Capitulo 8

El murmullo de lágrimas era evidente en la celda haciendo a Shamal mover su mirada cautelosamente sobre el lugar donde el niño que se habían llevado intentaba sin éxito descansar de sus pesadillas. Ella suspiro, aquello era injusto e inhumano, experimentar con seres humanos, con niños...

Cerró los ojos imaginando los brazos de su mujer a su alrededor, como todo buen guerrero, Signum era de las fieras que nunca se rendía cuando tenía algo que perseguir, había sido así con esta misión, por mucho que le hubiera pedido que se detuviera.

Es mi deber, Shamal...

Tu deber acabara contigo y entonces, ¿que?

Habían pasado días sin hablar por culpa de esta misión, muchas noches ni siquiera habían dormido en el mismo cuarto y eso le había hecho daño más que nada, pero jamás se había atrevido a decirlo, su orgullo no le había dejado.

Y en su empeño de demostrarle que arriesgar la vida no valía para nada, ella misma se había comprometido.

¿Que quieren?

Tu serás mi escudo contra la policía...

Los murmullos de llanto volvieron a sacarla de sus pensamientos, de las pesadillas sobre su secuestro y la desesperación de sentir que no volvería a ver a Signum nunca más. Se acercó al final de su celda, la única en un estado minimamente mejor que la de los demás y miro a la celda frente de ella, el lugar de donde salían los ruidos.

-¿Estas bien?

No recibió respuesta pero si se detuvieron los murmullos cuando cuatro pares de ojos la miraron y la hicieron dar un paso hacia atrás.

-¿Quien eres?

La voz no era del joven que Shamal había visto, era voz de niña y le preguntaba con una seguridad teñida de miedo que la hizo querer protegerla.

-Soy Shamal.-murmuro ella.-...estoy aquí secuestrada.

-¿Tu también?-susurro otra voz.

La mayoría de las celdas estaban oscuras y las pocas que tenían luz eran rápidamente oscurecidas una vez la vela se consumía lo que les dejaba prácticamente sin calor y sin poder observar nada más que su pared. Era por eso que Shamal pasaba muchas noches sin dormir, pensando en una manera de poder ayudarlos y rezando para que Signum viniera pronto a salvarlos.

Por favor...

Ella era su única esperanza, si no los encontraba pronto, Shamal no sabría que pasaría con el niño y los demás y si algo les pasaba a ellos...ella no creía poder vivir con la culpa.


Carim les había dejado relajarse un rato en la oficina haciendo sus labores normales antes de llamarlas para comenzar a concretar el plan sobre lo que iban a hacer al día siguiente y como iban a hacerlo, no quería romper la paz que reinaba sobre ellas pero no le quedaba más remedio.

-Bien, sentaos.-dijo señalando a sus sillas.

Hayate se sentó a la más cercana a la suya mientras Fate y Nanoha lo hacían frente a ellas, interesadas en los planos y papeles que había en la mesa frente a ellas.

-Los planos e informes que tenéis delante vienen de las Fuerzas Especiales, la sub-comandante Vita nos los ha mandado para ayudarnos a trazar un plan de recogida.-dijo Carim.

Fate agarro varias fotos donde se veía a los tipos recoger a las víctimas para meterlas en un coche sin identificar y salir del lugar del secuestro, había varias cosas claras, lo hacían en calles poco transitadas y les hacían algo a las víctimas antes de llevárselas.

-¿Que crees que es?-pregunto Nanoha a su lado.

-No lo se...-murmuro Fate.-...Hayate, ¿no puedes ampliarlo?

-Lo he intentado.-murmuro la morena.-...lo máximo que se ve es algo punzante, ¿una jeringuilla tal vez?

-Puede ser.-intervino Nanoha.-...quizá es eso lo que deja a las personas débiles para que sean secuestradas.

Carim analizaba todo con mucho cuidado, podía ser una jeringuilla para debilitar a la gente que querían capturar pero todavía no sabía porque esa gente.

-Aquí hay algo más.-explico Carim.-...las Fuerzas Especiales piensan que tiene que ver con una cosa parecida años atrás donde un científico loco hizo lo mismo con resultados devastadores.

Hayate intercambio una mirada con Fate que pareció tensarse ante la historia pero no dijo nada más, solo dejo que Nanoha le cogiera la mano y automáticamente sintió su cuerpo relajarse y su mirada firme tornarse en algo más cariñoso y tranquilo.

-Quizá...-murmuro Fate.-...podéis empezar por ver si el científico de tiempo atrás y este tienen alguna relación.

-Ya están en ello.-dijo Carim.-...hasta ahora no hay nada, miles de personas trabajaban con él y están tardando mucho en identificarlos.

Nanoha miro hacia Fate, ella más que nadie podía sentir la tensión salir y entrar del cuerpo de Fate y no podía entenderlo, sabía que su querida rubia era la mejor en lo que hacia y se lo tomaba muy en serio, ¿pero porque tanto miedo?

-Deberíamos empezar por que investigaba aquel tipo.-dijo Hayate.-...y seguir desde ahí, quizá encontremos una relación.

-Tienes razón.-dijo Carim.-...Fate, esta noche la pasaras en uno de los barrios menos habitados donde sean localizado la mayoría de secuestros, prepárate y sobretodo, ten cuidado.

-Si..-murmuro la rubia.

-Nanoha, mañana temprano saldrás hacia la unidad de Fuerzas Especiales, usa todo lo que sabes, ya sabes lo importante que puede llegar a ser.

-Por supuesto.-dijo Nanoha.

Carim sonrió y ordeno los papeles suspirando, era la última vez que estarían juntas durante un tiempo y no sabía ni siquiera que decirles.

-Jefa.-dijo Hayate.

-¿Si?-pregunto Carim levantando la mirada al fin.

Tres sonrisas y seis manos chocaron con su triste mirada y sintió como si su corazón fuera a estallar por la anticipada despedida y la promesa de volverse a ver.

-Estaremos bien.-dijo Fate.

-Todo saldrá bien.-aseguro Nanoha.

Y su mirada se concentro en Hayate, tan valiente y leal como ninguna ahora no parecía más que la joven que era esperando un gran abrazo.

-Si estamos juntas, nada nos detendrá.-sentenció.

Carim sonrió y asintió antes de abrazarlas a las tres, sus tres mejores agentes, el orgullo de su unidad y las mejores amigas que podía encontrar, nadie, ni siquiera Bardock podría cambiar eso, jamás.

-¡Capitana Gracia!

Carim se giro a tiempo de ver a un miembro del Consejo parado en su puerta, su mirada seria y notablemente molesta inundaba su cara y ella podía apostar a que la razón era por la visión de la persona que tanto les disgustaba.

-¿Si, señor?

-No se como se puede estar riendo en un momento como este.

Carim hizo un leve gesto de molestia antes de cambiar su cara a una tenue sonrisa digna de una jefa de comisaría y se puso detrás de su escritorio.

-¿Cual es el motivo de su visita?

-Venía a desear suerte a ella, a Takamachi, a Yagami y a usted para la misión.

Fate sintió otra puñalada en el pecho, no debería de extrañarle y en cierta manera no lo hacia, pero que ni siquiera la nombraran por su nombre después de todo su servicio dolía.

-Se llama Fate.-recordó Hayate.

El señor se mantuvo en silencio mirando a Fate, podía verlo en su mirada, el odio y el asco por ser quien era, por haber sido parte de aquel experimento del que ella no quería formar parte.

-Gracias, señor.-murmuro Fate intentando aguantar el nudo de su garganta.

-No agradezcas lo que hago a la fuerza.-dijo él.-...para mi no deberías de haber salido de donde te encontraron, tus monstruosos poderes no darán más que problemas.

-¿¡Que esta diciendo!?-grito Nanoha enfadada.-...¡no le hable así!

El hombre sonrió con malicia y Fate sintió que su fuerza la abandonaba, Nanoha no podía saberlo, no ahora que estaban juntas, si ella supiera la odiaría, si ella...

-¿No lo sabe?-pregunto el hombre.

-¿Saber el que?-pregunto Nanoha.

-Cállese.-murmuro Hayate.

-Ya basta.-intervino Carim.

-Ella no es del todo humana.-dijo el hombre.-...es un monstruo genético.

Nanoha miro a Fate durante varios segundos, intentando entender lo que decía, intentando que ella le contara si aquello era verdad mientras Fate veía en su mirada confusión y sorpresa, cierto miedo...

Ella me odiara...

¡Monstruo!

Yo no quería ser así...no quería ser un monstruo...

¡Púdrete en el infierno!

Lágrimas empezaron a caer por la cara de Fate mientras miraba a Nanoha quieta, sin hacer ningún movimiento y solo mirándola con sus grandes ojos.

No deberías existir...

Lo siento...

Mírala, esta así por ti...

¡Lo siento!

-¡Lo siento!-grito Fate.

Salió corriendo de la sala, no soportaba las miradas de odio, de confusión, de comprensión y de rabia, no soportaba ser el centro de atención por su pasado, ella no había podido detener a Masaf entonces, solo era una niña.

Eres un arma a punto de ser perfeccionada...

¡No!


-Ahí tenemos a otra victima.-dijo un hombre.

Otro sonrió abriendo la puerta del coche mientras tres más salían y se movían con agilidad a través de la calle para alcanzar a su presa.

-Uno, dos y tres.-señalo uno de ellos.

Fate caminaba con lágrimas en los ojos y la mirada perdida por una calle solitaria, una ruta alternativa a su casa ya que no recordaba donde la había mandado Carim.

¿Me odiaras por no ser normal, Nanoha?

Suspiro dejando el aire salir de su cuerpo cuando sintió un fuerte dolor de cabeza y pitido familiar en los oídos que le indicaban que alguien la estaba siguiendo, otra de sus muchas habilidades, sentir la presencia de alguien a unos metros de ella.

-¡Ahora!-gritaron detrás de ella.

Fate esquivo con velocidad al primer tipo que intento cogerla y luego se giro sobre si misma para esquivar al segundo intentando identificar quien eran.

Los tipos...son los de las fotos, son los tipos de Bardock.

Ahí estaba su oportunidad de comenzar la misión, si perdía la opción ahora, no sabía si podría volver a intentarlo de nuevo y no quería arriesgarse. Lo último que necesitaba era arruinar la misión.

Así que, de manera casi natural, se desequilibro sobre el tercer tipo que no perdió el tiempo en inyectarle la jeringa que la dejaría fuera de combate hasta ir a parar a manos de Bardock.

Perdóname, Nanoha...

No me odies, por favor...