Capitulo 17 Un encuentro incómodo en la casa del Sr. Malfoy.
En la fiesta, Ginny tocó la flor con gentileza y recordó lo que había leído en el diario de Molly. Le dolía el corazón de pensar que le quedaba tan poco tiempo para estar con él.
Una música suave inundó el salón de la fiesta y Harry le apretó la mano. La miró con intensidad, como si quisiera decirle en silencio que la consideraba su pareja.
Ginny le devolvió el apretón porque ella también sentía lo mismo.
Les presentaron distintos directores de varias tiendas de comida natural les estrecharon la mano y alguien mencionó que el encargado de Hogsmeade llegaría pronto.
Ginny, sin embargo, no podía pensar en nadie que no fuera Harry. Quería aferrarse desesperadamente a los pocos momentos que le quedaban con el hombre al que amaba.
¡Ginny! La Sra. Malfoy. Se acercaba a ellos acompañada por un caballero distinguido. Quiero presentarte a mi esposo.
Hola, Sr. Malfoy. Le presento a Harry Potter.
Lucius Malfoy y Harry comenzaron a hablar y la Sra. Malfoy se disculpo para ir a saludar a unos invitados recién llegados. Ginny cruzó los dedos a la espalda para desear suerte a su acompañante. De repente se quedó inmóvil. Al otro lado de la estancia se hallaba Deán Thomas, su ex prometido acompañado por una pelirroja atractiva.
Ginny, espero que no le importe que le robe unos minutos a Harry –dijo el Sr. Malfoy.
Oh, en absoluto.
Harry la besó con suavidad en los labios. Contigo aquí, no necesito más suerte - susurró antes de alejarse con su anfitrión.
La joven sentía que no podía respirar ¿Qué hacía Deán allí? Recordó entonces que cuando salían juntos, trabajaba como encargado de una de las tiendas del Sr. Malfoy.
Lo vio acercarse a su jefe y la cabeza le dio vueltas al notar que éste le presentaba a Harry. Incapaz de moverse, vio que Deán volvía la espalda a su acompañante y miraba con intensidad a otra mujer. Sintió una nausea repentina- Deán que la había dejado por su mejor amiga, tenía una novia y coqueteaba abiertamente con otra mujer. Comprendió que era incapaz de ser fiel a ninguna mujer. En ese instante comprendió también que quizá aquella relación no hubiera fracasado por su culpa.
Levantó la vista y vio que el Sr. Malfoy comenzaba a hablar con otros invitados. El corazón le dio un vuelco al notar que Harry conversaba con Deán. Movió los ojos en todas direcciones, en busca del lavabo, ya que tenía que salir de allí hasta que Deán se separara de Harry.
¡Ginny! Harry la llamó con la joven empezó a mover la cabeza para negarse, pero no quería levantar sospecha, así que se obligó a avanzar hacia él, rezando para que su mundo soñado con Harry no estuviera a punto de hacerse pedazos.
Harry creyó ver una mirada de miedo en los ojos de ella. Ginny –dijo; le tomó la mano. Te presentó al director de la nueva tienda en Hogsmeade.
Ella es…
¿Cómo te va Ginny? - lo interrumpió Deán.
Harry sintió un nudo en el estomago al oír el tono íntimo del otro.
Muy bien Deán – repuso la joven, con voz contenida.
¿Os conocéis ya? - preguntó Harry con ligereza forzada.
Salimos juntos una temporada.
¿Verdad, Ginny?
Muy poco tiempo. Deán – repuso ella, mirando a Harry con nerviosismo.
Este apenas oía la música, ni las risas de los invitados. Sólo podía pensar en lo incómoda que parecía ella. Deseaba saber por que.
Deán se volvió hacia su acompañante. Perdona Marilyn. Esta es Ginny Tonks. Harry lo miró confuso. Sabía que Weasley era el apellido actual de la joven, él del padre biológico. Sin embargo Tonks no era el apellido adoptado con el que él la había conocido en el instituto. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el Sr. Malfoy, que pedía la atención de sus huéspedes.
Quiero hacer un brindis anunció, levantando una copa de champán. Por la inauguración de mi tienda de Hogsmeade y por su nuevo director, Deán Thomas. El aludido y su acompañante se acercaron a él y Harry miró a Ginny confuso. ¿Por qué te ha llamado Ginny Tonks? – preguntó.
La joven sentía la garganta seca y tardó un instante en poder hablar. Ha debido ser una confusión.
¿Qué confusión?
Se enteró de mi nuevo apellido justo antes de que rompiéramos. Supongo que habrá tenido tantas novias desde entonces que no se acuerda del apellido correcto.
Ginny ¿Por qué no me habías hablado de él?
Porque me hizo mucho daño. No había sido su intención decir única persona a la que había comentado el rechazo de Deán era a su hermana. Y aún entonces, se sintió demasiado avergonzada para contarle con detalle los comentarios de él sobre sus incapacidades como mujer.
¿Qué te hizo? – preguntó Harry, con voz levemente temblorosa.
Descubrí que se acostaba con mi mejor amiga a mi espalda. Sus ojos se nublaron al recordarlo. Creía que me quería, pero…
Harry la rodeó con sus brazos. Ginny, Ginny – le susurró al oído. No puedo imaginar que se pueda desear a otra mujer que no seas tú.
Sus palabras la consolaron, porque sabía que él nunca le sería infiel. Entonces vio a su anfitrión tratando de llamar la a tención de Harry.
Será mejor que vayas dijo- el Sr. Malfoy te llama.
No puedo dejarte ahora.
Vete –lo besó en los labios. Consigue ese encargo. Lo observó alejarse con la certeza de que él jamás le haría daño. Era el hombre más leal que había conocido nunca. Casi deseaba no haberlo visto jamás. Después de saber lo maravilloso que era estar con alguien así, le iba resultar muy difícil tener que vivir sin él.
Harry avanzó entre la multitud sintiendo todavía el dolor de Ginny por la infidelidad de Deán. Tuvo ganas de darle un puñetazo allí mismo. Lo miró, Deán sujetaba un bloody Mary en la mano y charlaba amablemente con los invitados. Incapaz de reprimir su enfado. Harry se acercó y golpeó accidentalmente el brazo, manchando su impecable traje con el líquido rojo.
Disculpa – dijo con satisfacción al ver el horror en los ojos de Deán. Se acercó al Sr. Malfoy y empezó z explicarle como instalaría los amplificadores en su salón, complementados con una pantalla. Móvil y una antena satélite.
Sin embargo no dejaba de pensar en Ginny. Se preguntaba si su vacilación con él tenía lago que ver con la angustia que le había causado Deán.
Harry, ¿Cuándo puede empezar a trabajar? –preguntó el Sr. Malfoy.
¿Mañana le parece demasiado pronto?
Me parece bien. Lucius Malfoy le estrechó la mano con firmeza.
Harry se acercó a contárselo a Ginny. Los ojos de ella se abrieron expectantes.
¿Y bien? – preguntó.
El Sr. Malfoy me ha encargado el trabajo.
Sabía que lo conseguirías – se echó en sus brazos y lo besó en los labios.
Mientras Harry le devolvía el beso, supo que estaba preparado para el próximo paso: quería presentarle a su familia.
No obstante, tenía un problema. ¿Cómo iba a conseguir que Ron y Hermione quisieran conocerla? Sabía que no habían olvidado el rechazo anterior de la joven, en especial Hermione, quien no quería verla en absoluto. Pero tenía que correr el riesgo y pedírselo.
