¡Hi~!
Iba a publicarlo anoche, pero lo pensé mejor y ya no tenía tiempo así que lo que vengo a dejar hoy. ¡Espero que les guste!
Gracias por leer y comentar ^^
Notas/Avisos
1# Me tardé en subir el capítulo por un par de cosas que pasaron xD Pero acá está ^^
2# El fanfic tendrá 14 o 16 capítulos (Aún no lo sé). O sea, vamos por la mitad, todavía faltan unas cuentas cosas y hechos que van a pasar, espero que no hay problema con lo que pase.
¡Disfruten el capítulo!
Los personajes de Pokémon no me pertenecen le pertenecen a Satoshi Tajiri y Pokémon Company en general.
"Por y para siempre"
"Desconfiar de todo, por miedo a que te pase lo mismo otra vez"
Capítulo VII: "Demasiado complicado"
Serena no estaba segura qué había salido mal. Se había derrumbado enfrente de él, dándole vueltas al mismo asunto que la asustaba. El tira y afloja de su "discusión" pasó en tan poco tiempo, era casi nada comparado a los años que estuvo sin verlo, pero terminó diferente. Escuchó lo que había deseado hace mucho, muchísimo tiempo y sin embargo, por alguna extraña razón, no se sentía plena ni cómo lo había imagino.
¿Qué estaba mal entonces? Meditó en silencio mientras fingía dormir. Necesitaba una respuesta que despejara su inquietud. Estaba demasiado confundida y eso le disgustaba, tanto como los colores desabridos o las casas abandonadas.
Él le había dicho que deseaba estar con ella, pero algo tenía que estar mal ahí. Sí, aún gustaba de Ash, todavía le guardaba sentimientos y se ponía nerviosa cuando él estaba alrededor suyo. Pero, no podía sentirse completamente feliz.
¿Por qué? De pequeña hubiera saltado de inmensa felicidad, se sonrojaría, alucinaría e incluso no dudaría en sonreír como toda enamorada. Eso haría si tuviera diez años o quince, no lo pensaría y mandaría lejos las inseguridades, pero no tenía diez ni quince. Las cosas no eran como antes, era más difícil que sólo decir sí. No existía Grace en aquel entonces. Sin embargo, eso no era lo que le preocupaba.
La cuestión era que no tenía ni idea de qué se trababa.
Movió sus dedos de forma nerviosa, esperando que su compañero no se diera cuenta. No quería tener una conversación incómoda si se mostraba "despierta".
La dama no quería decirle que, en serio, no se sentía tan entusiasmada. No le molestaba agregarlo en su vida más allá de una amistad, pero estaba eso que no la dejaba en paz. Su mente divagó en su inseguridad. Jamás le había dado pistas a él para dar el primer paso, tampoco había actuado de forma coqueta, y mucho menos le lanzó indirectas.
¿Por qué de repente quería tener algo con ella? Es decir, Ash estaba consciente que ella tenía una hija, por ende sabría que "estuvo" con alguien antes que él (aunque esta fuese una mentira y una verdad a medias). ¿Qué estaba haciendo él allí, con ella, acostados en la misma cama?
¿Por qué Serena no se sentía tan feliz con su declaración? ¿Por qué dudaba?
No entendía nada. De repente estaba molesta consigo misma. Tampoco era que no quisiera algo con él, lo que le fastidiaba era que no estaba tan contenta como lo imaginó alguna vez. Estaba más temerosa, insegura y sobretodo curiosa. ¿Desde cuándo la vio de forma diferente? ¿Habría sido nada más ahora? ¿Alguna vez, durante sus viajes, tuvo una pequeña oportunidad?
Comenzó a respirar agitada, tenía un pequeño ataque de ansiedad. Abrió los ojos y lo vio.
En definitiva, esa noche no iba a poder dormir.
Observó a la mujer acostada su lado, sintiendo algo en su interior. Después de intensa conversación, se habían quedado abrazados, en silencio. Se acomodaron en el contacto, acostumbrándose a la cercanía, hasta que él notó el cansancio de su compañera. Ambos, al final, decidieron acostarse un rato en la cama.
Su mente sólo podía ocuparse en mirarla y en tratar de entender en qué se había metido. ¿Valía la pena?
La pregunta no tenía una respuesta por ahora, aunque no le interesaba mucho. Exhaló sin dejar de mirarla, Serena parecía estar muy dormida, sin si quiera imaginar que era observada.
Llevaban así más de cinco minutos. Sumados en el silencio, en las paredes color beige y el pequeño frío que colaba por la ventana. Él la vio mover sus dedos y así notó que sí estaba despierta.
No intentó hablarle, quién sabe qué estaba pensando. Ash asumió que sería mejor no entrometerse entre sus reflexiones. Hizo una mueca y miró hacia el techo de la habitación, ¿cómo sería sus encuentros a partir de esa noche?
Si era honesto consigo mismo, era un inexperto en todo eso. No había experimentado algo más que un par de salidas. En algunas ocasiones, ciertas chicas le pedían salir a comer algo. Ash nunca se negaba, lo malo era que sólo era para intentar un acercamiento y luego una relación.
Viajar y conocer nuevos pokémon era lo suyo. Amaba la sensación del descubrimiento, de los nuevos rivales y de las nuevas amistades. Por eso, no importaba que tantas "pretendientes" tuviera, no podía ir más allá de un par de citas. Y, en especial, era porque ninguna le motivaba ni le movía nada, ni para ser amigos cercanos o para lo que ellas deseaban.
Tampoco es que sucediera mucho con sus salidas, aunque existían esos incómodos encuentros con mujeres que no eran de su agrado. Habían otras que, en simples palabras, no le gustaban y ya.
Ninguna lo había hecho sentir tan curioso como lo estaba con Serena. Nadie lo hacía cuestionarse su estadía en un lugar, jamás miraba con tanta atención a alguna señorita, a excepción de la castaña. No podría enumerar tantas cualidades de cualquier mujer si no era su compañera. Sus acciones con ella eran tan espontaneas. Abrirle la puerta, ayudarla a cruzar algún lugar, compartir los almuerzos con ella o escucharla hablar de lo que sea era menos monótono.
¿Cómo actuarían ahora? Estaba tan entusiasmado por aprender cómo funcionaban ese tipo de cosas. Las relaciones románticas, vaya locura. Era la primera vez que se detenía a pensar en esas cosas, y por ella.
Volteó a mirarla y parecía todavía '"dormida".
¿Ella sabría cómo manejar la situación? Estaba a punto de cerrar los ojos cuando ella los abrió.
Y ocurrió aquello que no esperó. Por más que intentar a mirarla y encontrar aquello tan especial que los unía al verse, se vio ofuscado por un sentimiento que no conocía. Retiró, tan rápido como pudo, su vista de la dama.
—Creo que ya es algo tarde —comentó sin verla. Se levantó y exhaló—. ¿Nos veremos mañana?
—Sí —susurró cansada.
—Buenas noches —se despidió mientras salía en busca de su Pikachu.
Ella también le deseo buenas noches, después no escuchó nada más afuera de sus pensamientos.
Algo no estaba del todo bien.
Habían pasado dos días desde su extraña declaración. La había ido a buscar a su departamento y sólo pudo encontrarse con Grace, quien le dijo que Serena se había ido a trabajar temprano. No quiso irla a buscar a la boutique para no molestarla.
Decidió quedarse con la niña mientras su "pareja" regresaba. Eso se repitió por tres días más, donde se evadían para evitar la tensión.
Ash, por supuesto, sabía cuánto había pasado. Llevando la cuenta tenían cinco días de no verse. Cada vez que ella regresaba al departamento, él optaba por tratar de darle su espacio para pensar.
De repente, todo se volvió incómodo alrededor suyo. De saber que su relación se volvería triste en vez de alegre, hubiera preferido no decirle aquello. Estaba muy fastidiado por la situación, sin embargo no estaba haciendo nada.
Lo cohibía esa mirada que le lanzó la castaña la última vez que se vieron. ¿Por qué ese sentimiento tan desagradable se había presentado? Jugó con sus dedos un rato, pensando en alguna explicación lógica.
Miró a su Pikachu, éste se encontraba recostado a su lado.
—¿Qué habré hecho mal? —preguntó afligido.
—Pika.
—Tal vez debería preguntarle a alguien que sepa de esto —comentó estirando los brazos. Estar acostado por dos horas en el sofá lo hacía sentir adolorido.
Se levantó y se estiró lo más que pudo. Él comenzaría a actuar, así que tomó a su Pikachu y se fue directo a buscar a su amigo rubio. Al llegar a su destino lo vio hablando con Korrina.
Le hizo un poco de gracia la escena, porque su compañero hablaba sobre alguna cosa científica, mientras la rubia asentía interesada.
Entonces ellos lo notaron, quizá porque tenía un sexto sentido más agudo que el suyo.
—¡Hola, Ash! —saludaron al mismo tiempo.
Él se acercó a ellos, regresó el saludo y conversaron un rato.
No había tocado el tema, de hecho estaba tratando de sacarlo a flote, pero era interrumpido por la líder de gimnasio. Ella contaba la historia de cómo había roto su record de velocidad en patines.
Minutos después, cuando hubo silencio, lo dijo:
—Eh, chicos, ¿puedo preguntarles algo?
—¡Por supuesto! —contestó, animada.
—¿De qué se trata? —cuestionó Clemont.
—Es sobre Serena —respondió rápido, recibió unas miradas curiosas—, ¿saben cómo estuvo después de nuestra despedida?
El ambiente cálido y familiar se retiró. Desaparecieron las sonrisas, la alegría espontánea y las miradas amistosas. Se quedó el sonido del viento y la incertidumbre.
El rubio tenía los ojos llenos de culpa, y Korrina no lo veía. Ellos sabían más de lo que pensaba.
—Ash —llamó su amigo—, hace mucho tiempo Serena tuvo un duelo emocional cuando te fuiste.
Se tensó, él y todos los demás. Los hombros le pesaron y sabía que fue difícil, pero escucharlo y tenerlo presente lo hacía sentir más culpable. Volvió a mirar a Clemont, porque seguía hablando.
—Aunque ella trataba de disimularlo, nosotros los sabíamos. Quizá era porque estaba enamorada de ti —susurró lo último, dudando de su reacción, pero al encontrarse con su mirada concentrada supo debía continuar—. Con el tiempo pareció superarlo, aunque después de lo que pasó con Grace volvió a ponerse mal, creo que hasta peor.
Era interesante como podía percibir mejor su alrededor, pocas veces se detenía a escuchar y presenciar lo que lo rodeaba. Las ráfagas de viento se convertían en algo evidente y el aire se sentía más pesado.
El científico se calló unos segundos, mirándolo sin saber cómo seguir.
—Es una larga historia, y eso que es sólo lo que nosotros sabemos, Ash.
—Quiero saberlo todo —confesó determinado.
—Bien, cuando la boutique de Serena cumplió un año. Algunas personas comenzaban a pedirle diseños, pero debía de viajar para conseguir material e incluso para entregar lo que le pidieron…
»Serena no estaba segura de a dónde iba a su negocio. Digamos que le fascinaba la idea de viajar. En un par de ocasiones se fue junto a su novio de aquel entonces, pero de repente dejamos de verla por un buen tiempo.
»Sabíamos, por lo que contaban, que le estaba yendo bien, sin embargo pasó un largo rato para que volviera a venir acá. Dejó la boutique a cargo de Shauna por varios meses, y cuando Serena acababa de cumplir los veintidós años, la volvimos a ver acá. Estaba demasiado desconcentrada, distante y sobre todo frustrada.
»Nunca nos contó bien qué fue lo que le pasó. No queríamos presionarla para contarnos qué ocurrió, solo le insistimos para que viniera a la fiesta de cumpleaños de Bonnie. Creímos que no vendría, pero apareció con Grace. La niña entonces tenía tres años, más o menos.
»Hacía mucho que no habíamos visto a Serena con su novio, algunas personas decían que habían terminado. Ella misma nos lo confirmó un día que Shauna tomó valor para cuestionárselo. Según recuerdo, la última vez que supimos que todavía estaban saliendo, fue antes de un viaje que hicieron ambos. Lo otro es que Serena, desde hace mucho, no habla con su madre, creo que tuvieron un gran desacuerdo.
Ash estaba sorprendido por tanta información. Ella no le había mencionado nada de eso. Ni si quiera había notado lo de Serena y su madre. ¿Qué habría pasado?
Su amiga siempre guardaba secretos y actitudes raras. El no comprenderla era algo común, aunque tampoco se esforzaba por entender sus arrebatos o comentarios. Pero esto estaba en otro nivel, porque no sabía ni cómo sentirse. Podía imaginarse cada cosa, juntando las piezas faltantes sobre los años en los que no estuvo.
Eran sólo suposiciones, pero algo sí era cierto. Él no conocía a la nueva Serena, y eso le preocupaba. No sabía qué le pasaba, cómo se sentía, por qué actúa tan evasiva cuando se trataba de Grace. Era complicado encontrar las respuestas a sus preguntas, porque ella nunca les contó a sus amigos la verdad completa. Eso significaba que tal vez su novio la había traicionado o le había mentido, quizá ella perdió la confianza en sí misma y en los demás.
Curioso por todas esas dudas, decidió hacer algo que no creyó posible.
Iba a lograr quitarle esa mirada rara a Serena, la haría sentir bien con su relación, sería su apoyo y sabría que había sido la causa del repentino cambio en la vida de ella. Agradeció a Clemont por la información, se despidió de ellos y fue a su casa a hacer un nuevo plan.
Tenía que romper esa barrera que los separaba.
Cualquiera de sus amigas le diría que estaba evitando a Ash, con toda la intención del mundo. Eso era, sin embargo, solo la mitad de sus problemas. Tenía demasiado trabajo en su boutique, debía de organizar todo y reacomodar las nuevas prendas de temporada.
Debía tener listo todo para la siguiente semana. Lo peor, porque podía ponerse más nefasto, era el tremendo frío que comenzaba a hacer. Lo cual no tenía mucho sentido teniendo en cuenta que se acercaba otoño y no invierno. Es decir, en otoño hace frío, pero nunca como en invierno, se diferenciaban porque en otoño había mucho viento y no tanto frío. Pero todo eso quedaba de lado cuando se sentía casi congelada.
Sintiéndose muy estresada por los repentinos cambios en su vida, se salió de su lugar de trabajo.
Le gustaba, en especial, los árboles plantados en la orilla de la acerca. Se sentía nostálgica al verlos, aunque las hojas estuvieran comenzando a secarse por la temporada. Sonrió y vio a las pocas personas caminando alrededor.
Respiró el aire puro, estirando los brazos. Exhaló y se volteó.
Se encontró con Ash detrás de ella, mirándola con atención. El viento apareció entre ambos, moviendo el vuelo del vestido rosado de Serena.
—¿Podemos hablar? —preguntó Ash.
—Sí, supongo —respondió, sonrojada.
—¿Te incomodo? Es decir, parecía que nos llevábamos algo bien antes de —comenzó y desvió su mirada al suelo, parecía avergonzado—, esa noche. No estoy molesto contigo, quiero decir ¿hice algo mal?
Serena podría jurar que Ash se miraba demasiado inocente. Tenía esa mirada de "¡Perdóname si te hice algo malo!'. Se veía, en absoluto, adorable así, y en especial porque se auto echaba la culpa de todo. Se conmovió por su mirada, por la situación y por sus palabras, llenándola de calidez.
—No, Ash —atinó a contestar—, es sólo que es demasiado repentino. Pensé que solo éramos amigos, yo creí que-
—También pensé lo mismo —la interrumpió, y al darse cuenta de eso, se apenó—. No sé qué decirte. Esa noche dijiste tantas cosas.
Ash usaba un tono confuso. Si se lo había escuchado alguna vez, no lo recordaba. Parecía desorientado, como cuando alguien temía tropezarse. Sin embargo, ella no lo interrumpió y siguió escuchando.
—Empecé a darme cuenta que me encantaría estar con ustedes. Lo he estado pensando desde hacía mucho tiempo, pero ahora todo es demasiado difícil de hablar entre nosotros —confesó, enfocando su vista en ella—. Había algo que no entendía, era ese sentimiento que tenías esa noche
Se le acercó con sutileza, quedando a solo unos centímetros, ignorante a la sensación que le provocaba, porque seguía y seguía hablando.
—Hoy comencé a pensar sobre eso. Creo que desconfías de mí, de mi decisión, de lo que te dije, ¿verdad?
Serena no necesitaba contestar eso, sus ojos la delataban. Era la verdad, puesta en palabras simples y desde el punto de vista de Ash.
—Lo siento mucho —habló la señorita—, no entiendo por qué siento esto.
Ash no se sintió confundido ésta vez, la tomó de las manos y la miró directo a los ojos.
—Es normal. Sé que algo te pasó y has quedado mal con eso —habló con suavidad, parecía comprender su situación—. No tienes que contarme nada si no quieres, tampoco estoy decepcionado ni nada parecido, has sido muy fuerte, como siempre. Creo que debo ganarme de nuevo tu confianza y ayudarte con eso. ¿Quieres pasar el tiempo conmigo? —Se sonrojó al mencionar lo último.
—No sé, tengo mucho trabajo, Ash.
—¿Puedes posponerlo? —preguntó insistente, y como respuesta recibió una mirada seria—. Oh, está bien. ¿Podemos ir a cenar? No importa qué sea, quisiera que habláramos sin estar incómodos con todo. Sé que te parece raro, hasta me cuesta asimilarlo a mí, pero podemos intentarlo.
—Ash, la verdad quisiera decirte tantas cosas —dijo mirando sus manos, se sentía culpable por no contarle la verdad acerca de Grace—, creo que sí podemos intentarlo.
Intentar. Esa palabra la tenía dudando, ¿eso significaba lo que creía? Tenía esa pregunta atorada desde hacía un par de noches. Medio segundo después, logró juntar el suficiente valor para decirlo:
—Eso quiere decir que, ¿somos pareja? —preguntó, intentando no sonar ofuscada.
—Hum, sí. ¿Por qué? —preguntó, ladeando un poco la cabeza. La veía de esa forma tan adorable que le provocaba sentir el estómago revuelto.
—Es que es extraño —admitió toda roja—, nunca lo imaginé, cuando estábamos viajando yo —se quedó a media, tensándose al instante. Casi le confesaba que le había gustado desde hace mucho.
—Oh sí, creo que debí de darme cuenta antes —habló Ash, asumiendo que ella sabía que él estaba enterado de sus sentimientos, Serena lo miró a los ojos y se sonrojó con violencia.
—¿Q-Qué? —preguntó angustiada—. ¿A-A… qué… t-te… refieres?
Él también se dio cuenta de su imprudencia, ¡había cometido otra tontería!
—¡Ah! Es decir, yo debí de darme cuenta de, ¡que te incomodaba mi presencia! —se excusó rápido y retiró el agarre de sus manos—. Oh, te vengo a ver más tarde, ¿de acuerdo?
—S-Sí.
Ash se retiró fingiendo tranquilidad. La vio de lejos y agitó su mano en despedida. Ella se quedó de piedra, parada, intentado procesar lo que pasó.
¿Desde cuándo él sabía de sus sentimientos?
Serena había comenzado a tener una especie de sensación delirante. Su desconfianza aparecía cuando menos lo esperaba, pero cuando lo miraba a él caminar junto a su hija se iba.
No tenía mucha idea de cuánto duraría. Hacía poco habló con Shauna, ésta le dijo que su problema era que pensaba demasiado las cosas, que debería sentirse feliz con lo que pasaba ahora y no lo que pasaría después. Por supuesto, era más complicado aplicarlo que decirlo y escucharlo.
Ash lo estaba logrando, movía las cosas a su debido lugar. Después de su extraña conversación, su relación avanzó de a poco, esa noche cenaron con más comodidad que antes. Ash no mencionó nada al respecto de su enamoramiento de la niñez. Quizá porque no deseaba incomodarla, aunque podía que sólo se estaba imaginando cosas, podía ser que alguien le había dicho eso. En dado caso no tenía ni idea de quién pudo ser.
Habían pasado dos semanas desde entonces. Cuando él no estaba con Grace o sus amigos, la venía a ver e intentaba hacerla sentir lo más cómoda posible. Sus acercamientos no pasaban a mucho. Solían verse en lugares públicos o si no, en su departamento, y ahí, estaba la niña.
Tenía que admitirlo, le daba miedo quedarse a solas con él. Funciona bien cuando estaban alrededor del montón de gente o estando sólo con Grace. De cualquier forma, Ash parecía intentar acercársele de forma torpe.
Ella tampoco era una experta, pero le asustaba lo que podría desencadenar todo eso. Suspiró con pesadez, y miró al suelo, intentando analizar qué había pasado. Sus sentimientos la estaban matando.
Miró la hora, Ash debería pasar por esa puerta junto a Grace. Podía imaginarse la sonrisa juguetona de su niña, mientras le hablaba de un montón de cosas a la vez.
Pasaron unos quince minutos y la puerta se abrió.
Y sólo estaba su "novio".
—Grace quiso quedarse a dormir con Bonnie —explicó, entrando sin ningún problema.
—Pero-
—Tranquila, está en buenas manos —aseguró su compañero, sonriéndole.
Serena, entonces, se dio cuenta de que estaban solos. Por primera vez, desde el comienzo de su relación, se puso roja de solo pensarlo. El silencio y la incomodidad se hicieron presentes.
—Serena —llamó Ash, sentándose en el sofá—, ¿me puedes mostrar dónde guardas tus fotos?
La castaña asintió, no tenía ningún problema con eso. Caminó hacia su habitación, siendo seguida por él.
—Creo que están aquí —susurró mientras abría un closet, parecía tener cosas viejas y olvidadas adentro.
Se agachó y sacó una caja rosada, Ash la reconoció como la que llevaba en su viaje por Kalos. De ahí, ella sacó un montón de fotos amarradas con una cinta azul, sorprendiéndolo
—Éstas son todas, eso creo. —Se lo entregó, y él lo observó uno segundos.
—¿Podemos verlas los dos? —preguntó nostálgico, ella lo notó y asintió.
Ambos se sentaron en la cama, desamarraron la cinta y comenzaron a observarlas todas. Se rieron de varias, porque les contaban cosas. Cada una era una historia, una experiencia o una prueba. Eran una memoria agradable, puesta en frente y causándoles más que nostalgia.
Los experimentos fallidos de Clemont, las travesuras de Bonnie, las imprudencias que cometía Ash, eran algunas de las fotografías. También habían algunas del baile, donde Serena no bailó con Ash, estaba la del campamento, la de la primera medalla de Ash en Kalos, y de las presentaciones de Serena; llegaron a recordar, incluso, algunos momentos donde habían pasado el tiempo juntos, y era curioso porque ahora parecía irónico.
Pasaron horas hablando de aquello y lo otro. Ash estuvo varias veces a punto de preguntarle de sus sentimientos pasados, pero se desistió al verla tan sonriente.
Entre tantas fotos también había varias de Serena más grande. Era ella después de la despedida, la señorita se veía un poco más seria en cada foto.
La castaña le contó un poco de su pasado, cuando abrió la boutique, de sus primeros diseños, de la primera vez que Bonnie viajó o de cuando Korrina venía más seguido a visitar a Clemont. Las horas pasaron y ya era bastante tarde.
Ash se acercó a ella, antes de que Serena se dejara vencer por el sueño.
—Si hiciera algo que no esperas, ¿te molestarías conmigo? —preguntó él de repente.
Ella parpadeó un par de veces antes de contestar.
—Depende —contestó un poco desconfiada.
—No es algo malo —aclaró su compañero—, no hemos estado muy cerca que digamos —susurró sin reproche, parecía que solo señalaba un hecho no muy importante.
—Lo sé —admitió, avergonzada—, ¿tú quieres hacer algo? —preguntó sonrojada, arrastrando un poco las palabras.
Ash no le contestó, se acercó a ella y sus rostros quedaron a unos centímetros. Él parecía estar pensando qué hacer mientras Serena se quedó paralizada, sintiéndolo respirar muy cerca.
De repente él, con una mano, tocó su cabello. Estaba sonriendo, mientras ella se sonrojaba poco a poco. Unos segundos después, dejó su cabello y solo la miró unos instantes.
El frío se fue, la sensación de incomodidad se largó hacía rato, la habitación ya no parecía tan cerrada. Se perdió en su mirada, en la forma en cómo la veía y su sonrisa. Su imaginación, mientras crecía, le jugó una mala pasada varias veces, pero esto era real. Mucho mejor de lo que alguna vez pensó.
No sabía que haría él, y quizá debería abrir la boca para hablar.
Antes de poder decir algo, sintió como él la besaba, con suma timidez y lentitud. ¡Oh, estaba tan sorprendida! Creyó que él se retiraría rápido, pero el contacto duró más de lo que pensó. Ni si quiera lograba contestarle porque el corazón se le aceleró.
"¡Compórtate, eres una adulta, correspóndele!", se regañó mentalmente. Cerró los ojos, comenzando a seguirle el ritmo a él. Suave, dulce, caballeroso y torpe. Podía sentirlo lo nervioso que él estaba, pero la alegría la desbordada.
Un ruido los hizo separarse, voltearon a ver y se encontraron a Pikachu, que parecía haber intentado salir sin hacer ruido. ¿Desde cuándo estaba ahí?
Luego de eso, ambos se acostaron en la cama con los corazones alterados. No se dijeron nada e incluso, evitaron cruzarse palabras por al menos cinco minutos.
—Serena —llamó él, volteándola a verla—, ¿estás molesta?
Ella también giró su vista hacia Ash, se había estado pellizcando para estar segura que eso era real.
—No.
—Entonces, ¿todo está bien?
—Sí.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Puedes.
—¿Desde cuándo te gusto?
Hubo otro silencio, más pequeño que el anterior. Se escuchó un susurró, luego, al fin, algo que él pudiera entender:
—No lo recuerdo.
Se rieron un rato de lo último. Él acercó por instinto, sonriendo, y ella le miró con ternura. Poco a poco el cansancio los venció, quedándose dormidos. Ambos, sin proponérselo, se hicieron espacio en la cama para dormir más cómodos, pasando así, su primera noche juntos.
Ash se despertó sin recordar muchos detalles. Cuando se dio cuenta que a la par suya estaba Serena, reaccionó levantándose de golpe.
Notó que había dormido excelente. Sonrió sin notarlo y se sonrojó al recordar el beso que se dieron. No habían llegado a nada más, pero siendo que ella parecía bastante renuente a sus acercamientos, eso había sido un logro.
Fue hasta la cocina, tomó un vaso con agua y escuchó a alguien tocando la puerta. Fue a ver quién era, llegando a la conclusión que seguro era Grace junto a Clemont.
La abrió y se encontró con alguien que no conocía.
Era hombre alto, casi tanto como él. Su cabello rozando lo rubio, pero siendo un poco más oscuro como para no ser igual al de su mejor amigo, lo tenía bastante ordenado, sus ojos eran verdes, sin ningún brillo en especial; y su piel un poco blanca le recordaban a alguien. Pantalón negro de traje, camisa de botones blanca de manga larga y sin ninguna mancha, los zapatos cafés algo desgastados jugaban con su aspecto lleno de seriedad.
.Tenía una mirada confundida y lo veía con desconcierto. Algo estaba cayendo en su mente, dándole la "clave" para completar el hilo de pensamientos que estaba llevando.
—Buenos días —saludó educado—, ¿se encuentra Serena?
Ash no supo qué clase de emociones le recorrían.
Notas de la autora:
Este capítulo no es lo que pensé, es decir lo imaginé de otra manera, pero me di cuenta que releyendo un poco los capítulos, que debía de explicar un poco más el asunto de Serena y como se siente.
En el próximo capítulo… ¿Sabremos de la historia de Serena?
¡En fin! Gracias por leer c: Espero que les haya gustado, ¡nos leemos! Si les ha gustado pueden dejar sus comentarios.
Agradezco profundamente sus Reviews/Comentarios, Fav/Favorito, Follow/Alerta! Me alegro el saber que les gusta la historia, y estoy entusiasmada por terminarla lo más pronto que pueda. No creo que sea una historia que deje sin terminar, ¡gracias por leer! Nombraría a cada uno de los que me han dejado un Reviews, Fav o Follow pero esto se haría largo xD
¡Suerte a todos, nos leemos!
Actualizado el: 15/06/2016.
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