Feliz año nuevo a la gente preciosa.


No hay salida.

Max había asegurado la puerta atravesando entre las dos manivelas una de las armas de los centinelas, pero sabía que no duraría por mucho, con pesimismo y sangre en su rostro se deslizó lentamente por la pared blanca, mirando la habitación vacía donde en algún momento estuvo su única salida.

Takao se sentó a su lado y tomó su mano, sonriendo débilmente -"oye viejo"- comenzó con suavidad -"hm, Max"- pronunció su nombre poco después -"lamento que no lo hayamos intentado nunca allá afuera"

-"quizás...no debía suceder"- dijo el rubio con una sonrisa amarga y largo su vista hasta Kon y Hiwatari al final de la sala -"como ellos, quizás nunca debía ser"

-"creo que esas son puras habladurías viejo"- dijo Takao con el ceño fruncido -"creo que si quisiéramos hacer algo, lo haríamos"

-"quisiera salir de aquí"- dijo irónico el rubio. El japonés bajó la vista con una sonrisa amarga.

-"eras menos acido en eso de los trompos"- respondió mirándole luego, no borraba su sonrisa y el rubio tampoco.

-"era más feliz"- confesó -"pero supongo que el ser muy alegre no me permitía proteger a nadie"- bufó un poco -"ser serio tampoco..."

-"vaya manera de acabar viejo"- dijo mirando al techo -"¿qué te parece si la próxima vez lo intentamos?"- dijo sonriendo, apoyando su cara en el hombro del rubio. Max por su parte había extendido su mano y acariciado el cabello de Takao -"ya sabes, una vida sin computadoras y programas virtuales"

Tate asintió con ojos llorosos -"ponte gorra"- pronunció -"te ves mejor..."

-"la ropa de colores brillantes te queda mejor..."- dijo el japonés por su cuenta. Max cerró sus ojos con fuerza, arrugando su cara y contuvo lágrimas.

-"creí que me veía ridículo"

-"nah...es lindo"

Rei había abierto una pequeña compuerta en uno de los muros y sacado un teclado manual lleno de cables. Su cuerpo se estremecía cada vez que los centinelas intentaban empujar la puerta, por fortuna carecían de inteligencia y no habían podido abrir el cerrojo que había improvisado Tate.

-"Rei..."- intentó decir Kai

-"todo esto es mi culpa"- susurró Rei sin dejar de teclear -"¿vas a decir lo contrario Hiwatari?"- sus ojos se fruncieron -"¡jamás me había sentido tan enojado y estúpido en toda mis vidas!"- quizás ciertamente se sentía estúpido triple, cuádruple, dependiendo de cuantos de tus antepasados se sintieran indignados con lo que acababa de hacer Masefield -"mi siguiente vida me dedicaré a destruir a Masefield lo sé, antes de que haga realmente malo como ahora"

-"o podrías destruirlo en esta..."- comentó Kai, mirándole serio. Rei sin embargo solo detuvo su tecleo por un segundo, suspiró culposo y continuó tecleando. Hiwatari comprendió aquello y suspiró, no habría manera de que pudiesen salir -"me habría gustado mostrarte el mundo allá afuera...estar contigo hasta envejecer...por una vez"

Rei emitió una sonrisa triste mientras continuaba tecleando, Kai colocó su mano sobre la suya -"si no podemos salir, deja de teclear"

El chino negó con la cabeza -"hay una forma..."- dijo mirándole serio y luego desviando la vista al tecleado -"puedo pedirle al Linker que reinicie el código pero es mucho trabajo...y debo luego programar desde el ascensor de allá"- le señaló -"con el mismo código que utilizaban las cápsulas" -continuó tecleando -"es mucho trabajo pero quizás, con un leve margen de error pueda hacerlo"

-"puedo ayudarte..."- Kai no se consideraba un experto en códigos pero sabía lo suficiente como para haber creado esa cena romántica y otras tonterías, además era inteligente y aprendía rápido, si bien no haría todo el trabajo, adelantaría lo suficiente como para ayudar a Kon. Los ojos dorados le miraron con escepticismo hasta que finalmente se sonrojó y asintió un par de veces.

-"ve al ascensor"

Kai asintió e hizo ademan de alejarse más antes de hacerlo hizo caso a un impulso descabellado; sostuvo el rostro de Rei con una mano y le besó de pronto, como esperaba sus besos, aunque fuese un mundo virtual, eran más dulce que cualquier otra cosa en el mundo, apenas podía creer que se sintiese tan bien. El chino le miró sonrojado y él le regresó fue una mirada culposa, no pudo evitar hacer eso y de poder repetirlo lo haría. Avanzó hasta el ascensor y buscó uno de esos teclados con una pequeña pantalla donde mostraba una cantidad absurda de números rojos para así comenzar a teclear.

Aquella escena no pasó desapercibida para Max Tate quien desviaba sus ojos azules de Takao al ascensor. Se levantó de golpe y tomó la muñeca del japonés casi a la fuerza -"Kon, ¿hay forma de salir?"

-"estoy reiniciando el código de emergencia y Kai intenta aplicarlo al ascensor , para que sirva de método de salida, quizás con algo de suerte podamos lograrlo"- respondió el chino.

-"la suerte no nos ha servido de mucho viejo..."- dijo Takao decaído mas Tate no se desanimó y caminó a paso apresurado al ascensor donde observó a Hiwatari tecleando a lo que él consideraba la velocidad de una tortuga. Max dio pasos al frente y revisó el código por encima del hombro del ruso pero antes de decir algo prácticamente le empujó a un lado.

-"no intentes hacerte el líder esta vez, Hiwatari"- dijo el rubio decidido comenzando a teclear a una velocidad alarmante, ayudando a Kon a adelantar el trabajo mientras Kai miraba todo con asombro. Para variar. Spencer e Ian notaron la escena pero antes de acercarse al ascensor las puertas no tardaron en estremecerse, debían buscar la manera de bloquear la entrada para los centinelas o estos no les dejarían salir.

Primero optaron por lo básico, sus cuerpos empujaron las dos puertas mientras miraban al grupo -"¿no pueden hacer algo con los centinelas?"- preguntó Spencer con el ceño fruncido.

-"nos quitaría tiempo..."- intentó decir Max sin dejar de teclear -"desactivarlos sería un problema..."

-"Bloqueen la puerta con algo..."- repuso Hiwatari mirando con rapidez el lugar, lo único que quedaban eran los orificios donde alguna vez estuvieron las capsulas. Resopló e intentó poner un pie fuera del ascensor para ayudarles pero Rei le detuvo, gritándole desde su posición.

-"Intentaré bloquear las puertas pero el sistema borra automáticamente esos cambios, nos da aproximadamente un minuto sin que los centinelas puedan entrar"- explicó el chino -"ustedes dos corran de una vez al ascensor..." -comentó tecleando y mirando por encima de su hombro a los dos rusos que, apenas tuvieron la oportunidad corrieron al final de la habitación.

Hiwatari por su parte había hecho ademán nuevamente de salir para traer a Kon dentro de este, sin embargo Max esta vez fue el que le detuvo -"aún no"- dijo sin dejar de teclear -"tenemos un minuto y Kon no ha terminado el código"

Spencer e Ian por su parte acababan de entrar y el corazón de Kai por un microsegundo dio un vuelco. Las puertas del ascensor se habían cerrado dejando a Kon afuera, no le sorprendió pero ello no significaba que no le desesperó de sobremanera -"¡Kon mentiroso!" - gritó Hiwatari golpeando las puertas -"¡por qué tienes que hacer esto!"- dijo golpeándolas repetidamente -"¡por qué de nuevo!"

Max Tate por su parte había dejado de teclear con aspecto fúnebre -"porque este ascensor solo se activa desde afuera"

-"¡viejo! ¡tu lo sabías!"- chilló Takao mirándole con ojos como platos, Max se corrió un poco revelando en la pantalla las instrucciones de Kon:

"solo puedo sacarlos enviando el código desde afuera. No lo digas. No dejes que Hiwatari salga. Lo siento"

El primer impulso de Kai fue golpear a Max hasta tener sangre en sus nudillos pero se dio cuenta, con terror, que ello no le causaba dolor alguno y el ascensor comenzaba a ascender. Hiwatari miró a la habitación donde el chino se encontraba a través de los pequeños cristales del elevador, no era un hombre que lloraba pero un nudo molesto se acomodaba en sus garganta -"¡REI!"- golpeó el cristal -"¡Maldita sea! ¡abre esto!"

Los ojos del chino se desviaron por un segundo al grupo y una tenue sonrisa se formó en su rostro pálido, donde pudo leer de sus labios -"vive. por favor"

-"¡sabes que no voy a vivir si no estás afuera!"- gritó Kai golpeando el vidrio más Spencer se vio forzado a detenerlo sosteniendo sus muñecas mientras el ruso no dejaba de removerse. Justo después de hacer aquello el grupo notó que los centinelas habían logrado entrar y rodeado la habitación.

Ello importaba poco pues el elevador no había detenido su trayectoria y una luz blanca comenzaba a invadirles con un insano miedo, probablemente ello solo era comparado con nacer del vientre materno o morir. Quizás todo había fallado y todos estaban muertos.

Todo era blanco, una soledad infinita.


P.D: no me odien. Yo los quiero.