Shooting Star Precure! Extra Season
Mini-Especial 1: "Together After All"
-Monterrey, Nuevo León ~ México-
-¡Ya llegamos, nee-sama! – Exclamó Kaón saliendo del aeropuerto.
-Aun no entiendo por qué estamos aquí… - Murmuró Megumi con un suspiro.
-Sé que estás preocupada por la situación que vivimos, nee-sama. – Dijo Kaón poniéndose frente a ella y sonriendo. – Pero las cosas se han calmado, además las chicas dijeron que nos avisarían si algo pasaba allá. –
-Aun así, no me siento a gusto tomando unas "vacaciones" cuando nuestro problema con el Invid sigue en pie. – Respondió Megumi cruzando los brazos. – Y dejar a Plutia-san a cargo tampoco es algo muy confiable… -
-Lo dices como si Ayano-san fuera un desastre. – Murmuró rodando los ojos Hanazono.
-¿Qué ocurrió la última vez que la dejamos liderar una misión? – Preguntó Otonaka mirándola fijamente.
-Sí, bueno… - Dijo Kaón.
-¿Qué ocurrió? – Repitió Megumi.
-¡Bien, tu ganas! – Exclamó frustrada desviando la mirada. – Entiendo que Ayano-san aún no tiene mucha experiencia en estos ámbitos…pero recuerda que ella es la reencarnación de Plutia. –
-Plutia-san pudo haber sido de gran influencia y enorme poder en Valhalla, pero aquí esa chica no tiene ni la cuarta parte de la verdadera naturaleza de una Guardiana. – Replicó.
-No todas han obtenido sus recuerdos, nee-sama. – Interrumpió Kaón. – Yo los obtuve cuando vi a mi madre fallecer y tú naciste con ellos porque en aquél entonces la que había heredado el Báculo Temporal era Saturnia-sama y por lo tanto era la Guardiana del Tiempo y fragmentó sus recuerdos hasta su reencarnación.. –
-No es mi culpa que fuera mi turno. – Dijo mirándola fijamente. – Además, sea como sea, la reencarnación de Plutia-san ahora es la Guardiana del Tiempo y ni siquiera ha logrado despertar al Báculo Temporal. – Afirmó cruzando los brazos.
-Kazuto está haciendo todo lo que puede para ayudarla. – Dijo Kaón desviando la mirada.
-¿Entonces la culpa es de Apolo-kun y no de Plutia-san? – Preguntó.
-¡Deja de buscar culpables, nee-sama! – Exclamó irritada jalando un poco su cabello. - ¡Estamos aquí para divertirnos! ¿Por qué haces las cosas tan amargas? –
-Solo pongo primero nuestro deber, eso es todo. – Afirmó la rubia.
-Nee-sama, eres igual de amargada que Saturnia-sama. – Murmuró en un puchero.
-Soy su reencarnación, ¿lo olvidas? – Dijo mirándola.
-Pero… ¡Mo~! Como sea, mejor vamos a dejar las cosas al hotel. – Dijo resignada tomando su maleta.
-De acuerdo. – Apoyó Megumi siguiéndola mientras cargaba su maleta nuevamente.
[…]
-Es un lugar agradable. – Dijo Otonaka sentándose en la cama de la habitación.
-Busqué un lugar que te gustara, al menos tus gustos no cambian. – Dijo con una risita sentándose a su lado.
-¿Y bien? ¿Ahora qué? – Preguntó mirando a Kaón.
-Bueno… ¿Te parece si primero entramos al baño? – Dijo con una risita nerviosa. – Me siento un poco sucia por el viaje. –
-Está bien, también quiero tomar una ducha. – Dijo soltándose el cabello. - ¿Quién entrará primero? –
-Ummm… ¿Y si entramos las dos juntas? – Preguntó un poco emocionada.
-¿Por qué? – Preguntó confundida.
-¿Por qué no? Solíamos hacerlo de pequeñas, ¿lo olvidaste? – Dijo con una sonrisa.
-Pero tú misma lo has dicho, cuando éramos niñas… - Dijo con una gota en la cabeza.
-No seas aguafiestas nee-sama, por favor… - Dijo con una miradita dulce.
-No hagas esa mirada… - Dijo desviando la mirada.
-Por favor… - Dijo con un tono de voz dulce sin quitar su mirada.
-Ya basta Neptunia, no insistas. – Dijo un poco nerviosa.
-Nee-sama, por favor… - Repitió con ese mismo tono de voz.
-¡Bien, tu ganas! – Exclamó poniéndose de pie. – Lo haré, pero quita esas expresiones. –
-¡Sí! – Exclamó poniéndose de pie emocionada. - ¡Gracias, nee-sama! –
-Compórtate como una Guardiana… - Murmuró con una gota en la cabeza.
Kaón preparó el baño y unos momentos después ambas entraron juntas a la tina, la peliazul se encontraba tarareando algunas canciones mientras Megumi se la pasó sentada a su lado en silencio escuchándola.
-¿Sucede algo, nee-sama? – Preguntó Kaón mirándola.
-No entiendo cómo me convenciste de venir a este viaje… - Murmuró mirando al techo.
-Bueno, Saturnia-sama siempre ha sido muy buena conmigo. – Respondió. – Así que ya no te preocupes por eso. –
-¿Cómo puedes decirme que no me preocupe en estas circunstancias? – Murmuró mirándola de reojo, después soltó un suspiro y sonrió un poco. – Bueno, supongo que esto no está mal de vez en cuando. –
-Sí, es nuestra primera vez juntas desde que no conocimos. – Respondió Kaón con una sonrisa.
-Eso también, pero… - Dijo desviando un poco la mirada sonrojada. – Hablaba del baño… -
-¿Eh? – Kaón la miro fijamente y después esbozó una sonrisa de felicidad. - ¡Sí! –
Hanazono se recargó en el hombro de Otonaka mientras cerraba sus ojos para relajarse y tenía una sonrisa en su rostro, Megumi seguía un poco sonrojada, pero a los pocos segundos sonrió y recargó su mejilla en la cabeza de Kaón.
[…]
-¿Y ahora qué? – Preguntó Megumi atando un paño verde grisáceo oscuro en su coleta.
-Lo sabrás cuando vayamos. – Dijo Kaón colocándose su diadema lila en el cabello.
Otonaka suspiró resignada. – Ya qué. –
Megumi estaba usando una camisa amarilla de manga corta desfajada, un chaleco verde grisáceo oscuro de bolsas y botones amarillos, un short del mismo color que el chaleco y unas botas sencillas amarillas. Su cabello estaba recogido en una coleta alta atada con un paño verde grisáceo oscuro con su flequillo largo como siempre pero ahora sin cubrir su ojo derecho.
Kaón estaba usando un vestido violeta largo con la parte superior color negra de manga larga, una mini-capa con gorro de color lila hasta la cintura atada con dos listones en moño color violetas y botas negras de cierre violeta. Su cabello estaba suelto y era adornado con una diadema lila.
Ambas chicas salieron del hotel cercano al aeropuerto y comenzaron a caminar por las calles, Megumi había vivido en América por 10 años, mientras que Kaón había visitado México por el trabajo de su padre algunas veces de pequeña, por lo que ambas conocían un poco el idioma que se hablaba en el lugar.
-Nunca había estado en México… - Dijo Megumi mirando las calles con un poco de emoción.
-Yo vine algunas veces, te aseguro que no te arrepentirás de haber venido. – Dijo con una sonrisa Kaón.
La peliazul llevó a la rubia a un restaurant cercano para comer algo, terminaron pidiendo cada uno de los platillos en el menú, comenzando con una simple orden de tacos de adobada con verdura hasta terminar con un platillo de carne asada con puré de papa y ensalada fresca.
Cuando Kaón pagó la cuenta tuvieron una pequeña discusión, ya que Megumi no deseaba que ella pagara todo el total (que habían sido alrededor de $10,000 pesos mexicanos) ni mucho menos la comida que ella se había comido, pero la peliazul ya había dado su tarjeta de crédito al mesero que le fue imposible negarse, así que terminó aceptándolo un poco molesta.
Salieron del restaurant y continuaron paseando por la ciudad, entraban a todas las tiendas que les llamaban la atención y, aunque no compraran nada, se divertían viendo los juguetes, accesorios y objetos originarios de esa ciudad, ese estado y ese país. Terminaron entrando a una tienda donde Kaón se puso con un vestido mexicano mientras Megumi se había vestido con un traje de charro, ambas pasaron a una pequeña pista de baile para tomar las clases gratuitas para aprender un bailable mexicano.
-Eso fue divertido. – Dijo Megumi con una sonrisa mientras jadeaba un poco para recuperar el aliento.
-Lo sé, hace mucho que no bailaba. – Kaón soltó una risita mientras recuperaba el aliento también. – Quería bailar algún día contigo. –
-Bueno, ya lo lograste. – Dijo con una sonrisa. – Aunque con tanto movimiento ya me dio hambre otra vez. –
-Ven, vayamos a un local cercano. – Dijo tomándola de la mano. – Venden muy buenos mariscos. –
-¿Enserio? Ha pasado mucho desde la última vez que comí mariscos. – Dijo con un poco de nostalgia.
-¡Entonces andando, nee-sama! – Exclamó tomándola de la mano mientras le hacía la seña a un taxi para que se detuviera.
-Pero tengo una condición. – Dijo mientras se subía al taxi junto a Kaón.
-¿Eh? ¿Cuál es? – Preguntó llena de curiosidad.
-Que en esta ocasión pago yo. – Dijo mirándola fijamente.
-¡¿Qué?! No es justo. – Dijo en un pequeño puchero.
-Aceptas o no como contigo. – Dijo cruzada de brazos.
-¡Eres cruel, nee-sama! – Exclamó Kaón.
[…]
Eran las 6 de la tarde cuando ambas terminaron en la plaza mayor sentadas en una banca para descansar del agotador día mientras admiraban el atardecer.
-Ha sido un día muy divertido. – Dijo Kaón estirándose.
-Reconoceré que me he divertido contigo. – Dijo Megumi con una sonrisa.
-Nee-sama… - Murmuró viéndola un poco sonrojada con una sonrisa. - ¡Me alegro! –
-¿Y ahora a dónde iremos? – Preguntó Otonaka.
-Bueno…todavía resta un lugar… - Dijo desviando la mirada sonrojada.
-¿Enserio? Espero que no sea otra pista de baile. – Dijo un poco cansada.
-Bueno, verás…yo… -
Una explosión cercana y los gritos de las personas alteradas las hizo levantarse rápidamente, dirigiendo su mirada al lugar donde se había formado una cortina de humo.
-¿Crees que sea…? – Dijo Kaón.
En ese momento, un lobo negro de 2 metros de altura con los pelos erizados y la cola picuda y curveada parecida a una especie de espada con garras y colmillos afilados, que tenía unas especies de cristales rojos en su lomo y ojos rojos apareció aullando.
-Sí, lo es. – Dijo Megumi.
-¡Andando! – Gritó Kaón quitándose su Share Crystal del cuello.
-¡De acuerdo! – Afirmó Megumi quitándose su Share Crystal del cuello también.
-¡Precure! ¡Crystal Reflection! – Gritaron al unisón mientras incrustaban los Share Crystal en sus brazaletes.
-¡La diosa renaciente de la Oscuridad, Cure Neptune! – Exclamó Kaón después de transformarse en la Cure de cabello violeta, ojos celestes y traje blanco de distintos tonos violáceos.
-¡La diosa renaciente del Viento, Cure Saturn! – Exclamó Megumi después de transformarse en la Cure de cabello verde, ojos lima y traje blanco de distintos tonos verdosos.
-¡¿Por qué tiene que aparecer un Quimera justo ahora?! – Exclamó Neptune dándole una patada al monstruo.
-¡Justo cuando estaba descansando! – Exclamó irritada Saturn mientras le daba un puñetazo en el lomo al quimera.
-Eliminaré a las Precure. – Dijo el quimera aullando mientras de los cristales en su espalda brillaban y emitían rayos rojos y negros por todos lados, electrocutado a ambas chicas.
-Eso es nuevo… - Murmuró Neptune levantándose un poco adolorida.
-El Invid se puso más serio al parecer. – Dijo Saturn mirando al quimera.
-En ese caso… - Dijo Neptune poniéndose al lado de la peliverde. - ¡Nosotras también lo haremos! – Exclamó saltando hacia el lobo y golpeándolo repetidas veces. - ¡Precure! ¡Neptune Shoot! –
-Un ataque en vano… - Murmuró con burla el quimera.
-¡¿Qué?! – Exclamó Saturn al notar algo. - ¡Neptune, no lo hagas! –
-¿Eh? – Dijo mirándola de reojo.
El lobo emitió un rayo negro de su boca que absorbió el ataque de Neptune y después lo regresó electrificado y el doble de poderoso.
-¡¿Qué?! – Exclamó Neptune cuando vio el ataque que la golpeó de lleno y la tumbó en el suelo herida.
-¡Neptune! – Saturn se puso frente a ella y miró al lobo. - ¡Aleph! – Exclamó y una espada de cristal verde apareció en su mano. - ¡No toques a Neptunia! – La peliverde saltó hacia el quimera atacándolo con su espada.
-Saturnia… – Murmuró mirando como su hermana la defendía, recordó cada una de las cosas que había planeado ese día especial y apretó los puños furiosa. – No lo perdonaré… - Dijo poniéndose de pie. - ¡No lo perdonaré! – Exclamó mientras extendía su mano derecha. - ¡Zafkiel! – Una oz de cristal violeta apareció en su mano, Neptune la tomó con fuerza y saltó hacia el quimera. - ¡No perdonaré lo que has hecho! – Dijo golpeándolo con la oz.
-¿Neptune? – Dijo Saturn al verla tan furiosa.
-Pase días enteros planeando todo, hice trabajos extras para conseguir todo… - Confesó mientras continuaba golpeando sin darle tiempo de defenderse. – Estuve esperando mucho por este día…y tú… ¡Tú lo arruinaste! – Exclamó encajándole la oz en el lomo y lanzándolo contra el suelo con furia. - ¡Yo solamente quería pasar un tiempo, por muy corto que fuera, con mi hermana ¿sabes?! ¡¿Por qué tenían que arruinarlo?! ¡¿Por qué?! – Dijo alterada mientras apuntaba su arma contra él. - ¡Precure! ¡Neptune Blade! –
El ataque dio de lleno en el quimera dejándolo herido en el suelo, Saturn miraba todo sorprendida, "¿Ella hizo todo esto por mí?" pensó al escuchar las palabras y la alteración de su hermana.
-¡Neptune! – Exclamó al ver como el lobo lanzaba un potente rayo desde su boca contra la pelivioleta. - ¡Precure! ¡Saturn Storm! – Exclamó defendiendo a su hermana del ataque. - ¿Estás bien? –
-Sí, yo-… -
-Vamos entonces, Neptune. – Interrumpió tomándola de la mano.
-Saturn… - Murmuró mirándola. - ¡Sí! – Asintió correspondiendo el agarre.
-¡Sephira! – Exclamaron al unisón mientras Aleph y Zafkiel se fusionaban, creando un cañón de cristal cian que sostenían entre ambas. - ¡Precure! ¡Sephira Blaster! –
-¡No me matarán con algo tan simple! – Exclamó el quimera levantándose.
El lobo dirigió un potente rayo contra el disparo del cañón, ambos ataques comenzaron a pelear entre sí para ver cuál cedía primero, pasaron pocos segundos para que el poder de Sephira aumentara y ganara, destruyendo el quimera.
-Se escapó… - Dijo Neptune mirando como el "alma" del quimera se esfumaba.
-No hay nada que hacer, Wiz no está aquí. – Dijo Saturn mientras deshacía la transformación.
-Tienes razón, nee-sama. – Afirmó mientras deshacía su transformación también.
-Y ahora… - Dijo Megumi mirando a Kaón con una sonrisa, la peliazul la miró confundida. - ¿A dónde toca ir? –
-¿Nee-sama? – Preguntó confundida.
-Dijiste que habías hecho todo esto por mí, bueno, no quiero desperdiciarlo. – Dijo acariciándole la cabeza. – Después de todo, es un regalo que mi adorable hermanita menor hizo para mí. –
-¡Nee-sama! – Exclamó con felicidad. - ¡¿Lo dices enserio?! –
-Sí. – Asintió con una sonrisa.
-¡Me alegro! – Exclamó abrazándola. - ¡Me haces muy feliz! Pero… - Murmuró alejándose y desviando la mirada. – Lo más probable es que ya se haya perdido la reservación en el restaurant que hice… -
-Ya veo… ¿Entonces ahora qué hacemos? – Preguntó mientras pensaba en algo.
-¡Ya sé! – Exclamó Kaón tomándola de la mano. - ¡Sígueme! – Dijo comenzando a correr.
-¡Espera, no corras! – Dijo tratando de detenerla. - ¡O al menos no me jalonees! – Exclamó tratando de zafarse del agarre.
Corrieron por las calles hasta llegar a un parque donde había árboles y pequeños canales por los que pasaba el agua, era un lugar tranquilo por lo que decidieron entrar y sentarse juntas en una banca, el atardecer tiñó los colores de la ciudad de color rojizo, Kaón se puso de pie mientras miraba de frente a Megumi, el viento sopló gentilmente moviendo sus cabellos azules, los cuales se veían algo violetas por la luz del Sol detrás de ella.
-¿Qué sucede? – Preguntó Megumi al verla sonreír mientras la miraba.
-Bueno…te quiero…dar algo… - Dijo comenzando a sonrojarse un poco. – Soy mala en esto…así que no te vayas a reír… -
-¿Sobre qué? – Preguntó con curiosidad.
-Esto… - Dijo mientras ponía una pista en su celular, Megumi se dio cuenta de lo que estaba por hacer y sonrió, Kaón esperó el momento en que debía empezar a cantar. - Aunque lastimada y cansada estabas, por mi bienestar siempre estabas velando, aunque sintieras que no podías continuar, con amabilidad sonreíste. – Finalmente comenzó a cantar con algo de temblor en la voz, Otonaka la miraba fijamente mientras la escuchaba con atención. - Cada día era una tortura, nadie había a nuestro lado y todo el peso en ti cayó, y aunque yo intentaba ayudarte, siempre me mirabas sonriendo, "todo va a estar bien" solías repetir... – Tomó rápidamente aire para continuar la canción, estaba tan nerviosa que podía sentir claramente los latidos de su corazón. - Y aún si tu piel rasgada se encontraba, el brillo que tenías nunca se llegaba a apagar, sin importar que tanto lo intentara, yo jamás podía hacer algo por ti y solo una carga solía ser. – Continuó mientras miraba a Megumi con un ligero sonrojo. - Todos tus esfuerzos te los quiero agradecer, después de todo junto a ti estaré... – Finalmente terminó de cantar, apagó la música y se quedó en silencio.
Megumi la miraba desde su lugar asombrada, solamente se levantó y la abrazó con fuerza mientras sonreía de alegría.
-Gracias, Kaón… - Dijo mientras la aferraba más a ella. – De verdad…muchas gracias. –
-Nee-sama… ¡Me llamaste por mi nombre! – Exclamó con alegría.
-Te quiero mucho, Kaón. – Dijo con dulzura.
-Nee-sama… - Murmuró sonrojada. – Yo también te quiero mucho, Megumi… - Dijo mientras correspondía el abrazo.
Fue la primera vez que se amaron como hermanas desde que se habían reencontrado…
¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~
¡Lo prometido es deuda! Vengo a subir los cuatro one-shots que prometí regalar en navidad a mis cuatro mejores amigas, comenzamos con el primero que pertenece a HeartMegu.
Megu-nee me has pedido que hiciera algo que te sorprendiera y, bueno, esto fue lo que se me ocurrió C: ya había usado a Megu en tu special one-shot de cumple, así que decidí usar a Otonaka Megumi como prota para este one-shot, espero que te haya gustado :3
¡FELIZ NAVIDAD, MEGU-NEE! ¡TE QUIERO MUCHO! ¡GRACIAS POR TODOS ESTOS AÑOS DE AMISTAD!
¡NOS LEEMOS!
