Capítulo 2 Mi mayor miedo.
Cerca de la piscina, Harry Potter era incapaz de apartar la vista de ella. Se dijo que no podría tratarse de Ginny ¿Lo habría reconocido a su vez? El corazón le latió con fuerza. Hacia siete años que no la veía. Su mente se llenó de recuerdo de la proximidad de ella, recuerdos que creía olvidados hace tiempo. Observó moverse su cuerpo al ritmo de la música y su mirada se detuvo en el pecho abundante de ella. Por un momento olvidó lo que había ocurrido entre ellos siete años atrás. Olvidó que ya había superado todo aquello y sintió una punzada de ternura mucho más intensa de lo que recordaba.
A Ginny le temblaban las manos al tomar la toalla. Miró hacia la zona de la piscina, pero, él había desaparecido. Pasó los ojos por el gimnasio buscándolo con la vista, y al instante se detuvo sorprendida. Nunca en su vida había perseguido a un hombre. Siempre había sido tan tímida con los hombres; incluido su ex novio Deán Thomas. A menudo se preguntaba si había sido aquello lo que impulsara a Deán a dejarla. Se dio cuenta de que iba a llegar tarde a su cita con Luna y corrió hacia el vestuario de mujeres para darse una ducha.
Cuando pasaba por el borde del lado más hondo de la piscina, pensó en los ojos del hombre que la había mirado y se preguntó quien sería. Estaba tan absorta en sus fantasías que apenas oyó que alguien le gritaba que tuviera cuidado.
Resbaló de repente y cayó al agua, donde sintió que se hundía cada vez más. Un ruido ensordecedor llenó sus oídos. El miedo a ahogarse la paralizó. Luchó por retener el aliento, pero su boca se abrió y entró agua a los pulmones. Un par de manos fuertes la sujetaron de la cintura y tiraron de ella hacia arriba cuando la depositaron sobre los azulejos húmedos no veía nada. Sintió que le rasgaban la maya en el cuello, para ayudarle a respirar unos dedos rozaron su garganta y una mano se posó en su pecho, luego unos labios cálidos cubrieron su boca.
Sus pulmones se llenaron de oxigeno abrió lentamente los ojos. La boca de el se apretaba contra la suya. Una mano yacía en su pecho, justo sobre el corazón, para asegurase de que éste funcionaba.
¡Era él! A pesar de su estado Ginny sintió que le ardía todo el cuerpo. Justo entonces oyó la voz del instructor de natación Harry, está abriendo los ojos. Respira.
Harry, Harry, aquel nombre resonó en su ente una y otra vez. Sintió que la boca de Harry soltaba la suya y deseó pedirle más.
Ginny ¿Estás bien? Susurró él con preocupación, como si la conociera, como si fuera alguien importante para él.
Antes de que pudiera hablar, comenzó a toser y expulsar agua. Sintió las manos de Harry en su espalda para ayudarla a sentarse cuando intentó incorporarse, la cabeza le dio vuelta. Harry la sujetó por los hombros y la atrajo hacia sí para que pudiera apoyarse en él. Yo te sujeto Gin- susurró vio a Remus Lupin dar unas palmaditas a Harry en la espalda. Sabía que mis ejercicios de natación te pondrían en forma, Potter, ahora te dedicas a salvar vidas.
Los ojos de Harry se encontraron con los de ella, una sensación extraña corrió por sus venas. –Ha sido un placer –dijo él. Gracias por sacarme del agua dijo Ginny con las mejillas arreboladas. Tengo pánico al agua.
Lo sé Ginny –repuso él –estuviste a punto de ahogarte cuando tenias 2 años.
La joven lo miró con fijeza, era cierto que había estado apunto de morir ahogada en una piscina a los dos años.
