-¿No han visto un sapo, por aquí? –preguntó Neville a los ocupantes del vagón.
-Un sapo, ¿Quien escogería un sapo como mascota?- comentó despectivamente un pelirrojo de múltiples pecas, muy parecido a los gemelos que nos habíamos topado antes, de inmediato se gano mi desagrado.
-No te preguntamos tú opinión, ¿Has visto o no al sapo? – respondí presuntuosa, como tío Lucius lo hacía, aunque casi nunca utilizaba aquel tono mi molestia era tanta que no me importo.
-Ron, no hagas esperar a su majestad- se mofo el chico que lo acompañaba.
Iracunda pose mi mirada sobre él y de inmediato lo reconocí, aunque no había puesto intención a él cuando nos vimos en el callejón Diagon su fisonomía era idéntica al señor Potter y por lo que veía era igual de maleducado que él.
-¿Han visto o no el sapo? , no tengo tiempo para andar perdiéndolo en ustedes.
-Tal vez lo hemos visto, tal vez no, lo más seguro es qué quien sabe- concluyó Potter haciéndome rabiar.
-Oh, perdón no sabía que trataba con un retrasado mental, pobre no sabe decir siquiera si ha visto o no un sapo, tus padres deben sufrir mucho con un hijo con tus capacidades especiales – dije mirándolo indulgentemente, si él quería pelea, pelea tendría se sorprendería de cuanto veneno podría contener mi lengua.
Potter enrojeció de furia y me miro boquiabierto sin saber que responde. Yo había ganado.
-Como sea váyanse ya, no hemos visto el sapo estamos ocupados- contestó Potter mientras el pelirrojo sacaba su varita.
-¿Van a hacer magia? – observe curiosa de la capacidad de los demás alumnos. Potter lanzó sobre mí una mirada presumida, que de inmediato me llevo a maldecir mi curiosidad.
-Este hechizo me lo enseñaron mis hermanos- El pelirrojo se preparo y solemnemente pronunció:
«Rayo de sol, margaritas, volved amarilla a esta tonta ratita.»
Todos dirigimos nuestra mirada hacia la rata que no había cambiado en nada su color, él pelirrojo lo miro extrañado ¿En serio esperaba que ese poema ridículo fuera un hechizo?
-¿Es que no puedes hacer algo tan sencillo?
-Porqué no nos enseñas como se hace- respondió malhumorado el pelirrojo.
-Encantada- moví mi varita y de inmediato la rata cobro un color dorado, para después cambiar a azul, rojo y a su color normal.
Ellos entornaron los ojos sorprendidos y yo sonreí socarronamente, ese era un sencillo encantamiento cambiador de color.
-¡Hermione eres genial!- me ruborice ante las palabras de Neville.
El pelirrojo estaba a punto de replicar cuando algo verde cayó en su boca, sus ojos se abrieron apunto de soltar lagrimas y tenía una mueca de angustia en la cara.
-Trevor- dijo Neville y la cosa verde pareció moverse.
-¡Se está moviendo, esa cosa se estaba moviendo en mi boca!-exclamó con desesperó y dos nuevas y sonoras carcajadas se escucharon.
-¡Escúpelo! –exclamó Potter, al ver el pánico del pelirrojo y que este estaba inmóvil.
La rana salió volando y Neville tuvo que hacer un esfuerzo tremendo para sujetarla antes de que tocara el suelo.
-¡Ustedes! –pronunció enfadado a los dos gemelos que reían sin parar.
-¡Eso fue mejor que la vez de la araña! –dijeron mientras carcajeaban sin ninguna vergüenza.
Ellos volvieron a contagiarme su alegría y sin poder evitarlo me puse a reír con ellos, la situación era hilarante.
-Viste su cara Fred, era como algo así- el gemelo hizo una mueca cómica y ahora incluso Harry rió.
-¿Qué hacen ustedes dos aquí?
-¡Venimos a ver a nuestra encantadora amiga!- Dijeron ambos-. No creas que nos interesa verte a ti.
-¿Cuál amiga, solo es un excusa para venir a molestar?
Ambos pelirrojos lo ignoraron olímpicamente.
-Vemos que ya conociste a nuestro menos guapo e inteligente hermano menor. ¿Ron porque eres tan descortés? Ella es…- se miraron él una al otro al percatarse de que no sabían mi nombre-. ¿Cómo te llamas?
-Soy Hermione Les…-pero antes de terminar me interrumpieron.
-¡Hermione! , claro cómo es que lo olvidamos y el gordito es…
-Neville Longbottom –susurro Neville mientras revisaba que su sapo no tuviera ningún daño.
-Sí Neville, ellos son dos grandes amigos nuestros.
-¿Grandes amigos?, ¿Cuánto tiempo llevan de conocerlos? – cuestiono escéptico Potter.
-No importa el tiempo en estas cuestiones querido Harry- Respondieron evadiendo la pregunta, de inmediato comprendí que no querían que se enteraran de nuestro arreglo, tal vez por pena de que una mocosa de primer año los estuviera extorsionando.
-El muchacho feo y pecoso es Ronald y el chico de gafas es Harry- Neville se mostro tímido pero estrecho la mano de ambos yo también lo hice mas por educación que por otra cosa.
-Es hora de hablar de lo nuestro- pronunciaron mientras sus ojos quedaron fijos en mí-. Encontramos el sapo – enunciaron con solemnidad.
-Bien, ahora quedan libres, soy una dama que cumple sus promesas.
Ambos me sonrieron y en su cara se pinto el alivio.
-Bueno ahora que nuestro pequeño incidente ha quedado atrás, podemos divertirnos un poco.
-¿Divertirme con ustedes? – cuestione desdeñosa pero los gemelos ignoraron mi pedante actitud.
-Pero si nos la hemos pasado genial, recuerdo como si hubiera sido ayer la vez que nos reímos como locos de cómo Ronald se atragantaba con un sapo- El otro gemelo afirmo energéticamente aquella declaración. Yo rodé los ojos irritada.
- Sí, fueron bonitos recuerdos pero es hora de irme- Seguí su juego.
-Pero podríamos seguir jugando con el sapo y Ron.
-¡Oigan!- regaño Ronald.
-Seguramente será muy divertido pero tengo que cambiarme casi llegamos a Hogwarts.
-Sabes, serias una buena compañera de aventuras si no fueras tan estirada.
"¿eso era un alago o un insulto?"Me pregunté sin querer averiguarlo realmente.
Llegue a mi comportamiento, donde las cosas no parecían haber cambiado mucho si contábamos como cambio que Draco ahora estaba en la ventanilla en lugar del pasillo.
-Hermione ya casi llegamos tienes que preparar tus cosas.
Asentí tomando mi valija y colocándome mi capa, sintiendo la emoción recorrer mi cuerpo ¡Estábamos llegando a Hogwarts!
Se escucho el silbido del expreso, mi cuerpo tembló de excitación mezclado con angustia, mis manos temblaban, "Merlín como me gustaría que Marvolo tomara mi mano como usualmente lo hacía en estos momentos de estrés". La mano de Draco se acerco lenta de forma dudosa y casi tímida, debía estar muy mal como para que notara mi nerviosismo, pero como no estarlo si iba a pisar por primera vez Hogwarts y mi hermano, él único ser en que confiaba no estaba a mi lado. Me estaba comportando como una malcriada pero no podía evitar sentirme indefensa cada vez que él no estaba. Sentí un suave apretón que me sacó de mis cavilaciones, Draco al fin había tomado mi mano y trataba de reconfortarme torpemente. Sonreí ante su gesto y él lo correspondió, fuimos tomados de las manos hasta salir del expreso ignorando la mala cara de Pansy.
Al salir del expreso observamos aún hombre enorme y peludo que sostenía una lámpara sobre el mar de alumnos.
-¡Síganme!
A tientas seguimos al hombre en medio de la oscuridad, el viento olía a pino y los animales nocturnos nos saludaban, el aire frio nos golpeaba, más de una vez estuve a punto de resbalar para gracias a Draco no lo hice.
-En un segundo, verán Hogwarts- exclamó el gran hombre y de inmediato pudimos divisar el castillo en la punta más alta de una montaña, sus ventanas brillaban en la penumbra, sus grandes torres se mostraban majestuosas y lo envolvía un aire de misterio atrayente.
Observé la oscura agua, tan oscura como un abismo, ¿En verdad íbamos a atravesar eso?
-¡Ustedes los niños de allí suban a un bote!- nos dijo mientras nos señalaba, Pansy hizo un gesto de indignación que yo seguí, ¡Que pocos modales tenía!
Draco soltó mi mano para ayudar a subir a Pansy que se tambaleaba y que si seguía así caería en cualquier momento, yo subí casi de inmediato sin esperar la ayuda que mi primo queriendo apresurar las cosas.
-¿Puedo subirme aquí? –preguntó un chico cuando estábamos por partir, su voz sonó monótona pero cordial.
-¿Qué esperas Theodore?, apresúrate o vamos a ser los últimos en llegar–contestó Draco.
Él se apresuro y se sentó junto a mí, él bote comenzó a moverse lentamente sobre aquella brea oscura, no pude evitar observar a mi nuevo acompañante, en la oscuridad de la noche solo podía ver algunas de sus facciones. Era más alto que Draco y Marvolo, sus facciones eran delicadas como las de cualquier niño pero se entreveían algunos rasgos que seguro se atenuarían en su adolescencia o adultez, el me sonrió y yo evite su mirada al saberme pillada mientras lo observaba.
-Gusto en verte Hermione- me saludo educadamente, ¿Cómo sabia mi nombre?, estuve tentada a preguntarle, pero temiendo que sonara poco educado me contuve, al ver mi expectación siguió.
-Nos conocimos en el cumpleaños de Draco, ¿Qué no lo recuerdas?
Yo lo observe más fijamente, ahora lo recordaba. En todas las celebraciones tía Narcissa se empeñaba en que Marvolo solo estuviera el tiempo suficiente para saludar a los invitados y terminado el protocolo lo obligaba a volver a su habitación y en caso de que la opulenta celebración no se llevara a cabo en la mansión Malfoy inventaba cualquier pretexto para excusar su ausencia. Bastaba decir que no disfrutaba para nada aquellas celebraciones y me hastiaban, odiaba cualquier cosa que me mantuviera lejos de Marvolo, durante la festividad mantenía una actitud taciturna y melancólica, me negaba rotundamente a intégrame al aire festivo que parecía envolver a todos los asistentes. Fue en el octavo cumpleaños de Draco que la fiesta se torno para mí menos molesta, estaba encimada en mi agonía cuando un niño se me acerco, de inmediato pensé en repelerlo pero el aburrimiento pudo más en mí y al observar que sostenía un tomo de Principios de la magia no pude resistirlo.
Él era sumamente interesante, su nivel de conocimientos era casi equiparables con los míos y los de Marvolo; la fiesta me había parecido menos aburrida y molesta en su compañía a su lado podía sobrellevar el infierno que eran las fiestas de la alta alcurnia. Conecte la imagen de ese niño con él que ahora tenía frente a mí, ¡Merlín era él!
No lo había vuelto a ver más y rápidamente lo olvide cuando Tía Narcissa se dio cuenta que la gente comenzaba a hablar sobre la ausencia de Marvolo y tuvo que permitirle quedarse y asistir a las celebraciones con nosotros.
-Te recuerdo, ¿Por qué no te volví a ver? – regresó a mí la pregunta que me había hecho años atrás y ahora con él frente a mí podría contestar.
Al escuchar mi cuestión pude notar cómo se tensaba, su mirada turquesa había adquirido un brillo de tristeza y desolación. Tome su mano instintivamente.
-Si no quieres decírmelo está bien.
Me sonrió pero su sonrisa era tan vacía, tan carente de alegría que me partió el corazón. Las lámparas de los botes iluminaban el oscuro paisaje y se reflejaban en la oscuridad del lago logrando un efecto fascinante, pequeñas y destellantes luces nos envolvían.
-¡Bajen las cabezas! – gritó nuestro guía.
Atravesamos una cortina de hiedra y un túnel oscuro, tenía la sensación de estar debajo del castillo, la oscuridad era tal que no era siquiera capaz de ver mi mano, se oían lamentables gemidos que creí pertenecientes a Neville.
Hogwarts se mostraba como una fantasía, un castillo irreal que solo podía existir en la imaginación. En la entrada se nos unió Crabbe y Goyle, me sorprendía no verlos en él tren fungiendo como lacayos de Draco. Era extraordinario que pudieran si quiera hablar, su estupidez era una muestra viviente de las atroces consecuencias de la endogamia ¿Pero acaso había otra forma de conservar la pureza de la sangre? No, no la había; la población de magos sangre pura se reducía cada vez más trayendo consigo la unión consanguínea. Mas les valía a todas las nobles casas hacerse a la idea de que eventualmente todos sus herederos (si es que los había) fueran unos nobles idiotas.
Nos recibió una mujer de cara rígida y moño apretado, su apariencia era pulcra y su semblante serio.
-Los de primer año profesora McGonagall.
-Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevaré desde aquí.
La mujer abrió la puerta, el vestíbulo era enorme y fascinante, algunos elementos de la arquitectura eran burdos pero no por ello menos bellos, las columnas, bóvedas y arcos de estilo románico se enlazan deliciosamente y creaban un contraste exquisito. Subimos por una ancha y blanca escalinata de mármol y llegamos a una habitación vacía.
-Bienvenidos a Hogwarts, el banquete de comienzo de año se celebrara dentro de poco pero antes deberán ser seleccionado para las diferentes casas, su casa será su familia en Hogwarts, las cuatro casas son Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin, sus triunfos harán que su casa gane puntos mientras que cualquier infracción hará que los pierdan, al final del año la casa con más puntos será honrada con la copa de las casas. La selección se hará en unos minutos frente a toda la escuela, les sugiero que se arreglen lo mejor posible-Dijo mirando severamente a Potter, Ronald y Neville-. Volveré en unos minutos para comenzar la ceremonia.
Draco estaba nervioso, Theodore no parecía estar en mejor estado y Pansy simplemente se veía aterrada. Respire calmadamente mientras repetía todos los hechizos que me sabia, tratando de despejar mi mente y tranquilizarme. La profesora McGonagall reapareció y a todos los presentes nos invadió una palidez mortal.
-Ahora formen una hilera y síganme -dijo la profesora.
Mis piernas temblaban como gelatina, la seguimos hasta el comedor el cual era alumbrado por miles de velas que flotaban alrededor de las cuatro mesas de caoba donde los estudiantes ya estaban repartidos, con las finas copas y cubiertos de oro a lado y los platos esperando por ser llenados de comida, en una tarima algo más elevada se encontraban los profesores sentados observando solemnemente el evento que tendría lugar dentro de poco.
El cielo, aquella bóveda celeste con sus pequeñas y brillantes estrellas nos observaba, el techo tenía un hechizo para parecer como el cielo de afuera, el espectáculo celeste era la más bella y elegante ornamenta que adornaba el comedor, todo era aún mejor de como lo imaginamos Marvolo y yo, nuestras más exaltadas fantasías no se comparaba con lo que ahora contemplaba. La soledad y tristeza que provocaba la ausencia de mi hermano regreso aún más fuerte y doloroso que nunca, la terrible verdad con la que estaba luchando desde que se marcho se presento despiadada y sin misericordia. Estaría siete años sin Marvolo, no estaríamos juntos en nuestro cumpleaños, no estudiaríamos juntos para nuestros exámenes, no vería su sonrisa cada mañana con sus bellos hoyuelos a cada lado de sus mejillas, no comeríamos juntos, en las noches que tuviera frió no podría acurrucarme cerca de su cuerpo tibio, no habría nadie que alabara el esfuerzo que hacía para mantener mi rebelde cabello manejable, no podría reprenderlo por preocuparse tan poco de sí mismo y tanto de mí, no escucharía las oscas y cortantes palabras que lanzaba hacia todo lo que le fastidiaba, ni sus inteligentes y retorcidos chistes, no podría ver sus ojos grises ni acariciar su suave cabello , no podría… Bajé la vista, apreté los puños y me mordí los labios, pero era inevitable las lagrimas no dejaban de salir.
¡Por fin el tercer Capitulo! Tenia planeado poner la selección de Hermione en este capitulo, pero se me fue alargando todo.
Con respecto a tu duda susan-black7 esos son detalles que pienso que se revelen muy tarde, pero si cuando lo haga aún tienes dudas házmelas saber que te las resuelvo ; )
