Me desperté emocionada, comencé a arreglarme en un tiempo record, estaba ansiosa por ver de nuevo a mi hermano y asegurarme que lo de ayer no era una cruel fantasía mía, que se desvanecería por el más mínimo soplo de realidad.

Cuando baje fue grande mi decepción al no ver a ningún alumno de Durmstrang en la mesa de Slytherin, tenía la esperanza de compartir el desayuno con Marvolo.

Tome asiento lejos de los demás gryffindors que se empezaban a incorporar, abatida ¿Dónde estará? ¿Qué estará haciendo? me preguntaba, removiendo la comida en mi plato de manera desganada.

A lo lejos observé un pequeño grupo contemplado anonadado el cáliz de fuego, que estaba dispuesto en el centro del vestíbulo, en el piso un círculo dorado lo rodeaba.

—Deberías de dejar de jugar con la comida— manifestó una voz a mi lado, al alzar la mirada no pude evitar sonreír, al ver los ojos grises de mi hermano, los cuales observaban de manera divertida el desastre que era mi comida.

Marvolo tomó asiento a mi lado ante la mirada atónita de mis compañeros y en especial del sector femenino.

—Extrañaba la comida de aquí— comentó mi hermano observando los diferentes platillos en la mesa.

— ¿No sabe bien la comida de Durmstrang?—pregunte afligida temiendo que no se hubiera alimentado bien.

—No está mal, pero me gusta más la cocina Inglesa.

—Te va encantar el jugo de calabaza y los panques de moras y nuez —comenté mientras le servía un vaso de jugo y le acercaba un panque.

—Gracias — contestó tomando el vaso de jugo y dedicándome una sonrisa.

— ¿Alguien ya ha puesto su nombre?—preguntó Weasley repentinamente al llegar al comedor, seguido de Potter.

—Casi todos los de Durmstrang, aún no he visto a ninguno de Hogwarts—comentó un alumno de quinto.

Yo no planeaba unirme a dicho evento, suficiente tenia con mis tareas y exámenes como para meterme en tremendo lío. Además de mi próxima investigación para aliviar el mal que aquejaba a Marvolo. Sin embargo hasta ese momento no me había cuestionado sí mi hermano participaría.

—Sé que estás pensando y mi respuesta es sí. Seré el campeón de Durmstrang.

Como siempre el adivinó lo que pensaba con sólo una mirada. Pero no entendía las razones por las que él quería participar, ¿El dinero? Hasta donde sabía nuestros padres nos habían dejado una cuantiosa cuenta en Gringrotts que administraba tío Lucius, ¿Fama? Marvolo, nunca necesito ser reconocido por los demás como el genio que era. Debía haber otro premio, el cual mi hermano desease.

— ¿Estarás bien?— pregunté, refiriéndome a su salud, hace apenas un día se encontraba tan delicado que no había podido salir de la cama, no creía que forzarse a tal presión en su condición fuera lo más favorable.

—Sí, confía en mí— declaró acariciándome suavemente mi mejilla, yo asentí.

Al tener mi aprobación comenzó a escribir su nombre en un pedazo de pergamino que había extraído de su bolsillo. Se levantó y ante la mirada expectante de todos los alumnos que se encontraban en el gran comedor, procedió a colocar su nombre en el cáliz, algunos vitorearon su acción. A lo lejos observé a Lavander y Parvati, lanzar risitas tontas mientras lo señalaban, para después acercarse a él, de manera inmediata fruncí el ceño molesta ¿Qué rayos planeaban?

— Hola, no te vimos ayer — emitieron ambas con voz chillona — Acabamos de ver como colocabas tú nombre en el cáliz, eres muy valiente ¿No te gustaría que nosotros te mostremos el castillo?

Mi hermano las observó estoicamente, para después proceder a sentarse, ignorándolas en el proceso. Al parecer ambas no entendían la indirecta ya que lo siguieron hasta su lugar en el comedor.

—No requiero sus servicios, afortunadamente ya tengo a alguien que me mostrará el castillo— comentó fríamente, lanzándome una mirada cómplice.

— ¿Ella? Tal vez no lo sepas, pero nadie en Gryffindor la quiere, es una auténtica paria —comentó desdeñosamente Lavander, señalándome.

—Es una empollona insufrible— añadió Parvati.

Por respuesta, mi hermano les dirigió una amenazante mirada, su mano se dirigió al interior de su saco seguramente en busca de su varita, yo lo observé expectante pensando en cómo evitar lo que podría ser un desastre, cuando una voz irrumpió.

—Es bueno ver que siempre habrá mujeres capaces de rebajarse así, un par adorable de pequeñas putas ¿no crees, Marvolo?—dijo Alexei con voz tan dulce que si no fuera por la grosería, las chicas se lo hubieran tomado como un alago — Aunque, no son muy bonitas creo que lo compensan con su actitud; son serviciales, estúpidas, huecas y abren las piernas a cualquiera con polla. Sí señor unas completas zorras — terminó con una sonrisa radiante. Lo más perturbador de aquello, era la amabilidad y cortesía con lo que lo dijo, como si no las hubiese insultado.

Pasando de ellas el rubio tranquilamente procedió a sentarse a nuestro lado a comer un pastelillo de chocolate, ante la mirada azorada del par de chicas que aún sin creerse lo que había pasado comenzaron a marcharse. Al parecer a pesar de su apariencia casi angelical, Alexei guardaba una personalidad para nada acorde a su apariencia.

—No te dejes engañar por su fisico Alexei, puede ser muy grosero cuando quiere— explicó mi hermano.

—Tenía que hacerlo, apenas llevamos un día aquí y aunque me hubiera gustado que las embrujaras, no nos conviene meternos en problemas— replicó a lo que yo le di la razón, ellas no valían la pena como para que mi hermano se arriesgara a ser castigado—.Pero no creas que soy un maleducado sin modales, también puedo ser un perfecto caballero, ayer no me dio tiempo de presentarme, soy Alexei Karamakov—se presentó besando mi mano, galantemente.

—Hermione Malfoy— me presenté, otorgándole una sonrisa.

— ¿Malfoy?— se cuestionó extrañado. De inmediato recordé que él sabía que Marvolo y yo éramos hermanos, y le debía de parecer extraño que nuestros apellidos no fueran los mismos.

Estaba a punto de inventar algo, para qué dejase de preguntar. Cuando un sonoro vitoreo llamo nuestra atención, al parecer Potter había sido el primero de Hogwarts en poner su nombre en el cáliz, causando furor en la mesa Gryffindor, tras de él Weasly fue el próximo en poner su nombre. Tal acción animó a los demás alumnos a presentarse, rápidamente varios alumnos de Hogwarts comenzaron a hacer una fila para colocar su nombre.

— ¿Tú no participaras?— me preguntó Alexei, olvidando completamente la pregunta anterior. Pero sin pasar inadvertida para mí, la mirada de silenciosos reproche que mi hermano, le había lanzado anteriormente.

—No tengo tiempo para eso— contesté.

—Bueno esa es una ventaja para los demás, el torneo tiene suficiente con uno de ustedes. Además que le puedes ayudar a Marvolo con las pruebas.

—Ella no me va ayudar— contestó mi hermano sorprendiendo a su amigo.

—Así es, a pesar de amarte Marvolo, no soy ninguna traidora. Yo apoyaré a mí colegio en el torneo.

—La misma Hermione de siempre— comentó mi hermano divertido

— ¿Y tú, vas a entrar? —pregunté devolviéndole la pregunta al rubio.

—Deje mi nombre en el cáliz como los demás, pero ya todos en Durmstrang sabemos el nombre de la persona que el cáliz elegirá— respondió a mi pregunta — Marvolo es el mejor estudiante que se ha visto en siglos en Durmstrang, así que los demás no nos hacemos mucha ilusión.

— ¿Entonces porqué pusieron su nombre en el cáliz? — cuestioné al no encontrarle sentido a inscribirse si sabían que no serían elegidos.

—Bueno eso depende, sí eres una persona como aquel pelirrojo—contestó señalando a Weasley— es para pavonearte de tu valentía, seguro de qué no tendrás que ponerla aprueba. Sí eres una persona como aquél — prosiguió señalando a un Hufflepuff, que miraba con aire de ensoñación el cáliz — Es porqué que aún eres lo suficientemente estúpido para creer que puedes tener una oportunidad.

— ¿Cuál de los dos eres tú? — pregunté curiosa.

—Creo que un poco de ambos— contestó sonriendo ligeramente.

Seguimos desayunando cuando una lechuza se poso frente a mí, tomé la carta entre sus patas no sin antes darle alguna chucherías. Fruncí el ceño al notar el sello de la escuela en el papel, al terminar de leerla estruje la hoja en mis manos.

Después de años de evitarme por mi solicitud de transferencia a la casa Slytherin, el profesor Dumbledore ahora solicitaba que me reuniera con él. No sabía que quería conmigo, pero intuía que nada bueno.

— ¿Qué sucede?—preguntó mi hermano curioso.

—Es el Director, quiere verme cuando terminé la hora del almuerzo.

— ¿Acaso alguien se ha portado mal?— cuestionó Alexei en un tono burlón, al cual no le di importancia, intrigada por la nota.

—No sé qué es lo que quiere, pero entre más pronto vaya antes lo sabré— comenté levantándome de la mesa.

— Entonces, ¿no vas a mostrarme el castillo?

— ¿Lo decías enserio?— inquirí perpleja.

—Claro, qué te parece si te acompaño a la oficina del Director de Hogwarts y cuando salgas hacemos un recorrido por el castillo.

—Esa suena como una estupenda idea— dije encantada.

Él se puso de pie y de inmediato entrelacé de manera natural mi mano a la suya. Lancé una mirada interrogante a Alexei quien continuó en su lugar, sin la intención de acompañarnos.

—Vayan ustedes, yo seguiré disfrutando el desayuno— contestó tomando otro pastelillo.

Llegamos al tercer piso, donde la profesora McGonagall me esperaba, a un lado de la gárgola que custodiaba la entrada a la oficina del Director.

—Señorita Malfoy, no esperaba que viniera acompañada — comentó la profesora lanzando una mirada severa a nuestras manos entrelazadas.

—No se preocupe yo no entrare, esperare aquí pacientemente por Hermione.

Por respuesta la profesora asintió levemente sin comentar nada más, aunque la profesora McGonagall tratará de tratarme como los demás, sabía que no era de su agrado y ese hecho era aún más evidente cuando nos encontrábamos a solas como ahora, que su mirada recelosa no se apartaba de ninguno de mis movimientos.

—Hare lo que pueda para salir lo más antes posible— le susurré a mi hermano, cuando me despedí y besé su mejilla.

La profesora dijo la contraseña y me invito a subir por la escalera, para después retirarse. Cuando me encontraba a mitad del camino escuche al profesor Dumbledore discutir con alguien, pero no fue hasta que estaba a punto de ingresar a su oficina que pudo entender algo.

—En verdad crees, que porqué la enviaste a Gryffindor estará de nuestra parte, déjame recordarte que tus queridos leones no la han tratado muy bien— pronunció enfadada una voz masculina.

—Tengo entendido que es gran amiga del señor Longbottom — replicó el Director.

Al deducir que hablaban de mi me quede quieta, sin atreverme a seguir avanzando, escuchando atentamente lo que decían.

—Y piensas que usando la culpa por lo que Bellatrix y Rodolhus le hicieron a sus padres, lograrás que se una a ti. Se me olvidaba que eres un experto en usar la culpa para que los demás hagan lo que quieres—. Contestó molesta la voz masculina.

—Severus, sabes también que por más que el mundo mágico lo piense, nada ha acabado aún. Los Potter aún pueden estar en peligro, él puede regresar por el niño Potter.

¡La persona qué estaba con el Director, era el profesor Snape! Pensé alarmada, y traté de ser los más sigilosa posible. Ya era suficientemente malo escuchar una conversación privada del Director, como para sumarle el hecho de que era con Snape.

—La profecía no se cumplió— respondió mordazmente— No soy ningún estúpido Dumbledore, dime qué me estas ocultando ¿Por qué te interesa tanto esa niña?—preguntó inquieto.

Escuché moverse una silla por lo que me apresuré a tocar la puerta, era mejor fingir que acababa de llegar arriesgarme a ser descubierta.

—Pasé, por favor— me pidió Dumbledore a lo que procedí a ingresar a la oficina. Al verme el profesor de pociones me lanzó una mirada exasperada, debido seguramente al hecho de que interrumpí su conversación.

—Por lo que veo, creo que terminaremos esto en otro momento— comentó Snape, para después salir furibundo del lugar.

—Señorita Lestrange, un gusto verla — saludó el profesor sin alterarse por el comportamiento anterior de su colega—. Siéntese por favor —pidió a lo que tome asiento.

—Profesor quisiera saber cuál es la razón de que me enviará a llamar.

—Siempre tan ansiosa como siempre ¿No quiere un caramelo?—ofreció con su habitual sonrisa.

—No gracias —contesté, queriendo salir lo antes posible de allí.

—Señorita Lestrange, tengo entendido que su hermano se encuentra en la escuela, debido al torneo de los tres magos— comentó a lo que yo asentí silenciosamente — Y sentí un poco de curiosidad sobre él.

— ¿Y qué quiere saber sobre él?— pregunté mordazmente. Molesta porqué después de evitarme como si fuera la peste, solo quisiera verme para hablar de Marvolo.

—Quisiera saber cómo es su relación con su hermano, ¿Se llevan bien? ¿Tiene algún problema con él?

—Profesor con el debido respeto, le recuerdo que mi vida personal no es de su incumbencia.

—Perdoné señorita Lestrange, es sólo que no puedo evitar sentirme un poco preocupado por usted— expresó acongojado—Ya sabe, debido a su historia familiar.

—No se preocupe por mí profesor, nada afectara mi desempeño académico.

—No solo me preocupo por su desempeño académico, su desarrollo personal en esta institución es igual o más importante, señorita Lestrange—. Dijo de manera amable el Director.

Si no hubiera sido por qué no era ninguna ingenua, y que él había rechazado mi cambio de casa tantas veces, tal vez le hubiera creído.

—Pues no debe porqué preocuparse, mi relación con mi hermano es muy buena— contesté cortésmente, sin querer añadir nada más— Y si me perdona, ahora mismo me está esperando para darle un recorrido por el castillo— me disculpe levantándome de la silla, presurosa por salir. No quería darle más información al Director, sin saber exactamente cuáles eran sus intensiones.

—Bueno, entonces no le quitó más su tiempo. Esperó que si algo llegase a ocurrir usted tendrá la suficiente confianza para decírmelo—agregó dulcemente.

—Así lo haré—afirmé, mintiéndole vilmente.

Salí de oficina turbada lanzando un sonoro suspiro, ¿Qué quería Dumbledore con mi hermano? ¿De qué hablaba con Snape? ¿Qué cosa no había acabado aún? Y ¿Qué tenía que ver Potter, en este embrollo?


Después de mucho tiempo, al fin pude terminar un capitulo, esperaba subir dos capítulos juntos pero no he podido terminar el capitulo 11 para variar ('~' ) y bueno respecto Neville, nunca pensé en poner en él algún interés romántico hacia Hermione, igualmente podría cambiar eso en un futuro. Sé que estoy escribiendo a paso de tortuga y por eso agradezco aún más que sigan todavía mi historia.

Gracias por su reviews y espero poder acabar esto antes de Duhkha termine la universidad XD