N/A: Sorpresa! ¿adivines quien regresó? Lean antes de matarme~
Mía
Sus cuerpos estaban por doquier. Pieles tersas y jóvenes como la seda sin importar su color, blancas, oscuras, morenas; Ojos llenos de tristeza, madurez y algunas hasta inocencia, todo escondido bajo el manto hipnótico de mi hechizo; Pechos, de todos los tamaños y formas rebotaban a mi alrededor libremente por toda la habitación mientras que otros caídos reposaban inertes justo como los cuerpos de sus dueñas.
Esa noche era como otra cualquiera para mi, por lo general el poseer este privilegiado harem, que muchas hombres sin importar su status o poder desearían, me traía gracia, satisfacción, un sentimiento de superioridad que siempre debió pertenecerme pero esta noche era diferente.
-!Silencio¡- Grite irrumpiendo las risas atontadas y los pasos irregulares del salón, algunas chicas voltearon a mi en lo que en mi mente era una expresión de sorpresa, eran las mismas chicas que había recogido ese día en mi paseo por el pueblo (Una cocinera que me había ofrecido un poco de su sopa cuando pase por el puesto de su familia y una campesina que había ido hasta allí a buscar comida para los suyos y ahora jamás regresaría), Pronto se acercaron a mi con sus miradas de marionetas y sonrisas premeditadas para hacerme feliz.
-!Largo¡ !Todas¡ no quiero ver sus asquerosas caras- Eso habría insultado y herido sus sentimientos, estoy seguro de que si sus mentes aún fueran "dominadas" por ellas mismas muchas saldrían corriendo, asustadas, llorando y llamando a sus papis pero ahora ninguna reaccionaba, simplemente se quedaban inertes.
Miré con rabia a Tetto, la hija de comisario (quien luego de notar la desaparición de su hija se había vuelto completamente loco) pero su cara en blanco solo me sacó aun más de mis cabales.
-Luka, sácalas a todas – Me levanté de mi sillón hecho una bestia y gesticulando con las manos hacia la puerta –Sacad a cada una de estas malditas muñecas o juro que cortare a cada una de ellas en pedazos y se las daré a comer a los perros- Por supuesto que Luka también era una muñeca que obedeció a mis ordenes sin inmutarse por mis palabras.
Tras pocos minutos ya no había ruido ni mujeres desnudas jugueteando, incluso aquellas inconscientes por el alcohol habían sido desalojadas ya sea porque mi "guardia"las trajo de vuelta a la vida con algo de violencia o porque tuvo que cargar a aquellas que en definitiva habían caído en un coma etílico fuera de mi vista. Ahora solo había silencio, disturbado solo por el rumor de las llamas que ardían con fuerza en la chimenea.
Yo coloqué mi mano sobre el mural que enmarcaba la misma y me apoye para sentir el calor ¿Qué estaba pasándome? Tenia alrededor de 20 chicas bajo mi control, había saboreado sus cuerpos, ellas hacían lo que les pedía ya fuera simplemente tender mi cama y hacerme la comida hasta realizar lo mas sucio de los placer sexuales que pudiera ocurrírseme (y claro que tenia imaginación) o matar si así lo deseaba. Me honraban, deseaban, gritaban mi nombre en las penumbras con una mezcla entre dolor y placer. Yo era su amo y dueño, nunca más se reirían de mi pero aun así, esta noche, mi corazón estaba inquieto con un frio que solo me hacia querer llorar cuan estúpido infante buscando el calor de su madre sin poder ser encontrado (Y vaya que conocía eso a la perfección) y solo la ira podía mantener las lagrimas a raya.
Ahh ya se el porque de esto, porque me comporto tan estúpidamente que ni los placeres más apetitosos levantan mi animo.
Gumi.
Al llegar el amanecer un carruaje de su familia vendría por mi y me llevaría hasta su casa, donde la vería a ella de nuevo con su porte elegante, su cuerpo pequeño, busto que se escondía bajo su corsé invitándome a liberarlos y jugar con ellos, su rostro angelical donde antes hubo una sonrisa para mi y que ahora estaría lleno de lagrimas gracias a otro hombre.
Golpeé el muro con fuerza y mi mano se quejo de dolor de inmediato pero no me importaba, el dolor de mi corazón, saber que quien siempre ame me desprecio por un maldito cerdo como mi hermano, saber que el fue quien ganó el derecho de hacerla suya una vez que se casaran y ver su sonrisa cada mañana me daban ganas de í el suelo y luego pisé el lugar imaginando que el cuerpo de él estaba bajo mío.
-Ojala te estés pudriendo en el infierno, pedazo de mierda- Mis palabras fuero apenas un susurro, venenoso como si una serpiente las hubiera dicho luego de matar a su presa.
-"Tu también lo acompañaras en el infierno Gakupo, serás compañeros para siempre"- Una voz burlona apareció en mi mente. Sabia de quien era, del demonio a quien le vendí mi alma pero no opte por no responderle, no estaba de humor ni para ser el juguete del mismísimo diablo.
Pero algo si era cierto, yo me iría al infierno en cuanto mi vida dejara de divertir a esa entidad pero si algo me llevaría con placer al sufrimiento eterno seria el saber que cualquier rastro de mi hermano seria borrado del cuerpo y mente de Gumi luego de que yo la hiciera mía de todas las maneras posibles.
-"Mañana por fin te haré mía"- Pensé.
….
Miku estaba a mi lado sosteniendo mi mano como si fuera mi damisela, so algo le iba a demostrar a Gumi en sus últimos momentos de cordura seria que tenia dignidad, que su traición y nuestro pasado no significaban nada para mi; que yo también podía reemplazarla.
El carruaje llego a las 8:00 am en punto, un poco más tarde de lo previsto, el chofer se disculpó asegurando se que su tardanza fue gracias al caos de la familia Megpoid luego de la desaparición de prometido de la doncella; excelente. Yo solo le aseguré que no había problema alguno y entre tratando de actuar lo más amoroso posible con mi acompañante. Una vez que Gumi haya desaparecido, el que crean que mi interés estaba en otra mujer bajaría las sospechas sobre mi, o eso pensaba.
Llegamos a la mansión poco después y si había caos dentro nadie lo notaria desde fuera con los amplios jardines llenos de esculturas majestuosas o con lo impetuosa y limpia que era la entrada de los Megpoid, todo tan asquerosamente perfecto como cualquier aristócrata debe de verse aun ante las adversidades.
Bajé del carruaje y tome a mi marioneta por el brazo, su mirada estaba si vida pero fija y se movía lo suficiente como pasar por alguien en extremo tímida. Además, hice que la vistieran con las mejores ropas y maquillaje; nada podía salir mal hoy.
Caminé hacia la entrada simulando tranquilidad pero cada paso era un tictac que amenazaba con hacer explotar mi corazón. Un alto mayordomo abrió la puerta y me dejo entrar al amplio recibidor de la mansión. Luego fue a anunciarnos y yo me quedé sumergido en memorias de todas las veces que solía escabullirme por las puertas traseras para espiar las fiestas y sacar a Gumi de allí en cuanto tenia la oportunidad. Ella siempre agradecía y nos escondíamos para hablar de nuestras vidas futuras juntos en la habitación de la servidumbre. Esa niña de cabellos verdosos y sonrisa amable siempre se veía encantadora, cualquier princesa la envidiaría.
Yo siempre soñé con algún día podre entrar con dignidad a su mansión, ser recibido con honor y no como un desperdicio y luego verla bajar por las escaleras, radiante y solo para mi porque ella me estaría esperando; podríamos estar juntos por fin.
En algún momento mi ensoñación y la realidad se mezclaron. Mi fantasía se materializo frente a mi e cuanto esa figura menuda y delicada apareció por las escaleras y bajó con cuidado de no tropezar con su caro vestido mostaza y sus diminutas zapatillas blancas; una joya brillaba en ellas a cada paso. Ella venia a mi encuentro, yo era recibido como alguien de mi categoría pero nada, nada, era como lo había soñado en mis años de inocencia.
Su rostro brillante estaba opaco, grandes bolsas oscuras se veían bajo sus ojos acaramelados y no había sonrisa para recibirme, sus labios estaban completamente sellados en una sola línea y ya o existía ese brillo de felicidad infantil al verme sino una solida mascara de hielo como expresión y es que claro, ella también se había convertido en uno de esos monstruos.
-Gaku... Duque de Venomania.- La vox de Gumi hacia juego con su frialdad. Yo levanté la barbilla antes de contestar, ya no éramos niños ilusos, esto no era un juego de escondite, ella me quería allí para que la ayudara a buscar a su prometido y yo estaba allí para convertirla e mi muñeca sexual y vengarme al jugar con su cuerpo de la manera más sucia que pudiera existir.
-!Señor¡- La voz de la chica contenía sorpresa e indignación, sus ojos estaban abiertos por completo y sus pálidas mejillas sonrojadas ¿habría leído mis pensamientos? O, mi expresión no era la correcta, estaba sonriendo. Aclaré mi garganta e hice una reverencia.
-Señorita, mis más sinceras disculpas. Sé que todos estamos preocupados por su prometido, mi hermano, y mis padres pero ha pasado tanto tiempo sin vernos que no pude evitar recordar- Eso pareció sonar algo e ella porque su expresión cambio y por un momento juré ver nostalgia en su mirada. Su sonrojo se incrementó; perfecto.
-Esta bien, lo estábamos esperando... Acompáñeme- Gumi dio la vuelta y subió de nuevo las escaleras pero antes de yo poder seguirla ella volteo a verme de manera brusca, sorprendiéndome. -Lo siento, que mala educación, no me ha presentado a su acompañante- Su voz era evidentemente actuada aunque con un deje de vergüenza.
-Ella es Miku, mi adorada acompañante, e estos tiempos inciertos no podría estar si ella.- Miré a la chica mientras esta hacia una reverencia –Discúlpala, es algo tímida- Sentí hilos moverse en mi cabeza y de pronto la joven a mi lado tomo fuerte mi brazo y sonrió mecánicamente.
-Es un placer- Pronunció Miku con el mismo tono de alguien que habla dormido.
El rostro de Gumi se ensombreció más y dijo un –El placer es mío- de manera automática, mentirosa, ella no estaba conforme con la presencia de Miku allí ¿sospechaba algo? Temí pero en cuanto me miro y se dio la vuelta nuevamente para continuar con su camino pude notar algo interesante, estaba celosa.
Estaba disfrutando la mañana más de lo que creía posible y tenía que poner todo mi esfuerzo en no sonreír de oreja a oreja o burlarme de las desgracias de mis acompañantes.
Había alguien nuevo en el caso, como dije antes, el anterior comandante estaba enfermo de locura luego de que su hija se uniera a las filas de desaparecidas. Con esto el pueblo también había empezado a rebelarse pues había tanto empeño en encontrar a la familia ducada que los plebeyos llamaban incompetentes a sus fuerzas policiales por ni encargarse debidamente de las doncellas perdidas.
También, la familia Megpoid estaba en serios problemas financieros y en más de una ocasión me rogaron por información del paradero de mis familiares (Ellos ahora me rogaban como perros a la comida de un pordiosero). Yo solo daba mi versión con mi mejor cara de tragedia, ya sabia que el que me tuvieran allí era una trampa, un interrogatorio donde querían hacerme confesar, un juicio en donde todas mis acciones era analizadas con detenimiento. Todos sabían que hui y regresé luego de la desaparición de mi padre además de que no era un misterio el hecho de que nos odiábamos a muerte; solo que el habría sido personado si yo fuera el de la tumba.
¿Mi defensa?
-Volví porque el pueblo me necesitaba, todo seria mucho peor si la casa del ducado se queda sin una presencia aristócrata en el pueblo ¡podría haber anarquía si los plebeyos creen que el reino ya no tenia poder sobre ellos! No entienden de líneas sanguíneas. Una vez que aparezcan o alguien más acto pueda tomar mi lugar volveré a desaparecer- Gumi trago hondo con mi ultima frase.
El comandante entrecerró los ojos antes de responder –Per es cierto que aprovecha su vida al máximo ahora. Se es sabido que usted viste bien y va a eventos de clase con regularidad- No se dignaba a quitar su vista de mi ni yo de él.
-Lo merezco, soy el hijo legitimo, heredero al titulo, si pierdo la dignidad de mi apellido y se corren más rumores creo que usted necesitará mas tropas para contener a la muchedumbre. La aristocracia es mucho más débil de lo que se conoce y cuando los pueblerinos lo noten solo habrá sangre en la ciudad y nadie quiere eso- Yo si, joder, si me iré al infierno no me importaría arrastrar a todo el jodido pueblo conmigo. Sufran, sufran como yo sufrí por no seguir las reglas de una maldita sociedad incluso antes de nacer.
-Ya les he dicho todo lo que se, la policía ha revisado el palacio y no hay rastros, solo mi gente y yo.- No me creía del todo, podía presentirlo, así que necesitaba mover hilos a la persona indicada, una que por fin se arrepentiría de siquiera haberse atrevido a mirarme.
-Creo que si el Señor Gakupo tuviera algo que ver ya se habría descubierto, yo creo que ustedes son los que o sabe hacer su trabajo, ni siquiera su jefe puede levantarse y buscar a su propia hija. Definitivamente las desapariciones de los duques tienen que ver con la de las doncellas, tal vez mi yerno vio algo indebido y tuvieron que exterminarlo-
-Madre...- Gumi tomo a su madre por el brazo, sus ojos estaban abiertos como platos por las palabras de su mayor.
-querida ¿que cosas dices?- Su esposo se levanto de su silla para acercarse a ella mientras que yo solo tomé la mano de Miku y la coloqué en mi entrepierna, disfrutando del caos.
-"Defiende a tu amo"-
-El joven duque siempre se metía en donde no debia, si estamos en la quiebra es porque se aprovecharon de nosotros y tal vez eso les pasó factura, por suerte Gakupo esta aquí, el representará bien el ducado así que sugiero que busque e bares de mala muerte alguna pista de las chicas y de seguro darás con la familia ducal.- La habitación estaba en un delicioso silencio de sorpresa.
-"lárgate"- Unos hilos más y la vieja mujer se levanto, era marioneta que desecharía rápido después de divertirme.
Sonreí cuando la puerta del estudio en donde esta patética reunión se llevaba a cabo se cerró y todos se miraron estupefactos; yo solo me quedé callado.
-Debería ir a...- Gumi se levantó pero el comandante la detuvo de inmediato.
-¿Es cierto lo que dijo tu madre?-
Gumi suspiró y volvió a sentarse. Yo me relamí los labios sin que nadie lo notara mientras Miku tenia sus manos dentro de mi pantalón, acariciando mi sexo con sus delicados dedos.
-es cierto, y sinceramente creo que la teoría de mi madre podría ser valida. Sin embargo ¿Cómo dejar que todos crean que mi querido estaba en esas andadas? Puede que haya visto algo malo pero no creo que... no quiero creer... -Las manos de la joven fueron a su rostro y empezó a sollozar. Su padre se acerco a su lado para consolarla.
Miku movía sus dedos más rápido.
-"Desnúdate"-
-Esa es una información de suma importancia, nos hubiera ahorrado mucho tiempo, Señorita Megpoid- El comandante estaba enojado, Gumi lloraba, en el pasillo se escuchaba un gran revuelo y yo estaba duro.
-El anterior comandante lo sabia- Gumi dijo firme a pesar de las lagrimas y su interlocutor ahora se mostraba confuso, impotente. La policía se caía a pedazos frente a mi.
-"Regresa, quiero verte"-
Ahogué un gemido que nadie notó, mi miembro estaba tan duro que no cabía en mi pantalón y las manos de mi preciada muñeca se movían mas rápido de arriba abajo. En el pasillo se escuchaban algunos gritos de las sirvientas.
-Esto es una porquería, por esto un bastardo esta en mi casa, yo teniéndole que pedir ayudar y dinero. Ustedes no saben hacer absolutamente nada-
-Padre...-
La puerta se abrió finalmente, las sirvientas se alejaban indignadas mientras que su señora se aparecía enteramente desnuda ante nosotros. Reí para mis adentros al compás de mi demonio.
-"Se una perra, tócate"-
La mujer bajo hasta el suelo, abrió sus piernas y empezó a jugar con su intimidad. El comandante de repuesto no sabia a donde mirar, Gumi gritaba de horror y su padre salió disparado de su posición hacia su esposa para detenerla mientras que le gritaba impropiedades. Yo estaba deleitado, los dedos de Miku solo complementaban la sensación y tras unos pocos segundos me corrí, manchando la elegante mesa de marfil; Mi jadeo de éxtasis se perdió en medio del alboroto.
Miku arregló mi pantalón y tan pronto pude ponerme de pie me levanté fingiendo total indignación. -¿Qué clase de espectáculo es este?- dije tomando la húmeda mano de mi compañera e hice ademan de irme cuando la mujer en el suelo se abalanzó sobre mi pidiéndome que la hiciera suya (Asco). De inmediato, su esposo la tomó de los brazos y yo salí disparado de allí totalmente extasiado por el alboroto que había causado.
Casi llegaba a la puerta principal cuando unos pasos sonaron apurados atrás de mi. Gumi se mostraba alarmada cuando me pidió que me detuviera y por un momento creí que me pediría que la llevara conmigo.
-Lo siento, no se que pasa con mi madre- Ah, allí estaba la preocupación por su imagen de nuevo.
-Descuida, nadie sabrá pero creo que deberían encerrarla- Soné tan frio como lo deseaba pero algo en su morada hizo que me arrepintiera; en sus ojos había dolor. -"Rápido, hay que terminar con esto"-
La miré fijo como antes de que su amor se convirtiera en interés y ella no desvió la mirada, parecía de nuevo esa chica –Mi amada- Susurré y los hilos se conectaron de nuevo. Su vista se volvió nublada y ya no existía "eso" en ella; su patética lastima.
Entre el caos de la casa nadie noto cuando Miku tomo el asiento del chofer del carruaje aprovechando que el propio del oficio no estaba cerca (probablemente también inmiscuido en el alboroto) mientras que yo subía a mi nueva Gumi en la cabina, la acomode a mi lado y mientras las ruedas empezaban a andar yo pude besarla por primera vez, tal y como lo había deseado por años.
N/A: 3109 palabras para ustedes disfrutar luego de tanto tiempo, la historia continuará hacia su final aunque no daré fechas exactas de actualización por motivos de mi vida personas, pero serán tan pronto posible.
Explicaré; cuando dejé esta historia en hiatus realmente tenia muchos problemas con la misma y luego perdí el hilo de la historia y me costo muchísimo encontrar inspiración al punto que la olvide, pero desde que hice mi regreso a FF con unos one shots y una historia toda cheese (En la sección de DGM en anime) Pensé que no podía simplemente dejar esta historia y a ustedes así, so...investigue y de a poco se me ocurrieron ideas para continuar y espero que les guste~
Como siempre la historia original, los personajes de vocaloid no me pertenecen yo solo hago mi versión de los hechos.
-bla bla bla- dialogos.
-"bla bla bla"- pensamientos y voces internas de Gakupo como la del demonio o cuando da ordenes a las chicas.
