Capitulo 18
Chrono no cabía dentro de su enfado, estaba furioso y necesitaba ver la cabeza de alguien rodar por la mesa de su oficina, a su lado, su madre lloraba y gritaba a partes iguales obligandole a volver a la época de la perdida de su padre. La única diferencia era que ahora era su hermana y que él no estaba dispuesto a pasar por aquello.
-Quiero saber de esos hombres y quien los envió cuando Masaf los solicito.-mustió Chrono mirando al primer ministro de interiores.
-Fue Mashamoto.-contestó tranquilamente.-...tengo entendido que él llevaba escuadrones especiales esa época.
-Y ahora es el rey del Consejo.-dijo Chrono.-...¡como se les ocurrió!
El Primer Ministro Nishida se movió incomodo en su silla, no le gustaba que se cuestionaran sus ordenes, pero aquello había sido un error necesario para asegurar la permanencia del presidente.
-No hubo otra manera de lo contrario Mashamoto lo habría contado todo a otros países a cambio de salvación.-dijo tranquilamente.-...nos habrían aniquilado por eso.
-Y a cambio dejaron que mataran a cientos de personas y que convirtieran a mi hermana en un arma...-susurro seriamente.
-No nos vea como enemigos, Admirante Harlaow...-susurro el primer ministro.-...queremos ayudar a su hermana para detener toda esta locura y que no se extienda a otros lugares.
-No, lo que quieren es salvar sus traseros.-dijo Chrono.-...pero no me importa, mi hermana esta desaparecida con alguien que ni siquiera se que es, señor mientras su Jefe del Consejo se pasea sin problemas por los Departamentos con su risa cargada de arrogancia.
-Lo siento...-susurro e ministro.
Chrono no lo miro mientras se marchaba de allí, no podía imaginarse a manos de que clase de gente le estaba dejando el país, aunque ahora ni siquiera le importaba, solo quería salvar a su hermana y darle paz.
-Mama, todo saldrá bien.-susurro a su madre.
Lindy se levantó, en sus manos una foto de su difunto marido y padre de Chrono y una de Fate en sus años de infancia.
-Voy a visitar la comisaria de Fate.-dijo Lindy.
-¿Como?-pregunto su hijo.
-Quiero conocer el lugar y quizá allí entre todos se nos ocurra una idea para derrocar a Mashamoto y meterlo donde se merece.
Chrono miro a su madre algo preocupado, le daba miedo pensar hasta donde podría llegar pero lo pasa peor sin tener ninguna noticia y pensó que era la mejor fuente de información que tenían.
-Esta bien, madre.-dijo Chrono.-...vamos...
Decir que le dolía hasta el alma no parecía suficiente cuando se despertó, podía notar cada presencia como si estuviera encima de ella y el cuerpo le ardía y dolía por todas partes. Pero tenía claro una cosa, tenía que moverse.
-¡Doctor! ¡Doctor!
Podía escuchar la voz de lejos, como una suave caricia sobre sus dolores, la reconocería en cualquier parte aunque hubiera miles de voces iguales, su rubia tenía un acento muy especial que siempre la derretía.
-Vale...-dijo un hombre.-...buenos días, bella durmiente.
Hayate apenas atino a sonreír mientras la examinaban, le quitaron la mascarilla de la cara y le regulaban el suero para que se sintiera más cómoda, aunque seguía doliendole todo el cuerpo.
-Tranquila, en una hora te cambian las vendas.-dijo el doctor.-...y quien sabe si dejaremos que la rubia de ahí fuera pase a darte el beso de buenas noches.
Hayate miro de reojo a quien se refería para ver a Carim pegada en el cristal, las lágrimas brillaban en sus ojos y mantenía las manos pegadas al cristal mientras le decía palabras que ella no podía escuchar pero si podía leer de sus labios.
Te amo...
Sintió su sonrisa ensancharse sin darse cuenta mientras giraba la cabeza hacia su médico algo rápidamente haciéndole gemir de dolor ante la pequeña risa de su médico que se dedico a colocarla de nuevo cómodamente mientras miraba entre ella y Carim.
-¿Quieres que la deje pasar ahora?-pregunto el doctor.
Hayate asintió con todas las fuerzas que podía, quería verla de cerca y tocarla, tener su presencia a su lado como quería, había pasado tanto miedo en la explosión pensando que ya no podrían hablar ni tener otro de sus besos que todo lo que necesitaba era que la abrazara y le dijera que todo estaba bien.
-Esta bien.-dijo el doctor.
Se marcho y a los pocos minutos, bañada por la luz del hospital, Hayate vio a su ángel personal aparecer en su puerta y acercarse a ella para tomarle la mano delicadamente.
-Te dije que debía ir yo.-susurro Carim.-...soy tu jefa.
Hayate sonrió y le apretó más la mano para obligarla a bajar hasta sus labios y robarle un beso que Carim concedió con muchas ganas...por lo menos hasta que noto una temblorosa mano por su pierna.
-Pervertida...-susurro en sus labios.
Pero no dijo nada más mientras le robaba otro beso y dejaba que aquella temblorosa mano recorriera la piel desnuda. Al fin y al cabo, nada podía negarse a un enfermo, ¿verdad?
Shiro llego a la oficina tan rápido que por un momento Vita tuvo la sensación de que estaba resurgiendo el antiguo oficial dentro de aquel hombre y se alegraba, porque era lo que necesitaban en aquel momento.
-Shiro, me alegra que haya venido...-dijo Vita.
-Si, bueno, es lo menos que puedo hacer.-dijo él.
Ella no podía negar que tenía razón y a pesar de eso no había podido evitar sentirse un poco culpable después de dejar su casa con su mujer e hijos sabiendo que había hecho en el pasado.
-Oiga, sobre su familia...-comenzó Vita.
-No se moleste.-dijo Shiro.-...mi mujer me odia y mis hijos no me hablan, con un poco de suerte mis nietos me llamaran monstruo en vez de abuelo.
Vita no pudo evitar sentir pena por él, un hombre que había pasado por un infierno aún cuando había hecho cosas imperdonables no se merecía aquel final.
-Se arreglara, confié...-susurro Vita.
-Seguro...-mustió Shiro.-...pero ahora, dígame para que me necesita.
Vita saco los planos, unos que Shiro conocía muy bien y comenzó a mirar señalando puntos que él conocía a la perfección mientras en su mente trazaba varias rutas de entrada y salida.
-Aqui estaba la base de Bardock.-dijo señalando el complejo.
-Tipo listo, el lugar donde nadie vendría a buscar.-susurro él.-...este sitio fue cerrado por derrames tóxicos años atrás, se cree que algo de los derrames puede estar todavía en la zona.
-Vaya...-dijo Vita.-...así que nadie lo visitaría.
-Exacto.-dijo Shiro.-...cerca de aqui hay unas cuevas, pasando el bosque pero son peligrosas, en algunas habitan animales enormes y en otras...
Vita se quedo mirándolo unos minutos hasta que él se detuvo y la miro confundido esperando a que hablara.
-¿Como sabe todo esto?-pregunto Vita.
-Bueno...-rió Shiro.-...fue uno de mis entrenamientos como policía, me perdí y recorrí toda la zona de arriba abajo hasta que me encontraron días después, fue una experiencia que no pude olvidar.
-Puede haber cambiado.-dijo Vita.
-No creo.-dijo Shiro.-...como dije, el derrame toxico perjudico gran parte de la zona, eso hizo que todo quedara muerto y la mayoría de cosas no pudieran volver a reproducirse, como los árboles y las plantas.
La joven no salía de su asombro, aquel hombre les iba a ser de muca ayuda buscando a Fate, entre él y el rastreo de Signum todo sería mucho más fácil o eso esperaba.
-¿Y bien...?-pregunto Shiro.-...¿cuando nos vamos?
-Nanoha...
-¡Fate-chan! Lo sabía, sabía que volverías.
Abrazó a la rubia en un mar de lágrimas, feliz por tenerla de vuelta entre sus brazos antes de tener que confesarle la verdad sobre su padre, la que tanto le dolía y que no sabía como le iba a afectar a su rubia.
-Fate-chan yo...
-Te amo, Nanoha...-susurro ella.-...recuerda eso...
-Yo también.-dijo Nanoha sin aliento.-...por eso se que ibas a resistir.
Fate sonrió y la acerco a ella chocando sus labios en un beso cargado de pasión y de ganas escondidas que querían llevar mucho más allá del tacto.
-Fate-chan...-susurro Nanoha.-...necesito tenerte...
-Destruyeme, Nanoha...-susurro ella.-...por favor...
De repente todo cambio, era oscuro y Fate cada vez se alejaba más de ella mientras Nanoha intentaba sin éxito alcanzarla, ella solo se iba cada vez más lejos a pesar de los gritos de la joven para detenerla.
-Destruyeme...-le decía Fate.
-¡De que hablas!-grito Nanoha.
-Nanoha...júrame que lo harás.-dijo ella.-...por el amor que nos tenemos.
-¡No!-grito Nanoha.-...eres mi Fate-chan, ¡no quiero!
-Te amo...-susurro Fate.
Nanoha cayó al suelo de rodillas mirando la imagen de su Fate-chan desaparecer para ser reemplazada por la enorme cara de una mujer muy parecida a Fate pero con el cabello oscuro y marcas en su pálida cara.
-Fate-chan esta muerta.-dijo la mujer de mirada del infierno.-...ahora solo queda la destructora.
-¡No!-grito Nanoha.
Despertó con el cuerpo cubierto de sudor y temblando en medio de un pequeño sofá, no recordaba como había llegado allí pero si quien la acompañaba, la rubia que habían traído con los dos jovenes en el coche cuando...
-Fate-chan...-susurro Nanoha.-...tengo que ir...
La rubia la detuvo con una simple caricia y la hizo mirarla a los ojos mientras volvía a colocarle la pequeña manta por encima, no era lo que necesitaba pero aún así se dejo llevar por el gesto amable y espero.
-No te preocupes, ya están en ello.-dijo Shamal.-...por cierto, soy Shamal, la esposa de Signum.
-¿Quien esta en ello?-pregunto Nanoha.
-Tu padre, Vita y la propia Signum...-dijo Shamal.-...ellos la traerán de vuelta, te lo prometo.
-¿Porque no estoy yo allí?-pregunto Nanoha.-...yo debo estar allí, ella es mi...
-Por eso mismo.-dijo Shamal.-...tu debes hacer otra cosa, estas demasiado involucrada.
Pero Nanoha no lo entendía, ella quería estar allí cuando encontraran a Fate, tenía que verla y besarla, ver que estaba bien además tenía la sensación de que Shamal no le estaba diciendo toda la verdad.
-¿Esta pasando algo más?-pregunto Nanoha.
-Si, que Hayate, tu amiga, se despertó.-dijo Shamal.-...Signum dijo que te lo dijera, que una tal Carim había llamado.
Con eso fue suficiente para que Nanoha se calmara un poco y Shamal pudiera reorganizar su estrategia de retener a Nanoha todo lo que pudiera mientras ellos hacían su trabajo, no podía dejar que nada influyera en lo que debían a hacer, pudieran salvar a Fate o no.
Salvala Signum, por el bien de esta joven...
-Señores, Bardock a muerto...
El murmullo entre las personas reunidas lleno la sala durante varios minutos hasta que el hombre que había hablado les obligo a guardar silencio y se puso al frente de todos.
-Mi deber como Presidente es anunciar que nuestro principal científico a muerto en extrañas circunstancias por culpa de los monstruos con los que trabajaba.-dijo severamente.-...por eso y en post de un futuro mejor, de ahora en adelante se apresara y asesinara a cualquier monstruo que se identifique y se revele contra las leyes de este tribunal.
-Pero señor...-dijo uno de los allí presentes.-...si pensaba usarlo para la guerra, ¿porque matarlos?
-Porque no están bajo un control de dominio.-dijo el Presidente.-...deben ser destruidos y debemos seguir trabajando hasta encontrar el arma perfecta.
-¿Y Harlaow?-pregunto otro.
-Harlaow ha muerto en el mismo incidente.-dijo el Presidente.-...no volverá a molestar ni a cooperar.
El lugar volvió a llenarse de murmullos que desaparecieron cuando el Presidente declaró acabada la reunión y se quedo solo en su despacho.
-Y bien...-dijo una sombra.
-Buscadla, encontradla y traédmela.-dijo el Presidente.
-Como guste, Mashamoto.-dijo otro de ellos.
Mashamoto miro a sus cuatro soldados realzados de élite y sonrió mientras se marchaban al bosque en busca de su última presa, la que faltaba para completar su equipo estrella de super soldados que llevarían el poder a su país.
-Pronto Fate...-susurro Mashamoto.-...pronto...
