Capitulo 16

Shamal no había entendido mucho, Subaru y Erio la habían agarrado justo antes de que los guardias llegaran y la habían sacado de la celda usando sus poderes para luego salir de aquel lugar atacando a todo aquel que se pusiera por delante.

-¿¡Que pasa!?-pregunto mientras corrían.-...¿donde esta Fate?

-Encargándose de Bardock...-susurro Erio.-...tenemos que irnos antes de que nos encuentren.

El lugar que los rodeaba no era para nada un lugar fácil de escapar sin contar a los guardias que todavía protegían a Bardock, quería decir que debían ir con mucho cuidado si no querían caer en manos enemigas y volver a aquel infierno.

-Silencio.-dijo Subaru.-...míralos, ellos también se marchan.

Los guardias corrían para huir del fuego provocado en la sala de experimentos de Bardock, seguramente ni Fate ni el propio Bardock habían detenido el fuego y ahora comenzaba a extenderse por todo el lugar.

-Tenemos que avisar al Consejo.-dijo uno de los guardias mientras corría.

-¡Que le jodan! Es más importante mi vida que esos bastardos.-dijo el otro.-...¡salgamos de aquí!

Corrieron hacia una puerta desde donde podían ver que se entraba algo de luz, seguramente una salida para todos los que estaban en ese maldito lugar.

-Rápido.-susurro Subaru.

-Vamos, Shamal.-dijo Erio.

La rubia asintió, a diferencia de ellos, ella no tenía ningún poder a parte de sus habilidades médicas y no entendía del todo porque la salvarían pero ella no estaba dispuesta a quedarse allí preguntandoselo a si misma. Tenía una vida a la que volver y una mujer a la que amar más que nunca.

-Vamos.-dijo.

Los tres se lanzaron a la carrera cuando algo agarro su pierna, una mano en llamas que hizo que gimiera de dolor y cayera al suelo obligando a Subaru y Erio a detenerse con ella.

-¡No puedes irte!-grito el guardia.

Shamal lo miro a los ojos, era horrible ver como se estaba quemando vivo pero por mucho que quisiera sabía que no podía hacer nada por él, no con ese tipo de heridas.

-Déjala.-dijo Erio.

Le asesto una patada en la cara que obligo al guardia a soltar a Shamal mientras Subaru usaba sus poderes para enviar una suave brisa de frio sobre su pierna para relajar el dolor y entre los dos, la ayudaban a levantarse y seguir.

-Ya queda poco.-dijo Subaru.

-Tranquila, todo estará bien en unos momentos.-la conforto Erio.

Shamal asintió, no entendía porque ellos estaban arriesgando su vida y libertad por ella pero se sintió tan agradecida que las lágrimas brotaron de sus ojos mientras apretaba su agarre en ellos.

-No se porque lo hacéis, pero gracias.-susurro.

-Sabemos lo que es estar solo.-dijo Subaru.-...sabemos lo que es no tener a nadie que se preocupe por ti más que tu mismo.

-Por eso...-murmuro Erio.-...no dejaremos que nadie viva solo como nosotros, no dejaremos a nadie atrás.

Shamal iba a decirles que ella tampoco los iba a dejar atrás cuando vio que todo comenzaba a venirse abajo, un fuerte ruido y una fuerza que incluso ella podía percibir se adueñaron del lugar mientras todo se caía.

-Tenemos que salir.-dijo Subaru.

-Esta ahí delante.-dijo Erio.-...podemos llegar.

Con toda la fuerza que pudo recoger, Shamal agarro sus manos, respirando hondamente a pesar del dolor de su pierna, corrió hacia la salida rezando para llegar a tiempo.

Volveré, Signum...lo haré...


El viaje al hospital había sido una odisea, Signum se había mostrado entera ante lo que había pasado pero por dentro se sentía tan tensa como Vita, Teanna había sido su mejor alumna y por eso había pasado a trabajar con ellas. Nunca se imagino que la primera en acabar en un hospital iba a ser esa joven decidida.

Estaría más tranquila si Shamal las estuviera tratando...

Porque aunque Teanna había salido con unos cuantos golpes y un terrible dolor de cabeza que duraría por días, Hayate no había tenido tanta suerte, sabía poco de ella a parte de que la estaban operando pero al parecer la explosión le había causado daños en la columna vertebral cuando se apartó.

De todas formas y seguramente si no se hubiera apartado y hubiera saltado de espaldas en el último segundo no estaría viva para intentar contarlo.

-Ya estamos allí...-dijo Nanoha.

Era la única de ellas que no había dicho ni una palabra, aunque Signum podía entenderla, acababa de escuchar de la boca de su padre las torturas y las razones por las que su novia había pasado un infierno siendo niña solo para recibir las duras noticias de que su amiga estaba hospitalizada grave en el hospital. De ser ella, Signum no estaría contenta.

-Policía...-dijo a la recepcionista al entrar.-...venimos a ver a Hayate Yagami y Teanna Lanster.

-La señorita Lanster esta en la tercera planta, habitación 7.-dijo la recepcionista rápidamente.-...desgraciadamente la señorita Yagami esta en cuidados intensivos, solo familia puede pasar a verla, aunque disponen de un cristal para observarla desde fuera.

-Gracias.-murmuro Nanoha.

Siguió su camino mientras Singum y Vita intercambiaban miradas y se dirigieron directamente hacia la sala de cuidados intensivos, donde sabían que seguramente estaría también Teanna y se encontraron a Carim.

-Carim...-respiro Nanoha.-...¿como esta?

-Mal...-susurro Carim.-...dicen que seguramente no pueda caminar...

Nanoha abrazo a la rubia mirando a Teanna, la joven parecía más sentirse peor que nunca, incluso cuando Signum y Vita le dieron un pequeño abrazo y le preguntaron como estaba.

-Es culpa mía...-susurro Teanna.-...debí saber que algo no estaba bien...maldita sea, pude sentirlo.

-A veces las cosas pasan.-dijo Signum.

-No puedes culparte.-dijo Vita.-...ella era una profesional como tu, seguramente sabía que algo estaría mal.

Nanoha se separo de Carim mientras la rubia se pegaba de nuevo al cristal, viendo a la joven morena respirar tranquilamente con ayuda de las maquinas y la mascarilla alrededor de ella.

-Mi chica es lista...-susurro Carim.-...seguramente sabía que algo no estaba bien pero decidió seguir...porque ella no podía dejar de buscar las pruebas.

-Lo se...-dijo Teanna.-...pero si yo...

Con una velocidad que sorprendió a todos Nanoha se puso delante de Teanna arrodillándose a su lado para tomarle la cara y forzarla a mirarla.

-No te culpes...-dijo Nanoha.-...no sirve de nada, no puedes cambiarlo, pero lo que si puedes hacer es seguir luchando para resolver todo esto y tener una enorme sonrisa en tu cara cuando ella despierte. Lo único que puedes hacer es darle las gracias por su esfuerzo en el caso y hacerle saber que en ti tiene una buena amiga, ¿entendido?

A través de sus lágrimas Teanna asintió y se dejo abrazar por Nanoha mientras su mirada se tornaba algo más oscura, señal de que estaba a punto de estallar por todo pero se detuvo al escuchar el teléfono de Carim.

-¿Arf?-dijo Carim.-...¿sabes donde esta? Dime la dirección, maldita sea luego te dejo que les digas lo que quieras...¡Arf!

Unos segundos más y Carim apago su teléfono dejándolo en su bolsillo para mirar a las cuatro agentes a su espalda con una pequeña sonrisa jugando en sus labios.

-Sabemos donde esta Bardock.-dijo Carim.-...Arf les hizo confesar.


Bardock no se lo podía creer, lo que estaba viendo era lo que había esperado toda su vida, su arma, su preciado tesoro que su maestro no supo terminar, él lo había hecho.

¡Hoy puede ser un gran día!

Solo tenía que controlarla y sería el dueño y señor del mundo, junto con ella su otro monstruo lo harían intocable, invencible.

Hombre muerto...ella no tiene control...

Bardock miro a su monstruo antes de volver a mirar a la chica, su piel se había tornado profundamente pálida, con dibujos en línea que cubrían su cuerpo y cara un extraño dibujo representando una pirámide o un triangulo, su cabello antes dorado ahora era negro con mechas blancas que le daba aspecto mortal mientras su ojos se teñían entre un rojo sangre y un color dorado.

-Increíble...-susurro.

En su mano izquierda, una espada enorme, de empuñadura negra y sable dorado que tenía fuerza para aplastar y cortar a partes iguales, en la derecha cubierta con una fuerte protección de hierro, su puño daba la impresión de poder destrozar cada obstaculo en el camino.

No había duda, estaba hecha para matar y dominar...

Tu me despertaste, desprecio humano...

Sus palabras entraron en su mente lentamente, casi como una caricia mortal que lo hizo temblar de arriba abajo mientras se alejaba de ella buscando una manera de controlarla, miro a su otro monstruo, que lo miraba con aspecto aburrido aunque a través de esa mirada podía ver cierta preocupación por la situación.

-¡Ayúdame a controlarla!

¿En serio? ¿No la querías para ti? Además aunque quisiera, me tienes encadenado...

Bardock lo libero de sus cadenas antes de que terminara la frase y se sintió tentado a dejarlo allí, en manos de Fate, pero por mucho que quisiera, él sabía lo que era pasar por lo que ella estaba pasando y no quería que se arrepintiera de los mismos errores.

Me debes una, gilipollas...

Fate levanto su espada, un simple movimiento que casi lo lanza al suelo de nuevo y se acercó andando a ellos, lentamente, sin prisa por asesinar pero sin la pausa para pensarlo dos veces.

¿Te atreves a ponerte en mi camino?

Lo siento, pero no eres tu...

Ella lo miro, con una pequeña sonrisa mientras levantaba su espada y la bajaba con fuerza, haciendo que golpeara duramente la pared mientras Bardock salía completamente de la habitación, directo a la sala en llamas de experimentos.

-¡No! ¡Sacadme de aquí! ¡No!

Los dos lo ignoraron demasiado centrados en uno en el otro, rivales completamente iguales, la misma fuerza, la misma capacidad de lucha, los mismos instintos asesinos, los habían creado para matar y allí estaban, dispuestos a matarse uno a otro.

¿Quien soy entonces?

Una mujer buena, Fate...eres una buena mujer...

No lo soy, acabo de matarlo...

Miro la sala de experimentos donde podía escuchar los gritos de Bardock pero no le importo, el bastardo se lo merecía más que nadie y él necesitaba hacerla entrar en razón.

Siento lo que te hice, Fate, lo que os hice a todos, no tengo excusa, ninguno de nosotros la tiene pero...

Tienes razón, nadie tiene excusa para lo que paso, nos destrozasteis, muchos murieron por nada...

Lo se...

Le puso la espada en el cuello listo para cortarle la cabeza si quería pero el agarro la espada con sus enormes manos y la miro a los ojos con lo que pensó que había dejado de sentir hacia mucho tiempo.

Si te sirve de algo, nuestras vidas fueron destruidas también...

No lo creo...

No olvidaría la energía amarga de aquel hombre, sus golpes, las palabras de perdón mientras la golpeaba las veces que se negó y las veces que se había odiado a si misma por no poder odiar a su verdugo solo porque él le pedía perdón.

Takamachi lo dejo después de la paliza que te dio Masaf, todos quisimos hacerlo pero solo él salio a tiempo antes de que el infierno se desatara...

¿Takamachi?

Fate se agarro la cabeza obligándose a si misma a bajar la espada, el dolor de cabeza por ese nombre era demasiado, recordaba cosas con ese nombre, personas, sentimientos.

¡Fate-chan!

Nanoha...Nanoha Takamachi...

Él vio su oportunidad entonces, se lanzó sobre ella y la golpeo dejándola inconsciente mientras los pensamientos seguían golpeándola pudiendo hacerle sentir a través de ella el amor, la tristeza y el dolor.

¡Toby!

Él se giro una última vez hacia su nombre gritado con las últimas fuerzas mentales de Bardock mientras cogía a Fate en brazos, incapaz de dejarla allí.

-Enmendare mis errores...-susurro a si mismo.-...empezando contigo...

Y desapareció con ella entre sus brazos, dispuesto a cambiar todo lo que él, como muchos otros habían hecho mal en el pasado y a cobrar la venganza que tanto anhelaban los dos. Habían nacido para matar y eso mismo harían una vez la enseñara a controlar su poder.

Los dos juntos nos desharemos de los que nos hicieron daño...