Capitulo 2

La oficina de Carim Gracia no era nada del otro mundo, tenía unos cuadros por aqui, otros por allá, una mesa digna de los caballeros del Rey Arturo y una tazas de porcelana francesas que eran su orgullo.

Por eso cada vez que su oficial Yagami le pedía café, las escondía lo más lejos posible de ella.

-¡Ya estamos aqui!

Carim suspiro observando a Hayate llegar hasta ella dando pequeños saltos y sentadose en la silla como si fuera un perrito bien entrenado. Su mirada felina y su boca curvada en forma de "w" la hicieron sonreír mientras el calor comenzaba a arremolinarse en su estomago.

Basta señorita, ¡compórtate!

Como si pudiera con esas piernas...

Cerró los ojos por un segundo y se recordó a si misma que no estaba allí para tener pensamientos sobre Yagami, tenían una misión muy seria que debían abordar lo antes posible.

-¿Quería vernos, jefa?

-Si, necesito vuestra ayuda con una misión importante.

Nanoha Takamachi y Fate T. Harlaow junto con Hayate tomaron atención inmediatamente para su sonrisa, las tres eran aplicadas, estaban preparadas y era lo mejor que un oficial podría ofrecer.

Aunque realmente le mataba tener que separarlas.

-¿De q ue se trata?-pregunto Nanoha.

-Las Fuerzas Especiales necesitan ayuda para atrapar a Bardock Karpinski, un antiguo científico que usa cobayas humanas para sus experimentos.

Sintió a Fate tensarse como una cuerda y la miro sospechosamente, pero la rubia nunca dijo nada, solo se limito a seguir atenta y escuchar lo que tenía que decir.

Que raro...

Fate nunca se tensaba por nada, era por una de las razones por la que era la mejor, jamás se ponía nerviosa, ni una mala palabra, ni un momento de inseguridad, pero ahora parecía todo lo contrarío. ¿Tendría algo que ver con su pasado del que nadie sabia nada?

-Entonces, quieres que vayamos y...-comenzó Nanoha.

-No, no exactamente.-mustió Carim.-...lo que las Fuerzas Especiales me han pedido es que Hayate se quede conmigo para planear estrategia codo con codo con su equipo de inteligencia, Nanoha tu irás a instruir a su equipo de élite, creen que puedes tener las habilidades necesarias para ayudarlos.

-¡Entendido!

La mirada de Carim atravesó a Fate mientras agarraba un solo folio y se lo pasaba, ni siquiera era capaz de pasarle la información de propia voz.

-¿Fate-chan?

-¿Que pasa, Fate?

Fate leyó el informe y luego a Carim, juro por lo bajo y se soltó de la mano de Nanoha que no sabía ni siquiera que había cogido. No quería tener que ver la cara de Hayate o las protestas de Nanoha, como pasaba cada vez que tenía que hacer algo como lo que le estaba pidiendo.

Hayate miro a Carim ahora sin rastro de diversión, de todos era la única que conocía parte del pasado de Fate y algo le decía que esos hechos y el presente estaban a punto de chocar como dos trenes a toda velocidad.

-Carim...

-Fate tiene la dura tarea de infiltrarse en los laboratorios de Bardock como una de sus cobayas humanas para comprobar que hace y si puede haber algún tipo de cura.

-Estas de broma, ¿verdad?-aventuró Hayate.

-Tenemos que saber si hay alguna cura para la gente inocente que esta siendo sometida a esos experimentos y no podemos gastar tiempo en probar distintas formulas.

-Pero si podemos gastar el tiempo en mandar a mi mejor amiga a suicidarse.

Nanoha se quedo quieta, tanto que Carim tuvo la impresión de que su mente y su cuerpo no habían asimilado la idea y se negaba a hacerlo mientras que Hayate agarro la mano de Carim y la forzó a mirarla.

-No puedes hacerlo.-dijo entonces.-...no puedes mandarla.

-No lo decido yo, lo ha decidido el Consejo.-susurro Carim.

-¡Me da igual el Consejo!-grito Hayate.-...mi mejor amiga no puede meterse en una misión suicida mientras los demás no hacen nada.

Carim cogió la mano de Hayate y puso la otra en su mejilla de manera cariñosa para calmarla mientras ella misma buscaba la paz sin quitarle la mirada de encima a Nanoha.

-Para eso estamos nosotras.-susurro Cairm.-...ellos querían enviar a Fate, no pude evitarlo, pero si consegui que nos pusieran allí, tu y yo podremos asegurarnos de que cuando vayan a por ella puedan hacerlo rápidamente y Nanoha...ella puede entrenar a las unidades para que sean fuertes y puedan rescatar a Fate, no esta sola.

-Pero...-protesto Hayate.

-No estara sola.-dijo Carim.-...te lo prometo.

Nanoha suspiro, ella misma no sabía que pensar, su cabeza le decía que estaba bien preocuparse por ella, era su amiga y no quería que le pasara nada, menos cuando ella no estaba allí para ayudarla.

El problema era su corazón, desde hacia algún tiempo sabía que Fate la quería, Hayate había sido tan bocazas de decírselo durante un karaoke donde la morena había estado más que borracha y aunque al principio no lo había notado, luego si se había dado cuenta y lo peor era que ella se sentía igual, había tardado en descubrirlo, pero la verdad era que la única razón por la que no había acabado con Yuuno era precisamente por la misma razón por la que ahora no podía respirar.

Seguridad, necesitaba la seguridad de volver a alguien, no quería volver un día y que esa persona no estuviera allí.

Su razonamiento parecía correcto, incluso había valido hasta ahora, pero en aquel momento, allí sentada, se había dado cuenta de que era una miserable cobarde, por miedo no había podido disfrutar más de Fate y ahora...

Ahora podría perderla y no lo sabría, su rubia favorita no sabría...

-Nanoha...-susurro Hayate.

Nanoha levanto la mirada y miro a su amiga que tenía el brazo estirado y el dedo apuntando hacia la puerta por donde Fate se había ido minutos antes.

-La misión comenzará en dos días...-susurro.-...ve.

No necesito nada más para salir corriendo por donde Fate se había marchado minutos antes dejando a las otras dos mujeres solas en la enorme oficina.

-¿Estas bien?

Hayate se desplomo en la silla y la miro, sus ojos no tenían la diversión que de costumbre y parte de Carim se sintió más triste si podía, nadie jamás podía quitar la sonrisa de la cara de esa morena. Nada hasta ahora lo había hecho, aunque nunca había estado en esta clase de problema.

-Es mi hermana...-susurro Hayate.-...no puedo perderla.

-No vamos a perderla.-prometió Carim.-...te juro que no vamos a perderla.

Se acercó a ella y la abrazo, intentando que su calor la ayudara a afrontar el problema que tenía delante y deseando que fuera suficiente para aliviar su dolor, necesitaba eliminar su dolor.

-Hayate, todo va a estar bien, ella es la mejor.

-No conoces su pasado.-susurro Hayate.-...no conoces el dolor...

Tenía razón, no lo hacía pero sabía que había sido lo suficientemente malo como para no preguntar y Hayate le había confirmado que quizá, tuviera que ver con su misión actual, quizá Fate fuera más que una experta en misiones secretas, pero no importaba, por encima de eso, era una persona, una de los suyos y se mataría antes de dejarla desamparada a manos de ese bastardo.

-No lo conozco Hayate, tienes razón.-dijo Carim.-...pero vamos a ayudarla, tenemos que ser fuerte para ella y hacerla saber que siempre estaremos cubriendo su espalda, aunque no pueda vernos

Sintió que Hayate comenzaba a relajarse en sus brazos y sonrió, la morena levanto su mirada hacia ella y la miro con los ojos todavía llenos de lágrimas, una visión tan tentadora que Carim no pudo reprimirse y antes de saber que estaba pasando, sus labios chocaron con los de Hayate tiernamente y a la vez, con las ganas que no sabía que tenía de ella.

-Acabas de sellar tu promesa...-susurro Hayate.

-Hablaremos de esto cuando todo acabe, ¿de acuerdo?-dijo Carim.

-Hecho.

La vio marcharse con una pequeña sonrisa mientras ella misma se dejaba caer en su silla y suspiraba, sintiendo que sus problemas solo que acababan de multiplicar por mil, aunque no se arrepentía para nada de lo que acababa de pasar.

-¿Capitana Gracia? El Almirante Harlaow quiere verla.-dijo su secretaria desde el teléfono.

Genial...

-Adelante...

Se remango y se preparo para un día realmente largo mientras se echaba una taza de té en una de sus pequeñas preciosidades y esperaba a que la rabia del hermano de Fate estallara en su oficina.

Aunque por alguna razón, era incapaz de quitarse la pequeña sonrisa que acariciaba sus labios pensando en el beso que acababa de dar.

Definitivamente, necesitamos hablar de esto, Yagami...