Capitulo 3
Fate había llegado hasta casa sin dar explicaciones, no podía estar segura de donde llevaba todo aquello pero sabía perfectamente que le habían dado esa misión en particular por su pasado. Así pensaba en Consejo de ella, como una pieza prescindible que podía ser eliminada de la misma manera que había sido criada.
Bastardos...
Ellos sabían que ella era sensible a este tipo de temas, pero también sabían que no se negaría a llevar a cabo la misión, el mundo le importaba demasiado como para llenarlo de más seres como ella, no podía permitirlo y no dejaría que pasara.
Aunque para ello tuviera que pelear con sus demonios o dejarse atrapar por ellos.
No volvere a ser un arma...nunca...
¿Porque tenían que aparecer? Las lágrimas caían por su rostro casi sin darse cuenta mientras caía al suelo de su salón, ella solo quería su maldita vida normal con sus amigos, quería ver si Nanoha podía ser para ella, quería una familia que no tuviera que sufrir por ella, ¿porque no podía tener eso?
-¿¡Porque!?
No muy lejos de ella el teléfono sonó repetidas veces pero se negaba a cogerlo, en parte por miedo a que fuera alguien del Consejo para reírse de ella por su nueva misión y en parte porque no quería preocupar a nadie más.
Su pasado era suyo y nadie podía sufrir por eso.
-Fate por favor llámame, se lo que a pasado y Chrono ya esta en ello pero necesito hablar contigo, necesito saber que estas bien, hija...
Fate suspiro entre sus lágrimas, Lindy Harlaow, su madre adoptiva y la mejor mujer que Fate había tenido el honor de conocer. Ella había tomado a Fate de la mano y la había hecho ser mejor mujer y mejor oficial de lo que jamás había soñado.
Ella era otra de las razones por las que Fate odiaba esta clase de misiones suicidas, su madre solía preocuparse mucho y a veces se culpaba sin motivo por no poder protegerla a ella o a Chrono mejor.
-Llámame Fate, por favor. Te quiero.
Pudo escuchar a Lindy colgar y Fate tragó otro nudo en la garganta, seguramente su hermano estaba en la oficina de Carim intentando detener la misión y gritando que él tenia poder suficiente para deshacerse de todos los que intentaran detenerlo y parte de ella quería que fuera así, quería que su hermano la salvara de pasar por aquella tortura.
Pero...¿Podría dejar a esa gente seguir siendo un instrumento? ¿Permitiría que Bardock se saliera con la suya?
Sabia que el Consejo no la tenía en alta estima y sabía que para ellos no era una perdida, pero también conocían su alto grado de honor y su tenacidad para no rendirse nunca, fuera cual fuera el problema, por eso la habían señalado a ella.
Y aunque era a pesar de si misma, Fate sabía que todo lo que era al final la llevaba a hacer aquella misión con éxito, aunque el precio a pagar fuera su alma.
Nanoha corría por las calles, las lágrimas se arremolinaban en sus ojos mientras pasaba a toda la gente para llegar a la casa de Fate lo más rápido posible. Tenía que verla y abrazarla, tenía que tocarla y hacerle saber lo estúpida que había sido.
Yuuno le había sido infiel y ella misma lo había visto con sus propios ojos, la rabia y la sensación de perdida de tiempo la rodearon mientras cruzaba la calle que la llevaría con Fate.
Todavía le dolían los ojos después de haber visto la evidencia unos minutos antes.
Flashback
Antes de salir a buscar a Fate, Nanoha tenía que mirar en sus archivos para ver la dirección actual de la rubia, a pesar que se conocían desde hacía algún tiempo, jamás había ido a su casa y ni siquiera sabía porque barrio debería moverse.
Por suerte, la oficina disponía de un ordenador en la planta baja al lado de los laboratorios que contenía toda la información sobre los oficiales y que solo unas pocas personas tenían acceso a el. Ella era uno de esos pocas.
-¡Detente! ¡Me haces cosquillas!
La voz de Yuuno se filtro por las paredes mientras ella terminaba de ver la dirección de Fate y, extrañada por su frase, fue a comprobar que estaba haciendo con la esperanza de poder hablar con él.
Cada vez lo tenía más claro, tenía que terminar su farsa cuanto antes mejor, él no se merecía que ella estuviera enamorada de otra persona y quería que fuera feliz.
-Yuuno, tenemos que...-dijo abriendo la puerta.
-¡Nanoha!
-Oh my god...
La escena delante de ella no parecía real, Yuuno estaba mirándola, sin la bata ni la camisa y una mirada llena de lujuria mientras que Jaila tampoco llevaba la parte superior de su ropa.
-Te lo puedo explicar...-dijo Yuuno.
-No hace falta, no soy estúpida.-gruño Nanoha.
Miro a Jaila de nuevo y luego a Yuuno dándose cuenta de la verdad acerca de su relación, de la mentira que había construido con Yuuno.
-No te quiero, Yuuno.-dijo Nanoha.-...me he dado cuenta de que estoy enamorada de otra persona y lo nuestro no a sido más que una farsa.
-Nanoha...
-Se acabo.-lo silenció.-...a partir de ahora voy a vivir mi vida como quiero y con quien deseo.
Se dio la vuelta para marcharse pero Yuuno la agarro del brazo y la miro con algo de remordimiento en sus ojos.
-Lo siento...-susurro.
-No lo hagas.-dijo Nanoha.-...quizá era lo que necesitaba para darme cuenta de que no funcionábamos.
Se soltó de su mano y se marcho sin mirar atrás para que Yuuno no viera las lágrimas que comenzaban a caer por su rostro. Aunque él ya no fuera pareja, aunque ella estuviera locamente enamorada de Fate, ellos siempre tendrían un recuerdo especial de su tiempo y le dolía que Yuuno lo hubiera manchado así.
Tanto como le dolía no haberlo sabido antes para reaccionar y demostrarle a Fate que ella también la quería.
Tenía que encontrarla, ahora más que nunca para decirle lo que sentía por ella, no había más tiempo que perder.
Fin Flashback
Llego a la puerta de la casa de Fate conteniendo el aliento y intentando moderar su corazón mientras caminaba hasta el frente y tocaba el timbre. Pero como era de esperar por como se había ido nadie contestó frustrando a Nanoha y su poca paciencia.
-¿Fate-chan?-pregunto.
-Vete, Nanoha.-susurro.
Nanoha dio un par de pasos hacia atrás para poder ver la realmente hermosa casa de Fate, tenía un garaje al lado de la puerta delantera, algo de jardín y dos puertas de cristal que hacían de salida hasta el verde césped.
Justo las mismas puertas desde donde ahora la adorable cara de Fate la miraba envuelta en lágrimas, su frente pegada al cristal de las puertas y sus ojos de color sangre resplandecientes.
-No me iré.-susurro Nanoha.-...no me voy a ir.
-Voy a hacer esa misión.-dijo Fate.-...aunque me cueste todo.
Antes de darse cuenta, Fate se encontró a Nanoha delante de ella, su cara enfadada pegada en el cristal mientras la miraba a los ojos.
-No digas eso, vamos a estar en contacto.-dijo Nanoha.-...no voy a perderte.
-No lo sabes.-murmuro Fate.
-¡No voy a hacerlo! ¡Maldita sea!-grito Nanoha.
Fate la miro algo sorprendida mientras Nanoha mantenía su mirada a pesar de las gotas de agua salada que corrían por sus mejillas y no pudo evitar una sonrisa casi sin querer.
-No te preocupes tanto...
-Me preocupo, Fate-chan.-dijo Nanoha.-...déjame enseñarte como.
Abre esta maldita puerta...
Casi hipnotizada por su mirada, Fate se levanto lentamente al mismo tiempo que Nanoha lo hacía y abrió la puerta para no dejar nada más que el aire entre ellas.
-Nanoha...
-Shhttt...
Se acercó a ella, rápido, sin darle tiempo a nada más que a mirarla mientras la sonrisa de Nanoha se hacía más fuerte y la obligaba a quedarse helada. Siempre igual, una mirada y caía al suelo rendida.
-Perdóname, Fate-chan.-susurro Nanoha.
Fate iba a preguntar el porque cuando sintió unos labios cálidos y atrayentes pegados a los suyos, labios que había querido probar por meses y que automáticamente hicieron que cada parte de ella ardiera en deseo y necesidad.
Abrazo a Nanoha mientras ella hacia lo mismo y sin recordar como había cerrado la puerta del balcon, la acomodo suavemente en el suelo sin darle ni un segundo pesamiento.
Si iba a tener que ver su pasado, si algo iba mal, quería por lo menos llevarse la memoria de los besos de Nanoha con ella.
Aunque su mente, ya empezaba a jugarle malas pasadas.
Ven, ven, Fate-chan, vamos a convertirte en el arma final...
