Capitulo 18 La propuesta a la familia Lestrange y el décimo aniversario.

Unos días después fue a casa de su hermano a instalar amplificadores nuevos en la sala de estar. Estaba subido a una escalera y Hermione lo observaba desde abajo. Su hermano buscaba un destornillador en la caja de herramientas. Harry estaba tenso. Se alegraba de que Rose estuviera en casa de una amiga y pudiera Hablar a solas con Ron y su esposa.

Eres muy amable al colocarnos esto – le dijo Hermione.

Harry notó la mirada de Ronald sobre él. Su hermano siempre adivinaba su estado de ánimo.

¿Amable? – Preguntó, tendiéndole el destornillador – hace tres meses que se lo pedí.

-Vamos Ron, protestó Hermione – nos está haciendo un favor.

-Porque quiere algo.

-Bueno a decir verdad… Harry bajó la escalera. Quería pediros una cosa.

¿Lo ves? ¡Lo sabía! – Exclamó su hermano – esos amplificadores tienen un precio.

Harry no le hagas caso – intervino su cuñada. Te agradezco que hagas esto, así que pídenos lo que quieras.

Quiero que conozcáis a Ginny.

¿Ginny? Repitió Hermione. Miró a su marido. Creí que ibas a olvidarla y seguir adelante con tu vida.

No puedo – miró a Ron en busca de apoyo. No dejo de pensar en ella.

-Hermione, creo que está enamorado de ella.

La mujer no lo escuchaba. Harry te partió el corazón y ahora quieres volver a colocarte en la misma posición.

Ginny ha cambiado, casi parece una mujer nueva.

¿Te ha dicho que quiere casarse contigo? Preguntó Hermione ¿Habéis hablado de tener hijos algún día?

Todas las dudas de Harry renacieron de repente, no, todavía no, pero…

¿Lo ves? La mujer se volvió hacia su marido- le hará sufrir de nuevo Ron. Lo presiento.

Ron puso un disco de jazz para probar los amplificadores nuevos. Hermione ¿Cómo sabremos cuáles son sus intenciones si ni siquiera la conocemos?

Ron tiene razón – asintió Harry – si la veis cara a cara, comprenderéis lo maravillosa que es.

¿Y si no me gusta? Preguntó Hermione ¿Y si veo que no va en serio y que volverá a romper contigo? No me quedaré callada.

Correré el riesgo – dijo Harry.

Esta bien – rindió la mujer invítale a comer el domingo que viene

Ron, te has casado con una gran mujer.

Lo sé repuso su hermano.

Harry observó a Hermione apoyar su rostro contra el pecho de su marido. Por el modo en que lo hacía supo que jamás dejaría a Ron, ya que era una parte de él.

Al subir a su furgoneta se preguntó sí Ginny sentiría alguna vez lo mismo por él. Cuando llegó a su apartamento vio que tenía varios mensajes.

Hola, Harry dijo la voz de Ginny – creo que tengo otro cliente para ti. La señora Lestrange dice que su esposo que es director de telecomunicaciones Jenkins, quiere que le instales un sistema audiovisual a su casa. Puede ser importante; te llamaré cuando sepa algo más.

El hombre sintió una oleada de energía ¿Por qué seguir dudando? Tenía la impresión de que acababa de lanzarle el mensaje de que quería formar parte de su vida. Sintió el impulso de llamarla, pero se contuvo. Decidió que debería dejar que entrara en su vida con lentitud.

Le comunicaría la invitación de Hermione y Ron al día siguiente. Tal vez esa comida lograra que ella los viera a ambos como una familia.

Ginny apenas podía contener su alegría había terminado un peinado y no tenía otro hasta dos horas después. Miró por la ventana y vio a la señora Lestrange y su esposo la esperaban en su Mercede negro para seguirla hasta la tienda de Harry.

Había intentado hablar con él, aquella mañana, pero Neville la dijo que estaba en la casa del Sr. Malfoy y volvería al mediodía. Le dejó un mensaje de que los Lestrange pasarían por la tienda a las 4:00 Pm

Se disponía a salir cuando oyó la voz de Lavender a su espalda. Por el modo en que te dedicas a promocionar el negocio de Harry, yo diría que estás muy enamorada de él.

Ginny deseaba gritar que era cierto, pero se contuvo. Quiero ayudarle en lo que pueda – repuso.

Pues estás emitiendo las señales adecuadas.

¿Cuáles?

Le estás dando a entender que quieres casarte con él – repuso Lavender. Miró su reloj tengo que irme. Esta noche voy a preparar la cena para mis suegros.

Ginny comprendió que su amiga tenía razón. Se portaba como si quisiera convertirse en su esposa. Era justamente lo que deseaba y no podía ocultarlo.

Harry miró por el escaparate de su tienda esperando la llegada de Ginny. Había decidido cerrar un poco antes para poder hablar en privado con el Sr. Lestrange. Envió a Neville a la casa del Sr. Malfoy con otro técnico que acababa de contratar para que ambos instalaran los componentes del sistema que habían diseñado por la mañana. Enderezó los altavoces en los estantes invitar a Ginny a comer en casa de su hermano le ponía nervioso. Su respuesta le diría si quería que la relación avanzara en la misma dirección que deseaba él. Vio el coche de Ginny seguido por un Mercede. Unos minutos después se abrió la puerta y entró la joven.

Su rostro se iluminó a verla Ginny le presentó al matrimonio Lestrange y Harry respondió a las preguntas del Sr. Lestrange y escuchó lo que quería. Luego enseño a su esposa y a él el boceto que había preparado.

Puedo instalar amplificadores y monitores de video en todas las habitaciones – explicó colocaré infrarrojos para que puedan pasar de una estancia a otra, con un solo control remoto y controlar la imagen, sonido y música desde cualquier punto de la casa.

Impresionante alabó el Sr. Lestrange, mostró los dibujos a su esposa. No obstante, quiero que vea mi casa para que pueda adaptar todo esto a su estilo.

Desde luego, dígame el día y la hora e iré a Shell Cottage Tinworth en Cornwall.

Consultaré mi agenda y lo llamaré. A propósito, si lo contrato, tengo varios compañeros en Shell Cottage a los que puede interesarles instalar sistemas de audio y video en sus negocios.

Harry tenía la impresión de que fuera navidad. En cuanto los Lestrange salieron de la tienda levantó a Ginny en vilo y dio vueltas con ellas por la estancia ¿Sabes lo que eso significa? Preguntó.

La joven sonrió – la tienda de tus sueños - dijo sin aliento. Todo irá bien Harry. Lo sé.

Cuando la dejó en el suelo, siguió con las manos en la cintura de ella. Antes de contarle lo de la invitación, tenía una sorpresa para ella. Una sorpresa que llevaba dos días preparando.

Quiero mostrarle algo – le tomó la mano.

¿Qué?

Ya lo verás. Cerró la puerta con llave y la condujo al pequeño despacho de la parte trasera. Encendió una vela de perfume de rosas que había comprado, puso música y sacó dos copas y una botella de champán.

Ginny abrió muchos los ojos.

¿Estamos celebrando tu éxito en los negocios? preguntó

Mucho más que eso – repuso él – hoy es un día especial para nosotros, Ginny.

Sabía que se acordaría. Ese día era la fecha que unía su pasado en el instituto, su presente y, con suerte, también su futuro.

Ginny sintió un pánico repentino. El modo de hablar de él le hizo comprender que se trataba de algún suceso pasado relacionado con su hermana. Un pasado al que ella no pertenecía.

Espera, seguro que me acordaré – dijo, esforzándose por pensar en las fechas del diario de su hermana.

Ginny, ¿No te acuerdas? Preguntó él, decepcionado – hoy hace diez años que nos conocimos.

¡Por supuesto! Nuestro décimo aniversario. ¡Que tonta soy! Tomó la copa de champán con ojos húmedos y miró las burbujas. Se sentía invisible para Harry. No importaba los clientes que le consiguiera o lo que hiciera para complacerlo, él seguía viendo a su hermana, no a ella.

Por nuestra relación – brindó el hombre.

Por nosotros susurró ella. Al beber el champán, le temblaba la mano. Oyó una balada de amor resonando en la tienda. Harry dejó su copa y la atrajo hacía si.

Siempre que oigo esta canción pienso en ti le susurró al oído –era nuestra favorita, ¿Te acuerdas?

Sí nuestra favorita – musitó ella con el corazón dolido. Deseaba que fuera cierto, que tuviera un pasado, un presente y un futuro con él.

Las frases de amor penetraban en su cabeza como si fueran pronunciadas especialmente para ellos dos. Apoyó la frente sobre el hombro de él y bailó a su ritmo ¿No podía soñar por unos momentos que era su hermana?

Harry le besó el lóbulo de la oreja y un cosquilleo bajó por todo su cuerpo. La boca de él cubrió la suya y ella abrió los labios impaciente por sentir la lengua de él contra la suya.

Cuando él le desabrochó la blusa y apartó la prenda de sus pechos cubiertos de encaje, supo que debería marcharse. Pero la canción de amor había entrado en su corazón y anhelaba que Harry la conociera más íntimamente.

Le abrió el sujetador y su piel se incendió de inmediato, antes incluso de que él comenzara a acariciar sus pechos desnudos.

Harry, me encanta que me toques – musitó ella sin pensar.

Tu me excitas mucho – repuso él. Se llevó un pezón a la boca y comenzó a lamerlo. Ginny gimió y se aferró a su cabello, empujando más el pecho hacia la boca de él, deseando que Harry la conociera como nunca la había conocido ningún hombre.

Quería olvidar quien era en realidad. Quería ser su hermana atrevida, libre y totalmente entregada. Bajó las manos por el pecho de él y tocó la cinturilla de su pantalón. Luego se atrevió a bajar más la mano y apretarla contra la cremallera.

Harry gimió.la respiración de Ginny era jadeante. Tenía cerrados los ojos y comenzó a bajarle la cremallera despacio, deseando tocar su parte más íntima; en algún lugar de su mente percibió el ruido de un teléfono, pero estaba tan inmersa en lo que hacía que había olvidado donde se hallaba. No obstante, los persistentes timbrazos terminaron por entrar en su consciencia. Abrió los ojos y comprendió que estaba en la tierra de Harry. Apartó los dedos de la cremallera y se separó de sus brazos.

Será mejor que contestes el teléfono – dijo antes de abrocharse el sujetador y la blusa. Salió de la oficina a la parte delantera de la tienda. El cuerpo le dolía de deseo. Anhelaba que la acariciara mucho más. La embargaron los remordimientos. Si no hubiera sonado el teléfono e interrumpido su abrazo, ¿Habrían hecho el amor allí, mismo? Sabía que sí, y eso era precisamente lo que la asustaba.

Harry, en su despacho, trató de prestar atención al cliente con el que hablaba. Veía a Ginny de pie en la tienda con el bolso en la mano y se preguntaba si se había vuelto a extralimitarse. Trató de concentrarse en el cliente, que estaba molesto porque daba una fiesta la noche siguiente y no conseguía que funcionara su nuevo amplificador. Le preguntó si podía ir al día siguiente a arreglarlo. Harry le Aseguró que iría a primera hora y colgó el teléfono.

Tengo que irme – dijo Ginny – todavía tengo una cliente más esta noche.

Te acompañaré al coche – repuso él. No estaba seguro de los sentimientos de ella. Al salir por la puerta, le rodeó los hombros con un brazo comunicándole en silencio que se sentía cerca de ella.

Ginny se apoyó contra él y eso le gustó. Estaba seguro que era el momento oportuno para tratar de avanzar un poco más.

Mi hermano y su esposa nos han invitado a comer el domingo –dijo cuando llegaron al coche ¿Puedo aceptar en tu nombre?

La joven lo miró sorprendida ¿Quieres presentarme a tu familia?

Ya es hora de que conozcan a la mujer de mi vida.

Sintió un nudo en el estómago. No podía conocer a su familia ¿Cómo iba a hacerse pasar por otra persona delante de ellos?

Quizás deberíamos esperar – dijo.

¿A qué?

No podía decirle que quería esperar a que su hermana llegara a Londres.

¿Y si no les caigo bien?

Imposible. Mi familia te dará la bienvenida en seguida.

Ginny abrió la puerta del coche, segura de que Molly hubiera querido que fuera. De acuerdo. Me encantaría conocerlos.

Muy bien – comentó él con alegría. Le dio un beso de despedida.

Cuando llegó aquella noche a su casa, lo primero que hizo Ginny fue llamar a su hermana. Necesitaba su consejo sobre el modo en que debía comportarse con la familia de Harry. El teléfono sonó una y otra vez y, cuando al fin salió el contestador, colgó el auricular, casi aliviada de no encontrarla en casa.

No quería que Molly detectara la alegría que le producía conocer a la familia de Harry. Estaba segura de que éste estaba a punto de pedirle que se casara con el. Cuando se acostó, estrechó la almohada contra sí como si se tratara de Harry. Se imaginó durmiendo con él todas las noches, despertándose todas las mañanas a su lado. Sabía que era un sueño, pero no le importaba ¡Quería presentarle a su familia!