— ¡Un duelo de magos!, ¿cómo pudiste comprometerme así Ron?— regaño Potter a su atontado amigo.
—Bueno no es como si tú y Malfoy pudieran hacer otra cosa más que mandarse chispitas entre ustedes.
—Yo no estaría tan seguro de eso —comentó Fred, captando su atención.
— ¿A qué te refieres?—preguntó Ron a su hermano.
—Hemos oído que hijos de familias como la Malfoy son entrenados desde que tienen pañales en las artes oscuras — contestó el otro gemelo logrando que tanto Potter como Weasley tragaran saliva.
— ¿Es eso cierto?—me preguntó preocupado el pelinegro mientras ajustaba sus gafas en un gesto nervioso.
— ¡Claro!, justo la semana pasada Draco aprendió a lanzar un imperdonable —afirmé con seguridad vengándome por haberme involucrado en sus estúpidas rencillas.
—Espera… un imperdonable, ¿Estamos hablando de los mismo "Imperdonables" verdad? —preguntó Weasley asombrado.
— ¿Acaso existen otros Imperdonables ?— repliqué molesta.
—Pobres son tan jóvenes y tan llenos de un porvenir —Lloriquearon falsamente los gemelos la desgracia.
— ¡vamos a morir Harry!
—Todo esto es culpa tuya Ron tenias que abrir tu enorme boca.
—Podemos retirarnos aún ¿Verdad?— chillo el pelirrojo esperanzado.
—Supongo que sí — contestó el pelinegro.
—Claro que pueden sería lo más lógico y razonable, no debería importarles siquiera si quedan como unas gallinas o los más grandes cobardes de Hogwarts, que es la humillación en comparación con conservar su valiosísima vida —comenté "inocentemente".
—Ron vamos a hacerlo—declaró Harry solemnemente.
—Pero Harry, no escuchaste, Draco puede lanzarnos un imperdonable—replicó lastimosamente el pelirrojo.
—Sí Harry ¿No escuchaste?—dijeron risueños ambos gemelos, divertidos por el rumbo que había tomado la situación.
— ¡Ustedes son unos demonios ni siquiera en esta situación pueden ser serios!—replicó histérico el menor de los Weasley a sus hermanos.
—Ronnie en vez de estar aquí histérico deberías aprovechar tu tiempo para no dejar ningún asunto pendiente—sugirió Fred.
—Cosas como a quien de tus queridos hermanos les dejaras tus futuros regalos de navidad y cumpleaños—completó George de forma insinuante.
— ¡Váyanse al cuerno! —respondió Ron furioso antes de comenzar a andar con Potter a su lado.
— ¡Que buena broma Hermione, Ronnie estaba a punto de mojar sus pantalones!—estallaron a carcajadas los gemelos Weasley.
— ¿Que broma?—pregunté en tono ingenuo.
— ¡Ya sabes la de que Malfoy es capaz de lanzar un imperdonable!
—Oh, ¿Pensaron que era una broma?—inquirí falsamente contrariada.
—Nos estás engañando, deja ya de bromear.
—No fue una broma. — afirmé.
—Sólo nos quieres asustar—afirmó uno de los gemelos vacilante.
—Piensen lo que quieren, yo tengo cosas más importantes que hacer— declaré seria dejando a los gemelos llenos de pánico.
Llegué a la enfermería, algo me decía que mientras fuera amiga de Neville frecuentaría este lugar muy seguido.
— ¿Neville como estas?—pregunté a mi amigo que se encontraba tendido en la cama.
—Mejor, aunque lo peor fue la muñeca Madame Pomfrey insiste que pase la noche en la enfermería, pero no quiero estar aquí en la noche.
— ¿Por qué no quieres?
—Tengo miedo de estar sólo, no debe ser muy bonito por aquí cuando apaguen las luces—comentó apenado, yo observé el lugar dándole la razón, el lugar era muy grande lo cual amplificaba cualquier sonido, además de las sombras aterradoras que seguramente se formarían en la oscuridad; observe un perchero con diversas batas colgadas y la lámpara de araña que colgaba del techo preguntándome que horrorosa forma tomaría al anochecer.
—Bueno tienes tu varita — animé a mi amigo aunque era bien sabido por mí que él no podía hacer mucho con ella y en sus manos su utilidad sería la misma que la de un palo común y corriente.
—Pero… Hermione —replicó Neville con una cara que me conmovió.
—Te voy a dar algo — con renitencia ofrecí mi pequeño amuleto a Neville.
— ¿Qué es? — cuestionó observando el curioso cristal que le tendí.
—Lo hizo mi hermano para protegerme, vez eso—apunté a algunas escrituras que estaban grabadas en él —Son runas, mi hermano las escribió.
—Tu hermano mayor debe ser una persona estupenda—declaró entusiasmado.
— ¿Hermano mayor? , estas equivocado Neville mi hermano tiene la misma edad que yo, somos mellizos.
Su rostro adquirió un gesto de autentica sorpresa, por lo inusual que era que un niño de nuestra edad supiera de runas, una disciplina que en Hogwarts se comenzaba a impartir hasta tercer grado.
— ¿Por qué él no vino a Hogwarts?—preguntó Neville intrigado.
—No lo sé, así lo decidieron mis tíos desde que éramos pequeños ellos se han hecho cargo de nosotros— explique con autentica tristeza, porque esa pregunta me la había hecho yo misma incontables veces los últimos días.
— ¿Y tus padres?— inquirió comprensivo.
Tuve que meditar la pregunta no podía decirle la verdad, no podía arriesgarme a decir que ellos nos habían dejado al cuidado de tía Narcissa al ser encarcelados en Azkaban, y no era por miedo, vergüenza u otra estupidez así, si no que el cambio de mi apellido fue precisamente para evitar que mis tíos se preocuparan por las represarías que algunos podría tomar contra mí y aunque Neville fuera por ahora al único que podía considerar un amigo no estaba segura si podía contarle aún ese secreto.
—Mis padres tuvieron que marcharse lejos, no nos podían llevar con ellos…—contesté de forma vaga para evitar decir una mentira.
—Mis padres tampoco están conmigo—murmuro afligido con voz ahogada—Mi abuela me cuido desde pequeño, no me quejo no me ha tratado mal, pero no he podido evitar extrañarlos, ya sabes a veces cuando despierto en medio de la noche tan asustado que las lagrimas se a galopan en mis mejillas y necesito un beso de mamá y los brazos protectores de papá.
Yo lo observé recordando cuando yo misma me sentía así, eso fue cuando tenía cinco años y no dejaba de atosigar a mis tíos con preguntas de donde estaban mamá y papá. Preguntas a las que no les daban respuesta y no ayudaba mucho que Draco me recordaba cada que podía con recelo que por más que mis tíos me trataran como a su hija no lo era.
"No necesitamos padres, mientras nos tengamos el uno al otro basta."Es lo que me repetía constantemente Marvolo cada que notaba mi tristeza por su ausencia y eso había dado resultado hasta ahora, que gracias a Neville había notado nuevamente esa ausencia que por muchos años me atormento y no tenía a Marvolo para aliviarla.
—Hace años que no pensaba en mis padres, pensé que ignorándolo el dolor sólo desparecía... —murmuré más para mí misma que para mi compañero.
Nos vimos el uno al otro, comunicándonos sin palabras, entendiendo aquel dolor solitario que parecía nunca desparecer por más que tratáramos de olvidarlo e ignorarlo, acerco lentamente su mano mostrándome apoyo en un suave apretón que tímidamente correspondí.
—Gracias… es la primera vez que hablo de esto con alguien— me agradeció Neville tratando de retener las lagrimas, me sorprendió que ahora mismo las tratara de retener cuando en otros momentos las dejaba fluir plenamente a pesar de las burlas que le acarreaban.
—Se acabó la visita, señorita Malfoy debe irse—comunicó la señora Pomfrey — ¿Otra vez llorando? Deberías ser más fuerte muchacho si no corriges eso no quiero imaginar cómo serás en un futuro—riño a Neville que solo asintió.
—Nos vemos Neville — me despedí y me sorprendí al notar mi voz ahogada, como si algo clamara por salir desde lo más profundo de mí ¿lagrimas, tal vez?
Cuando salí Draco estaba esperándome fuera de la enfermería e hice un nuevo intento por mantener oculta aquellas sensaciones recientemente reabiertas, era cierto que mi relación con el había cambiado mucho pero… no quería llorar frente a él, no por mis padres y de inmediato comprendí la reacción de minutos atrás de Neville, no lloro frente a mi porque sus lagrimas me mostrarían otro tipo de debilidad, una herida mucho más profunda que la de una muñeca torcida , un daño que no se curaría con los cuidados de la enfermera, un dolor más intimo y sagrado que no se permitía mostrar a nadie, una fractura en su corazón.
—Vamos—ordenó Draco ajeno al lió en mi cabeza.
Comenzamos a caminar junto a los demás alumnos que se marchaban apresurados a su sala común, pronto seria la hora de dormir y nadie quería ser atrapado por aquel horrible squib.
—No me gusta que te juntes con Longbottom—bufó mi primo logrando exaltarme.
— ¡Neville es mi amigo!—reclamé ofendida.
—Puedes tener mejores amigos, muchos Slytherins no tendrían dificultades en socializar contigo.
— ¿Como Pansy?—pregunté con ironía— sabes que ella me odia.
—No te odia— replicó con mueca cansina.
—Claro que me odia, aún ahora me sigo preguntando por qué no ha dicho mi verdadero apellido sabiendo los problemas que me causaría.
—Mi padre ha arreglado todo para que los pocos alumnos que lo saben no digan nada. Si Pansy llega a abrir la boca de más , ten por seguro que se meterá en grandes líos con los señores Parkinson.
—Eso es un alivio —contesté sarcástica aun tenía mis dudas que eso detuviera que a Parkinson se le soltará la lengua— ¿En verdad estas consciente de lo que vamos a hacer?, no sé cómo me has metido en tremenda tontería — pregunté ceñuda, mientras él me veía sonriente y capte de inmediato su plan —No vamos a ir ¿Verdad?
—No—contestó confiado.
—Entonces ¿Por qué me escogiste como tu segundo?, ahora esos tontos pensaran que yo también lo planee— como respuesta sólo se encogió de hombros —Te da igual por qué tú no tienes que compartir con ellos la sala común de Gryffindor —respondí ofuscada, no buscaba hacerme su mejor amiga pero tampoco quería ser molestada por ellos con sus niñerías.
—Hablando de Gryffindor, ya te comunicaste con mis padres—al escucharlo de inmediato me arrepentí de haber sacado a tema mi odiada casa.
—No sé por qué sigues preguntando cuando la respuesta es más que obvia—farfullé entre resoplidos.
—Ellos están preocupados, no dejan de preguntarme sobre ti.
—Diles que estoy bien yo le escribiré pronto sólo necesito algo de tiempo.
— ¿Tiempo?
—El director dijo que si no me adaptaba bien a Gryffindor podría revalorar mi situación.
—Se los diré, pero no tardes mucho ¿vale?
—Gracias—contesté antes de subir las escaleras hacia la sala común de Gryffindor.
Por suerte la sala común estaba vacía, si me hubiera encontrado con Potter y Weasley estoy segura de que hubiera insistido en que desistieran en la idea de ir encontrarse a Draco e incluso hubiera revelado los planes de mi primo y es que esos dos eran tan egoístas no les importaba si quiera que por su culpa gryffindor perdiera la copa de las casas, de no estar segura de que pronto abandonaría la casa de los leones hubiera hecho lo imposible por detenerlos.
No pudé dormir bien, me sentía incomoda sin mi collar, por un breve instante me arrepentí de habérselo prestado a Neville.
A la mañana siguiente ya se murmuraba en el comedor que habían cogido a Potter y Weasley fuera de la cama así que no fue una sorpresa cuando ambos llegaron enfurecidos contra mí a la hora del almuerzo.
— ¡Nos han tendido una trampa!, ¡ahora estamos castigados por su culpa!—gritó encolerizado el menor de los Weasley.
—No es mi culpa que sean tan ingenuos como para haber caído en algo así.
— ¡No es tu culpa!, si ustedes lo habían planeado desde un principio—secundo Potter.
—Como dije no es mi culpa—respondí aburrida—Ahora si me permiten tengo cosas más importantes que hacer que estar escuchando sus estúpidos bramidos.
— ¡Tú no vas a ninguna lado Malfoy!— exclamó Potter mientras me sujetaba del brazo —Esto no se quedara así nos vengaremos —murmuro cerca de mi oído.
—Quiero ver como lo intentas Potter—le reté con alevosía.
Salí del gran comedor y me dirigí hacia mi primera clase, Neville se incorporo hasta la segunda clase, no me importó parecer desesperada cuando le pedí que me regresara mi amuleto, al estar más tranquila ya con me preciada pertenecía de nuevo en su lugar, decidí ir a ver al director al terminar las clases, recordando la plática que había tenido anoche con Draco.
—Señorita Malfoy un gusto verla ¿Qué la trae por aquí?, por favor siéntese—dijo amable el director.
Tomé asiento tal y como él me indicó y proseguí a exponer mi caso.
—Cuando ingresé a Hogwarts quedé inconforme con la casa a la que fui seleccionada, como recordara usted mencionó que podría volver a ser seleccionada si no me acostumbraba a la casa de Gryffindor.
—Lo recuerdo, pero ¿Por qué piensa que no se ha adaptado aún?, según los informes de sus profesores usted se ha desempeñado muy bien en sus clases.
—Soy una alumna muy aplicada independientemente de la casa a la cual fuera enviada le aseguro que tendría el mismo rendimiento ; mis habilidades sociales son las que distan mucho que desear yo no he podido llevarme muy bien con los demás integrantes de mi casa.
— La he visto en compañía del joven Logbottom.
—Bueno Neville es la única excepción yo no he podido llevarme muy bien con los demás Gryffindors.
—Estoy seguro que sólo es cuestión de tiempo.
—Pero…
— ¡Que tarde es!, lo mejor es que se vaya a su dormitorio, otro día continuaremos con esta conversación—interrumpió el director antes de que tuviera si quiera la oportunidad de objetar algo.
Más que decepcionada me sentí furiosa, era claro que las intenciones del director nunca fueron dejar que me cambiara de casa y solo le daría largas al asunto hasta que fastidiada dejara de insistir en el cambio de casa, pero estaba equivocado sí creía que lo lograría ¡Yo era Hermione Lestrange, y nunca de los nuncas me rendía!
Decidí que lo mejor era dejar pasar algunos días más antes de volver a hablar con el director del cambio de casa, la mañana de Hallowen escribí una escueta carta a mis tíos tal como le había prometido a Draco y baje a almorzar los deliciosos dulces de calabaza que nos sirvieron antes de llevarla a la Lechucería. Hasta el momento Potter y Weasley no habían cumplido su amenaza de venganza, a menos que esa fuera el andar pavoneándose de aquí para allá de Potter con su nueva Nimbus 2000, lo cual sin duda había hecho rabiar a mi primo de incontables maneras y aunque a mí también, sabia ocultarlo mejor, ¡Potter había incumplido por lo menos diez reglas del reglamento escolar y le daban una escoba nueva! , ¡Qué gran castigo!
—Han trabajado muy bien, creo que podemos empezar la práctica para poder hacer volar objetos —Anunció el profesor Flitwick a lo que todos lucieron emocionados— ¡Pónganse en parejas!—estaba apuntó de caminar hacia Neville cuando el profesor me detuvo —Yo hare la parejas, señorita Malfoy trabajará con el señor Weasley, no olviden el bonito movimiento de muñeca que hemos estado practicando.
Nos acercamos el uno al otro echándonos chispas; miré a Weasley intentarlo inútilmente y volteé hacia los demás para ver que la mayoría de mis compañeros no estaban en mejores condicione que él.
— ¡Merlín si sigues así vas a sacarle un ojo a alguien!—le reñí al pelirrojo quien agitaba las manos de forma frenética— ¿Y qué balbuceas? Es Win-gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo.
— ¡Ilumíname entonces! Ya que eres tan inteligente—gritó enfurecido con las venas del cuello saltándole.
Me arremangue la túnica, agité mi varita y pronuncié las palabras alto y claro, la pluma se levanto y llegó a un metro de altura de nuestras cabezas.
—Oh, bien hecho ¡Miren la señorita Malfoy lo ha logrado a la primera vez!
Al terminar la clase las venas del cuello de Weasely se le marcaron más aún si eso era posible y su cara se puso tan roja que parecía a punto de tener un ataque de furia.
—No es sorpresa que nadie aparte de Neville la aguanté, es una pesadilla—comentó Weasley a los demás Gryffindors sin percatarse de que acababa de entrar a la sala común.
—Debe creerse la gran cosa y que ni siquiera somos dignos de que nos dirija la palabra—secundó Brown.
— Es Win-gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo— se burló, imitando ridículamente mi voz, a lo que los demás se echaron a reír —Es una engreída—completó finalmente.
—Tanto quieres parecerte a mí Weasley me halagas, pero eso es imposible para ti, para eso tendrías que volver a nacer —contesté burlona ocultando mi furia y dolor, la sonrisa bobalicona que tenía Weasley en la cara se esfumó de inmediato.
—Repite eso Malfoy.
— ¿Tengo que volver a decírtelo?, ¡Merlín! tu caso es peor de lo que pensé, me retractó ni siquiera volviendo a nacer podrías parecerte un poco a mí.
Se levantó de un salto, Potter lo tuvo que agarrar para impedir que se viniera encima de mí, como todo una salvaje.
— ¡Ron es una chica! —gritó para que entrará en razón.
— Pero… Harry…ella—balbuceó tratando de justificarse.
Todos los alumnos que estaban alrededor miraban la escena perplejos.
—Ella se va a disculpar contigo—pronunció para calmar a su amigo — Malfoy discúlpate —me ordenó.
— ¿Disculparme? , estás loco la única que merece una disculpa soy yo —concluí tajantemente, ¡Ellos habían sido los que habían burlado de mí!— Cuando estés listo para hacerlo estaré encantada de escucharte Weasley—mencioné antes de subir por la escalera hacia mi habitación con los ojos de todos los Gryffindor sobre mí.
Me recosté en la cama, cerrando los doseles, por eso no quería entrar en Gryffindor ellos no entendían nada, "¡No los necesito, Neville es mi amigo y con eso me basta!"Me repetí a mí misma. Hoy era la cena de Hallowen, sabía que la fiesta iba ser estupenda los elfos habían cocinado todo el día para este gran evento y las decoraciones debían ser impresionantes, sin embargo no tenía ganas de ver a nadie ni de comer nada, si iba seguro la cosa no terminaría bien con algunos gryffindor; aunque… ¿Eso no era precisamente lo que quería? , mostrarle a Dumbledore que tan inadaptada me encontraba en la casa de los leones y el rechazo que ellos sentían por mí (omitiendo la parte de mis nulos esfuerzos por llevarme bien con ellos) ¿Qué podía perder? , lo más que podía pasar era terminar con el ojo morado, la nariz rota o ambas cosas por parte de Weasley, si las cosas se ponían tan acaloradas como hace un momento. Al final decidí que bien valía pena pagar aquel precio si eso lograba que me cambiaran de casa, además todo se pudiera arreglar después con una simple poción de madame Pomfrey.
Baje al comedor deleitándome con la decoración, las calabazas enormes que reían, las brillantes telaraña que refulgían como diamantes, los esqueletos hechizados mágicamente para danzar graciosamente , tuve que agachar la cabeza en uno de los pasillos para evitar estrellarme con un grupo de pequeños y negruzcos murciélagos.
—Escuche que te pelaste con Ron y Harry, pensé que no bajarías—comentó Neville aliviado al verme llegar y sentarme a su lado.
—No tenía ganas de bajar, pero no podría arruinar mi primer Hallowen aquí por una estupidez así—respondí después de servirme un poco de la deliciosa tarta de calabaza que estaba frente a mí.
—Pero miren quien está aquí, ¡nuestra chica favorita de todo Hogwarts!—comentaron los pelirrojos a la par que se sentaban cada uno aún costado mío, empujando con muy poca delicadeza a Neville.
—No nos mires así, que nuestro Ronnie sea un Neanderthal no quiere decir que nuestra madre no nos allá enseñando a respetar a las damas—declaró uno de los gemelos ante mi suspicaz mirada.
—La pobre tía Murriel llora lágrimas de sangre al el vergonzosos comportamiento de Ron.
— ¿Su tía está muerta?
—Desafortunadamente no, pero tenemos la teoría que esa vieja bruja tiene un método para mantenernos vigilados.
Ante tal ocurrencia mi boca se curvo en una minúscula sonrisa.
—Oh, mira George, ¿No siempre te he dicho que una persona se ver mejor con una sonrisa en la cara?
—Por supuesto Fred—concordó con su gemelo—Nena vamos en buen camino pero creo que deberías poner más esfuerzo, aún luces como si hubieras sido arrastrada por Hipogrifos—continuo seriamente dirigiéndose ahora a mí.
—Nosotros podemos ayudarla, después de todo se lo debemos por lo sucedido con nuestro Ronnie.
— ¿Y cómo piensan ayudarme?
Ante mi pregunta ambos compartieron una mirada divertida.
—Bueno, Ronald les tiene pavor a las arañas y nosotros sabemos cómo transfigurar tenedores en arañas.
—No creo que necesites otra pista, después de todo eres una chica lista ¿Verdad?—insinuó el otro pelirrojo moviendo de forma insinuante las cejas.
— ¿Y por qué me ayudarían a vengarme de su hermano?
—Porqué es divertido, ¿Por qué más seria?—contestaron ambos.
—Paso, por más tentador que suene, ¿Podrían dejar de ser tan infantiles?
—Aburrida—contestaron desdeñosos rodando los ojos.
A pesar de la mirada alerta y furibunda de Weasley hacia mí, éste no hizo nada durante toda la velada y no por qué no quisiera si no por culpa de Potter que hacia todo lo posible para que su violento amigo no cometiera nada estúpido, como golpear a una chica frente a todo el profesorado y alumnado.
Las peleas de Draco con el dúo estúpido continuaron, francamente no me sorprendería si se prolongaban hasta nuestro séptimo año; peleas en las que me vi involucrada más de lo que me gustaría.
Theodore y yo habíamos entablado una ligera amistad, usualmente nos reuníamos en la biblioteca para elaborar juntos nuestra tarea, pero había un rasgo que encontraba extraño y algo escalofriante en él. Cuando estábamos juntos en la biblioteca era amable, divertido y jocoso pero esa encantadora personalidad se rompía fuera de ella, durante las clases y en los pasillos lo observaba retraído, huraño y esquivo no sólo con los miembros de las demás casas, su comportamiento se generalizaba a todo Hogwarts. Theodore Nott era un enigma.
— ¿Por qué no vienes para navidad a mi casa?, le ha hablado a mi abuela de ti y estaría encantada de conocerte —ofreció Neville mientras nos preparábamos para subir al expreso de Hogwarts.
—Me encantaría Neville pero…
—Sé que es muy apresurado, debí avisarte con tiempo—se excusó rápidamente ante mi negativa.
—No me malentiendas, en verdad me gustaría ir pero vamos a pasar la navidad en Francia ¿Por qué no nos acompañas? — sugerí.
— ¿Ir con toda la familia Malfoy? —Preguntó temeroso, en verdad no le agradaba la idea —me gustaría ir, pero… ¡No puedo dejar sola a mi abuela! — exclamó su excusa a lo que yo sonreí divertida.
—Vale, sé que mi primo no es la mejor persona del mundo pero tú reacción es exagerada.
Mientras observaba el paisaje por la ventana del ferrocarril pensaba en la reacción que tendrían mis tíos había intercambiado cartas con tía Narcissa donde aseguraba que tío Lucius se había tomado bastante bien mi selección en la casa Gryffindor, lo cual francamente era casi imposible desde niña había escuchado como esperaba que Draco y yo ingresáramos en la casa Slytherin y llenar a la casa Gryffinnor de lo más variables insultos. Cuando el tren llegó a su destino, mis tíos ya se encontraban esperándonos , mi tía con una gran sonrisa que no ocultaba toda la felicidad que la embargaba y mi tío con una sonrisa apenas visible, pero sonrisa al fin y al cabo me dije a mi misma al mismo tiempo que me acercaba hacia ellos.
¡Hola, hola!
Amantedelacomida, gracias por los comentarios (¿?), no te preocupes no me lo tome a mal, entiendo tu frustración no sabes cuánto yo desee poder escribir algo decente para por fin actualizar. Tu nombre me recuerda a una amiga, no sé tal vez eso influyo ya que al leer tu review me la imagine toda histérica gritándome (la desespero tan fácilmente XD). Bueno y si tu sobrenombre es por lo que creó ambas se llevarían de mil maravillas.
Dejando eso de lado, me alegra que sigan mi fic a pesar de los perezosa que soy XD, el próximo capítulo tengo pensando realizar un avance en el tiempo aunque no sé si hacerlo hasta tercer año o en el cuarto, tendré que resolver ese dilema en esta semana.
Por ultimo pero no menos importante , gracias por seguir mi fic.
