Capitulo 3 Confusiones

¿Cómo sabes mi nombre? ¿Cómo sabes eso? Preguntó con nerviosismo. Harry estaba algo jadeante después del boca a boca, el corazón le latía con fuerza. Los ojos color chocolate de ella estaban fijos en él y el cabello pelirrojo la caía por los hombros, sus labios la parecieron más gruesos de los que recordaba.

Sintió una emoción que no había conocido antes con ella. Todavía no podía creer que estuviera allí a su lado.

Ginny vamos. Me lo contaste tú ¿Recuerda?

No es cierto.

-¿Cómo puedes decir eso? Preguntó él sorprendido – cierto que han pasado siete años desde la última vez que nos vimos en Hogwarts, pero todavía recuerdo todos los detalles sobre ti ¿Hogwarts? Repuso ella con incredulidad yo nunca he estado allí.

-Vamos Ginny; ya se que te gusta bromear pero…

-No estoy bromeando.

El hombre hecho la cabeza para atrás sin dejar de mirarla. ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Preguntó- fingiste que no comprendías ni una palabra en inglés. Me pase días creyendo que acababas de llegar de Francia.

La joven se puso una mano en la cadera. Lo siento, pero, esa no era yo.

Harry no pudo reprimir una sonrisa. ¿En serio? ¿Te has casado? ¿Por eso finges de ese modo?

No me he casado – insistió ella y no finjo me confundes con otra persona ¿Con quien? Quiso saber él ¿Con tu hermana gemela?

Los ojos de ella se iluminaron ¡Eso es! Me tomas por Molly mi hermana gemela. Ella vive en Escocia en Hogsmeade y estudió en Hogwarts.

Ginny, déjalo ya. Sé que eres adoptada y no tienes una hermana gemela llamada Molly. También recuerdo que me contaste que estabas buscando a tus padres biológicos y querías cambiar tu apellido por el de ellos. ¿Por qué me tratas como si fuera un desconocido? Te he visto mirarme antes, mientras hacías aerobic

La joven se ruborizó creí que te conocía, pero no es así.

Harry sintió una tristeza repentina claro Ginny lo entiendo, un adiós es un adiós, ¿No? Miró el reloj de pared- llego tarde a mis ejercicios. Se lanzó a la piscina, Ginny no quería estar con él, nadó con fuerza, ansioso por borrar su decepción.

Ginny confusa, corrió a los vestuarios y se metió a la ducha su amiga Lavender Brown, trabajaba también como estilista en el salón de belleza Tony & Guy, se estaba secando. Al desnudarse Ginny notó que sus pezones estaban todavía erectos y se volvió para que Lavender no se diera cuenta ¿Te encuentras bien? Preguntó ésta

Sí, gracias

Admiraba a Lavender, estaba felizmente casada y tenía 2 hijos en el instituto. Ginny he visto que estabas en buenas manos en la piscina.

La joven frotó el champú en el cabello con fuerza.

Harry Potter sabe lo que hace- repuso.

No se atrevía a contarle lo mucho que se había excitado con su proximidad.

A mi no puedes engañarme- dijo Lavender con un guiño. He visto que salían chispas entre ustedes tal vez te invite a salir. Ginny se mordió el labio inferior.

No lo creo

En su interior sabía bien lo que ocurría. No era lo bastante sexy para que un hombre quisiera estar con ella de un modo permanente. Su ex novio Deán le había dejado aquello muy claro.

Apuesto a que te pide el número de teléfono dijo Lavender, tomó el champú y la toalla y se dispuso a salir. He visto como te miraba. Cuando mi marido me miró así la primera vez que nos conocimos supe que acabaría casándome con él y hay 8 maravillosos años que prueban que no me equivocaba.

Ginny cerró el grifo de la ducha sabía que Lavender no se equivocaba sobre su atracción por Harry. Desde el momento en que lo vio supo que podía enamorarse de él. Sin embargo, también que un hombre tan viril como Harry no se interesaría jamás por una mujer como ella. Además ni siquiera era la Ginny que él creía que era.

Harry se apoyó contra su furgoneta plateada en el aparcamiento, sujetando todavía la bolsa deportiva sabía que tenía que acudir a su trabajo en la pequeña tienda de aparatos audiovisuales que poseía en Kensington, Londres; pero miró la puerta cerrada del vestuario de mujeres esperando ver salir a Ginny. Seguía en su interior, duchándose, deseando probablemente lavar cualquier recuerdo que todavía le quedara de él.

Pensó en ella, en la chica con la que había querido casarse y golpeó el suelo con fuerza con el pie. Recordaba bien su ultima noche juntos. Fue la noche de graduación de ella. Ginny parecí una princesa con su vestido azul. Era una chica atrevida y vivaz de 17 años y él un técnico de audio y video de 18 años, ingenuo y perdidamente enamorado. Aquella noche marcaba también el segundo aniversario de su relación Harry había metido en el bolsillo interior de su esmoquin un anillo de compromiso con un diamante pequeño y estaba ansioso de sorprenderla.

En el asiento trasero de la limosina negra que había alquilado para la noche, consiguió reunir al fin valor suficiente para tenderle la cajita aterciopelada. Esperó ansiosamente el sí que iluminaría su vida.

Ginny miró el anillo y su labio inferior empezó a temblar. Cuando cerró la caja sin colocarse el anillo en el dedo Harry adivinó su respuesta.

La joven le dijo que estaba deseando ir a la universidad y comenzar una nueva vida y quería estar libre para relacionarse con otras personas. Harry sabía por que lo había rechazado. La culpa era suya. Era él que la había presionado para que salieran, él el que quería que se vieran todos los fines de semana. Se había engañado al creer que estaba tan enamorada de él como él de ella. Aquella fue la última vez que vio a Ginny hasta aquel día.

Vio que se abría la puerta del vestuario y el corazón le latió con fuerza, contuvo el aliento, pero la que salió fue una mujer que llevaba una bolsa deportiva roja, se riñó a si mismo. Después de todo, se suponía que había superado todo aquello mucho tiempo atrás, y era cierto cuando su corazón dejó de sufrir por fin, se dijo que podía vivir sin el amor de una mujer. Y cuando se sentía sólo, recordaba lo mucho que había sufrido al permitir que el amor gobernara su vida se trasladó a Londres Inglaterra y aceptó un empleo de Técnico de Electrónica en una cadena de tiendas. Trabajó duro y al fin consiguió ahorrar dinero suficiente para montar su propia tienda de imagen y sonido. Sin embargo, tenía muchos sueños más importantes, quería diseñar e instalar sistemas de audio y video y algún día abriría una tienda más grande, donde vendería sus diseños y contrataría a más empleados. Para lograrlo primero tenía que encontrar clientes que pudieran permitirse encargarle equipos combinados de diseños exclusivos, y hasta el momento no lo había logrado. Por mucho que se concentrara en el trabajo, seguía anhelando en secreto encontrar a la mujer de su corazón y ahora Ginny había reaparecido en su vida.

Recordó que unos momentos atrás cuando le rompió el cuello de la malla para ayudarle a respirar vio la parte superior de sus pechos por encima de su sujetador y sintió el impulso de besarle los pezones. Y cuando su boca cubrió la de ella, se permitió saborear su dulzura. Por un momento se permitió soñar que ella había cambiado. Que quería estar con el para siempre como él había querido estar con ella 7 años atrás.

Abrió la puerta de su furgoneta y metió la bolsa deportiva en el asiento delantero. ¿Acaso no era evidente que Ginny intentaba ignorarlo?

Decía que nunca había vivido en Hogsmeade Escocia? ¿Qué tenía una hermana gemela? Tonterías lo que ocurría era que seguía sin formar parte de su vida y no lo quería jamás.

Justo entonces se abrió de nuevo la puerta. El corazón le golpeo con fuerza al ver a Ginny salir al exterior y avanzar hacia el aparcamiento. Llevaba una falda estampada que le llegaba hasta media pierna y una blusa blanca amplia. Se había pintado los labios de rosa y su pelo rojizo se balanceaba al andar. Cundo pasó a su lado, captó un perfume floral y sintió el impulso de detenerla. Anhelaba saber quien era en la actualidad. La joven se ruborizó bajó su mirada y entró rápidamente a su coche.

Harry se dio cuenta que quizás era cierto que no la conocía. Recordaba como solía vestir en el instituto Hogwarts con faldas ceñidas y camisetas ajustadas, jamás la había visto con una falda estampada y una blusa abotonada. Un rayo de esperanza inundó su corazón. Quizás debería seguirla, aprender a conocerla a otro nivel. Sujetó la puerta de la furgoneta y se preguntó si sería capaz de volver a abrirle su corazón sabiendo que ella podía volver a hacerlo pedazos. Subió al asiento y se alejó en dirección a su tienda necesitaba enterrarse en el trabajo, olvidar que el ver a Ginny había hecho que volviera a desearla con fuerza.