Capitulo 9

-Le voy a pedir que abandone mi oficina en este mismo momento.

El tono de voz de Carim era como siempre tranquilo pero detrás de esa tranquilidad se escondía el hielo que amenazaba con romperse si el miembro del Consejo seguía allí delante de ella mucho tiempo.

-Pero...

-Vayase...-murmuro Carim.

El señor las miro a las tres antes de salir por la puerta murmurando algo de lo que Carim ni siquiera quiso percatarse mientras centraba toda su atención en Nanoha, seguía en silencio, totalmente en shock y parte de Carim tenía miedo de saber que pasaba por su mente.

-¿Nanoha?

-Reacciona, Nanoha.

Podía ver a Hayate con lágrimas en los ojos, el dilema de no saber que hacer, si quedarse con Nanoha o ir tras Fate, sus ojos chocaron y Carim le dio el pequeño empujón que necesitaba para decidirse. Ella se quedaría con Nanoha y Hayate iría a por Fate, porque por encima de todo eran amigas y no podían dejar aquello así.

-Nanoha ven, siéntate conmigo.

Se acercó a ella y la sentó en una silla cercana mientras Carim se colocaba de rodillas frente a ella, le preocupaba que siguiera en estado de shock pero necesitaba saber sus sentimientos antes de compartir algo de información con ella.

-Escúchame, Nanoha, Fate acaba de marcharse corriendo por esa puerta por lo que ese imbécil a dicho.-susurro Carim.

-Fate-chan...-susurro Nanoha.

-Nanoha, no es cierto, Fate no es un monstruo genético, tienes que escucharme.-insistió.

-¡Fate!-grito Nanoha.

Se levantó, su mirada algo perdida al punto de no saber ni siquiera a donde se dirigía, forzando a Carim a tomar medidas drásticas para despertarla.

-Perdón, Nanoha.-murmuro Carim.

Lo siguiente que se escucho fue un fuerte golpe que cruzó la cara de Nanoha y la volvió a sentar mientras Carim la miraba incapaz de sostener sus lágrimas.

-Dime lo que sientes.-susurro Carim.

-No puedo dejarla...-susurro Nanoha.-...no quiero hacerlo, pero tengo miedo.

Carim suspiro, podía entenderla y esperaba poder ayudarla a entender mejor la historia de Fate con las cosas que sabía.

-Escúchame...-murmuro Carim.-...voy a explicarte que pasó con Fate, pero jamás, Nanoha, jamás, digas ni una palabra.

Sintió el leve asentimiento de Nanoha antes de acomodarse ella misma en una silla y mirar directamente a los ojos de su oficial.

-Hace mucho tiempo, un científico, usó a humanos, sobretodo a niños, para sus experimentos en realce genético. El científico usaba los principios genéticos para alterar células con ciertas habilidades especiales ya fueran, velocidad, fuerza o inteligencia. Tenía mucha guardia, los mejores del mundo y casi nadie podía entrar o salir de su base sin morir en el intento.

Nanoha parecía seguirla, algo más interesada de lo normal en su información hasta que la detuvo con una mano para silenciarla.

-Mi padre...-dijo Nanoha.-...el trabajo como guardia de un científico.

-¿Como?

Carim apretó su bolígrafo con fuerza analizando la información de Nanoha, había oído hablar de su padre, el gran Shiro Takamachi, la leyenda de la policía.

-Durante un tiempo donde la policía lo apartó del caso de la muerte de su hermana, él estaba tan enfadado...-recordó Nanoha.-...que comenzó a trabajar por si solo, al servicio de un científico. Pero un tiempo después lo dejo, dijo que no quería saber nada más sobre eso y que tendría pesadillas por toda la eternidad.

La mente de Carim iba a toda velocidad, si sus sospechas eran ciertas, quizá el padre de Nanoha y Fate se conocieron tiempo atrás, quizá ayudo a Masaf o quizá se aparto cuando vio lo que estaba haciendo.

-Nanoha, ¿puede ser que tu padre trabajara para Anton Masaf?

-Me suena...-murmuro Nanoha.-...¡si! ¡ese era su nombre! Recuerdo que me gustaba porque me recordaba a Mufasa, del Rey León cuando era niña.

Carim dejó el boli en la mesa y se levanto arrastrando su silla para sentarse al lado de Nanoha, cogió sus manos y rezó para que lo que estaba a punto de decir doliera lo menos posible.

-Nanoha...-murmuro Carim.-...Anton Masaf experimentó con personas, entre ellas, Fate. Los torturo y golpeó hasta conseguir alterarlos genéticamente y cuando él no podía, usaba a sus guardias para obligar a sus presos a colaborar.

-¿Que?-murmuro Nanoha.

-Fate fue torturada y usada como cobaya por Masaf para convertirla en un arma viviente, con alteraciones de velocidad y sensaciones. Y si tu padre fue guardia de Masaf...

Nanoha se quedo congelada en su silla, mirando a Carim y entendiendo cada una de las palabras que su jefa le decía. Pero no podía entenderlo, su padre, Fate, el pasado, todo estaba siendo demasiado para ella.

No puede ser...me niego...

-¿Sabes lo que puede significar eso, Nanoha?-pregunto Carim lentamente.

Que mi padre puede ser uno de los guardias que torturo a mi Fate-chan...

Iba a decirlo cuando se encontró sin poder hablar, así que en lugar de eso, puso sus manos sobre su cabeza y cerró los ojos, intentando olvidar todo aquello que la comenzaba a perseguir. El pasado que ella ignoraba.

Y que podía significar que todas las suposiciones fueran ciertas.

¿Que hiciste, papa?


Hayate corría por las calles cercanas a la casa de Fate, ella debería haber llegado ya a casa pero no había ni rastro de ella por ninguna parte y comenzaba a preocuparse.

No te alarmes, estará por aquí...

Llego a una de las calles que se dividía en dos, una que llevaba al centro de la ciudad y la otra que se metía en otros callejones donde iría a para de nuevo a la calle transitada donde vivía Fate, Hayate solo tenía que elegir por donde ir y aunque su cabeza le decía ir a la calle del centro, su corazón le gritaba que fuera por el callejón.

-Espero que mi intuición no me falle.

Camino por las calles poco transitadas, varios callejones por donde no pasaba nadie y ni siquiera habían farolas para alumbrarlas de noche, pero entonces algo capto su atención.

-¿Marcas de ruedas?

Corrió hasta llegar a las marcas, eran recientes y se dirigían a la salida del centro, pero había algo que no cuadraba, ¿porque tanta velocidad en salir?

-Que más tenemos por aquí...-se pregunto Hayate.

Siguió mirando alrededor sin encontrar nada más, sabía que debía seguir buscando a Fate, pero aquello le daba mala espina y tenía que saber que era. Sacó sus guantes blancos y divisó el suelo hasta que observo algo todavía más raro que las marcas de ruedas, se acercó a verlo más de cerca, fino, brillante, dorado.

Fate...

Recogió el cabello dorado que tenía la sensación que pertenecía a su mejor amiga y miro de nuevo las marcas de neumáticos, algo no cerraba, aquello parecía demasiado misterioso y, aunque necesitaba un examen más exhaustivo, podría jurar que Fate le había dejado la muestra a propósito.

-¿Que esta...?

Abrió los ojos sorprendida y miro el cabello, asustada cuando por fin consiguió entender lo que había pasado.

-Tengo que avisar a Carim...-susurro para si misma.

No pensó en nada más mientras corría camino de vuelta a la oficina con la esperanza de estar equivocada, aquello no tenía que pasar.


Carim consolaba a Nanoha que todavía no se hacía a la idea de la posibilidad de que su padre estuviera implicado en los planes de Masaf, ella misma dudaba que fuera así y por eso había conseguido poner a Signum y Vita al tanto de todo mediante un mensaje para que ellas fueran a investigar a Shiro y sus secretos.

-Todo estará bie, Nanoha.-murmuro Carim.-...ellas hablaran con tu padre y todo estará bien.

-Si él le hizo algo...-murmuro Nanoha.-...no se lo perdonare...

Carim estaba a punto de decir algo más cuando la puerta de su oficina se abrió de par en par revelando a Hayate llorando, con sus guantes puestos y la mirada perdida.

-Se la llevaron.-murmuro Hayate.

-¿Que?-pregunto Carim.

-Fate...se la llevaron los tipos de Karpenski.

Todo había salido mal, realmente mal...