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El maravilloso Jason Queen

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Cuando Musa entró a la cocina de Bloom, rodeada del resto de sus amigas, supo con seguridad que hablarían sobre Jason Queen. De hecho, no era algo que la molestara en lo absoluto, pues le agradaba que por una vez en la vida fuera su novio el objeto de análisis y no el de otra.

En espera total de retroalimentación, sonrió y miró a Bloom. Su amiga pelirroja se encogió de hombros, buscando las palabras correctas. Aquella noche, todos se habían reunido en su casa para celebrar el cumpleaños de su esposo, Sky.

Los reunidos eran los mismos de siempre, las mismas parejas. Stella iba con Brandon; Flora con Helio; Tecna con Timmy; Layla con Nabu. Lo normal era contar también con Musa y Riven, condenados a ser los eternos solteros.

Un simple par.

Sin embargo, aquella noche había sido ligeramente distinto. Musa había llegada tomada del brazo de Jason Queen y lo había presentado como su novio. Aunque casi todos miraron de reojo a Riven, únicamente Layla notó como él lo examinó una sola vez de pies a cabeza y se limitó a tomar un trago de su botella de cerveza. Nadie más notó algo jugoso que describiera la reacción del mejor amigo de Musa.

Lo cierto era que Jason Queen— porque Jason a secas no era lo suficiente para describirlo— era todo un personaje digno de ir de la mano de Musa. Aunque era un poco mayor que ella, era un hombre independiente, extrovertido y conversador. Era un excelente manager en la disquera, no fumaba, era vegetariano, practicaba natación y tenía buen gusto para vestir y para los vinos.

Si no hubieran estado celebrando el cumpleaños de Sky, cualquiera habría podido jurar que Jason había sido el centro de atención. Después de todo, aunque Musa había salido con algunos hombres, nunca había llevado a alguien a esas reuniones. Mucho menos, presentándolo como su novio. Había sido todo un acontecimiento.

Entonces, pese a no haber dicho nada en toda la reunión sobre el nuevo invitado, casi al finalizar, Bloom se dispuso a recoger las charolas y vasos. Se dirigió a Musa.

— ¿Me ayudas a llevar unas cosas a la cocina?

—Creo que todas deberíamos ayudarte, querida—urgió Stella, levantándose inmediatamente de su asiento.

Musa rodó los ojos con deleite y caminó hasta la cocina. Entonces, al entrar supo con total certeza qué sucedería, pero nunca anticipó cómo terminaría aquella conversación. Cuando Bloom aún intentaba encontrar las palabras, Musa dijo:

—Bien, hablen de Jason: sé que mueren por hacerlo.

Y ella moría de ganas por que lo hicieran.

Stella rio por lo bajó, mientras se sentaba frente al desayunador. Apoyó su mentón en una mano y la miró fijamente.

—Sí, bueno. A juzgar por la manera en la que se veían, creo que ustedes se gustan mucho.

—Él parece interesante—atinó a decir Flora.

—Y vaya que lo es—asintió Musa— nunca había conocido a un hombre cómo él. Creo que es el indicado.

Hubo silencio.

— ¿No crees…—dudó Bloom, finalmente—que vas muy rápido?

Tecna asintió, apoyando ese comentario; las demás se limitaron a mirar en silencio, sin desmentir nada.

—No, claro que no— respondió rápidamente, sintiéndose avergonzada de que Bloom usara el tono maternal que frecuentaba para hacer que otros reflexionaran. Además, el apoyo que Tecna le había dado, aumentaba su temor— ¿A qué se refieren?

Bloom la miró con el dolor de tener que explicarse, pero se quedó callada. Intentado apoyarla y sabiendo que ambas, sino era que la mayoría pensaban lo mismo, continuó.

—Es decir, analízalo. Lo conoces de unos cuantos meses y hace apenas un poco de tiempo aún…—se detuvo, intentado buscar una palabra adecuada. Era difícil hablar de esas cosas con Musa. Era como fracturar las ilusiones de una niña.

Entonces Stella interrumpió.

— ¡Hace poco estaba rodando en el sillón con Riven!

— ¿Cómo te atreves?—exclamó Musa, mirándola con fiereza—. Eso fue algo estúpido que paso , porque habíamos tomado

Sus amigas callaron, sin darle la razón.

—Además—Musa intentó respirar y sonreír al mismo tiempo, buscando tranquilizarse—. Es obvio que Riven y yo somos amigos. Él jamás me vería como nada...a menos que volviera a tomar, claro—añadió, con un dejo de humor. La conversación acababa de tornarse incómoda. Nada parecido a lo que había imaginado.

—Bueno, pero eso no borra lo que pudieras sentir por él, ¿no crees?—añadió Flora —. Nos alegra mucho verte feliz. A mí personalmente me alegra, pero, temo que quizá vayas un poco rápido y no queremos que salgas herida.

Musa guardó silencio por unos momentos, sintiéndose acorralada, intentando calmarse en vano, porque finalmente explotó.

— ¿Hablan en serio? Traigo a un chico increíble ¿y me preguntan por Riven? Y ¿dicen que voy rápido? Layla se comprometió con Nabu apenas al año de conocerlo y nadie protestó.

—Yo no he dicho nada—saltó la aludida, sorprendida.

—Si tanto les agrada Riven, deberían ir a rodar en el sillón con él. —prosiguió Musa, ignorándola.

Tecna abrió la boca de la impresión.

—Musa—intervino Flora—, solo nos pediste nuestra opinión sobre Jason. Pero estamos seguras que él es un gran…

—Por favor—se burló Stella, interrumpiendo—Déjenla. Se nota a kilómetros que no se ha acostado con Jason Queen. Debería tener un poco de sexo, sino terminará siendo una anciana con veinte gatos, que aún le cambia los pañales a Hannah.

— ¡Stella!—le advirtió Bloom, en una exclamación severa.

Musa dio media vuelta y salió de la cocina. En serio, le había dolido y en su mente recordó la horrible conversación que había tenido con Riven, un par de horas atrás. Era demasiado para un día que creía, sería prometedor

Todas miraron fijamente a una muy indignada Stella.

— Jason podrá ser una joya, pero todas sabemos que ella aún no supera a Riven. Y, sí va a ignorar nuestras sugerencias, por lo menos debería divertirse.

—Cruzaste la línea. —señaló Tecna con sequedad.

No fue el final ideal de esa velada.

Lo poco que quedó de la fiesta, Musa aparentó tranquilidad. Sólo sus amigas supieron detectar ese brillo triste en sus ojos y el tic molesto en su sonrisa.

—Lo lamento mucho—le murmuró Tecna al despedirse, afuera de la casa de Bloom y Sky. Timmy la esperaba en el automóvil, junto con Riven, Nabu y Layla—. Podemos hablar de esto en el departamento.

— ¿Layla está molesta conmigo por lo que dije?

—No lo creo. Hablaremos en casa

Musa asintió y se despidió de los chicos con una mano. Riven al notarla, giró el rostro, ignorándola por completo. Ella sabía la razón.

Alcanzó a Jason, que agradecía la velada a los anfitriones y, una vez concluidas las despedidas, —donde ni Musa ni Stella se hablaron—, la nueva pareja, caminó entre la calle nocturna, rumbo al automóvil.

Una vez dentro, se colocó el cinturón de seguridad y respiró profundo. Podía soportar el llanto, hasta llegar a casa, si Jason la distraía.

—Me encantó conocer a tus amigos, cariño.

Entonces vino el llanto.

Pasmado, se inclinó ligeramente, para abrazarla por los hombros.

— ¿Todo bien?

Musa negó con la cabeza. Aunque nunca le dijo que Stella la había lastimado, recordándole algunos de sus peores miedos, como ser era ser esa anciana con veinte gatos o ser la niñera eterna de Hannah, le habló de forma sincera sobre lo que más le había dolido aquella noche y muchos años: Riven.

Fue la primera vez que Jason tuvo un sentimiento específico hacia él, pero no pudo describirlo con sinceridad hasta muchos meses después. Musa se recostó en su pecho, mientras el acariciaba su cabeza y le dijo lo molesta que estaba con Riven, por una desagradable conversación que había tenido. Era cierto y hervía de furia, pero nunca añadió que su estado anímico empeoraba por todo lo que las chicas pensaban sobre su nueva relación. No quería herirlo.

—No debí de haberle dicho eso—gimió Musa, tras haber narrado su pelea con Riven; sin embargo, añadió con rabia—, ¡pero a veces puede ser tan hiriente!

—Quizá no le agrado, simplemente; o ¿quién sabe?… quizá sintió celos.

—Olvídalo, solo somos amigos. No importa nada de lo que haya pasado antes, ¿de acuerdo?

Su novio asintió. Después de todo, ambos tenían un pasado triste en cuanto relaciones amorosas. Él había estado comprometido ocho meses atrás y ella había sido muy honesta al plantearle la clase de sentimientos y decepciones que había pasado con Riven. Que cada uno tuviera un amor frustrado en su pasado, no significaba que importara en el presente. Jason Queen quería creer eso y, realmente, hizo su mejor intento por mantener esa creencia viva durante mucho tiempo.

Nunca mostró ni celos ni inseguridad, aun cuando en los meses siguientes de su relación, Musa fuera a casa de Riven o saliera con él y Hannah. Jamás hizo o dijo algo que pusiera en duda la confianza que sentía por Musa.

En verdad, era un hombre maravilloso.


Me da gusto volver a actualizar. Para ser franca, me lie muchísimo con la cronología y si escribir esto o aquello. Espero, realmente, haya salido bien.

Por otro lado, la semana pasada tuve la oportunidad de ver una nueva película que me recordó de manera increíble todo este lío de Casual. Véanla, en serio. Creo que es muy buena, si te gustan los romances, llorar, amar y todo lo que hace una fangirl. En inglés se titula "Love, Rosie". En México: "Tal vez es para siempre" (cursi). Si la ven, díganme qué les pareció. (:

Con cariño, Cereza Prohibida