Capitulo 5 Conversando con Ginny

En el pequeño despacho de la trastienda de Chesterfield, Harry apretó con fuerza el teléfono. Estaba tan nervioso que apenas podía pensar. Se preguntó ¿Por qué? Tardaría tanto Ginny en hablar con él ¿Estaría inventando excusas para colgarle? Ni siquiera sabía porque la había llamado, tenía que ir a entregar una televisión de pantalla gigante a un cliente de Kensington y Ronald su técnico, lo esperaba ya en la furgoneta. Pero no podía salir sin haber hablado con Ginny.

Harry, siento mucho haber tardado tanto dijo la voz suave de ella.

El hombre tragó saliva. Ginny sé que no quieres hablar conmigo.

Sí quiero repuso ella

Harry contuvo el aliento, entonces ¿porque fingiste no conocerme en la piscina?

Porque estaba confusa. Tú también lo habrías estado con la nariz y la garganta llena de cloro.

Tal vez, me he mostrado demasiado receloso-sonrió él -¿No habrías hecho tú lo mismo de haber estado en mí puesto la noche de tu graduación?

La sintió vacilar. Harry entonces era muy inmadura. No sabía lo que hacía.

El hombre sintió renacer sus esperanzas. ¿Qué significa eso Ginny? Preguntó.

A Ginny le excitaba oír la voz profunda de Harry tan cerca de su oído. Miró con nerviosismo la fotografía de Molly y ella colgada en la pared de su sala de estar y pidió ayuda a su hermana en silencio.

Harry entonces no se me daba muy bien expresar mis sentimientos –dijo tratando de adivinar lo que habría dicho Molly. Era demasiado brusca e insensible. Debí decirte que era muy joven para casarme, debí mostrarme más amable contigo.

Harry guardó silencio largo rato.

Y se preguntó sí había metido la pata, no quería estropearle las cosas a Molly, sabía que no debería haber accedido a aquello y pensaba llamar a su hermana y decirle que no podía seguir fingiendo de aquel modo.

Estoy confuso Ginny –confesó él, la mitad de mí quiere volver a verte, pero la otra mitad…

¿Crees que podrías ignorar a esa segunda mitad?

¿De verdad quieres que lo haga? Susurró Harry.

Ginny podía sentir el aliento cálido de él sobre su mejilla. Un escalofrío de placer bajó desde sus pechos a sus talones, su corazón deseó que fuera ella de quien hablaba, pero recordó que su hermana lo quería e ignoró sus sentimientos.

Harry ¿No podemos empezar de nuevo? Han pasado 7 años y los dos hemos cambiado mucho.

Quiero hacerlo, pero tengo que ser sincero contigo – vaciló- mi cuñada Hermione me está preparando una cita con una amiga suya.

Ginny sintió miedo repentino. Tenia que hacer algo antes de que Molly pudiera ver a Harry por segunda vez ¿Debía invitarlo a comer como lo había sugerido su hermana? Ah, ¿Te gustaría…? Quiero decir si…

Ginny… la interrumpió él al tiempo que una voz masculina lo llamaba al fondo – llego tarde a un asunto ¿podemos continuar esta conversación más adelante?

Sí, desde luego. ¿Dónde? ¿Cuándo?

Puedo pasar por tu trabajo mañana en la tarde sugirió él.

¡Oh, no! Allí no. (No se atrevía a correr ese riesgo ¿Y si alguien del salón de belleza decía algo que denotaba que ella no era la misma Ginny?) Pensaba - ¿Por qué no en tu trabajo? Preguntó.

Estupendo – contestó él – te enseñaré mi tienda de electrónica y sonido.

¿Tienes una tienda? – preguntó ella.

Sí, no es muy grande, pero, es mía.

Estaba tan nerviosa que apenas supo como consiguió anotar la dirección de Chesterfield antes de colgar. Sabía que debería llamar a Molly de inmediato y decirle que no podía seguir con aquella farsa, pero, no quería defraudarla en ese momento, con él a punto de conocer a otra mujer y su hermana lejos de Londres, donde no podía luchar por él. ¿Y por que negarlo? Estaba deseando volver a verlo. Quería ver su tienda y seguir hablando con él. Deseaba…

El sonido del teléfono interrumpió sus pensamientos. La voz de Luna la devolvió a la realidad.

Ginny ¿Puedes pasarte por aquí mañana en vez de hoy?

Claro. Llegaré a la una y media, gracias.

Una oleada de ansiedad recorrió su cuerpo. Su hermana gemela se mudaría Londres dentro de unas semanas. Entonces ¿Por qué eso no la alegraba tanto como antes? Por causa de Harry Potter, claro. Tomó su bolso y salió a dar un paseo para calmar los sentimientos incontrolados que le provocaba aquel hombre. Tenía que concentrarse en recuperar a Harry para Molly. Debía olvidar su propio anhelo. Al volver la esquina con Charing Cross Road, el corazón le dio un vuelco al ver a un hombre corriendo por la calle en pantalón corto. Por un instante le pareció idéntico a Harry. La piel le ardía de deseo con sólo pensar en él, se alejó deprisa, riñéndose así misma por desear al hombre al que su hermana seguía queriendo. Volvió a su apartamento para llamar a Molly.

Marcó su número pero, en Edimburgo era la hora de comer y sólo consiguió oír el contestador. Dejó un mensaje pidiendo consejo sobre cómo debía comportarse con Harry cuando volviera a verlo. Cuando colgó estaba decidida a recuperar aquel hombre para su hermana, sin embargo, al salir de la casa para ir al salón de belleza, era un manojo de nervios y se preguntaba como iba a arreglárselas, para reprimir la atracción que sentía por él.