dedos sobre las cuerdas. Su otra mano ya esta lista, por lo que simplemente toma aire y con un disonante acorde de guitarra… La canción comienza.

Y de pronto, aquella concurrida calle se ve asaltada por el murmullo de una bella canción de amor. Las notas y las palabras vuelan por el aire, llegando hasta los oídos cercanos de aquellas personas que, poco a poco, se van amontonando a su alrededor.

Él cierra los ojos, y al compás de su guitarra, deja que las palabras fluyan libremente por sus labios. Y entre letra y letra, aquel maltrecho corazón dormido, comienza a despertar.

Y tras el Do, Re, Mí de la guitarra, la canción finaliza. Él agradece animado; y en respuesta, algunas monedas comienzan a caer dentro del estuche abierto. Sonríe sincero, y despide a su público con esa misma sonrisa.

Ahora ha vuelto a quedarse solo. Pero no descansa, y tras algunos minutos de pausa, vuelve a comenzar.

Él cierra los ojos, y de a pocos vuelve a sentir las miradas de las personas que van llegando, siempre sobre sí. Pero a él no le importa. Solo abre la boca, y a fuerza de costumbre va pronunciando las palabras que acuden a sus labios. Ya que él no lo piensa, solo canta. Porque su mente hace mucho tiempo que ya ha dejado aquel lugar. Ahora vaga, sobre todas esas miradas ajenas. Buscando incansablemente aquel par de ojos violetas que hace ya tanto tiempo le habían hechizado.

Sonríe, los ha encontrado, en lo profundo de sus recuerdos.

Y de nuevo. El Do, Re, Mi de la guitarra y la canción termina. Siente algunos breves aplausos a su alrededor. Él agradece y nuevas moneditas caen en su estuche, inclusive algunos billetes, los más viejos y desgastados del bolsillo.

La gente se dispersa y al poco tiempo, nuevas caras se amontonan.

Y de aquella forma pasa el tiempo. El día se ha convertido en noche, el caminar de la gente cambia de dirección, ahora ya no van, solo regresan. Pero él sigue allí. En la esquina acostumbrada, con la guitarra sobre sus piernas y la voz en su garganta. Porque él aún no ha visto aquel par de ojos violetas entre la multitud, y probablemente no los vea ese día.

Pero sin embargo, espera.

Ahora la gente ya no es tan numerosa como antes; y del mismo modo, las miradas se vuelven con lástima sobre su persona, porque presienten que su garganta está seca y que sus dedos se encuentran magullados. Pero él simplemente sonríe y agradece su presencia.

Entonces ellos se van. Y con un suspiro, Mathias se prepara para dar la última función de la noche.

Acomoda la guitarra sobre su regazo y vuelve su vista sobre la nueva multitud. La que ahora puede contar tan solo con los dedos de una mano.

Pero... hay algo especial aquella vez, porque ahora por fin puede ver aquel par de fríos ojos violetas que estuvo esperando todo el día.

Él sonríe, más que otras veces. Y sin perder tiempo, los dedos producen el acostumbrado acorde que da el nuevo comienzo a la canción. Pero esa vez no cierra sus ojos. Simplemente clava sus pupilas sobre aquella persona, disfrutando el placer de poder cantar para él.

La guitarra sigue su curso. Su voz hace eco en las calles vacías. Las palabras caen a borbotones por sus labios, endulzadas por el sentimiento de amor con las que van dirigidas.

Porque ahora las palabras no son simples palabras. Y la letra, antes insulsa, comienza a tener sentido. Ya que va dirigida a alguien en especial, y eso hace que las palabras provengan de lo profundo de su alma.

Y entonces, nuevamente. Un Do, Re, Mi de la guitarra, y la canción muere en sus labios.

Escucha el tintinear de la última moneda del día. Él agradece, y las pocas personas reunidas se dispersan. Incluyéndolo a él.

Y Mathias le sigue con la mirada, hasta que casi se pierda en el recodo de alguna esquina. Pero entonces le ve voltear, y nuevamente ese par de ojos violetas le miran, pero esta vez acompañada de una minúscula sonrisa.

Él se sorprende, pero devuelve la sonrisa victorioso. Y tras quedarse solo, guarda la guitarra satisfecho consigo mismo.

Porque sabe que acababa de recibir, la mejor paga de todas.


¡Hola a todos! ¡Muchas gracias por leer ese capítulo! Espero que les haya gustado.

Este momento va dedicado a "ZomiBunny" y a todas aquellas personas que alguna vez se enamoraron de un cantante callejero (incluyéndome) xD jajaja.

Bueno, se que este momento no tiene que ver mucho con San Valentín, ¡Pero se me hizo irresistible escribirlo! *-*, si quieren piensen que es en San Valentín y asunto arreglado x3 … … Esta historia se me ocurrió mientras escuchaba la canción de 2 Moro "少了". La verdad no tengo idea de que es lo que dice la canción, pero es muy linda.

Muchas gracias a todas aquellas personas que me dejaron comentarios, me alegra que les guste este fic, y del mismo modo a quienes me agregaron en favoritos y alerta… Ahora mismo estoy muy muy feliz.

¡Nos vemos!

¿Críticas?, ¿Dudas?, ¿Sugerencias? ¡Háganmelos saber! :D