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Con cariño, para AladdinJasmine100
¡En verdad, gracias! (:


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Grandes responsabilidades

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Aquella tarde de domingo Riven se quedó en la oficina del gimnasio haciendo cuentas. Leía números y más números, pero apenas lograba avanzar en las hojas de cálculo. La mitad de la culpa en esa situación la tenía su secretaria, quien convenientemente se había enfermado a una semana del cierre de mes.

La otra mitad de la culpa la tenía Musa.

No podía detener los pensamientos sobre ella y la fiesta del día anterior. Seguía molesto, muy molesto por su culpa y si pensaba que iba a aceptar todas sus groserías, estaba equivocada. Entonces, rodó los ojos al recordar la fastidiosa aura de encanto que cubría a Jason Queen.

Analizó la cuenta, verificando si llevaba coherencia, pero se perdió recordando la noche anterior.

No era que él se hubiera quedado solo en una fiesta donde todos eran pareja.

No era que se hubiera sentido solo, ni siquiera.

Tampoco que Musa tuviera un novio.

Era que Jason Queen lo fuera.

En todos los años que llevaban de amistad, Musa había salido con varios hombres, pero jamás había llevado a alguien a las reuniones y jamás se había comportado de esa manera. Era tan cursi que resultaba obsceno. La chica que él conocía no besaba a alguien en público, mientras bebía cerveza y reía como enamorada. Por pretenderla, muchos hombres habían caído de su gracia —comenzando por Jared, por ejemplo— pero jamás había sentido tanto desagrado por alguno de sus romances.

En la reunión, celebrada en honor al cumpleaños de Sky, había podido ver cómo Tecna a veces rodaba los ojos cuando Jason hablaba. Por puesto, porque él era un idiota.

—No sé qué le has visto—había comentado Riven junto a Musa en el jardín, mientras ella tomaba una cerveza de la hielera.

— ¿Celoso?—comentó con encanto.

— Hablo en serio. ¿Qué edad tiene? ¿Cuarenta y cinco?

Ella cerró la hielera de una sólo portazo, molesta.

— Sólo me lleva seis años.

— ¿Y no crees que es mucho? ¿Tu padre ya lo conoció?

La mujer rodó los ojos.

— Lo digo en serio. ¿Qué viste en él?

—Riven, Jason es una persona independiente, madura, inteligente y que maneja grandes responsabilidades.

— ¿Responsabilidades? Cualquier adulto tiene responsabilidades. Yo tengo a Hannah, por ejemplo.

Musa lo miró con frialdad, tentando en la punta de la lengua las palabras que marcaron el inicio de dos semanas donde no se hablarían en lo absoluto.

—Sí…él no ha embarazado a ninguna de sus exnovias.

Hubo un silencio crudo entre ellos dos. Él la miró muy fijamente, sin embargo, los ojos azules de Musa no se atrevieron a corresponderle.

—Eso fue muy bajo—respondió con frialdad.

—Pues tu comentario fue muy maleducado. Deberías darle una oportunidad a Jason. A diferencia de otras personas, él es amigable.

Musa había caminado de regreso a la mesa donde todos conversaban, sin ni siquiera mirarlo. Él no lo supo hasta tiempo después, pero ella acababa de arrepentirse instantáneamente de sus palabras y lo lamentaría toda la noche.

Comprobando que se había equivocado en una cuenta, tachonó la hoja y sacó otra en blanco. Más que el comentario, le había dolido la mezquindad con que ella había tocado un tema tan delicado.

Además, no dejaba de pensar en los dos meses que Jason y Musa llevaban saliendo formalmente y que él había pasado inadvertido. Apenas se había enterado la noche anterior. Se suponía que eran amigos, ¿no? Pudo haberle dicho.

Jugueteó con la pluma y miró la calculadora que se había quedado sin batería. Sería hasta una hora después que recordaría que su celular tenía una, pero su mente estaba muy lejos de la lógica, en ese momento.

Después de la fiesta, Timmy, Nabu y él habían ido a un bar para jugar billar.

—Se está comportando como una adolescente tonta.

—Puede que sea sólo una fase—opinó Timmy, viendo cómo Riven sostenía el taco de madera y erraba el golpe a una bola. Generalmente era bueno, pero esa noche lucía muy desconcentrado.

Entonces Nabu, como uno de sus mejores amigos, le habló con todo el dolor que la verdad produce:

—Yo creo que lo mínimo que Musa espera es apoyo y que aceptemos a Jason en el grupo. Cuando conocí a Layla, me preocupaba mucho no agradarles a ustedes.

—Tú no eres un fanfarrón—opinó Riven— Yo sólo espero que Musa pronto se deshaga de ese idiota.

Riven viró hacia Timmy, buscando aprobación, a lo que su pelirrojo amigo asintió, inseguro. No lucía convencido, pero no se le daba bien el contradecir a otros.

—No veo razón para que esperes eso —contratacó Nabu—. Ella se ve feliz, ¿no? y ustedes solo son amigos. Deberías alegrarte por su felicidad.

Riven hizo un sobresfuerzo por no arrojar el bastón de madera al suelo.

—Vale, vale—prosiguió su amigo— Sé que entre Musa y tú algo pasa...o pasaba. Pero si tanto deseas que ella cambie de opinión, tal vez deberías estar dispuesto a tener una larga charla con Musa sobre tus sentimientos.

—Helio y yo se lo hemos dicho un par de veces—dijo Timmy.

—Sólo olvídenlo—había zanjado Riven la conversación.

Hablar sobre sus sentimientos con Musa era bastante complicado. Además, Nabu tenía razón. Dolía, pero era verdad.

Si Musa terminaba su relación, las cosas nunca cambiarían entre ellos. Debía afrontarlo: llegaría el día en que ella le entregara la invitación de su boda y el día en que le dijera que estaba embarazada. Peor aún, que tuviera el desagrado de pedirle ser el padrino de su hijo. Esperaba con toda sinceridad jamás pasar por ello, porque dudaba poder soportarlo íntegramente.

No tenía cabeza, ni para resolver las cosas con Musa ni para los números. Rendido con las cuentas, deslizó la pluma para que rodara sobre la superficie del escritorio. Entonces miró a su gran responsabilidad: Hannah se había quedado dormida sobre la alfombra, encima de su libro de colorear y rodeada de crayones.

Sí. Quizá las cosas no cambiarían entre ellos dos, aunque Musa dejara de salir con Jason. No sentía, siquiera, tener algo lo suficientemente atractivo para ofrecerle. Tenía una hipoteca que pagar, un gimnasio que mantener y una hija. Le gustaban esos tres factores, pero aunque estaba aún demasiado molesto con su amiga, en el fondo le dolía tener únicamente grandes responsabilidades. Poco atractivas a los ojos de cualquiera. Poco atractivas para cualquier mujer decente. Muy poco atractivas para Musa.

En todo caso, tendría que dedicarse a ellas. Sacó otra hoja de papel y volvió a repasar los números.


Bien, esa fue la razón por la que Musa lloriqueaba el capítulo anterior. Quedó un poco corto, pero por lo mismo ya era hora de subirlo.

Cualquier crítica o comentario, estoy a sus órdenes,
y gracias por sus hermosos reviews y/o PM a:
Nagato Yuki-chan, yeselin,ItsMetalItsOurBand, AladinJasmine100 y Magdas

¡Nos leeremos pronto! (:

Cereza Prohibida