Capitulo 9 Noticias y más noticias
Harry entró en su casa en el Valle de Godric, para comer algo antes de llamar a Neville. Su técnico le dijo que se había enterado a través de un amigo de que Industrias Zabini, ubicada en Abbey Road quería instalar monitores en los diez despachos de sus ejecutivos para poder mantener conferencias por video.
Harry deseaba ir allí en persona y convencer al Sr. Zabini de que era el hombre indicado para diseñar su equipo. Sacó un trozo de pollo del frigorífico y trató de concentrarse en lo que le diría al Sr. Zabini, pero, su mente no dejaba de volver a Ginny una y otra vez. En el jacuzzi se había mostrado muy abierta. Sus ojos expresaban un interés cálido que le hizo olvidar el recuerdo de su rechazo. Lo miraba como si fuera un hombre nuevo para ella, como si empezara a conocerlo por primera vez y sin embargo, luego se había mostrado fría. Hasta había anulado la cita prevista en su tienda.
Arrojó el hueso de pollo a la basura y se dijo que debería seguir adelante con su vida. Dentro de unos días conocería a la amiga de Hermione. Tal vez fuera la mujer que lo aceptara por completo. La mujer dispuesta a compartir su corazón y su alma con él.
Entonces ¿Por qué le parecía tan poco apropiado salir con otra mujer que no fuera Ginny? Sí ella no iba a salir en serio con él ¿Por qué no le entusiasmaba más la perspectiva de la comida del sábado en casa de Ronald?
Abrió la puerta para salir y se encontró con un repartidor que se disponía a tocar el timbre. Le entregó una carta y un papel para que lo firmara. Harry firmó el recibo y corrió hacia el coche con la carta en mano. En un semáforo miró el sobre para ver de quien era. No había remite. Entró en el aparcamiento subterráneo del bloque de edificios de Abbey Road y aparcó en el primer sitio que encontró disponible. Abrió la carta y vio de inmediato el nombre escrito al pie. Era de Ginny.
El corazón le latió con fuerza se preguntó si le diría que no quería volver a verlo. Fijó la vista en las líneas mecanografiadas.
Querido Harry:
Supongo que me he vuelto algo tímida con los años. Cuando estoy contigo, me resulta difícil decirte lo que siento por ti. ¿Me perdonaras por haberte herido la noche de mi graduación? Pienso mucho en ti. Veo tu rostro en mi mente cuando trabajo, veo tus ojos sensuales. Y cuando estoy tumbada en la cama por las noches…
Eh, amigo ha aparcado en un lugar reservado- oyó gritar a un vigilante.
Lo siento gritó a su vez. Metió la carta de Ginny en el sobre, la guardó en su bolsillo y se acercó al lugar que le señalaba el guarda. En su carta se mostraba atrevida, como la Ginny que él conocía. Sin embargo, en persona presentaba un lado más suave y tímido que lo atraía aún más cuando entró en la zona de recepción, le dijeron que esperara unos minutos. Las palabras invitadoras de Ginny llenaban sus pensamientos. Sacó la carta con rapidez y terminó de leerla.
Ginny se hallaba sentada en el despacho de Luna Lovegood. Tenía que conseguir que su hermana se mudara a Londres lo antes posible. No podía hacerse pasar por ella ni un momento más.
Antes de ir allí había pasado por su apartamento en Marylebone Street para ver sí había llegado el diario de Molly, pero, no había correo. En su contestador había una llamada, pero, llegaba ya tarde a su cita y no se molestó en escucharla.
Vio que Luna levantaba la vista de su videófono y le indicaba que estaría con ella en un momento.
Ginny asintió con la cabeza, sintiendo como aumentaba la tensión en su interior. Tomó una fotografía familiar de la mesa, en la que aparecía su amiga con su esposo e hijos.
Ginny respecto a tu hermana… dijo Luna apagando la pantalla del videófono.
Sí, claro mi hermana- dejó la fotografía sobre la mesa.
Espero no te importe, pero, esta mañana la he llamado a Edimburgo. Le he ofrecido un buen sueldo.
Muchas gracias, ¿Cuándo puede venirse a Londres?
La verdad es que puede que haya un ligero retraso
¿Retraso?
El contable que cederá el puesto a tu hermana me ha dicho que sigue negociando el contrato con su nueva empresa le explicó Luna. Me ha preguntado si puede quedarse un poco más hasta que tenga a la mano el documento firmado.
Ginny se enderezó en su silla con ansiedad ¿Cuánto tiempo será eso?
Cuatro o cinco semanas. Su nuevo jefe está fuera de la ciudad.
A Ginny le dio un vuelco el corazón. A penas se enteró de que Luna le dijo que ya había comunicado el retraso a Molly y ésta no parecía tener problemas.
Sonó el teléfono y la mujer se volvió hacia él. Creo que esta llamada será larga. Os avisaré a Molly y a ti en cuanto sepa la fecha exacta.
Ginny se puso de pie – muchas gracias por tu ayuda dijo- le estrechó la mano con efusión.
De vuelta al salón de belleza, no podía pensar en otra cosa que en el retraso de la llegada de su hermana. En lugar de sentirse alarmada por tener que hacerse pasar por ella, sintió una súbita alegría al saber que tenía más semanas para estar con Harry. Entró en el aparcamiento tratando de decirse que sólo lo hacia por Molly, pero, por mucho tiempo que se repitiera aquellas palabras sabía que deseaba estar con Harry por sí misma.
Muchas gracias por el encargo. Harry estrechó la mano del señor Zabini con vigor- quedará complacido con el trabajo de mi compañía. Minutos después volvía a la furgoneta para hacer algunas llamadas, pero, solo tenía una cosa en mente: necesitaba hablar con Ginny. No podía creer que había escrito en su carta. Tenía que descubrir si hablaba en serio. Cuando terminó su trabajo fue directamente al salón de belleza Tony & Guy en Oxford Street Westminster. Aparcó la furgoneta en la acera y notó que el salón de belleza estaba a punto de cerrar. Miró a través de la puerta de cristal y vio a Ginny colocando su equipo, lista para marcharse. Con la carta bien segura en el bolsillo de atrás, empujó la puerta.
Ginny se quedó inmóvil a ver a Harry en la puerta se asustó y no supo que hacer. No podía permitir que nadie de su trabajo hablara con él porque alguien podía mencionar algo de su pasado que no tuviera nada que ver con la historia de su hermana. Se acercó a la puerta. ¡Harry! Exclamó conduciéndolo fuera - ¡Que increíble sorpresa!
Ginny he recibido tu carta ¿Mi carta? Preguntó ella confusa.
El hombre sacó el sobre del bolsillo. Esta vez no puedes seguir fingiendo –dijo- Tengo las pruebas aquí mismo.
La joven recordó la llamada de su contestador. Debía tratarse de Molly; le había dicho que la ayudaría a mostrarse más asertiva con Harry ¿Le había enviado una carta en su nombre?
Mi carta sí, claro ¿Qué te parece?
No se que pensar Ginny – me ha pillado de sorpresa
El corazón le dio un vuelco ¿Qué había escrito Molly en esa carta? ¿Te ha molestado algo de lo que ponía?
Harry sostenía el sobre en la mano. Es tu modo de decirlo
¿Y que modo es ese exactamente?
Harry pareció algo sorprendido. ¿Quieres que te la lea en voz alta?
Ginny tragó saliva y levantó la barbilla. No me avergüenza lo que he escrito.
Vale si quieres la leo.
La joven contuvo el aliento, temerosa de oír el contenido de la carta.
