Capitulo 13

-Quiero que la golpees hasta que entre en razón.

-Pero, Señor Masaf, es una niña...

-¡Hazlo maldita sea! Ella es mi proyecto más preciado no puedo perderla.

Él había mirado a la pequeña, estaba dormida por el cansancio y aún así su cara representaba fuerza y firmeza, una que no se rendiría hasta el final.

-No lo haré.

-¿No lo harás? ¿Quieres que se lo diga a mis contactos y ellos se hagan cargo de tu familia?

-¡No se atreverá!

-Ponme a prueba, muchacho.

Miro a su jefe, odiando más que nunca que lo hubieran cogido para aquel trabajo, en teoría era para hacer el bien, eso le habían dicho y en cambio aqui estaba, torturando a gente que no colaboraba con los deseos de aquel tipo.

Se acercó a la niña sintiendo su propio corazón romperse, no quería hacerlo pero si se negaba de nuevo irían a por su familia y había visto suficiente de aquel hombre para saber hasta donde podía llegar.

-Lo siento...-susurro a la niña.

Levantó su arma y suspiro, no iba a perdonarse aquello jamás, no iba a poder vivir en paz otra vez sabiendo que era la causa de dolor de aquella pequeña rubia de ojos borgoña.

-¡Golpeala!

Lo siguiente que se escucho por las celdas fueron los lastimosos gemidos de la niña implorando que todo se detuviera.


Shiro despertó con sudor cubriendo todo su cuerpo, sus ojos abiertos de miedo y el corazón golepando duramente contra su pecho, a su lado su esposa apoyaba una mano sobre él y le besaba la mejilla con la esperanza de poder calmar otra de sus pesadillas.

-¿Estas bien?

-No puedo olvidarlo, Momoko...-susurro.-...no puedo...

Momoko suspiro, nunca había preguntado lo que había estado haciendo el tiempo que había estado solo, sabía que había sido malo y no quería presionar más, aunque quería saber más que nadie que le había pasado para ayudarlo.

-Bueno, aprovechemos el día y vamos a ver como llevan los chicos la cafetería.-dijo Momoko.

-Si...-sonrió Shiro.-...si, vamos.

Se levantaron para bajar cuando de repente su hija Miyuki abrió la puerta con cara asustada y las manos sobre su cabeza.

-¡Papa! ¡Mama!-grito Miyuki.-...es Nanoha...ella...

-¡Sal de ahí!

La puerta de la casa se abrió de repente revelando a Nanoha totalmente fuera de control mientras fijaba su objetivo en su padre que la miraba totalmente confundido.

-Nanoha, ¿que pasa?-pregunto su madre.

-¿Estas bien?

-Lo estaré cuando me digas porque le hiciste daño a Fate-chan.

Momoko miro a su marido que parecía entender tan poco como ella y luego a su hija que no se detuvo ante nada hasta agarrar a su padre por la camisa y empujarlo contra la pared sin la más minima vergüenza.

-¡Nanoha! ¡Es tu padre!

-También es el verdugo de mi novia.-dijo Nanoha.

-No se...de que me estas...hablando.-dijo su padre.

-Nanoha por favor.-dijo su madre.

-¡Hermano!-grito Miyuki.

Kyouya Takamachi apareció en la casa a tiempo de separar a su hermana de su padre y sujetarla contra él con toda la fuerza que tenía.

-Sueltame, Kyouya, voy a matarlo.-murmuro Nanoha.

-Nanoha, basta, es una locura.-dijo Kyouya.

-No se de estas hablando.-invervino su padre.

Él cogía la respiración y Nanoha sintió que cada una de ellas era un golpe que le había dado a Fate-chan, sintió que su rabia resurgía y que no podía controlarla por mucho que lo intentara.

-¡Tu la golpeaste cuando trabajabas para Anton Masaf!

La compresión llego a Shiro más rápido de lo que él mismo se esperaba, como guardia de Masaf había golpeado a muchos, pero solo uno de ellos había sido una niña que ahora sería una mujer. Esa debería ser la Fate-chan que Nanoha decía.

-¿Fate-chan?

-No digas su nombre...-dijo Nanoha.-...tu la golpeaste cuando trabajabas para Masaf, niegame eso, padre.

La verdad era que no podía, aunque su mujer lo mirará pidiendole que desmintiera a su hija, aunque sus hijos lo miraran completamente confundidos, él no podía negarse.

-Es cierto...-murmuro Shiro.-...golpee a muchos trabajando para Masaf, pero solo había una niña, solo una de la que me hice cargo especialmente.

Nanoha sintió su corazón romperse, parte de ella esperaba que su padre lo negara de una manera o de otra pero en lugar de eso lo admitía con sus ojos cargados de culpa, una que ella no podía identificar ya que su rabia estallo como un volcán.

-¡Voy a matarte!-grito Nanoha.

-¡Dejame que te explique, hija!

No muy lejos de allí, Signum y Vita aparcaron el coche y rápidamente bajaron con la esperanza de detener a Nanoha antes de que fuera demasiado tarde.

-Rápido.-dijo Singum.

Entraron por la cafetería y no les costo encontrar las escaleras a la casa, rápidamente subiendolas para encontrarse con la escena familiar más extraña que podían ver sus ojos.

-Detenla antes de que se arrepienta.-susurro Signum a Vita.

-¡Nanoha, detente!-grito Vita.

La pequeña pelirroja se escabullo de todos los Takamachi para llegar a Nanoha y lanzarla con gran fuerza hasta Signum que la retubo entre sus brazos mientras Nanoha lloraba de rabia y frustración.

-¡Porque lo hiciste, papa!

-¡No quería.-grito Shiro.-...¡Te lo juro!

Shiro cayó de rodillas al suelo llorando amargamente mientras Nanoha era sostenida por Signum, incapaz de moverse por el dolor de la verdad.

-Señor Takamachi.-dijo Vita.-...me importa poco si se siente mal o bien o lo que sea, queremos los datos, todo sobre lo que hizo, Fate y muchos otros estan en peligro.

-¿Que?

-Fate-chan...-susurro Nanoha.-...ha sido secuestrada por Bardock un tipo que quiere hacer lo mismo que Masaf...

-Nanoha...-susurro Momoko.

Nanoha se levantó lentamente casi como si no pudiera moverse y miro a su familia delante de ella concentrando su mirada en su padre, que la miraba con la culpa comiendoselo por dentro.

-Fate-chan es muy importante para mi, papa.-dijo Nanoha.-...la amo y jamás te perdonaré por lo que le hiciste, pero ahora necesito tu ayuda para salvarla, si quieres intentar enmedar tus errores, mejor que empieces por ahí.

-Cuentenos lo que sabe sobre Masaf, Señor Takamachi.-dijo Signum.

-Esta bien.-murmuro Shiro.-...os contare lo que se sobre quien estaba de su lado y que querían hacer con la chica...

-Fate.-murmuro Nanoha.-...se llama, Fate.

-...y con Fate.


Zafira sabía que aquello no iba a ser fácil, de hecho, se esperaba de todo viniendo de su mujer y si era sincero consigo mismo, tenía miedo de lo pudiera pasar.

-¡Cariño!-grito Arf.

-Arf, sientate, tenemos que hablar.

Si no querías que pareciera grave, has fallado, idiota...

-¿Que pasa?-pregunto Arf.-...¿Más misiones de Signum?

-Ojala...-murmuro Zafira.

Se acercó a ella y la cogió de la mano para sentarse con ella en el sofá y mirarla a los ojos, iba a dolerle lo que le iba a decir y a Zafira no había otra cosa que le doliera más que hacer daño a su esposa.

-Arf, quiero que te tomes esto con calma.

-Dime ya que pasa, Zafira.-dijo ella seriamente.

-Es...Fate.

La reacción no se hizo esperar, Arf puso sus manos sobre su cara y luego lo miro mientras los ojos se le llenaban de lágrimas.

-¿Que le ha pasado?

-Un tipo la ha secuestrado para usarla en sus experimentos...

-¿¡Que!?

-Arf, calmate.

-¡Como voy a calmarme, es mi hermana!

Zafira apretó a su mujer contra su pecho mientras sus hijos mayores lo miraban curiosos de saber porque se estaba nombrando a su tía Fate pero con un solo gesto Zafira los mandó a la cama y él volvió a quedarse solo con su esposa.

-Todo estara bien...-susurro Zafira.

-No, tengo que ir a la comisaría.-dijo ella.

Aquello lo tomo por sorpresa, pero no dijo nada mientras literalmente lo arrastraba por la casa en busca de su chaqueta.

-Cariño, ¿que vas a hacer?

-Yo soy la mejor para interrogar, voy a sacarles hasta las lágrimas hasta que no me digan donde esta mi Fate.

Y si de algo estuvo seguro Zafira, fue de que no descansaría hasta conseguir que aquellos tipos confesaran todo una vez que Carim, Hayate y Teanna los capturaran.

No se porque, pero siento pena por esos tipos...