Cuando Marinette despertó, lo primero que tuvo fueron unas tremendas ganas de vomitar. Necesito Intentó recordar como era que había llegado a aquel lugar, recordando que todo había sido por culpa de su madre. Aquello sólo podía confirmarle que su madre estaba en todo el ajo. Y su padre la encubría, de eso estaba segura.

" Buenos días, Marinette " No reconoció la voz de la persona que tenía al lado. Su rostro se le hacía demasiado conocido, pero no pudo centrarse. Demasiadas nauseas " Buf… esos 3 meses de embarazo no caen bien ahora, ¿verdad? "

" Juliette " susurró cayendo en la cuenta de quien tenía delante

" Por fin me has encontrado " sonrió ella " Pero, te tengo que encerrar. Si me sigues buscando, llamarás la atención de quien no debes. Ni te cuento si se lo dices a Damocles "

" Explicate "

" Estarás aquí hasta que te toque dar a luz a mi nieto. ¿o es nieta? " preguntó un tanto interesada

" ¡No puedes retenerme aquí! " encaró Marinette al segundo

" ¿Y arriesgar la salud del bebé? Tu no sabes como están las cosas ahí fuera, Marinette. En cualquier momento podrían matarte o peor, robarte la criatura cuando nazca. No. Además, así podrás pensarte lo de separarte de mi hijo "

" No puedes… esto es una locura. Sácame de aquí, Juliette y dile a tu familia de que sigues viva. ¿o tienes miedo de que te miren con ojos de asesina y mentirosa? "

La conversación se dio por terminada cuando la rubia se levantó y se marchó sin decir nada. Sabía que con aquella pregunta había acabado con la paciencia de la señora. Le daba igual, no podía quedarse ahí durante el tiempo que quedaba para que Emma naciera. No podría comprarle los regalos, no podría ver sus ecografías… se iba a perder lo que era una "vida de embarazada" normal. Solo supo maldecir la madre traidora que tenía.

No sabía si estaban pasando los minutos, simplemente se dedico a lo único que podía hacer, mirar el techo. No era divertido, solo podía pensar y mirar, dando unas ganas de suicidio realmente inquietantes. ¿No podría poner un reloj digital para poder ubicarse?

" ¿Se puede? " la pregunta salía de una puerta medio abierta, por la que asomaba su amigo Nath. Aunque, verlo en aquel lugar le hacía preguntarse podría contar con él como amigo. Sin esperar su respuesta, igualmente paso " Lo siento mucho, Mari "

" ¿El qué exactamente? ¿Qué me tengan encerrada, que ya no pueda seguir con mi vida normal o qué no me hayas dicho la verdad desde un primer momento? " las preguntas de ella tenían veneno, un enfado que su amigo comprendía.

" Marinette... es que... todo está muy revuelto " dado a su nerviosismo, no supo explicarse. Se sentó al lado de su amiga, buscando las palabras exactas con las que intentar decirle todo lo que estaba pasando. La mirada casia asesina sobre ella lo ponía en una situación mucho más nerviosa de lo que esperaba.

" Tranquilo, Nath " le dijo ella finalmente, agarrando una de sus manos. Así no le podría decir nada, conocía demasiado bien a su amigo como para saber que por aquellos mismos nervios solo diría cosas sin sentido. Debía tranquilizarlo de inmediato.

Respiró hondo y le explicó un tanto la situación. Marinette no supo que debía sentir en ese momento, solo las casi asfixiantes ganas de salir de aquella jaula. No le gustaba verse encerrada por culpa del pronto de su suegra. Ella podía cuidarse sola y ninguna de aquellas bandas iban a robar su preciada Emma. Él no sabía porque se comportaba de aquella forma, solo sabía que era la líder desde que la policía la dio por desaparecida. Lo más importante fue saber que su madre Sabine no era una pava, simplemente una vieja amiga ayudando a otra vieja amiga. Entre la poca información, solo le quedaba el consuelo de saber que siempre podría contar con su tomate-amigo y que un médico iba a vigilar bien de cerca como evolucionaba su embarazo.

" Fuera tu serás mi representante. Tienes que lograr mi divorcio con Adrien. Cuando puedas trae bolígrafo y pide en notaría un permiso de esos... "

" Si Juliette se entera... "

" Piensa: si desvinculo a mi hija de su padre, Juliette no podrá ver a Emma como su nieta legalmente. Puedo inscribirla como si yo fuera su única madre. Así la alejaremos de todo esto "

" Haré lo que pueda. Pero no te busques problemas mientras que no estoy "

Ella sonrió. Nathanaël seguía siendo su buen amigo, mano derecha en todo el caos y caso. Volvió a quedarse sola. En algo si que tenía razón la suegra, podría pensar en todo. Podría pensar en que la policía la había vuelto a utilizar en algo que ella no quería participar, que se estaba separando de la persona que más quería por culpa de algo que no tenía que ver y que no dejaba de tener una visión realmente negativa de todo lo que envolvía a su madre. Si, todo lo había vuelto a sacar de su contexto natural por la tanta pasión que podía llegar a darle a un caso. Su madre no era una delincuente, su marido era un buen idiota y la policía un enemigo a tener en cuenta. Damocles estaba jugando en alguna liga, pero solo debía saber cual. Ya podría descartar de todas ellas la que jugaba por el bien de París y los Pavos Azules, por lo que lo dejaba entre los Zorros y las Tortugas.

El libro que recuperaron cuando mataron al maestro.

Seguramente tendría la respuesta de todo aquello.

...Pero lo tenían en el almacén bien cuidado después de sus varios intentos de robos.

Necesitaba malditas respuestas para saber que hacer en aquella situación de inmediato.

Y el tiempo pasaba, y pasaba. Marinette simplemente no sabía cuanto, la cantidad exacta, solo la suficiente para saber que ya tenía hambre

" ¿Qué tal, Marinette? " Preguntó Agreste desde la puerta.

" Hambrienta "

" Tranquila...traigo comida riquísima "