Agradezco a todos los que se dan el tiempo de leer mi fics, en verdad muchas gracias.

He de aclarar que ninguno de los personajes de Naruto me pertenece, estos son obra y creación de Masashi Kishimoto, yo los he tomado para una historia sin fines de lucro, por mera recreación y entretenimiento.

Los personajes que aquí verán y sus historias no responden a los ya conocidos en la serie ninja ya que ni siquiera se desarrolla en la misma dimensión. Los personajes son totalmente AU por lo que tendrán personalidades diferentes pero entretenidas.

Esta historia resulta realmente importante para mí y espero que a todos les guste. Sin más por el momento les dejo con el segundo capítulo de Promise.

Al día siguiente todo transcurrió como si nada hubiese sucedido, Itachi actuaba como si yo jamás hubiese dicho nada y para mi aquello era una mezcla de tranquilidad de saber que nada se había afectado y tristeza de darme cuenta que nada en su interior no había provocado nada, sin embargo, mi sonrisa continuaba como siempre…intacta pero solo aparente. No importaba, de cualquier forma nadie lo notaba.

En los siguientes meses comencé a volverme cercana de un chico que resultaba bastante dulce para con mi persona, su nombre era Sai, sus ojos eran negros como el carbón al igual que su cabello y su palabras eran dulces y cálidas cada que hablábamos. Tendía a verlo poco pues solía estar ocupado pero siempre era un momento agradable. En ocasiones debatíamos un poco pero siempre eran conversaciones tranquilas.

En aquellos días, ve tú ahora a saber por qué, pero los días que parecían buenos se ensombrecieron por una pelea que me hizo estremecer el corazón, Itachi al parecer no había concordado mucho con mi punto de vista en algo y las cosas subieron de tono hasta el punto en el que se retiró dejándome con un palmo de frente y un silencio como brecha. No importaba cuantos mensajes enviara a su whatsapp, él ni siquiera los abría y eso me derrumbaba el mundo bajo los pies. Fueron las peores 20 hrs de mi vida hasta ese momento, el pensar en perderle. Sin embargo, trascurrido aquel tiempo, un mensaje del pelinegro llegó como si nada, mencionando que no me hablaba para calmarse y no tirar al caño la amistad o se pondría peor, que cuando se enojaba debía dejarlo alejarse y calmarse. Desde luego quería matarlo y abrazarlo a la vez, pero solo lo insulté antes de proseguir con nuestra amistad de siempre.

Los días transcurrieron y con ello yo pasaba por algunos momentos y conversaciones peculiares junto a Sai; Itachi no parecía confiar mucho en él pero no decía demasiado, yo lo atribuía a que las notas de Sai eran las más altas en la historia de la carrera, misma que Itachi había cursado hacía unos años.

Con el tiempo conocí a un joven que parecía gustar de mí, sin embargo, no parecía ser la única para él pues aun cuando me invitaba a citas, con otra chica se veía; cuando esta le mandaba al diablo, volvía a buscarme con el corazón lastimado, pero cuando buscaba saber de él, de mí se olvidaba. Mentiría si dijera que no me gustó, y que busqué no cometer el mismo error que con Itachi, declarando mis sentimientos antes de que este iniciara una relación… Aun así eso no fue suficiente, al parecer era alguien más llamativa aquella joven de curvilíneo cuerpo.

Una sonrisa agridulce y las lágrimas contenidas fue lo que me quedó y continuar como su amiga apoyándole cuando la chica lo lastimaba o lo terminaba…Un poco tarde quizá pero pude percatarme de su juego, pues tras la 3er ruptura entre ellos dos, aquel joven buscó salir conmigo, pero yo para entonces no pensaba ser el juguete de nadie, ya en el pasado suficiente habían jugado conmigo y no lo iba a permitir más. Una tarde mientras me encontraba conversando con Itachi, mi móvil no dejaba de sonar, mensaje tras mensaje, todos de aquel chico invitándome a salir, yo ni siquiera me atrevía a abrirlos, y bueno, Itachi me daba alternativas para batearlo. Finalmente el tono de mensaje dejó de sonar, pero solo para dar paso al de llamada entrante con el nombre de aquel joven de por medio, ni siquiera tuve tiempo de contestar, Itachi tomó la llamada brindándole las palabras más shockeantes que hasta el momento había escuchado.

—Te gusta molestar a otras parejas en sus citas ¿ah? ¿Por qué no dejas de enviar mensajes y de llamar? ¿Qué Sakura no te dijo que está saliendo conmigo? ¿O es que ella prefiere jugar con los dos? ¿Quieres ser su juguete? Porque yo no pienso dejar de ser su prioridad…déjala en paz — Y con aquellas rudas palabras colgó la llamada. Yo me había quedado atontada, pero él parecía estar escribiendo algo.

—¡Yah! Espera ¿Qué haces? —Al parecer estaba en mi Facebook, y para cuando pude quitarle el móvil vi varias publicaciones melodrmáticas de cualquier chica que pelea con su novio — ¡¿Qué diablos publicaste?! — Lo cuestioné al ver los ruegos de disculpas que ponía con etiquetas a si mismo pero él solo contestaba con puntos suspensivos — Van a pensar que soy una loca rogona.

—No, creerán que discutimos por ese tipo y que nuestra relación está por irse al diablo a causa suya, si él tiene un poco de dignidad, te dejará en paz.

—¿Cuál relación?

—La que ellos creerán tienes a escondidas conmigo — Y en sus labios se dibujó una sonrisa tan altiva que no sabía si eran más grandes mis ganas de golpearlo o de besarlo, pero me limité a insultarlo.

Aquella noche supe que Itachi tenía razón, el chico que tan insistente había sido en que saliéramos habló conmigo sobre lo ocurrido y yo sin más opción seguí la historia que Itachi inició. Después de todo se rindió y tras ello, nunca supe más de él, mientras tanto airoso se encontraba el joven de ojos obsidiana, orgulloso de su plan, pero para mí había comenzado a levantar muchas suspicacias y preguntas sobre nuestra aparente "relación secreta" inclusive Sai había llegado sorprendido a hablar del tema. ¿Y qué hacía? Seguir la corriente aunque me doliera aquella mentira.

Con el tiempo la mentira se desenlazó en una supuesta ruptura amistosa, todos se preguntaban por qué y siempre evadíamos con un "Era lo mejor" Pero solo Itachi, Naruto y yo sabíamos la verdad.

Caprichoso el destino que con problemáticas en mi vida me había hecho transitar momentos de grandes tristezas que me llevaban a refugiarme en Naruto, Itachi y Sai. Por aquellas fechas Naruto se encontraba algo ocupado, era tiempo de su internado de medicina y era muy poco lo que lo veía, cosa que volvía más difícil mi existencia al carecer de él.

Entre aquellas caprichosas veredas de la vida me vi envuelta en un pequeño escándalo…para mi fortuna, Sai resultaba ser el chico más popular del campus y por curiosidades de la vida, en una de las horas libres mientras yo discutía un poco con Itachi, Sai con su calmada sonrisa de siempre se acercó a tomar asiento a mi lado, defendiendo mi punto contra el pelinegro de coleta con calma pero tal seguridad que podía verse rabiar a Itachi y eso le divertía aún más a Sai.

Itachi parecía estar a punto de retirarse, enojado contra el pálido Sai que sonreía y cuestionaba si yo me encontraba de acuerdo en la defensa que él daba, pero cuando voltee a mirarle, el rostro de aquel pelinegro se encontraba a escasos centímetros míos, sorprendiéndome, desde luego, y haciendo que el rubor tiñera mis mejillas. Quise pronunciar su nombre pero para cuando intenté, aquellos labios ya habían tomado delicadamente los míos. No voy a mentir…mi corazón se aceleró y aunque todos alrededor estuvieron expectantes y asombrados, yo no había prestado mucho atención hasta que la distancia se volvió a presentar entre ambos. Sai sonreía y yo apenada desviaba la mirada al piso cuando este solo dedicó sus usuales palabras cálidas cuando debía retirarse.

—La veo más tarde noona.

Inmediatamente tomé mis pertenencias y prácticamente salí huyendo de allí, casi arrastrando a Itachi que parecía de lo más calmado.

—Te juro que alguien me va a matar te lo puedo jurar — Pero fui interrumpida por notificaciones en Facebook, al parecer la noticia de aquel beso se expandía apresuradamente y a mí me desesperó al punto de alborotar mi cabello —Moriré — Y mis manos jalaban mi rosado cabello mientras Itachi, divertido de ver mi situación reía un poco.

Aquella noche al salir de la universidad, bromista el destino como de costumbre, me llevó a toparme de frente con Sai que una sonrisa amplia y cálida dedicaba.

—Noona — Saludó con la tranquilidad de siempre y aunque mi sonrisa fue suave un leve rubor apareció esperando yo no fuese perceptible.

—Sai, mi bello ángelito — Siempre aquel cálido saludo, para mí siempre había sido como un dulce ángel y creo que para la mayoría lo era — Si alguien me mata caerá en tu conciencia, ángelito —Bromee a causa de aquel beso y de que seguro el club de fans del pelinegro tratarían de asesinarme pero de él arrebaté una suave risa.

—Nadie va a matarla noona.

—Yo no estaría tan segura con tu club de fans.

—No tengo ningún club de fans — Pero solo me hizo enarcar las cejas por unos segundos — Bueno, sí, si hay uno pero no le harán nada, si se meten con noona de me harán enojar, además yo beso a quien yo quiera y cuando yo quiera y si quiero lo volveré hacer, volvería a besar a noona — No hace falta decir que los colores se me subieron al rostro y más porque el rostro ajeno estaba demasiado cerca.

—Estás loquito ángelito, pero eres muy dulce, gracias por ser así de lindo — Y no negaré que fue una de las cosas más halagadoras que Sai me besara y me dedicara aquellas palabras, pero una parte de mi seguía pensando en Itachi, ese Itachi que ni siquiera se inmutó ante el beso dejándome claro que yo para él era una amiga más.