Por un momento en el que el silencio era grave e incomodo, Marinette se sintió estúpida e inútil. Todo lo que había hecho no había servido para gran cosa más que vestir a la gente. Además, todo aquello no iba con su caso y el jade, aquella desaparecida Juliette Agreste. Los Pavos Azules y todos aquellos grupos marginales que querían su territorio no tenían ninguna relación, por lo que no podría unirse a la lucha (si es que existía) contra aquella creciente amenaza. Esa inutilidad se hacía más grande.

" ¿Qué harás mañana? " cambió radicalmente de tema para borrar la incomodidad

" Le debo unas disculpas a mis padres por todo el gran lio que cree por buscar un maldito palo para el pelo " respondió un tanto dubitativa "Y tengo que pedir el divorcio, buscar un abogado... Ya después de todo eso, si que seguiré en mi búsqueda por un palo de jade lleno de joyas "

" ¿No sería mejor comprarlo? "

" ...Una larga historia " resumió con un leve suspiro

" Mejor si te acompaño " Aquella reacción la sorprendió " La última vez que te vi sola te desmayaste por no cuidarte. Déjame estar contigo... menos cuando toque hablar con tu marido. ¿Qué dices? "

" Ya es raro que esté en tu casa a penas conociéndote... vale "

" Antes de dejarte ir a dormir...¿Qué harás después de encontrar la joya? "

" Ni idea, Nath, ni idea "

Un tanto extrañada por la preguntadera, Marinette fue al lugar que le dejo Nathanaël para descansar. Realmente le parecía extraño que un chico como él la dejara descansar a cambio de nada en su casa y que quisiera ayudar. Habían muchas preguntas y aquel tímido pintor le resultaba un tanto misterioso. No podía ser solo ayuda desinteresada. Ya le sumaría después más interés, pues la preocupación de como estaría la mansión Agreste, su marido, su familia... y ella completamente desaparecida con una seria verdad encerrada en la garganta, queriendo salir como la espuma de una coca cola después de agitar fuertemente sin un porque. Porque toda aquella búsqueda solo era para encontrar a alguien que, deliberadamente deseo desaparecer. Ella no tenía nada que ver, Adrien si.

Como lo echaba de menos.

Quería que las cosas estuvieran bien, como en un matrimonio normal y no a calles de distancia durmiendo en la casa de alguien que podía considerar completamente desconocido y que quería ser su compañero en la búsqueda de algo a lo que no le tenía mucha idea. No se habían casado del calentón o borrachos en Las Vegas, se habían echo promesas de verdad con una persona que de verdad amaba, pero con todo lo que estaba pasando tenía seberas dudas.

A la mañana siguiente, nada más despertar, notó que no podía moverse de la cama. Dejó que los pensamientos invadieran su mente por lo que ella creía que un pequeño rato, olvidando del reloj y todo lo que tenía pensado para hacer ese día. Inconscientemente se tocó el vientre. Necesitaba fuerzas extra para todo lo que iba a pasar ese día. Esa fuerza extra estaba en el chico propietario del lugar donde estaba en ese momento, que entró con una sonrisa y un café junto con un bollo. Le pareció tan atento... Adrien no era así, nunca hizo eso. Borró la comparativa y se sentó en la cama para desayunar con él.

" No pensé que fueras a dormirte con la ropa, te hubiera prestado algo "

" Da igual... ¿no ves que no saqué nada de mi casa? "

" Desayuna tranquila que luego voy contigo a donde necesites "

" Así te presentó a mis padres. Como mi nuevo amigo. Por cierto... no he dejado de pensar en una cosa que dijiste ayer "

" ¿El qué? "

" Que ya no soy policia, que ya no debería importarme el tema... Eso me ha recordado a unas cosas muy interesantes y creo que me animaré a hacer otras "

" Muy bien... ¿cuales? "

" Cuando era más chiquita, no quería ser policia, quería ser diseñadora. Y diseñabas que no veas. Pero entonces vi como una injusticia quedaba libre y desperto la justiciera que era cuando estaba vestida como detective de la policia. Costó, pero llegué y lo dejé por un hombre. Ahora soy yo quien comete las injusticias "

" Eso es mentira, y lo sabes " El comentario de Nath no la sorprendió, sería lo que diría cualquiera en un mal intento de aliviar la carga de un dolor. " Y ahora, con lo que sea que hayas hecho, puedes arreglar lo que está pasando. Tu harás grandes cosas si te lo propones "

" Solo por eso, cuando termine con lo que tengo entre manos, haré la mayor locura de mi vida "

Con aquellas animadoras palabras, sin hacer complice a Nath de sus planes, se puso de pie y le agarró la mano para ir a la puerta y empezar con una gran disculpa a sus padres.