Capítulo 8 Un encuentro inesperado

Ginny mojó de espuma el cabello corto de la Sra. Macmillan. La mujer comentó algo sobre un técnico que trabajaba en la casa de invitados, pero estaba demasiado nerviosa para escuchar. Había tomado la decisión. Después del jacuzzi llamaría a Harry y pospondría la cita hasta que hubiera recibido el diario de su hermana.

¿Le gusta este estilo nuevo, Sra. Macmillan? Preguntó; le tendió un espejo y volvió el asiento para que pudiera verse por detrás.

Es precioso – musitó la mujer, contenta – me rejuvenece mucho. Le pagó generosamente el corte y añadió 20 galeones de propina.

No, Sra. Macmillan. Ya me ha pagado demasiado. La mujer le cerró con gentileza la mano en torno al dinero. Ahora ponte el bañador y métete en la bañera. Parece muy tensa – tomó su bolso – nos veremos la semana que viene.

Ginny sabía que la mujer tenía razón. Estaba muy tensa quizás el jacuzzi la relajara un poco. Se puso el bañador azul claro y tomó una toalla. Salió por la puerta de cristal que daba al patio y se quedó inmóvil.

¡Harry salía en ese momento de la piscina de la Sra. Macmillan! Contuvo el aliento al verlo. Llevaba un bañador verde y le brillaba la piel o por efecto del agua y el sol. Comenzó a secarse los brazos y piernas y ella miró sus hombros y pecho desnudos. Bajó la vista hasta su vientre, oculto por el bañador y sintió que la piel le ardía ¡Era la primera vez en su vida que miraba a un hombre de aquel modo! En el momento en que Harry entró en el jacuzzi se dio vuelta y sus ojos se encontraron. Ginny – sonrió.

¿Eres la peluquera de la Sra. Macmillan?

La joven asintió- trabajo en el salón de belleza Tony & Guy en Oxford Street Westminster –repuso – tratando de hablar con calma. ¿Tú eres el técnico del que me ha hablado?

Sí, acabo de instalarle una televisión nueva. Me ha invitado a nadar un poco. A ti también ¿Eh?

Sólo en el jacuzzi

Ven conmigo- propuso él.

Ginny notó la mirada de él sobre su cuerpo. Sus ojos se entretuvieron en los pechos y los pezones de ella se endurecieron en el acto. Vaciló- no podía meterse en aquel jacuzzi pequeño con Harry. Pensó en Molly y estuvo segura de que su hermana no había vacilado en hacerlo. Tenía que comportarse como ella sí quería mostrarse convincente en su papel. Avanzó despacio hacia la bañera, esforzándose por contener su excitación, por no sentir el magnetismo innegable que lo atraía hacia él.

Harry la observó acercarse. La tela elástica del bañador azul oprimía la redondez de sus pechos. Sus piernas desnudas parecían suaves y doradas bajo el sol. Fantaseó de inmediato con tocar la piel cálida del interior de sus muslos, justo entonces notó que ella abría y cerraba las manos con nerviosismo, como si no supiera que hacer o decir. Eso le sorprendió. La Ginny que él conocía era impetuosa e impulsiva, decía y hacía lo que le pasaba por la cabeza, sin importarle lo que los demás pensaran de ella. El vapor del jacuzzi los separaba. Harry tendió una mano y ella la tomó vacilante. La condujo hasta la espuma blanca. Ginny se sentó enfrente de él y Harry deseó tomarla en sus brazos, pero, se contuvo. Miró los ojos brillantes de ella, sus mejillas ruborizadas y sus labios rosas.

Eres hermosa Ginny, más hermosa de lo que recordaba- dijo sin poder controlarse. Me he pasado toda la mañana pensando en ti.

Ginny se ruborizó – yo también en ti.

¿En serio?

Sí.

Sus labios se abrieron ligeramente, su dulzura y vulnerabilidad, le daban ganas de besarla.

¿Y qué has pensado? Preguntó

En lo mucho que me excita volver a verte – repuso ella con voz temblorosa.

No tanto como a mí

¿Quieres apostar? Preguntó ella en tono burlón

La mirada de él recorrió el bañador de ella. Sus pezones sobresalían a través de la tela como si estuviera desnuda. Tragó saliva, anhelando tocarla, acariciarla su proximidad le produjo un deseo más poderoso del que nunca había sentido por ella. Se inclinó con impulsividad y rozó la mejilla cálida de ella con la mano.

Es una locura Ginny, pero casi tengo la impresión de que nos conocemos ahora por primera vez.

Así es- repuso ella – Es decir, los dos hemos cambiado mucho en siete años.

Tú desde luego sí – recorrió los labios de ella con el pulgar – te has convertido en una mujer increíble. Rozó con un dedo el cuello de ella hasta el hueco de sus pechos sin dejar de mirarla. La sintió temblar bajo su contacto, como si no la hubieran acariciado nunca. Justo en el momento en que la besaba, oyó una voz.

Señor Potter, lo llaman por teléfono.

Se volvió y vio al ama de llave de pie tras la puerta de cristal.

Gracias –repuso –voy enseguida, cuando se volvió hacia Ginny, ésta se había salido ya del jacuzzi y se envolvía el cuerpo en una toalla.

Harry, tengo que volver al trabajo dijo con voz temblorosa.

¿Nos veremos luego en mi tienda?

¿Podemos dejarlo para otro día? Voy con retraso y es posible que tenga que hacer un par de trabajos esta tarde.

Harry sintió una gran decepció acuerdo lo entiendo, lo dejaremos para más adelante. La vio correr hacia la casa y sintió el impulso de llamarla. Necesitaba decirla que no había sido su intención avanzar tan aprisa. Lo único que deseaba era conocerla mejor.

Ginny corrió hasta el baño de la Sra. Macmillan. La piel le ardía todavía por efecto de las caricias de Harry. No se atrevía a ir a su tienda. Se había excitado tanto que se hubiera dejado besar por él de no ser por la interrupción del ama de llaves, bajo la ducha fría, podía sentir todavía las caricias de él. Deseaba que apretara con fuerzas las manos contra sus pechos y pezones… cerró el grifo de agua con brusquedad ¿En que diablos estaba pensando? ¡Estaba con Harry por Molly, no por ella!

Harry no la llamaba hermosa a ella. No eran sus labios los que tocaba. En su mente, seguía estando con Molly. Mientras se secaba, miró su reloj. ¡Había olvidado por completo su cita con Luna ¿Cómo podía dar más prioridad a su atracción por Harry, que al empleo de su hermana?

Se vistió, enojada consigo misma. Al salir de la casa, buscó con la vista la furgoneta de Harry, pero, ya no estaba. Debería haberse sentido aliviada, pero, le decepcionó no volver a verlo. Entró en el coche con un principio de jaqueca. Pidió en su interior que Luna pudiera decirle que el empleo de Molly estaría libre antes de lo previsto. Tenía que conseguir que su hermana se mudara a Londres lo antes posible porque no podía estar en presencia de Harry sin pensar en el deseo que sentía por él.