Capitulo 7

Bardock masticaba el puro mirando los resultados en la prueba de control de fuego que había preparado para Erio, la cosa pintaba bien y esperaba tener más resultados positivos en las próximas semanas si el muchacho por fin cedía a que lo controlara.

-No sería tan difícil si solo me hicieran caso.-murmuro para si mismo.

Podía recordar lo fácil que había sido para su predecesor controlar a grandes masas de gente para sus propósitos, Anton Masaf recogía a gente cuyas habilidades comenzaban a aflorar y les hacía promesas de esperanza hacia un futuro mejor para luego usarlos para sus propios fines de ambición y poder, pero él, Bardock Karpenski era mucho peor, él quería sus propósitos en gente sana, gente que podría convertirse en verdaderas armas de matar.

Quería hacer más que realzar, quería provocas las alteraciones en los humanos, veía un sin fin de posibilidades y todas llevaban al fin de su control sobre el mejor ejercito del mundo, le pagarían millones por sus conocimientos.

Te arrancare la garganta...

La repentina voz en su mente lo asusto provocando que el puro se le cayera al suelo y su mano comenzara a temblar involuntariamente.

-Maldito...-susurro para si mismo.

Recogió las llaves de su mesa y salió de la sala dispuesto de dejarle claro a aquel monstruo que era él quien ponía las normas y solo él decidía quien moría o vivía.

Era un dios y tenía que hacérselo entender.

Salió al pasillo, largo y oscuro hasta una enorme escalera de caracol que nadie, ni siquiera sus empleados más fieles se habían atrevido a bajar, solo él podía hacerlo al igual que solo él sabía que había debajo de las escaleras.

El miedo se atenazó en su garganta cuando unos fríos ojos azules lo miraron a través de la puerta de cristal que cubría su celda. Era el monstruo y parecía querer matarlo con tanta ansía que casi podía sentir las manos duras como garras alrededor de su cuello.

-Como se atreve...-comenzó Bardock.

No me provoques, Bardock...

Bardock se detuvo y miro a la criatura, nada quedaba ya del oficial que había retenido tiempo atrás, ahora solo estaba el aspecto de la criatura con sus enormes ojos y su cuerpo casi irreconocible.

-No tienes derecho a nada, monstruo.-dijo Bardock.-...sin mi estarías muerto.

Contigo estoy mucho peor...

-Cállate, deberías estar orgulloso de formar parte de un estudio como este.-dijo enfadado.-...podrías ser una de las claves para ganar una guerra.

La única batalla que quiero librar es la de romperte todos los huesos.

Bardock mustió algo por debajo y puso su dedo sobre un botón de la puerta, rápidamente la criatura comenzó a moverse convulsionada por los espasmos de electricidad que recorrían su cuerpo pero no se movió, no emitió ni un solo ruido.

-Eso te enseñara quien manda...-murmuro Bardock.

Se marcho de lúgubre cuarto sin una palabra más mientras la brillante mirada lo seguía aguantando los espasmos, el desafio claro en su mirada.

Aquello no estaba acabado hasta que uno de los dos estuviera muerto, esa sería la única salida.


Fate despertó en su cama completamente revuelta a causa de las cosas que Nanoha y ella habían estado haciendo durante el tiempo que estaban en casa, su cara se ilumino en un tono rosado mientras recordaba cada caricia y cada beso que se habían dado, era como si sus cuerpos se conocieran mejor que ellas mismas y supieran donde la otra era sensible.

Fate-chan...si sigues así me voy a derretir antes de que...¡Oh dios!

Rió con el recuerdo, había sido la primera vez que Nanoha había llegado a su límite por ella y eso la ponía realmente feliz, todavía le quedaba todo el día de hoy para disfrutarla y no quería perder la oportunidad de hacerle saber todo lo que tendría una vez su misión acabara.

-En que estarás pensando.-mustió Nanoha.

Fate apenas bajo su mirada para verse en los ojos de Nanoha, una gran sonrisa la inundaba a la morena mientras le robaba un corto beso de sus labios y se acomodaba entre sus pechos suspirando de felicidad.

-Estaba pensando en ti y lo que hemos hecho.-murmuro Fate después de darle un pequeño beso en la cabeza.

-¿Quieres saber algo, Fate-chan?-pregunto Nanoha.

-Claro.-susurro Fate.

Nanoha levantó de nuevo su cabeza y una sonrisa picara y juguetona apareció en sus ojos a medida que se acercaba al oído de Fate provocando temblores de placer en la rubia que solo la hicieron sonreír más.

-Eres muy buena en la cama.-susurro Nanoha para después dejarle un beso en la oreja.

Fate sintió la sangre abandonar su cuerpo para correr hacia su cara tiñéndola de un rojo intenso mientras asimilaba las palabras que Nanoha le había dicho, pero si lo quería era jugar, ella sabía jugar dos veces.

-Nanoha...-murmuro Fate.

-¿Si?

Fate la apartó suavemente de su lado y, sin quitarle los ojos de encima, se abrió para ella sintiendo el calor que ya empezaba a acumularse por todo su cuerpo.

-Yo también quiero saber como eres y quiero darte todo de mi.-susurro con la mejor voz sexy que pudo usar.

Miro a Nanoha, que había cambiado su aspecto juguetón por una seriedad que Fate jamás había visto, era como si quisiera comérsela literalmente.

-Nanoha...

-No voy a hacerte esperar.

Y antes de saber que estaba pasando, sintió las manos de Nanoha sobre ella y sus labios sobre su piel haciéndola perder todo rastro de cordura.


Hayate estaba comenzando a cansarse de la desaparición de sus dos amigas, de hecho, pensaba en ir a buscarlas lo más pronto posible, parte de ella tenía miedo de no encontrar lo que esperaba encontrar y la otra estaba asustada de encontrar algo peor a lo que su sucia imaginación se imaginaba.

-Estas babeando.-murmuraron a su lado.

El cabello rubio de Carim le cegó los ojos mientras se sentaba, como todos los días, a su lado en la comida, aunque después de todo lo que había pasado y sin más compañia que ellas mismas a Hayate le se antojaba todo muy intimo.

-¿Estas bien?-le pregunto Carim.

-¿Eh?-dijo Hayate.-...si claro.

Carim comenzó a comer tranquilamente, ensalada, un sandwich ligero y un yogurt natural era la dieta de su jefa y, por primera vez, Hayate agradeció a las verduras por mantener ese cuerpo esbelto de la manera que debía estar.

-Tu comida es muy sana.-comentó sin pensar.

-Claro, no como la tuya.-dijo Carim.

Hayate miro su propio plato, una hamburguesa con lechuga, tomate y queso con una coca-cola y un enorme helado de postre le daban toda la razón a Carim en su dieta poco equilibrada. No le extrañaba los comentarios de Vice sobre el sobrepeso en el coche de patrulla cada vez que salía con ella.

-Debería cambiar la dieta.-murmuro para si misma.

-No creo.-contestó Carim.

Hayate la miro y vio una sonrisa jugando en sus labios mientras agarraba su mano por debajo de la mesa y la miraba de reojo.

-Puedo comer comida sana si se que dentro de poco podré atiborrarme de ti.-dijo sonriendo.

Y, por primera vez en la historia de la comisaría, Hayate Yagami se había quedado completamente sin palabras y sonrojada como un tomate justo al mismo momento que una sonriente Nanoha caminaba de la mano de una sonrojada Fate.

-Sentimos llegar tarde jefa.-murmuro Fate.

-La primera vez.-dijo Carim.-...puedo dejarlo pasar.

Hayate miro a Fate y la rubia le devolvió la mirada sin intercambiar ni una sola broma sobre la rojez de sus caras mientras Nanoha y Carim hacian lo mismo satisfechas como unas niñas haciendo travesura.

La rubia más hermosa de la comisaría y la "Obsesa" número 1 estaban fuera de juego...