Capitulo 5
El atardecer caía sobre los cristales de las puertas del jardín de Fate dándole a la casa un toque de calidez y tranquilidad que solían calmar la tormentosa alma de su dueña en los días en que las pesadillas se hacían mejores que ella. Pero hoy no sería así, no mientras rodeara a su tesoro más preciado entre sus brazos.
-Eres muy cálida, Fate-chan.-murmuro Nanoha.
En el suelo, tumbadas la una al lado de la otra, Nanoha y Fate se abrazaban mirando el atardecer con la única compañía de un par de refrescos a su lado, para Fate era un sueño confuso pero cargado de felicidad y para Nanoha era por fin la liberación de si misma.
Nada parecía más importante que aquel momento, sus cuerpos encajaban a la perfección y sus manos se conocían tan bien que nadie podría creer que era la primera vez que se tocaban.
-Gracias...-susurro Fate.-...Nanoha, no quiero ser inoportuna pero...
-Termine con Yuuno, Fate-chan.-explico Nanoha.
Fate la miro mientras Nanoha se levantaba un poco para mirarla y agarro sus manos entre las de ella para que supiera que no estaba jugando a nada, que jamás haría algo así con ella.
-Lo descubrí con Jaila.-confesó lentamente.
-Lo siento...-comenzó Fate, pero Nanoha la silenció con un dedo.
-No, antes de eso ya quería terminar con él.-le dijo lentamente.-...desde que me entere de tu trabajo en la misión me di cuenta de que no podía seguir mintiéndome a mi misma.
-¿Como?
Nanoha suspiro, no sabía como explicar lo que había sentido cuando había sabido que ella tenía que marcharse a hacer de cobaya humana para conseguir resultados, no quería ni siquiera pensar en lo que aquello podía significar.
-Me importas, Fate-chan. Al principio pensé que era algo pasajero, luego un capricho, algo para salir de la farsa que vivía con Yuuno, para cuando quise saber la verdad tenía tanta vergüenza que no podía decírtelo, porque no se que habías hecho, pero te habías metido en mi corazón.-susurro Nanoha.
-Nanoha...¿que me estas queriendo decir?
-Que me gustaste desde el primer minuto, te quise desde el segundo y supe que no podía vivir sin ti en el tercero.-dijo Nanoha.-...te digo que te necesito de vuelta sana y salva para saber todo lo bueno que puedo llegar a vivir contigo.
Fate la miro, sus emociones brillando igual que el lago rojo que inundaba sus ojos, si antes estaba enamorada de Nanoha, no podía ponerle nombre a lo que estaba sintiendo, su pecho estaba a punto de explotar y la calidez que la inundaba comenzaba a ser más de lo que podía soportar.
-No me lo puedo creer, Nanoha.-dijo Fate enmarcando su cara entre sus manos.-...he soñado con esto desde la primera vez que te vi entrando en la oficina como una policía más y ahora que te tengo...no se que hacer.
Nanoha rió robandole otro beso de sus adictivos labios, estaba empezando a crearse una serio problema con separarse de ella y no sabía que haría cuando ella se marchara al punto donde iban a secuestrarla. ¿Y si no volvía? ¿Y si la perdía ahora cuando la tenía?
No puedo...no puedo dejar que se vaya sin tenerla y sin entregarme...quiero darle todo de mi...
Beso sus labios de nuevo y luego siguió la línea de su mejilla, podía sentir a Fate sonrojada por sus actos pero no la detuvo, lo que hizo que la seguridad de Nanoha aumentara aún más mientras bajaba sus besos por su cuello.
Fate cerró los ojos, disfrutando de la sensación de los labios de Nanoha y del poder que tenía sobre ella, el enorme placer y fuego que se formaba en su interior.
-Nanoha...-mustió Fate.-...no podré detenerme.
-No lo hagas...-ronroneó Nanoha.-...quiero probarte ahora, Fate-chan.
Aquellas palabras fueron el último corte a las cuerdas de deseo que ataban a Fate y simplemente se dejo llevar por el momento, el amor que sentían y el calor que las quemaba a las dos.
Iba a tener su felicidad, aunque fuera por poco tiempo.
Lindy Harlaow se reunió con el consejo de la última manera que quería volver a hacerlo, en una situación limite por la vida de su hija.
-Debe entender que es la mejor opción.-replico uno de los miembros del Consejo.
-Entiendo que Fate puede compartir esa información, no porque debe ser ella la que pruebe los efectos de ese bastardo y busque una solución.
Los miembros del Consejo se miraban unos a otros como si Lindy les estuviera diciendo algo importante que ellos no acertaban a ver, lo que solía sacarle de sus casillas porque le daba otra razón más para no querer a su hija metida en aquel asunto.
-Fate es...-intento un miembro del Consejo.-...prescindible.
La cara de Lindy no podía ser más de sorpresa, sabía desde hacía tiempo que el Consejo no quería a Fate por su pasado y por lo que era pero jamás se imagino que la tacharían de "prescindible", no después de todo lo que Fate se había esforzado en enseñar al mundo que ella podía ser una más entre ellos.
-Espero que sea una mala broma.-dijo Lindy.-...no puedo pensar que quieren que su mejor agente sea asesinada cumpliendo una misión donde nos jugamos mucho.
-Los accidentes pasan.-comento otro miembro del Consejo.
-Sería muy conveniente para ustedes, ¿verdad?-pregunto Lindy.
-¿Nos esta acusando?-pregunto el presidente.
Lindy se mordió la lengua tan fuerte que temió hacerse daño pero aguanto la presión y se volvió dando la espalda a los hombres mientras se marchaba.
-Cuando perdí a mi marido, ninguno de ustedes quería saber nada, él era también prescindible.-dijo ella.-...no piensen ni un segundo que permitiré que pase lo mismo con mi hija.
-Lindy, sea realista, ella no es su hija.
-Es mi pequeña, señor.-gruño ella.-...y no van a quitármela.
Comenzó a caminar sin dar ni un segundo pensamiento mientras salía de aquel lugar al que esperaba no tener que volver.
Hayate había pensado que lo mejor para comenzar a prepararse era investigar las zonas del secuestro desde la oficina y mirando cada detalle que se le pudiera escapar, no era que pensar que las Fuerzas Especiales no lo habían hecho ya, pero confiaba en que su mejor mente planificadora le ayudara a trazar un plan desde allí hasta una posible pista que pudiera ayudar a Fate.
Mi mejor amiga...a pesar de si misma.
Sonrió al pensar en Fate de niña, siempre había sido sigilosa como un gato, parte de los regalos que le dejaron en su pasado, tampoco se relacionaba con gente, solo con Chrono o su madre por lo menos, hasta que había llegado ella.
Hayate se consideraba cabezona por naturaleza y había conseguido lo que parecía imposible, ser amiga de Fate T. Harlaow, aunque tardó mucho tiempo después en convertirse en su mejor amiga. Pero, ¿que era ser su mejor amiga?
-Ayudarla en los momentos duros.-se recordó.-...y ser feliz cuando ella es feliz.
Mirando las grabaciones de los secuestros, como los tipos agarraban a los niños y a los adultos indefensos para meterlos en un gran coche negro sin matricula que rastrear, Hayate se dio cuenta del peligro real que representaba mandar a Fate allí sin apoyo físico durante la misión.
Si Fate lo aguantaba, Hayate no estaba segura de poder, los tipos agarraban y golpeaban a placer, sin mirar si eran niños o adultos.
Quito el vídeo con la esperanza de no tener pesadillas cuando se escucho un pitido a su lado, estaba tentada a dejarlo pasar, pero la persona de la otra línea no estaba dispuesta a rendirse con lo que no le quedo más remedio que contestar con un pesado suspiro.
-Policía, dígame.-murmuro.
-¡Hayate-chan!
La sangre de Hayate se congelo en ese mismo momento, era Arf, otra de sus amigas y lo más parecido a una intimidante hermana mayor que Fate tenía, precisamente por el miedo que podía llegar a dar, Hayate se había negado mentalmente a decirle sobre la misión de Fate.
Aunque ahora ya era tarde, ya no había esperanza de huir.
-Hola...Arf.
-Pasame a Fate, su teléfono no esta encendido y llevo queriendo decirle algo todo el día.
-¿Estas embarazada?
-¿¡Como lo sabes!?
Hayate soltó una risa, no era de extrañar, Arf y su marido Zafira tenían la habilidad de quedarse embarazados siempre que querían, con aquel embarazo sumarían ya cinco pequeños demonios listos para morder a tía Hayate si no llevaba dulces para la cena.
-Intuición femenina.
-Así es, Hayate, estoy muy feliz.-dijo Arf.
Por lo menos alguien tiene su final feliz...
-Fate...no esta, Arf.-dijo Hayate.-...se ha marchado a casa.
-¿Esta enferma?-pregunto preocupada Arf.
-Si...algo así.-contesto Hayate.-...pero no te preocupes, Nanoha esta con ella.
La línea se quedo muerta durante minutos, no era secreto para Hayate que Arf deseaba tanto o más que ella que Fate y Nanoha se unieran, por eso, después de unos minutos, pensó que Arf quizá se hubiera desmayado.
-Crees que...-comenzó Arf.
-Seguramente, Nanoha por fin a despertado.-concluyo Hayate.
El grito de Arf se escucho por toda la línea provocando otra risa en Hayate, estaban felices de que Fate por fin pudiera tener la felicidad por la que tanto había esperado, aunque solo Hayate sabía que no duraría demasiado.
Solo dependía de ellas y de aquella misión.
-Entonces no la molestaré.-dijo Arf finalmente.-...dile que me llame cuando este disponible.
-Lo haré.-dijo Hayate.-...por cierto, dile a Zafira que prepare la barbacoa que me prometió.
Arf volvió a quedarse en silencio, seguramente recordando a que venía aquella frase hasta que suspiro y habló con cierta desgana teñida de risa.
-¿Tienes a Carim "mujer de hielo" Gracia en tus manos?-preguto Arf.
-Solo te diré que nos besamos y que...-sonrió Hayate.-...vamos a hablarlo.
Lo último que escucho de Arf fue su risa antes de despedirse de ella y colgar, volviendo su mirada inmediatamente a los papeles y mapas de las zonas de secuestros.
-Cuanto antes terminemos, antes podremos ser felices todos.-murmuro para si misma.
Tenía que pensar que sería así, todos terminarían, tendrían final feliz y por los mil demonios que tendría a Carim Gracia para ella sola, eso y el bienestar de su amiga eran sus prioridades y las necesidades más inmediatas de Hayate.
Era bueno saber que cuando Hayate Yagami se obsesionaba con algo, siempre lo conseguía, al fin y al cabo su titulo de "Obsesa" era por algo...
