36. Estamos Rodeados.

-"Tengo un pulso"- escuchó Hiwatari a lo lejos mientras siluetas comenzaban a formarse frente a sus ojos, ojos dorados, pero no eran los ojos de Rei si no el desagradable rostro del doctor Lee quien revisaba con una linterna sus pupilas dilatadas -"llévalo con los otros" - escuchó lejano y al girar levemente sus ojos rojos notó a muchos de los otros extractores en camillas y con vías respiratorias aunque un chillido molesto y una claridad insoportable no desaparecían.

Su primer pensamiento al estar consiente es que hubiese preferido morir pero al parecer nuevamente el destino le jugaba una mala pasada; Kon había muerto por culpa de Masefield y el seguía vivo.

Lentamente el mundo comenzó a tener color y los sonidos dejaron de ser difusos. Reparó que su garganta estaba seca y que sus muñecas le dolían como mil demonios por todas las intravenosas que entraban en su sistema. Se removió en la camilla, con el nuevo pensamiento de que debía buscar a Kon incluso si ello significaba encontrarse con un cadáver pero sus piernas no respondían correctamente, su cuerpo estaba adormecido. Se maldijo por ello más fue persistente en su intento, solo consiguiendo caer de la camilla y notar en el suelo a Max Tate quien intentaba lo mismo que él.

Una enfermera regordeta con cabello fuscia, Mao si mal no recordaba, fue en auxilio del ruso pero este intentó rechazarla, quería golpear en la vida real a Tate ahora que podía sin embargo sus fuerzas le negaron nuevamente esa opción.

El doctor Lee fue la persona quien auxilió al rubio, recibiendo susurros por parte de este hasta que asintió. Lo siguiente que sucedió fue una llamada telefónica muy importante por parte del doctor hasta que este se hubo retirado de la habitación.

Kai intentó gritar mas su voz salía apagada y su solo intentó causó un dolor insoportable. -"no te esfuerces"- fueron las palabras de la enfermera pero poco le importaba, Kai continuaba mirando con desprecio al rubio y este lo notó.

-"tenemos a Masefield"- dijo o más bien, movió sus labios para que los leyera y con ello los ojos azules se cerraron hasta que Tate cayese desmayado en el suelo. Hiwatari quedó simplemente observándolo intentando poner en orden lo que este dijo, pues aún su ambiente resultaba confuso.

La enfermera Mao había acostado a Kai en la camilla de cuenta nueva y con voz suave pronunció -"intenta no moverte"- mas tras decirlo se giró de golpe al ver una alarma en un pequeño panel de las instalaciones científicas -"¡no puede ser!"- la chica gritó y salió corriendo, ignorando a todos los otros extractores. El ruso la miró irse y notó en las camillas a Yuriy Ivanov quien con suavidad tomaba la mano de Kuznetsov a su lado, Spencer e Ian quienes habían levantado sus pulgares en alto. Kinomiya intentaba cubrir sus ojos con su antebrazo, todos estaban allí vivos justo como lo había querido Kon.

No agradecía el hecho de estar vivo pero antes de poner el orden su mente otro alboroto se formó a su alrededor causando revuelo y un dolor de cabeza de mil demonios. Afuera podía sentir el repiqueteo de sirenas y alarmas llenando todas las instalaciones.

Masefield sostenía un maletín con una considerable cantidad de dinero mientras avanzaba victorioso hasta su limosina en el estacionamiento del edificio con Hitoshi Kinomiya a su lado quien tenía más bien una cara amargada mientras avanzaba. Ignoraba que afuera del edificio se concentraban patrullas de policía y cerraban el paso de la ciudad, haciendo imposible su huída.

Para cuando el vehículo salió del edificio Masefield no pudo más que sorprenderse al notar a todos los oficiales rodeándole y pidiéndole salir de la limosina. El inglés hizo una mueca de asco e histeria y salió del vehículo de golpe -"¿qué significa todo esto?"

-"Uno de nuestros agentes está con vida y sus memorias servirán como evidencia contra su juicio, señor Masefield"- explicó una mujer pelirroja de anteojos, mirando su tableta digital y mostrándole el holograma de que Max Tate se encontraba vivo y respirando.

-"es imposible..."- susurró Masefield pero antes de decir otra cosa una mujer de cabello castaño le había empujado contra el vehículo para colocarle unas esposas.

-"es muy posible, señor Masefield, ha sido acusado del asesinado de Rei Kon, fraude e intento de asesinato a trabajadores públicos y oficiales de policía"- musitó la mujer -"que los cielos te amparen porque vas a necesitar mucha ayuda para salir de esta con tantos testigos en tu contra..."

El inglés forcejeó maldiciendo en voz alta, no comprendiendo cómo es que algo así acababa de suceder ¡su plan era impecable! ¡no podía ser que ese montón de mocosos volviesen a arruinarle la vida! La mujer le subió a la patrulla y cerró la puerta mientras Hitoshi era trasladado en otro vehículo bajo su mirada jade atónita.

La mujer volvió a asomarse y guiñó un ojo a Masefield mostrándole en su tableta digital grabaciones de lo que había sucedido -"supongo que puedes llamarme Hiromi, mejor amiga del policía que tanto odias, Takao Kinomiya"- se cruzó de brazos mirándole desde la patrulla -"te aseguro que tu código genético quedará marcado de por vida como peligroso, Masefield"- dicho esto se alejó de la ventana en un ademán para terminar con el papeleo y dar la oportunidad al demente del inglés de que consiguiese un abogado o un milagro.

Vaya que lo necesitaría.