Capitulo 15
Momoko Takamachi había decidido que lo mejor era cerrar la cafetería y que todos pudieran hablar allí, además había espacio suficiente por si se armaba otra guerra entre su marido y su hija o si ella misma necesitaba alejarse de todo aquello porque por más que Shiro lo hubiera admitido, ella no podía creerse que un hombre noble como él se hubiera prestado a la tortura de inocentes.
-Bien, Señor Takamachi.-dijo Signum.-...hable.
Shiro suspiro, su mirada apenas rozando el cuerpo tenso y preparado de su hija, sabía que ella lo odiaría por el resto de su vida tanto como él se odiaba a si mismo por lo que había hecho, pero era una cuestión que no le había dejado opciones hasta el día que se marchó. Si solo hubiera sabido antes lo que de verdad estaba pasando...
-Todo empezó cuando el Comandante Mashamoto nos llamo a mi y a otros cinco compañeros.-dijo Shiro.-...todos proveníamos de distintas fuerzas de seguridad, Toby era un militar de la marina, Kaiser de las fuerzas especiales, Mike era un espía ruso, Rater un funcionario de la cárcel, Jye un guardia de seguridad del gobierno y yo, un policia. Se nos dijo que formaríamos equipo para un científico de élite y que necesitaban a los mejores de cada escuadrón para protegerlo.
Signum asintió, era una cosa normal entre los tipos de poder del ejercito, policía o el gobierno de coger a varios miembros de equipo de distintas organizaciones que a todos de la misma, evitaba perder a todo un escuadrón y a la vez fomentaba el trabajo con distintos equipos.
-El Comandante nos hizo saber que el científico estaba en un proyecto de futuro para las fuerzas de seguridad y que necesitaba protección de los enemigos que querían hacerse con sus conocimientos.-dijo Shiro.-...así que nos envió al escondite secreto del científico con la esperanza de poder cuidarlo hasta que presentara su obra.
-Un momento...-murmuro Vita.-...tu estabas apartado de la policía y te llamaron, ¿no sospechaste nada?
-En un primer momento lo hice.-dijo Shiro.-...no me querían en el caso de la muerte de mi hermana pero si para esto, era extraño, aunque las pocas dudas que surgieron se esfumaron cuando Mashamoto me dijo que necesitaban a los mejores y yo era el mejor de promoción.
-Así que...-murmuro Nanoha.-...os cogieron y os mandaron allí a proteger a Masaf porque erais los mejores, pero eso no explica como terminaste golpeando a Fate-chan.
Shiro asintió, nada de lo que dijera explicaría porque hizo lo que hizo pero lo menos que debía a su hija era la verdad.
-Cuando llegamos allí, Anton nos estaba esperando, era un tipo arrogante que siempre se salía con la suya. La primera cosa que nos dijo fue que debíamos obedecerlo si no queríamos lo equivalente a un consejo de guerra, era un tipo influyente y tenía tantos contactos y dinero como para poder conseguir que nos colgaran antes de terminar el día.
-Y por miedo seguisteis sus ordenes.-dijo Singum.
-Si, no me siento orgulloso, pero tan pronto como entre allí quise salir y volver a casa, era incapaz de ver a la gente sufriendo así, durmiendo en el frío suelo, sin mantas ni nada para taparse, sin comer...
-Pero seguiste...-murmuro Nanoha.
-No me quedo otra, en varios momentos intente contactar con mi superior pero no pude y cada vez que se lo decía a Anton él me decía que tenía que estar allí o me destruiría a mi y a mi familia.
-Pero erais seis.-dijo Vita.-...¿no podíais haber hecho algo?
-Lo intentamos, pero él era más listo, descubrió nuestro plan de escape antes de lo que pensamos, echo a Mike y a Rater del labotario por conducta desleal, lo último que se de ellos es que estan en la calle intentando volver a recuperar sus vidas, Jye murió en extrañas circunstancias, Kaiser fue trasladado a un psiquiátrico para mantenerlo callado y Toby...ni siquiera se que a sido de él.-murmuro Shiro.
Nanoha miro a su padre agonizando por los dolorosos recuerdos sintiendo que algo dentro de ella se rompía, no podía odiar a su padre por siempre, pero todavía no iba a perdonarlo.
-Volvamos a Fate.-murmuro.-..quiero saber porque tu.
-Yo tampoco lo entiendo a día de hoy.-dijo Shiro.-...Anton dijo que era el capacitado para encargarme de ella, que podría hacerla colaborar para que todos nos fuéramos a casa, así que intente hablar con ella muchas veces pero ella no contestaba, siempre cansada por culpa de las pruebas o las inyecciones otras veces demasiado asustada como decir nada, así fue como Anton, harto de no tener resultados me ordeno que le sacara la colaboración a la fuerza.
-Y lo hiciste.-dijo Nanoha.-...la golpeaste para hacer que ella colaborara.
-No es algo de lo que me sienta orgulloso hija.-dijo Shiro.-...mi cobardía le causo más dolor del que se merecía y no podré perdonármelo jamás.
-Eres un cobarde.-escupió Nanoha.
Momoko, Kyouya y Miyuki se limitaron a mirar entre ellos intentando asimilar las vidas y errores de su familia, cosas que ellos no se imaginaban que podía pasar y cosas que hubieran deseado que no pasaran. No sabían que pensar y mucho menos que sentir.
-Golpeo a Fate hasta que accedió, ¿no es así?-dijo Signum
-No...-dijo Shiro.-...yo pensé que era así, que si ella accedía dejaría de hacerlo, pero Masaf ya estaba trabajando con ella...quería que la golpeara para que ella no pudiera hacer lo que había hecho hasta ahora entonces...resistirse.
Nanoha apenas podía mantener sus manos sin apretar los puños, todo lo que Masaf había hecho había sido destruir las vidas de los demás sin importar si ellos sufrían o no.
-El día que me fui..-dijo Shiro.-...Fate había recibido una paliza brutal, su pequeño cuerpo envuelto en moratones, el mismo Anton Masaf lo había hecho declarando que yo era demasiado blando con ella, lo enfrenté y me dijo que iba a tener problemas si seguía así.
-Fue cuando decidiste marcharte.-dijo Vita.
-Si, me marche, volví a la policía y me retire antes de que Mashamoto o cualquiera de ellos pudiera encontrarme para hacerme pagar.
-Ese Mashamoto...-murmuro Signum.-...creo que he visto su nombre en algún papel del Consejo.
-Un bastardo con deseos de poder.-dijo Shiro.-...siempre quiso más de lo que tuvo y no se rindió hasta conseguir sus objetivos
Signum golpeó la mesa, aquello era peor de lo que se pensaba, no estaba luchando solo contra un loco, también luchaba contra la corrupción que alcanzaba a los más altos cargos.
-Pero todavía queda una pregunta...-susurro Vita.-...¿en que querían convertir a Fate? ¿que paso con los demás presos?
-La mayoría murieron.-susurro Shiro.-...pero Masaf no los necesitaba, él solo quería a Fate, sus sentidos habían aceptado mejor que nadie los realces, era perfecta para convertirla en un arma de destrucción en contra de quien quisiera atacarnos.
-¿Planeaban usarla en una guerra inexistente?-pregunto Signum.
-No...querían crear una guerra con ella.
La revelación dejo a las tres oficiales sorprendidas, si aquello era cierto debían descubrir quien estaba detrás de esto y rescatar a Fate y a los demás a tiempo antes de que fuera demasiado tarde.
-Fate-chan no se dejara usar.-dijo Nanoha.-...ella no servirá a los propósitos de esos tipos.
-Si Bardock busca lo mismo, que seguramente sea así, tenéis que detenerlo antes de que termine el proceso de lo contrario Fate perderá el control sobre si misma y se convertirá en una arma sin conciencia, solo vivirá para matar.
-Era justo lo que pensaba...-murmuro Signum.
Vita mantenía la mirada en su jefa, ahora entendía mejor porque les había pedido que preparan las armas en caso de que Fate se saliera de control, pero aquello no aseguraba que Nanoha también lo entendiera y dudaba mucho que pudiera hacerla comprender la posibilidad de esa opción tan extrema.
-Entonces tendremos que encontrarla.-dijo Nanoha levantándose.
-Hija...-dijo Shiro.-...tienes que estar preparada para todo.
-Ella va a aguantar.-susurro Nanoha, más a si misma que a su padre.-...es fuerte, tu mismo lo has visto, va a aguantar hasta que llegue.
Comenzó a caminar, necesitando salir de allí para buscar a quien quiera que le diera alguna pista sobre donde estaba Fate, algo que la llevara de nuevo con ella, estuviera donde estuviera.
-Espera, Takamachi.-dijo Vita.
La pequeña pelirroja y Signum la seguían de cerca con la misma determinación de llegar al fondo de aquello que ella tenía, cosa que agradecía aunque no se diera cuenta.
-Tranquila, la encontraremos.-dijo Signum.
-Eso espero...-susurro Nanoha.-...cuando se fue, lo hizo creyendo que no la aceptaba.
Singum la miro durante un momento, su situación era muy parecida a la de aquella mujer y no podía evitar sentirse identificada con ella.
Ellas aguantaran, Shamal y Fate podrán con ello...
-Se por lo que estas pasando, mi esposa también fue secuestrada por Bardock.-susurro a Nanoha.-...las encontraremos.
Nanoha asintió limpiándose las pequeñas lágrimas que se formaban en sus ojos cuando el teléfono de Vita sonó, fue una charla breve, casi cinco minutos antes de que la pelirroja las mirara con gesto preocupado.
-Ha habido un accidente cuando Teanna y Hayate fueron a ver la furgoneta que secuestro a Fate...-dijo Vita.-...están en el hospital.
Arf llego a la comisaría como totalmente descontrolada y ni siquiera dejo que la recepcionista le enseñara el camino mientras buscaba algún indicio de Nanoha o Hayate para hablar con ellas de porque ella no sabía nada sobre el secuestro de Fate.
-Mantenedlos aquí el tiempo que haga falta.-dijo Carim saliendo de la sala.
-¡Carim!-grito Arf.
Arf podía ver las marcas de lágrimas en los ojos de Carim lo que le llevo a pensar que había pasado algo malo con Fate y la hizo detenerse sobre sus pasos mientras observaba a la rubia mirarla de arriba abajo.
-¿Arf?
-¿Le ha pasado algo a Fate?-pregunto sin aliento.
-¿Que?-pregunto Carim.
-Estas llorando, ¿le ha pasado algo a Fate?
Carim se seco las lágrimas que había derramado al salir de la sala de interrogatorios, se había negado a que aquellos tipos la vieran llorar pero necesitaba desahogar de alguna manera la preocupación que sentía por Hayate.
Si llegaba a pasarle algo...
-Ella sigue secuestrada...-susurro Carim.-...es por Hayate, esta en el hospital por culpa de esos desgraciados.
-¿Como? ¿Y como esta?
-Mal...-dijo Carim.-...según Teanna la están operando ahora mismo pero no se nada más y me estoy desesperando.
Arf suspiro, aquello iba de mal en peor y no sabía nada, pero tenía una cosa clara, nadie se metía con sus amigas sin que ella tuviera nada que decir al respecto.
-Dime donde están, yo me encargare de ellos.-dijo firmemente.
-Pero hace mucho que no haces esto...-comenzó Carim.
-Tranquila, no he perdido práctica.-murmuro Arf.
Carim asintió y la llevó hasta la sala de interrogatorios donde los dos tipos continuaban sentado negandose a hablar hasta que vieron a Arf entrar con su mirada asesina para colocarse justo delante de ellos.
-Muy bien niños, hora de contar la verdad.-dijo Arf.
-No hablamos con mujeres.-dijo uno de ellos.
-Y mucho menos sin son unas perras.-dijo el otro.
Arf sonrió, una sonrisa aparentemente inocente pero que escondía una fuerte rabia que apenas y podía contener mientras agarraba la camisa de los hombres y los atraía hacía ella con fuerza.
-Ya podéis empezar a hablar o vais a ver lo perra que puedo llegar a ser...
Fate había sido arrastrada otra vez hasta Bardock que la había atado a la pared mientras estudiaba a Erio y la otra joven que les acompañaba, podía sentir sus energías, Erio con fuego, la chica con puro hielo, era casi demasiado para ella forzándola a tomar varias respiraciones para no desmayarse por las sensaciones.
-Vero que eres capaz de ver sus auras.-dijo Bardock mientras metía el liquido de un tubo en su jeringuilla.-...Erio puede controlar fuego o por lo menos lo intenta y Subaru es una experta con el hielo.
-Subaru...-murmuro Fate.-...Erio...
-Si, aprendete sus nombres, pronto los tendrás a tus ordenes.
Fate cerró sus ojos, concentrándose todo lo que podía, Bardock conocía sus habilidades, pero no todas y ella iba a aprovecharse del último regalo del bastardo de Masaf.
Subaru, Erio...¿me oís?
¿Quien eres?
¿La rubia?
Fate asintió mentalmente mientras buscaba la otra presencia de la mujer que la había curado, solo de esa manera, todos juntos podrían encontrar una manera de salir de allí.
Guárdate tus pensamientos, arma...
El susurro fue suficiente para que Fate sintiera todas sus fuerzas desaparecer y todo su miedo explotar en ondas, igual que Erio y Subaru que parecían pegados a su mente en busca de refugio.
¿Quien eres?
Soy aquel que no puede ser nombrado por Bardock, su peor fallo y el primer intento de lo que quiere hacerte a ti.
Fate sintió la fuerza arrastrarse por su piel, fuera lo que fuera era capaz de tocarla y hacerle ver la tremenda fuerza que tenía solo con el pensamiento.
Para salir de aquí necesitas liberarme...
¿Que? No se ni siquiera si eres amigo.
Soy lo único que quiere matar a Bardock más que vosotros confías en las sensaciones mira las mías.
Condenado toda la vida a una prisión, la sensación de ser un león enjaulado listo para morder y que no se detendría ante nadie para quitar de enmedio a aquel que le ha hecho tanto daño.
Bardock Karpenski.
No se si...
¡No seas estúpida! Mataran a la otra rubia si no haces nada.
El corazón de Fate se detuvo cuando sintió a dos hombres alejarse de ellos, seguramente irían a por ella ahora que no podían ayudarla.
Mierda...
Dile al chico fuego que prenda las maquinas y la de hielo que congeles los tubos, eso lo mantendrá ocupado.
¿Y como salimos de aquí?
Yo me encargo...
Fate pasó las ordenes a Erio y Subaru, no confiaba pero si era la única opción para salvar a su compañera de celda, entonces adelante. Los chicos asintieron mentalmente antes de ponerse a trabajar.
-Que...¿Que estas haciendo chico?-pregunto Bardock.
Erio cerró los ojos, a pesar del terrible dolor de cabeza se concentro para prender fuego a uno de los ordenadores, después a otro y así hasta seguir con toda la fila.
-¡Basta!-grito Bardock
Ahora, Subaru...
La joven suspiro, congelando al instante los tubos de ensayo de Bardock, todos menos la jeringuilla que tenía en la mano y que rápidamente escondió lejos del alboroto.
-¡Guardias!-grito Bardock de nuevo.
Pero nada apareció y Fate sintió sus cadenas aflojarse, igual que las de Erio y Subaru que cayeron al suelo en medio de las llamas.
Marchaos...
¿Que con Shamal?
Id a por ella y marchaos.
Erio y Subaru parecieron renuentes a irse, Fate también había caído al suelo pero cerca de Bardoc, demasiado cerca.
Y que pasa contigo...
Estaré bien, ahora largo.
Pero...
¡Marchaos!
No esperaron otro grito y se marcharon directos a por Shamal mientras Fate intentaba alejarse de Bardock pero él la mantenía agarrada de una pierna incapaz de moverse.
-Eres mía...
-No, no soy de nadie.-dijo ella.
Le asesto una patada y se alejó de él intentando con todas sus fuerzas buscar una salida para escapar de aquel lugar esperando que Subaru, Erio y Shamal hubieran podido salir de allí también.
Eh...podrías venir a sacarme.
No se donde estas
Sótano, el cuarto oscuro, date prisa.
Fate suspiro, algo allí no le parecía del todo bien pero no se dejo llevar por sus instintos y corrió al sótano encontrando fácilmente las escaleras y la puerta que la llevarían hacia el tipo que tenía que salvar. Pero cuando abrió la puerta, todas sus pesadillas volvieron a ella con una fuerza que casi la tiro al suelo.
Fate...
-Tu...tu eres...-susurro ella.
Lo siento, de verdad, tengo que explicártelo con más calma cuando salgamos de aquí pero ahora sácame de este infierno, por favor.
Fate no sabía que creer, ella lo había visto a golpear a muchos pero allí estaba, atado y con tantos realces que incluso a ella le costaba reconocerlo.
¡Cuidado!
Se giro al mismo tiempo que la jeringuilla que Bardock había guardado impactaba en su cuello y dejaba que su líquido entrara por sus venas creándole un momentáneo mareo que luego hizo que empezara a encontrarse muy mal.
-Que...¿que me esta pasando?-murmuro Fate.
-¡Por fin!
¡No!
Esas fueron las últimas palabras que Fate escucho en su mente antes de que perdiera la consciencia y cayera convulsionándose al suelo.
