Agradezco a todos los que se dan el tiempo de leer mi fics, en verdad muchas gracias.

He de aclarar que ninguno de los personajes de Naruto me pertenece, estos son obra y creación de Masashi Kishimoto, yo los he tomado para una historia sin fines de lucro, por mera recreación y entretenimiento.

Los personajes que aquí verán y sus historias no responden a los ya conocidos en la serie ninja ya que ni siquiera se desarrolla en la misma dimensión. Los personajes son totalmente AU por lo que tendrán personalidades diferentes pero entretenidas.

Esta historia resulta realmente importante para mí y espero que a todos les guste. Sin más por el momento les dejo con el tercer capítulo de Promise.

Los siguientes días lo llevé en bastante tranquilidad, Sai y algunos amigos suyos estaban un poco más cerca de mí, incluso un joven que tenía entendido era su hermano menor, era realmente muy dulce, así como era Sai y eso me hacía sonreír en momentos en los que decaía pero aquel pelinegro estaba siempre dedicando una sonrisa ¿Es posible que te sonrían y aun así sentir un vacío que te devora el alma? … Lamentablemente descubrí a la mala que si era posible.

Con el transcurso del tiempo pude darme cuenta de que a pesar de aquellos ligeros coqueteos por parte de Sai él ya salía con alguien más…alguien que para mí había sido una sorpresa, pues según supe por parte de Itachi, habían tenido un momento de calor donde reconocieron el cuerpo del otro entre besos y caricias, que si bien quedaron solo en ello, para mi resultó profundamente repulsivo… Ni siquiera Sai era esa persona dulce que sus sonrisa aparentaba, así que sin decir mucho preferí alejarme un poco de él, de su hermano, de sus amigos y seguir mi solitaria vida.

En menos de lo esperado la graduación llegó en un cálido día de verano, y aunque el sol brillaba intensamente, yo me sentía bajo una triste lluvia de otoño; la sonrisa de mis fotos era vacía y con ese mismo vacío fui despidiendo a cada persona que me resultó importante.

—El verano ya llegó ¿eh? — Esa voz era inconfundible.

—Viniste, engendro.

—Te dije que lo haría

—Mh..Gracias.

—Supongo que ahora que eres una profesional no nos veremos tanto.

—Si, puede ser, igual puedo hacerte un espacio en mi apretada agenda para ti.

Y entre algunas bromas pasó aquel día y pasé el verano en una profunda soledad mientras buscaba un lugar en el cual labora. Finalmente encontré un sitio, eran todos muy agradables pero yo me sentía con un vacío tan profundo…tan latente que incluso para mi corazón resultaba doloroso el solo palpitar. ¿Sería buena idea irme al extranjero a tratar de olvidar? …Si, tal vez me sentaría bien.

Analizando esa probabilidad y a punto de tomar la decisión ya con la solicitud llena un repentino mensaje de correo llegó a mi bandeja…era una oferta de trabajo; era curioso, no recordaba haber enviado nada pero quizá en páginas donde subí mi curriculim lo haya tomado. La oferta no se veía mal así que decidí asistir a la entrevista, allí mismo me realizaron algunos exámenes y para mi sorpresa no tardaron en aprobarme.

Un cambio de aires no estaba mal, las cosas habían resultado tranquilas, apacibles e incluso al llegar uno de los chicos que se encontraba en la misma área laborar que yo era bastante agradable, una persona muy amable que desde el inicio se acercó a apoyarme y hacerme sentir en un lugar cálido. Todos los días pasábamos el almuerzo juntos y siempre había algo de que reír; cada vez nos volvíamos más cercanos y él siempre tenía algún dulce halago que hacía mis mejillas ruborizar.

―Yah, sunbae, deje de decir esas cosas o...

― ¿O qué? ― Cuestionó aquel joven de cabellos castaños mientras con una sonrisa que reflejaba esa chispa brillante en su sonrisa así como su mirar avellanado que hacía mis mejillas arder. Yo solo podía agachar mi rostro y desviarlo cuando sabía que él seguí mirándome fijamente a pesar de picar despreocupadamente su comida solo como un gesto.

―O me convertiré en una cereza de lo roja que estaré.

―Me gustan las cerezas, son mis frutos favoritos ―Y no pudo tener más exactas palabras para provocar que la vergüenza me invadiera al punto de llevarme a cubrirme el rostro con ambas manos ― ¡Sunbae! ― Las carcajadas de aquel mayor inundaban el lugar con gran frescura mientras yo moría de la vergüenza ante aquellos halagos.

No había día que no me hiciera ruborizar un poco, que me hiciera sonreír mucho, que me hiciera olvidar poco a poco aquella pena y vacío que mi corazón acongojaba.

Días y días transcurrieron pero de ser unos días alegres para mí se habían vuelto sombríos de nueva cuenta; y es que aquel joven de cabellos castaños y sonrisa afable se había visto envuelto en una serie de viajes laborales que nos había impedido el contacto y que aun cuando yo me encontraba concentrada en mi trabajo y mantenía todo con tranquilidad, una parte de mi volvía a recordar el vacío que tanto despreciaba.

―Haruno, te buscan ― Mencionó una voz conocido, era la de uno de mis superiores.

―Voy enseguida ― y con aquellas palabras guardé el archivo en el que trabajaba y me puse de pie para ir al lobby de la empresa donde busqué con la mirada a quien pudiera buscarme, esperaba a alguien del equipo de trabajo externo pero no había nadie conocido, solo había una cabeza sobresaliendo del sofá, cabellos azabache, hombros anchos, pero nadie que resultara familiar del equipo de trabajo ― Me dijeron que alguien estaba buscándome ― Mencioné a la recepcionista quien asintió y apuntó con el rostro a aquel joven de cabellos azabache, aquello me desconcertó en demasía y creo que se notó en mi rostro de desconcierto pues aquella recepcionista me hizo ademanes para que me acercara lo cual terminé por realizar.

―Buenas tardes, disculpe la espera, me han mencionado que me buscaba.

―Si, lo hacía, pero parece imposible encontrar a una pelirosa problemática.

Aquella voz...Aquella voz no podía ser real, me quedé en completo shock por unos momentos, era imposible que fuese el, pero mientras se colocaba en pie con esa usual elegancia y se giraba para dejar de frente su piel pálida y sus ojos obsidiana no pude reprimir un pequeño grito que fue más inhalado y ahogado en mis adentro que lo que pude expresar. Tenía que ser una broma... Tenía que ser lo pero no; de pronto allí se encontraba él, de nuevo ante mí, como si nada hubiese sucedido, como si el tiempo no hubiese transcurrido, saludándome con aquella frescura de siempre... Uchiha Itachi.

― ¿Qué? ¿Ese es todo mi recibimiento? ―Cinico...descarado...fanfarrón...y yo de idiota salté a abrazarle conteniendo las lágrimas por la alegría de verle. El mayor apenas pudo sostenerme por aquella impredecible manera de saludarle pero entre risas me acunó en sus brazos.

―Maldito engendro ¿Qué haces aquí?

―Ese es un secreto para el cual tengo que verte fuera de aquí ―Sus palabras eran un susurro y yo me desprendía de él ocultando lo cristalizado de mis ojos ― ¿A qué hora sales?

―A las 6:00 ¿Por qué?

―Te esperaré en el café que queda enfrente y de allí vayamos a aquel bar que solíamos frecuentar ¿qué dices?

―Se te tiene que haber zafado un tornillo.

―Siempre tuve un par flojos... Entonces a las 6.

No era pregunta, era una afirmación que se ufanaba de hacer al retirarse sin esperar siquiera que yo replicara en contra de ello y que desde luego no quería negar tampoco.

Las horas en el reloj parecieron eternas aun cuando solo eran 2 desde el momento en el que había visto Itachi hasta que la salida llegó. Con premura tomé mis cosas para salir de la oficina apenas despidiéndome de alguno con un gesto y un casual "Nos vemos mañana" y mis pasos me dirigieron hasta el café donde desde luego Itachi se encontraba bebiendo un americano con 2 de azúcar como de costumbre... seguramente esa debía ser ya su segunda o tercera taza. Le saludé alzando la mano y el respondió de la misma manera antes de colocarse en pie, guardando el móvil sacó su billetera y dejó alguno billetes en pago a su café y con su sonrisa ladina de costumbre me tenía encantada antes de cualquier palabra.

― Mi auto está cerca

Unas palabras causales y continuamos nuestro camino a menos de media cuadra donde estaba su auto aparcado y desde luego me abrió la puerta para que entrara antes de ser el quien ingresara del otro lado. Arrancó aquel auto y comenzó a andar por calles que era demasiado conocidas para nosotros, eran las que solíamos transitar para ir al bar de siempre.

― ¿Y esa misteriosa aparición?

―Te extrañé

No estaba segura de si esas palabras habían sido un baldazo de agua fría que me habían congelado o solo un golpe de 1 mlg de adrenalina inyectado al corazón que me había alterado repentinamente pero algo era seguro, sus palabras me habían afectado.

― ¿Así? Sin más, es raro en ti que aparezcas de la nada.

―Um, pero lo hice, no fue fácil encontrarte.

― Fue más sencillo perder la pista ¿no?

―No fui yo quien cambió todas su redes sociales y cambió el número de su móvil.

―Y yo no fui quien se desapareció de pronto al iniciar el verano así que tampoco puedes culparme.

―Sí, bueno tienes un punto ― Pocas ocasiones me daba la razón pero ahora era una de ellas. Y aparcando el auto bajó para abrirme la puerta y dirigirnos a aquel bar donde de inmediato nos dieron una mesa, la mesa de siempre y no tardaron ir a preguntar qué era lo que deseábamos de beber. Como era de esperar, él pedía una cerveza importada y yo un Cosmopolitan de cereza igual que siempre.

― ¿Y qué te trajo a encontrarme por estos rumbos?

―Ya te lo dije, te extrañé.

―Debe haber algo más ― Siempre había alguna razón oculta en sus acciones y de eso estaba segura mientras nos traían las bebidas y yo tomaba la mía para dar el primer trago, su saber dulce, suave del almibar de las cerezas y aquel toque amargo del alcohol que calentaba mi garganta con forme le recorría como si fuese persiguiendo el dulzor que había pasado por ese camino.

―Tiene poco que inicie a trabajar en una compañía y quiero que me acompañes a trabajar allí, hay una buena oferta para tu carrera.

―Ah... ¿y de cuanto estamos hablando?

―De cualquiera que sea el número que te paguen en cualquier otro lugar yo consigo que te lo dobleteen.

― ¿Tanto interés?

―Confían en mis decisiones.

―Y además de lo monetario ¿Qué puedes ofrecer?

―Puedes crecer mucho más allá de lo que crecerás en esta empresa, aquí estás topada ¿A qué? ¿Uno o dos puestos más? Si no te despiden antes de porqué los reemplazarás.

Sus palabras se volvían convincentes y conforme la noche avanzaba parecía querer convencerme más... Finalmente terminé accediendo, pidiéndole al menos 1 semana para entregar en mi trabajo todo lo que tenía y poder ir al nuevo y aunque a regañadientes, accedió a aquello y como era de esperar en nosotros, nuestras conversaciones se perdieron en bromas y tonterías mientras las bebidas aumentaban.

Las 2 am marcaba el reloj cuando Itachi había pasado por al menos 8 cervezas y 3 tequilas y yo había bebido 4 cosmopólitan y 5 tequilas; tal vez ninguno de los dos con el mejor juicio en aquel momento pero nada que se notara demasiado.

Vaya Dios a saber cómo llegamos con bien a casa pero Itachi parecía manejar con la tranquilidad e quien tiene la sobriedad en él, no entendía como lo hacía, de no ser por las estupideces que salían de sus labios y que de todo reía habría creído su sobriedad.

Finalmente habíamos llegado a mi casa y entre risas aun nos callábamos el uno al otro para que los vecinos no llamaran a la policía por los disturbios a esas horas.

―Te quedaste callada un momento y ya nunca supe que tema era, lo evadiste entonces.

―Algún día te diré que estaba pensando en ese momento, engendro.

―No, no quiero que sea en algún momento.

―Luego te lo digo, te prometo que te lo diré.

―No confío en tus "Luego"

― ¿Por qué no?

―Porqué hablas de las cosas muy tarde, cuando ya las has dejado atrás ― Su voz sonaba repentinamente muy seria y eso me hizo ponerme un poco seria.

― ¿Y si te doy una fecha?...una cercana...Este 28 ―Era una fecha especial...Al menos para mí...íbamos a cumplir un año de habernos conocido, solo faltaban 20 días... ¿Qué eran 20 días cuando había guardado por casi un año mis sentimientos?

―No, quiero que me lo digas ahora.

― ¿No puedes esperar?

― ¡No!

―Son solo 20 días.

―No me importa, quiero saberlo ya

― ¡Por Dios santo! A veces eres más necio y berrinchudo que yo... ¡De acuerdo! ―No supe de donde salió el valor, se lo atribuyo al alcohol pero mis manos se habían posado en las mejillas ajenas tomando con firmeza pero nunca con demasiada fuerza y mis pies se habían alzado en puntillas lo suficiente para que mis labios alcanzaran aquellas suaves y rosadas carnosidades del mayor. El tacto apenas duró un par de segundos para cuando me había separado de él y había bajado el rostro escondiendo el rubor carmín que seguramente inundaba mi rostro ― Eso era lo que pensaba esa noche...que moría por besar...que era difícil ocultar mis sentimientos y que aun después de un año sigue siendo difícil, que lo más complicado de esta vida ha sido mentirte diciéndote que te había olvidado, que había supera ―Mis palabras salieron con tal fluidez que ni siquiera estaba segura de que era yo quien las pronunciaba, mis manos iban bajando conforme hablaba y lo más que pude hacer fue girarme, darle la espalda, de verdad no podía verlo a la cara... maldita sea al parecer el alcohol no era el suficiente para hacerle frente después de ello.

Esperaba mil cosas como respuesta, sin embargo las manos ajenas habían rodeado mi cintura repentinamente abrazándome desde la espalda y su barbilla descansaba sobre mi hombro y eso, eso definitivamente no lo esperaba.

―Eres increíble-mente...tonta... ¿Cómo ocultaste eso por tanto tiempo?

― ¡Oye! ¿Por qué me llamas así?

―Porqué me mentiste.

―Eso es porqué tú jamás te fijarías en alguien como yo ― No obtuve una respuesta verbal, simplemente pude sentir sus manos girándome y poniéndome de frente a el quien me observó por escasos dos segundos que me robaron el aliento antes de que sus labios se posaran sobre los míos en una caricia tan suave que parecía etérea, mis parpados habían bajado ocluyendo mi mirar y me cuestionaba por si todo era un sueño, una alucinación producto del alcohol o era real y es que sus labios sabían dulces a pesar del alcohol, o era quizá el sabor del beso ¿A que sabe realmente un beso?¿Alguien lo puede describir? ¿A que sabe el amor?... Cuando la distancia nuevamente se colocó entre nosotros esta era mínima y podía sentir como nuestros alientos se cruzaban.

―Idiota, me fijé en ti hace mucho... me gustas hace mucho...

...Continuará

Sé qué tardé mucho en escribir este capítulo, lo tenía empezado hace mucho pero surgieron muchas situaciones que no me daban el mejor ánimo para ello y aun cuando sigo sin el mejor de los ánimos tampoco quiero dejarlo detenido.

Agradezco mucho a quienes leen este fic...este tiene un punto más...un plus especial con respecto a los demás que me llega mucho y en verdad espero que les guste.

¿Se esperaban lo ocurrido en este capítulo? ¿Era de imagina? ¿No? Pues Sakura no lo esperaba...yo tampoco en su momento pero... pasó.

Gabi2801: Lamento haberte decepcionado con el hecho de que no se quedara son Sai pero este no era el indicado... más delante sabremos un poquito más de Sai y espero lo comprendas y no te quite las ganas de leer... Quizá Itachi no esté del confundido pero bueno ya veremos más delante que tal se desarrolla, a veces hay mil sobre las hojuelas y a veces hay hiel. Agradezco muchísimo tu Review, es el único que he tenido pero en verdad me alienta mucho a continuar. Muchas gracias de verdad.

Sin más por ahora...hasta el próximo capítulo.