Ok… estaba revisando el DVD de "Amanecer" y me di cuenta que dicen que Alice es de los 20's o 30's, yo la puse que nació en 1902 y que fue convertida en 1919 (capitulo 5), para que no me confunda yo misma y tampoco ustedes, aparte que fanfiction tiene eso de que podemos modificarlo a nuestro gusto y eso hago ahora….
…..
Capitulo 16: recuerdos de Bella
Bella pov
Los miré nuevamente y me acomodé mejor en mi asiento, carraspeé de puro nerviosismo.
Quería sacarme esto de mí, quería compartir esto con alguien más, y ellos eran ideales para esto.
-Corría el año 1930 cuando conocí a los Cullen- hice una mueca-más bien a Edward, yo estaba caminando por las calles de nueva york, tenía siete años pero ya parecía una adolescente de dieciséis -los miré, me daban ganas a seguir, Rosalie tomó mis manos entre las suyas al ver que temblaba un poco.
-continua amiga-le sonreí por sus palabras.
- Estaba tratando de hacer un rastreo de más vampiros que tenían información importante que necesitaba y los buscaba por todos lados…
Paré un momento porque no era nada fácil contar esta historia, aunque ya se la había contado a Jasper, Rosalie y Emmett no la sabían.
-esa tarde algo fría y nublosa no me percaté que era seguida por unos hombres, solo me di cuenta de lo que ocurría cuando fui empujada por ellos a un callejón y trataron de hacerme daño-las manos de Rosalie se tensaron en las mías-tranquila, no sucedió nada malo, al menos no a mí.
-es bueno saberlo-dijo Emmett por lo bajo.
-si-suspiré y me acomodé nuevamente-lo que ellos no esperaban era que yo los derribara-me reí de tan solo recordarlo-yo era una hibrida buscando respuestas y ellos me estaban entorpeciendo.
-vaya-se sorprendió un poco por mis palabras el grandote.
-si, cuando acabé con ellos apareció de la nada un vampiro de mirada escarlata-agaché un poco mi rostro-me miraba intrigado y temía por mi vida.
Mi mente vagó a esa apoca y esos días.
-no le haré daño-me dijo un tanto intrigado, pero no bajé mi guardia en caso de que fuera a atacarme.
-no me importa-y sin más me fui dejándolo mirando por donde yo salía a toda velocidad a mi casa.
Llevaba casi dos semanas sin alimentarme y cuando volvía de mi cacería me di cuenta de que alguien me seguía y su esencia me dijo quien era, su aroma me había quedado prendado.
-¿era Edward?-preguntó Emmett.
-era Edward-le confirmé.
-mírenlo-decía burlonamente Rosalie-tan caballero y asustando a niñas inocentes.
-déjala seguir Rose-le dijo Emmett intrigado.
Solo reí por su expresión de niño.
-bueno…
-no es de caballeros seguir a una dama –miré por sobre mi hombro mientras entraba a mi edificio.
-lo lamento señorita…
-Swan, soy Isabella Swan-me dirigí a él mientras me detenía en el vestíbulo, las miradas que nos ganábamos no eran muy buenas para mí siendo una señorita sola conversando tan atrevidamente con un joven.
El dándose cuenta de lo que ocurría tomó una decisión por ambos.
-es mejor que caminemos un poco-me tomó del codo y me condujo de nuevo a la calle y nos dirigió a un pequeño parque.
-es un poco autoritario-le amonesté cuando me separé un poco de él, tuvo la decencia de avergonzarse.
Las risas de Emmett me sacaron de mi burbuja.
-esa es buena-dijo el grandote-un Edward avergonzado.
-cállate Emmett-le dijo Rosalie después de darle un zape-sigue linda, no lo tomes en cuenta.
-está bien-se me había contagiado la risa de Emmett.
-lo lamento-se disculpó caminando a mi lado-es solo que…-menó la cabeza- es algo raro para mí su persona misma, es usted algo extraña, sin ofender claro.
-Ha- me mofé- eso no es nada-ambos mirábamos hacia el frente, yo tenía mis manos agarradas a mi bolso de paseo- mi vida es extraña desde mi nacimiento- suspiré y eso lo detuvo- mi padre es o era un vampiro y mi madre una humana.
Me miró por un momento, había algo en su manera de mirarme que me daba algo de confianza.
-tiene razón, eso sí es extraño-me incitó a caminar de nuevo-no es muy común ese tipo de relaciones entre ambas especies.
-muchos han dicho lo mismo-de repente recordé que ni siquiera sabía su nombre-a propósito no me ha dicho como se llama caballero.
Él me sonrió con aquella torcida sonrisa y se quitó el sombrero con mucha elegancia.
-mis disculpas mi querida dama, mi nombre es Edward Masen Cullen para servirle-tomó mi mano y la besó dándome escalofríos, el me miró atento y se avergonzó porque también sintió lo mismo que yo, su tacto me lo había dicho.
-encantada señor Masen- lo saludé con asentimiento de cabeza- es un gusto conocerlo.
-el, fue muy caballero conmigo y su manera de ser conmigo era muy distinta a lo que estaba acostumbrada, me había encontrado con otros vampiros anteriormente y eran unos descarados de primera, pero Edward-menee la cabeza distraídamente-ele era un caballero de primera y no tenia dudas de eso.
-yyyyyyy-instó Emmett.
-y-dije riéndome un poco-fue ahí cuando comenzamos a frecuentarnos, el me presentó a Esme y Carlisle, él había vuelto con ellos unos días antes de conocerme y todavía se sentía en deuda con ellos por lo que les hizo pasar en sus días de chico rebelde-suspiré antes esos recuerdos, recuerdos que yo tenia muy grabados en mi mente.
-¿Carlisle se comportaba ya serio contigo en esa época?-preguntó Rosalie a mi lado.
-no, el me trataba como una hija mas y ni que decir Esme, ella me agradecía cada día que le haya devuelto a su hijo, todo era tan normal, fueron los seis mejores meses de mi vida-me retraía un poco recordando lo que sucedió después.
-¿Qué sucedió luego?
-en esos meses Edward había dejado de cazara a esos hombres, quería estar limpio de sangre humana y estaba consumiendo otra vez animales para su alimentación, fue un dia que volvíamos de cazar que todo cambió para siempre.
Llevaba casi dos días sin verlo, un día no apareció y decidí ir a su casa en donde vivían con el doctor Cullen, fue ahí que mi mundo dio vuelco muy grande.
-Carlisle debes de decirme donde esta Edward por favor.
El solo se paseaba por la sala de estar sin decir nada, Esme que me miraba con mucha tristeza me dijo lo que había sucedido.
-Bella-yo solo la miré impotente-Edward tuvo una especie de amnesia.
-¿co-como?-le dije confundida y anegada de lagrimas y sollozos.
-al parecer Edward desde que dejó la dieta humana olvidó un poco lo que había sucedido en este tiempo, y eso incluye el tiempo que pasó contigo-me miraba ella muy tristemente y no sabia como decir mis pensamientos.
-Bella-me llamó Carlisle.
-Carlisle por favor-le tomé la mano.
-lo siento Bella, el no recuerda nada-dijo despeinándose de nuevo.
Esme lloraba sin lágrimas en una esquina por lo que sucedía, yo no comprendía nada.
-Carlisle por favor –lo miré suplicante-Esme-la miré llorando-Edward me dijo que me ama y yo también lo amo por favor díganme donde esta.
-debemos decirle que pasa Carlisle por favor-el solo se paseaba mas desesperado que nunca.
-yo…
-Edward no puede olvidar así como si nada lo que ha sucedido en estos meses-ya estaba desesperada y necesitaba que me dijeran donde se encontraba ahora.
Solo me dijeron Alaska y nada más.
-por favor Carlisle-le decía también su esposa mientras se acercaba a mi y me abrazaba-ella necesita verlo, por favor-su angustia era la mía, nuestro lazo era algo muy fuerte.
El solo vuelve a suspirar y me mira con compasión.
-no puedo hacerlo, Edward ni siquiera quiere que nosotros vayamos hasta que se sienta listo para vernos otra vez, sin la vergüenza de lo que sucedió en estos años.
Fue ahí que vi mi triste futuro, sola y sin nadie a mi lado en mi búsqueda, esa búsqueda en la que él me iba a ayudar y estaría conmigo en todo momento, porque él lo prometió, ahora era solo soledad para mí.
-wow-dijo Emmett, sumamente serio-no me imaginé que fuera tan fuerte esta etapa de tu vida.
-y que lo digas-le sonreí-.
-¿Qué hiciste luego?-preguntó Rosalie a mi lado, suspiré recordando todavía esos días.
-luego tuve que irme y llegué aquí luego de dos meses de llorar mi pena por estar sola y…
-espera-me interrumpió Emmett-¿estuviste aquí?-asentí confundida-en 1931.
-si Emmett no entiendo donde quieres llegar.
-sucede Bella es que…-dijo Rosalie mirando brevemente a Emmett que tenia cara de impacto- es que nosotros llegamos a vivir a Forks en 1935, fue antes que Alice y Jasper llegaran con nosotros y tuvimos problemas con los quileutes de la Push.
-¿tuvieron problemas con ellos?
-algo así-dijo Emmett-hicimos un pasto con ellos que no entraríamos a su territorio y mientras nosotros no atacaríamos ningún humano como lo hemos hecho hasta el día de hoy, bueno… uno tiene sus altos y bajos y…
-entiendo-dije.
-así que Edward tuvo amnesia-hizo énfasis en las comillas con las manos-y olvidó lo que pasó con ustedes-yo asentí mientras tomaba un vaso de sangre, Emmett tomaba directamente de la botella-eso si que es impresionante.
-y que lo digas amor-dijo el otro mientras terminaba la botella-este jovencito tiene muchas explicaciones que dar…
-¡NOO!-grité asustándolos, vampiros saltones-el no recuerda nada y si algo sucede quiero que sea por cosa de él o que yo se lo diga, cosa que no estoy preparada para hacerlo todavía-me paré del sillón.
-esta bien, te apoyaremos en todo-dijo Rosalie mientras se paraba a mi lado- por ahora nos vamos y estarás tranquila que guardaremos tu secreto, ¿esta bien Emmett?-se dirigió a su marido.
-claro que si-me abrazó por los hombros y me acercó a el-yo te cuidaré el secreto que no sabrá nada de mí Eddy ni de mi cabecita-hizo énfasis en lo ultimo con aspavientos de sus manos indicando su cabeza.
-seee-le dije un poco sarcástica cosa que no entendió pero si Rosalie que me sonrió.
-es hora de irnos-dijo la chica tomando la mano de su esposo y dirigiéndose a la puerta-adiós.
Recordar todo eso dolió mucho y sobre todo porque lo que pasó entre nosotros y fue lo que más dolió al momento de seguir adelante.
Estuvimos cazando toda la tarde y parte de la noche, cuando nos dimos cuenta ya era casi las once de la noche así que decidimos volver a mi casa, entramos en ella y nos dimos cuenta en el estado que nos encontrábamos, todos sucios y despeinados.
-bueno-sonrió Edward- veo que no nos ha ido muy bien esta vez-yo solo reí mientras iba al baño y comenzaba a prepararlo para darme una ducha.
-y que lo digas, estabas demasiado juguetón con ese puma hoy-le entregué una bata para que se cambiara-el baño esta listo.
-pensé que lo compartiríamos-levanté una ceja ante sus palabras-digo, creo que… tenemos, digo, eh-comenzó a balbucear unas palabras que ni el entendía.
-pensé que no eras ese tipo de caballeros Edward-le sonreí tratando de calmarlo porque sabia que jamás me faltaría el respeto sin estar yo de acuerdo con traspasar los limites.
-lo siento- y sin mas se fue al baño, sabia que no estaba enojado ni nada, eso no iba con nosotros.
Cuando salió de su baño me encaminé a limpiarme para que pudiéramos ir a su casa, me limpié meticulosamente para que no quedara residuos de hojas o cualquier cosa que dijera el desenlace de cacería que tuvimos.
-estas cada día más bella y cada día te quiero más-se congeló al mismo tiempo que yo, pero me di cuenta que no tenia porque temer, al parecer el también-en realidad no es exactamente esto lo que siento por ti.
-entonces te escucho-le dije a media voz, no quería que se rompiera este mágico momento.
-te amo-dijo sin anestesia-te amo prácticamente que desde que te encontré en aquel callejón cuando fuiste atacada, y no me he dado cuenta hasta que las palabras estuvieron en mi boca cuando te vi dormir hace tres meses-me dijo mientras tomó mis manos-quiero estar contigo porque te amo con toda mi corazón y mi… alma-sonrió ante lo ultimo-y quiero que estés conmigo en este momento-me tendió su mano que no dudé en tomar.
-también te amo y quiero estar contigo.
-¿Por cuánto tiempo?-pregunté.
-hasta que te aburras de mi-dijo con una risa.
-imposible aburrirme de ti-le besé mientras me abrazaba.
Nos besamos delicadamente como nunca lo habíamos hecho y luego, luego comenzó a desatarse la pasión de ambos, sabíamos cual era nuestro limite y lo respetó y eso me hizo enamorarme mas de él, supo donde tocarme y yo fui guiada por el para que el pudiera tener el mismo sentimiento de lo que estábamos viviendo, nos amábamos y queríamos sentirnos como era, el amor entre nosotros lo merecía.
Cuando desperté la mañana siguiente no estaba, había dejado una nota dándome los buenos días y que volvería pronto, as u lado había una rosa y un anillo de plata que lo había visto usar varias veces, me lo dejaba como prenda de su amor y de una promesa que no rompería.
Tocando la cadena de mi cuello donde estaba el anillo de plata que conservo hasta el día de hoy siento mis lágrimas en mi rostro, porque sabía que esas promesas volverían algún día, lo sabia mi corazón me lo decía.
