¿Serías mi San Valentín?

Capítulo 08

Aclaraciones:

Pareja: ¡Multi-pairing!

Disclaimer: El anime/manga Hetalia, al igual que todos sus personajes NO me pertenecen, pero esta historia es 100% mía.

Guías: "Citas y pensamientos"; historia narrada ; - diálogos -

Advertencias: Muuucho romance.


Momento 08 : Suecia x Finlandia


Tino se sobresaltó al oír el pitido agudo y tenue que marcaba una nueva hora en su reloj. Volvió sus ojos sobre las manecillas blancas que avanzaban sin piedad en el círculo vicioso del tiempo. Estas marcaban las 2 pm. 2 pm y un par de segundos para ser exactos.

Suspiró, y restregó sus manos húmedas una contra la otra. Solo había una respuesta factible para el dilema que le atormentaba desde hace ya tantas horas. Y era simplemente que él no iría, no pensaba hacerlo.

Porque desde un principio él nunca dijo que estaría allí. De hecho, no le dio tiempo siquiera para decir nada, por lo que simplemente haría como que ese era una tarde como cualquier otra. Y lo era.

- Cálmate. No estás haciendo nada malo.

Se dijo. Pero no pudo evitar sentir esa leve e irritante inquietud que recorría todo su cuerpo.

Volvió su vista nuevamente sobre el reloj. 2:15 pm. Se mordió nervioso el labio inferior.

Estaba seguro que esa no era una salida de amigos. Porque no se le puede llamar así al encuentro de dos personas que solo se conocían por alrededor de 5 minutos ¿Verdad? Pero por sobre todo, y en definitiva, esa no era una cita.

No lo era, y se repitió mentalmente cien veces que NO LO ERA. Porque era imposible. Esa persona no podría estar enamorada de él. Simplemente no quería aceptarlo, y rezó mentalmente a Dios todopoderoso para que ese no fuera el caso. Ya que de otro modo, estaría en problemas.

Porque la realidad era que se encontraba aterrado, de esa persona y de toda esa situación. Y no, él no era cruel ni nada parecido. Simplemente cuidaba sus espaldas, porque había algo… algo en esa mirada azul que le helaba la sangre, y le provocaba, tal como en ese momento, un escalofría que subía por su espalda, hasta perderse en algún lugar de su nuca.

Él no estuvo preparado, ni antes ni nunca. Porque ver a Berwald Oxenstierna caminar con esa terrorífica expresión en tu dirección era lo suficientemente aterrador. Pero que sumado a eso, se pare justo en tu delante y mirándote a los ojos, te diga una simple frase que te hiele la sangre y haga replantearte cambiar de escuela.

"Hoy, a las 2, en el torre del campanario"

Eso había dicho. Y con aquellas palabras dejó a Tino con el corazón en la garganta y el temblor de sus rodillas, que no tardaron en ceder y llevárselo consigo al suelo.

Porque Tino creyó en aquel momento que había recibido su sentencia de muerte. De nada más y nada menos que de la persona más aterradora de la escuela, y quizás tal vez, de la ciudad entera.

Pero pronto, esos "Porque a mi" que se formaban en su cabeza, cambiaron por varios "Imposible" que se mudaron de su mente para salir por sus labios, al darse cuenta de la terrible realidad. Porque ese día era jueves 14 de Febrero y no había que ser un genio para darse cuenta de significado oculto de esas palabras.

Ya que esa no era una sentencia de muerte, era algo, por lo menos para el pobre Tino, mucho más aterrador.

Porque esa era una cita. Si, una cita en todo el sentido de la palabra. C-I-T-A, cuatro letras que juntas lo llevaron al momento en el que se encontraba en ese preciso instante.

Tino se tiró en su cama y trató de dejar su mente en blanco, sin éxito aparente.

Miró el reloj dispuesto en su cómoda. Esta vez, marcaba las 2.30 pm.

Negó repetidas veces con su cabeza y de un brinco salió de su cuarto, rumbo a hacer algo productivo.

No iría. Simplemente, no lo haría.

.

.

.

- ¿Estás seguro que no quieres ir? – Preguntó Emil, mientras miraba distraídamente a su alrededor.

- No lo haré – Dijo Tino, siguiéndole por detrás – Es decir, ni siquiera me lo preguntó, fue más como una orden o algo así.

- Bueno, si es lo que quieres.

Emil no preguntó más y Tino le agradeció internamente.

Caminaban sin rumbo entre las concurridas tiendas del centro comercial. Buscando en realidad, nada en específico. De hecho, era más como tratar de perder el tiempo, por lo menos en el caso de Tino.

Porque era increíble lo terriblemente lento que pasaba el tiempo cuando uno justamente quería todo lo contrario. O eso es lo que pensó, cuando después de haber hecho todas las cosas habidas y por haber, desde limpiar la casa, lavar la ropa, arreglar el tejado, jugar con Hanatamago, y un sin fín de pequeños detalles que no venían al caso mencionar; solo fueran las 4.35 pm.

Y era por esa razón que se encontraba allí. En medio de esa multitud, sin encontrar nada más que hacer que mirar como lentamente pasaban las horas.

- ¿No te has puesto a pensar que quizás no sea tan malo como imaginabas? – Continuó el islandés - No puedes juzgar a la gente por su apariencia.

Tino asintió, pero no dijo nada. Simplemente se puso a ver el equipo deportivo expuesto en uno de los estantes. No quería pensar, porque sabía de antemano que sus prejuicios no tenían ningún fundamento.

Él le asustaba, eso era todo.

- Vendrán a recogerme en unos minutos. ¿No te importa regresar solo verdad? – Preguntó Emil a su lado.

Volvió a asentir distraído, en realidad sin prestarle mucha atención. Tino estaba más ocupado intentando ignorar a la multitud de parejas que parecían multiplicarse a su alrededor.

- ¿Escuchaste lo que te dije?

- Ah-h. Si, perdón, creo que debería irme ya entonces.

Emil asintió y despidiéndose, cada uno se fue por su lado.

- ¡Oye! – Le oyó gritar a unos metros – ¡Quizás no sea demasiado tarde!

Tino no volteó, solo suspiró levemente y siguió caminando.

"No lo creo" Pensó, y un sentimiento parecido a culpa le invadió de repente.

Consultó su reloj de pulsera. 5.12 pm.

Bufó exasperado. Las palabras dichas por su amigo se repetían una y otra vez en su cabeza; tal como un disco rayado que incrementaba, a cada pasada, el vació que se formaba en el fondo de su estómago, hasta volverse casi infinito e insoportable.

Cuando salió por las puertas del centro comercial, un frío helado le congeló hasta los huesos. Arrimó su chaqueta a su cuerpo y tomó el autobús que lo llevaría en 40 minutos de vuelta a casa.

"¿Él habrá vuelto a su casa?". Se preguntó mientras se acomodaba en el asiento que sería suyo por, por lo menos, unos 35 minutos más.

Miró distraído a través de los vidrios y a los pocos minutos se perdió en un sopor solo comparable a ese que te asalta justo antes de cerrar tus ojos. Y de pronto se encontró pensando que si Berwald habría llevado un abrigo para combatir el infierno helado de las calles.

"Él está en su casa" Se reprochó por segunda vez.Y lo más probable es que así fuese.

Pero aún así, esa afirmación no tranquilizaba en nada la ansiedad que corroía sus entrañas y se expandía hasta hacerse paso cerca de su corazón.

"Y si… aún me está esperando"

Esa pregunta le hizo temblar ligeramente. Y, cuando volvió a tomar conciencia de su entorno, se encontró a si mismo abandonando el calor agradable del autobús, para correr a todo lo que daban sus piernas a través de las frías y oscurecidas calles de la ciudad.

¿Su rumbo? Solo sus piernas lo sabían. Pero, desde muy dentro de sí, tenía la certeza que iba al lugar en donde debió de haber estado hace exactamente 4 horas.

"Eres un tonto, eres un tonto" Se repetía a cada paso que daba. Ah no sabiendas si era por estar corriendo a un lugar que probablemente estuviese desierto, o por haber actuado como un perfecto idiota toda la tarde.

El frío chocaba contra su rostro y enrojecía sus mejillas y la punta de la nariz. Su aliento se escapaba por sus labios y se disipaba como humo al toque helado del exterior. Pronto, sus piernas comenzaron a temblar por el esfuerzo intenso y repentino; pero redobló el paso al ver la silueta de la torre a lo lejos.

Sonrió, y con el corazón en su boca anuló el espacio que lo separaba de llegar a su destino.

Respiró varias veces para recuperar el aliento y miró nervioso a su alrededor.

El lugar estaba tan oscuro, frío y desolado como imaginaba. Caminó unos pasos y repasó con su vista el panorama, intentando descubrir algún vestigio de vida en tan vacio lugar.

"No está" y frente a su pensamiento no hizo más que sonreír, con una sonrisa rota, y arrimar su chaqueta contra sí. "No está", repitió y pensó que realmente debía de parecer un tonto. Y no solo lo parecía, lo era. Él era un tonto cruel y cabezota, el peor de todos. Porque no solo había arruinado el San Valentín de alguien más. Había arruinado el suyo propio.

Metió sus manos en los bolsillos y se preparó para regresar a su casa. Su cabeza dolía, giraba, pero entre todo ese remolino de ideas e imagines una en especial le llamó la atención. Una sombra, una silueta que se perdía en la negrura de uno de los recodos de la torre.

Un hombre alto, con lentes, que se acurrucaba contra sí. Tratando de conservar el poco calor que le daban sus ligeras ropas y sus brazos desnudos.

Él temblaba; y el corazón de tino se estrujó en su pecho.

Se acercó, temeroso de romper la ilusión y encontrarse con que se había equivocado de persona. Pero esta no desapareció a medida que se acercaba.

Y de repente se encontró frente a él. La persona que más temía en este mundo, pero que en ese instante, era la persona que más anhelaba ver.

Berwald también levantó su vista, y clavó sus duros ojos en los tiernos y anhelante orbes del muchacho que tenía en su delante. Y poco a poco, una mueca parecida a una sonrisa se instaló en su rostro.

Tino también sonrió y le tendió la mano mientras susurraba...

Perdón por la tardanza.


¡Hola a todos! Gracias por leer este capítulo y ¡Espero que les haya gustado!.

Primera que nada… ¡Feliz San Valentín! :DD, espero que la estén pasando bonito y comiendo mucho chocolate (lol).

Bueno, lamento el no haber actualizado en tantos días, la verdad estaba 0 en inspiración. ¡Pero por lo menos ya volvió! O algo así jajaja xD. ¿Alguien ha visto Hana Yori Dango? *-* ese dorama es más tierno x3 … Y bueno, esta historia va dedicada para "eclipse total", ¡Espero que te haya gustado! *O*

¡Ohhh rayos! ¿Por qué nunca puedo cumplir con lo que me propongo? ); Supuestamente este fic debía acabar para esta fecha, pero aún vamos en un poco más de la mitad… pff ¡Que frustración! La verdad no sé si continuar con este fic o ponerle fin, u_u porque… bueno, no tiene mucho sentido continuarlo después de San Valentín ¿Verdad?

Anyway xD, ¡Muchas gracias a todas las personas que me dejaron reviews! Y del mismo modo a todas aquellas que me agregaron a favoritos y alertas. ¡TQs y mmmuchas Ms chic s! (lol).

¡Ya nos leeremos!

¿Críticas?, ¿Dudas?, ¿Sugerencias? ¡Háganmelos saber! :D