Capitulo 24
Shiro despertó en casa, igual como la había dejado con la leve diferencia de que esta vez no había una enorme cama de matrimonio adornando su cuarto, solo habían dos camas separadas, lo más lejos la una de la otra.
-¿Que es esto?-murmuro para si mismo.
-Veo que ya estas despierto...-dijo Momoko entrando en el cuarto.
-¿Momoko?
Ella se giro para mirarlo, podía ver que su mirada se oscurecía mientras levantaba las persianas cerradas, ni siquiera lo miraba.
-Vistete y largate de aqui, Shiro.-dijo Momoko.
Su tono no dejaba lugar a dudas, seguía muy enfadada con él y no tenía reparos en mostrarselo mientras terminaba de despejar su cuarto, pero había algo que no encajaba.
Yo...esto ya lo he vivido...
-Momoko, ¿que esta pasando?-pregunto Shiro.
-¿Que esta pasando?-pregunto ella.-...no se, solo me acabo de enterar que torturabas a niños mientras yo estaba preocupada por ti.
Definitivamente había vivido aquello, era la misma discusión que ellos habían tenido antes de que Vita lo llamara ahora la pregunta debía ser porque lo estaba volviendo a vivir.
-Momoko.-dijo él.-...¿no te das cuenta? Esto ya ha pasado, te deje una carta que...
-Encima estas loco...-murmuro ella.-...solo vete de aqui.
Shiro se levanto y le agarro el brazo atrayendola hacia él para abrazarla por detrás y pegar los labios a su oido y suspirar en su mejilla.
-No tengo excusa...-dijo él.
-Eres un monstruo...-gruño ella.
Con un codazo en el estomago se alejo de él y cerró la puerta de un portazo dejandolo solo con su dolor mientras caía de rodillas al suelo, su mayor miedo haciendose realidad delante de él.
Soy un monstruo...es lo que soy...
Desde una esquina del bosque, no muy lejos de donde estaba Shiro, Miedo sonrió mientras sus ojos brillaban con fuerza y sus manos se movían talentosas por encima de la cabeza del oficial.
-Tus miedos son ahora mios...-susurro.
-Me gustaría que no tuviera que ser así...-murmuro Dolor.
Desde el suelo, no muy lejos de él, Toby suspiraba pesadamente mientras concentraba sus pensamientos en no sentir el dolor que su enemigo le estaba causando con cada golpe que le daba.
-Seguro...-murmuro él.
-Todo sería mejor si vinieras a casa, con nosotros.
-Yo no soy uno de los vuestros...
Dolor le agarro del pelo y lo lanzó contra un árbol acercandose a él lentamente, parecía molestarle profundamente que dijera que no formaba parte de su grupo pero era la pura verdad, él no era un asesino y Fate tampoco.
-No entiendes, Final.-murmuro Dolor.-...fuimos creados igual que tu y la Jefa, estabamos muertos antes de que Mashamoto nos liberara y nos diera otra oportunidad.
-Eso...-susurro Toby.-...no justifica nada...Mashamoto solo es un cabrón con superioridad.
Dolor le propino una patada que lo lanzó al suelo mientras escupía algo de sangre, aquel tipo no se andaba con juegos y estaba dispuesto a matarlo si no obedecía.
¿No sería quizá una mejro opción que esta vida de soledad y miseria?
La pregunta apareció tan rápido en su mente como la negativa que le sorprendió incluso a él mismo mientras intentaba levantarse del suelo y enfrentar a su enemigo. Muchas cosas habían salido mal, era mucho lo que tenía que arreglar y mucho por lo que luchar para volver a sentirse humano, pero Toby siempre había tenido un principio claro en su cabeza.
-Soy fiel a mi patria...-susurro.-...¡y a mis amigos!
Dolor vio con cierta sorpresa a Toby comenzar a irradiar un aura azul mientras sus ojos se iluminaban con el mismo color y comenzaba a hablar en una lengua extraña una frase que podía entender a pesar del idioma.
"Occidere dolor, finis pax."
-¿Que...?
Dolor sintió la tierra abrirse debajo de él, podía ver el suelo partirse en dos y saltó del camino con la intención de esquivarlo, pero en cada parte que caía, el suelo comenzaba a abrirse bajo sus pies mientras Toby seguía profundamente enterrado debajo de su poder.
¿Este es el poder de final?
Solum initium...
Dolor miro a su oponente que le contestó con una sonrisa traviesa mientras sus ojos brillaban más que nunca. Esta vez, no iba a intentar reprimirse.
Muy bien,Final...luchemos a muerte...
Subaru y Erio corrían como alma que llevaba el diablo a la emergente energía aparecida en el bosque arrasado donde habían estado por tanto tiempo cautivos, la explosión energetica venia dispersada de muchos lugares, determinando que en muchos puntos se libraban batallas importantes.
-Maldita sea.-susurro Erio.-...solo somos dos, no podremos abarcar todos.
-No lo haremos.-susurro Subaru.-...centremonos en los humanos, percibo por lo menos a dos y son más debiles ante la energía que la otra batalla donde las energías estan más igualadas.
Erio miro por encima de su hombro, Subaru y él llevaban mucho tiempo juntos y le nunca la había visto con tanta concentración como ahora, era como si esta vez la joven tuviera algún motivo especial.
-¿Pasa algo, Subaru?-pregunto.
-No.-dijo ella.
Pero él la conocía mejor que eso, sabía que cuando le daba aquellas respuestas cortantes era simplemente porque no quería indagar más en el tema, lo que quería decir que era importante y doloroso.
-Es por Teanna, ¿Verdad?-murmuro silenciosamente.
Subaru no consiguió mantenerse completamente fría al nombre, ella esperaba aprovechar el poco tiempo que habían tenido juntas para olvidar la extraña sensación de tranquilidad y calidez que la había rodeado al estar a su lado pero en vez de eso, se sentía completamente fría y abandonada sin ella.
-No se que me esta pasando.-admitió.-...me siento rara...casi estupida...
-Te entiendo...-murmuro él.
-¿Ah si?
Erio se sonrojo levemente recordando a la joven enfermera de cabello rosado y sonrisa amable con la que se había tropezado en el hospital, al contrario que Subaru, él ni siquiera había pasado más de unos minutos con ella y en lugar de no ser más que una anecdota, se encontraba con el imposible deseo de querer volver a verla.
Quiero tenerla en mis brazos...
-No importa...-murmuro ella.-...no volveremos allí, nunca.
Y por una vez, Erio sintió que aquella palabra podría tambalear cada una de las convicciones que tenía desde que hubieran asesinado a sus padres.
-Tienes razón.-murmuro él.
-Bien...-dijo ella.-...tu ve hacía el norte, uno de los humanos esta allí, yo seguiré el sendero hasta el lugar donde estuvimos secuestrados, la humana esta allí y parece tener muchos problemas.
-De acuerdo.-dijo él.-...suerte.
-Igualmente.
Chocaron los puños como señal de complicidad antes de separarse y emprendieron sus caminos listos para enfrentarse a lo que el mundo quisiera echarles.
Nanoha esquivo con dificultad otra bala de Furia mientras se escondía detrás de un árbol, la presión era más alta que nunca y podía sentir su corazón latiendo tan rápido que amenazaba con darle un paro cardíaco.
-Este tipo esta dispuesto a matarme...-susurro para si misma.
-Vamos, vamos...-susurro Furia.-...no me enfades más, conejita.
Ella respiro, tenía que calmarse y pensar en un plan de acción si quería salir de allí con vida, tenía que intentar esquivarlo todo lo necesario pero él parecía saber cuando iba a atacar para defenderse y contestarle.
-Voy a arrancarte esta bonita cabeza...-susurro.
Nanoha tembló, aquel tipo no se andaba con juegos y tendría su cabeza en bandeja de plata si ella no hacía algo.
Fate-chan...
No te rindas, Nanoha...
Nanoha abrió los ojos ante la respuesta, Fate le había hablado y le estaba dando el coraje necesario para ayudarla mientras se escondía de Furia, podía sentirla allí mismo, a su lado.
Confía en ti, mantente a salvo...pronto llegare...
A pesar de todo, Nanoha sonrió para si misma, no le importaba morir si podía ver a Fate-chan una vez más, era lo único que necesitaba para sentir de nuevo que su vida tenía sentido.
-Lo haré, Fate-chan...-susurro.
Respiró una vez cargando su pequeña arma y salió de su escondite corriendo a través del bosque en busca del tipo que la andaba persiguiendo.
-Ahí estas...-susurro Furia.
-Ven a por mi, monstruo...-dijo ella.
Furia sintió su propio poder emerger mientras el aura roja como fuego le acompañaba y sus ojos brillaban como la sangre mientras sacaba su cuchillo de militar del bolsillo y se lanzaba a Nanoha.
-¡Eres mia!-grito.
Nanoha suspiro, sintiendo las manos de Fate alrededor de ella, ayudandola a apretar el gatillo cuando su miedo se hizo más fuerte que ella y golpeando a Furia directamente en la cabeza.
-Le di...-susurro.
-¡No!-grito él.
Cayó al suelo, un ruido sordo que hizo que Nanoha volviera a respirar mientras temblaba de arriba abajo y caía al suelo de rodillas.
-Fate-chan...-susurro.-...¡lo hice!
Sonrió para si misma mientras dejaba el arma en el suelo, por un momento, un solo segundo, bajo la guardía sin darse cuenta que la mano de Furia se movía hasta enroscarse duramente en su pierna.
-Eres mia...-susurro él.
-¡No!-grito Nanoha.-...¡Fate-chan!
-Maldita sea...-murmuro algo detrás de ella.
Furia se giro para sentir el duro puño de Subaru en su cara que le hizo soltar a Nanoha y golpear de nuevo duramente el suelo.
-¿Estas bien?-murmuro Subaru a Nanoha.
-Más o menos...-dijo ella.
Las dos mujeres observaron el aura roja levantar el cuerpo de Furia mientras todas las venas de su cuerpo se marcaban sobre su cara y brazos, mostrando su rabia en todo su potencial.
-¡Voy a mataros!-grito él.
Dentro de su cuarto aislado y protegido, el corazón de Fate latio duramente con miedo mientras en su mente veía al verdadero furia a punto de atacar a Subaru y Nanoha.
-Nanoha...-susurro con angustía.-...aguanta, Nanoha...
No podía permitir que le pasara nada, por meses había sido su luz, su vida y después el tiempo que habían pasado juntas había sido su salvación y ahora no podía dejar que perdiera su vida por ella.
No por su culpa...
Lo nuestro es imposible...
La verdad se abrió paso en ella como un volcán en erupción, con ella Nanoha solo estaría en peligro constante y no podía hacer frente a eso.
-Tengo que salvarte...-susurro Fate.-...no puedo...no...
Un aura dorada mucho mayor que la aterior salió de su cuerpo más fuerte que nunca rompiendo todas las barreras que pudieran haber puesto para reterna allí.
-¡Nanoha!-grito.
La luz aumento, como la fuerza emergiendo dentro de ella que le provoco cortes en todo su cuerpo mientras concedía su mayor deseo.
Quiero estar al lado de Nanoha...protegerla...
Y tan rápido como formulo aquel pensamiento, se vió a si misma desaparecer del cuarto y viajar a toda velocidad al lado de la persona más importante para ella.
Esperame, Nanoha...ya llego...
