Digimon Extrem Extra Season: "Characters's Stories"
Mini-Especial 4: "Crusade World"
-¡Hoy al fin empiezan las vacaciones de navidad! – Exclamó Hikari, de 11 años, mientras salía del edificio de la escuela junto a los demás.
-El tiempo pasó demasiado rápido. – Dijo Megumi caminando a su lado.
–¡Y con tantos exámenes y trabajos finales veía las vacaciones lejanas! – Exclamó Takuya al lado de Megumi.
-Tú solo quieres vacaciones, Takuya. – Dijo Kouji mirándolo de reojo.
-¡A ti nadie te pidió tu opinión, Kouji! – Riñó Takuya.
-Vamos, vamos, no peleen ahora. – Dijo Takato metiéndose entre ambos. –Recuerden que tenemos algo que preparar. –
-¡Ah! Es cierto. – Dijo Takuya. – Lo dejaré pasar por esta vez. –
-¿Hm? ¿Preparar qué? – Preguntó Megumi confundida.
-Tu fiesta, por supuesto. – Respondió Hikari. – Pasado mañana cumples 12 años, ¿no? –
-Ya les dije que no tienen que hacerme ninguna fiesta. – Dijo algo apenada. – Con que pasen el día conmigo me basta. –
-No, no, no. – La interrumpió Takuya. – Mi primita se merece una fiesta, así que se la daremos. –
-Te dije que no quiero nada, Taku-nii. – Murmuró un poco cansada de repetir lo mismo. – Ya estoy grande para tener una fiesta. –
-Nada de eso, mereces una fiesta y una fiesta es lo que tendrás. – Dijo Hikari abrazándola. – Y no hay "peros" que valgan, ¿entendido? –
-Ya qué, ya se armaron… - Murmuró fastidiada, después soltó un suspiro resignada y continuó caminando. – A veces Izu-chan y Taku-nii son muy infantiles… -
-¡No soy infantil! – Exclamaron Hikari y Takuya en coro.
-Sí, sí, lo que digan… - Dijo Megumi moviendo su mano restándole importancia. – "Mi cumpleaños, ¿eh? Si lo pienso bien…será el primero en años que pasaré junto a alguien más…" –
Una vez llegaron al centro de la ciudad cada uno tomó rumbo a su hogar: Hikari y Takato tomaron un tren para ir a Shinjuku, Kouji se fue por la izquierda directo a casa de Kouichi y finalmente Megumi se fue junto a Takuya al norte hacia la casa de su primo, lugar donde ahora vivía.
-¿Qué quieres de regalo? – Preguntó Takuya caminando al lado de Megumi.
-No quiero nada, no tienes por qué gastar en mí. – Respondió con amabilidad.
-Pero quiero regalarte algo, es el primer cumpleaños tuyo que pasaremos juntos ¿no es así? – Dijo el castaño mirándola.
-Es cierto, pero no estás obligado a obsequiarme algo. – Repitió mirándolo también.
-Entiende que quiero regalarte algo, así que dime qué quieres. – Dijo nuevamente el Kanbara menor.
Megumi suspiró resignada, después dirigió su mirada a un puesto y sonrió. – Quiero una hamburguesa entonces. –
-¿Qué? – Takuya miró el puesto de comida y rápidamente sintió como su estómago comenzaba a crujir. – Bien, vamos. –
-¡Gracias! – Exclamó Megumi siguiéndolo hacia el puesto.
[…]
-Megu-nee…Megu-nee, vamos despierta Megu-nee. – La voz de Takuya se escuchaba suave cerca de sus oídos.
-Hmm…cinco minutos más… - Murmuró medio dormida mientras se giraba y se arropaba con su cobija.
-Despierta, Me-gu-nee. – Volvió a repetir la voz del chico. - ¡MEGU-NEE! –
-¡Wahh! – Exclamó levantándose de golpe asustada por el grito, pero el exclamo que ella soltó asustó a Takuya a tal grado que el castaño cayó desde la litera de cara contra el suelo. - ¡¿Por qué me gritas en el oído, Taku-nii?! – Reclamó Megumi.
-Ayayayay me duele… - Murmuró Takuya sobándose la espalda. - ¡Hay problemas, Megu-nee! –
-¿Problemas? – Preguntó mientras se rascaba los ojos para abrirlos como se debía.
-¡Aparecieron 3 Orochis en la ciudad! – Explicó Takuya. – ¡Y el que está en nuestro sector es Tsubasa! –
-¡¿Tsubasa?! ¡¿Tsubasa Matsuki?! – Exclamó sorprendida. - ¡Tiene que ser una broma! –
-Hikari-chan está ayudando a Takato contra Sara, ¡estamos en problemas! – Exclamó un poco alterado.
-En el peor momento se fueron de vacaciones todos… - Dijo Megumi saltando desde su cama hasta el suelo. – Ve y entretenlo tanto como puedas, yo llamaré a los demás. –
-Entiendo. – Dijo Takuya saliendo inmediatamente al exterior.
-Bien, debo darme prisa. – Dijo para sí mientras se comenzaba a cambiar.
[…]
-¡Sal de mi camino, Kanbara inservible! – Exclamó Tsubasa cortando a Takuya en el brazo con su espada. - ¡Ahora entréguenme el Ageha! –
-¡No sé de qué estás hablando! – Exclamó Takuya con algo de cansancio. – Y aún si lo supiera, ¡jamás te lo daría! – Dijo tomando firme su espada, Shinseina Hontou no Katana, y continuando atacándolo sin cesar.
-¡No mientas! ¡El Ageha lo posee Kanbara Megumi! – Exclamó Tsubasa hiriéndolo nuevamente.
-¡Si tanto quieres algo que yo tengo, entonces deja en paz a Taku-nii! – Exclamó Megumi llegando con su espada, Atsuta no Ken, en manos.
-¡Megu-nee! – Exclamó Takuya, quien estaba en el suelo ahora que su pierna había sido herida.
-¡Oh! ¿Has venido a entregarme el Ageha? – Dijo Tsubasa con una sonrisa.
-No sé qué sea esa cosa que buscas, pero si te la diera estaría loca. – Respondió Megumi en posición de pelea.
-¡El collar en tu cuello! – Dijo mientras apuntaba al collar en forma de Luna que colgaba en el cuello de Megumi. - ¡Ese collar es el Ageha! ¡Dámelo! –
-¿Esto? – Murmuró tocando su collar. - ¡¿Para qué quieres el collar de Hanako?! – Exclamó furiosa.
-¡Eso no te incumbe, dámelo! – Exclamó corriendo hacia ella.
-¡No te daré el collar que Hanako me obsequió! – Dijo mientras se protegía con su espada del ataque de Tsubasa.
-¡Tus absurdas habilidades espadachinas no te ayudarán! – Dijo Tsubasa pateándola contra la pared de la casa.
-¡Wah! – Exclamó al momento de chocar contra la dura pared y caer al suelo, el impacto hizo que la cadena del collar se quebrara y este saliera volando. - ¡El collar…! –
-¡El Ageha es mío! – Exclamó Tsubasa corriendo a tomarlo.
-¡No lo hagas! – Gritó Megumi levantándose para alcanzar su collar.
-¡Kasai no Bakugeki! – Takuya lanzó el ataque de fuego tratando de alejar a Tsubasa del Ageha.
El ataque golpeó la mano de Tsubasa e hizo que soltara su espada, la cual golpeó el collar y creó una grieta en él.
-¡Mi collar…! ¡El preciado collar de Hanako…! – Exclamó Megumi saltando hacia el frente para tomar el collar en sus manos, pero un brillo salió de la abertura de este. - ¿Qué…? –
Los tres en el lugar fueron cegados por el brillo intenso que emitió y ensordecidos por el rechinido desgarrador que se escuchó en todos lados…
[…]
-Agr… - Murmuró Megumi, su cuerpo dolía mucho y se sentía cansada. – Yo… -
Los recuerdos de la batalla aparecieron en su mente y se levantó de golpe, estaba asustada y jadeaba mientras unas gotas de sudor resbalaban por su frente, su cuerpo tenía moretones y rasguños, Atsuta había desaparecido y se encontraba en una especie de jardín hermoso lleno de rosales de distintos tipos.
Megumi se levantó un poco confundida al ver el lugar. - ¿En dónde…? – Revisó cada rincón con la mirada tratando de ubicarse, pero simplemente ese jardín no le era conocido, en ese momento, entre los rosales, distinguió la figura de un niño de unos 9 años con cabello plateado y que usaba un manto blanco. - ¿Hay alguien aquí? – Megumi caminó hacia el niño con un poco de dificultad. – Hola pequeño, estoy perdida, ¿podrías decirme dónde-…? –
-¡Zakeru! – El peligris la golpeó con un rayo azul que emitió de su mano, Megumi cayó de golpe en el suelo después de recibir el Zakeru en el brazo. - ¡¿Quién eres y cómo llegaste aquí, insolente?! –
-Ayayay…eso me dejará marca… - Murmuró Megumi sobándose el brazo. - ¡¿Por qué me atacas, niño?! –
-¡Te he hecho una pregunta, plebeya! – Exclamó nuevamente.
-¡Yo tampoco sé cómo llegué aquí! ¡Solo quiero saber dónde estoy! – Exclamó poniéndose de pie. – Espera un momento… ¿Usaste un ataque eléctrico? ¿Acaso eres un Digihumano? –
-¿Un digiqué? – Preguntó el peligris confundido. - ¿De qué hablas? Espera… ¡¿Eres una humana?! -
-Algo así… - Murmuró Megumi nerviosa.
-¡Zeon! – Exclamó una pelinegra llegando a toda prisa al lugar junto a un chico rubio idéntico al peligris. - ¡¿Qué sucedió?! –
-¡Unu! ¡¿Por qué lanzaste un Zakeru?! – Preguntó el rubio llegando junto a Zeon.
-¿Eh? ¿Quién eres? – Preguntó la pelinegra mirando a Megumi confundida.
-Mi nombre es Kanbara Megumi…estaba en Shibuya cuando de repente una luz me cegó y ay…me duele la cabeza… - Murmuró mientras sobaba su cabeza. – Yo solo quiero-… ¡Ah! ¡Es cierto! – Exclamó asustando a los presentes. - ¡¿Han visto a un chico llamado "Takuya"?! Es más o menos de mi estatura, tiene cabello castaño, ojos escarlata, es algo torpe pero es buen niño… -
-Unu, no sabemos de qué hablas… - Dijo el rubio ladeando la cabeza confundido.
-¿Dijiste Shibuya? – Preguntó la pelinegra, Megumi asintió. - ¿Cómo llegaste aquí desde el Mundo Humano? – Dijo asombrada.
-¿Eh? ¿"Mundo Humano"? – Preguntó confundida. - ¿E-En dónde…e-estoy…? –
-En el Makai. – Respondió Zeon.
-¿Makai…? ¡¿Qué?! – Exclamó asustada. - ¡No puede ser! ¡¿Me morí?! –
-¡No esa clase de Makai, tonta! – Exclamó Zeon irritado. - ¡El Mundo Mamodo! –
-¿Mundo Mamodo? ¿Qué es eso? – Dijo más confundida.
-Supongo que tu no tuviste un compañero Mamodo… - Murmuró la pelinegra pensativa.
-¿Compañero Mamodo? – Dijo Megumi. – No entiendo nada… ¡Ni siquiera sé de lo que hablan! ¡Yo solo quiero irme a casa! –
-Ven con nosotros, curaremos tus heridas. – Dijo el rubio tomándola de la mano.
-Gra-Gracias… - Dijo Megumi soltando un suspiro resignada. – Bueno, supongo que no me queda de otra… -
-Andando. – Dijo la pelinegra.
-¡¿Enserio meterán a una extraña al Castillo?! – Exclamó Zeon frustrado.
-Cállate y camina. – Dijo Kurumi tomándolo de la mano y jalándolo con ella.
-¡No me jalonees! – Exclamó Zeon.
-A todo esto… ¿Quiénes son ustedes? – Preguntó Megumi confundida.
-Me llamo Kurumi Allen. – Respondió la pelinegra. – El rubio a tu lado es Gash Bell y este malhumorado es Zeon Bell. –
-Ya-Ya veo… - Murmuró siguiendo a Gash. – "Será un largo día…" -
[…]
-Entonces, ¿cómo dices que llegaste aquí? – Preguntó Kurumi mientras curaba sus heridas.
-En realidad yo tampoco lo sé…estábamos peleando contra Tsubasa cuando Taku-nii lo hirió y después el collar de Hanako-… ¡Ah! – Exclamó levantándose de golpe. - ¡El collar de Hanako! – Megumi comenzó a revisarse, percatándose de que no lo cargaba con ella. - ¡No puede ser, lo perdí! –
-¿Collar de Hanako? – Preguntó Gash confundido.
Megumi asintió. – Hanako era mi hermana menor… - Respondió cabizbaja.
-¿"Era"? – Cuestionó Kurumi.
Megumi nuevamente asintió. – Hace años murió en una tragedia que mató a miles de personas…y la asesinaron frente a mis ojos. – Dijo apretando sus puños. – No pude hacer nada para salvarla… -
-Lo siento mucho, sé lo que se siente perder a alguien de esa manera. – Agregó Kurumi. – Mi padre también fue asesinado frente a mí… -
-¿Eh? ¿Enserio? – Preguntó Megumi, Kurumi asintió algo decaída. – Ya veo, lo siento. –
-Está bien. – Dijo recuperándose. - ¿Y bien? ¿Cómo es ese collar? –
-Es una luna plateada que estaba en una cadena de plata. – Respondió Megumi. – Aunque Tsubasa lo llamó "Ageha"… -
-¿Tsubasa? – Preguntó Zeon. - ¿Cómo era ese tal Tsubasa? –
-¿Tsubasa? Veamos…tiene el cabello castaño largo, ahorita debe tener unos 20 años y sus ojos son guindos. – Dijo.
-Ya veo, entonces no es el mismo. – Afirmó Zeon.
-¿Conocen a otro Tsubasa? – Preguntó Megumi interesada.
-Unu, el hermano mayor de Kurumi-chan se llama Tsubasa. – Explicó Gash. – Pero él es un Mamodo malo... –
-¿Mamodo? – Preguntó. - ¿Eso son ustedes? ¿Por eso ese chico lanzó un ataque eléctrico? –
-¡Unu! Así es. – Respondió Gash. - ¡Nosotros somos mamodos! –
-Ya veo…ahora que recuerdo, ustedes dijeron que yo no había tenido un compañero Mamodo, ¿a qué se referían? – Preguntó Megumi llena de curiosidad.
-Cada mil años se lleva una lucha entre 100 niños Mamodo en el Mundo Humano para decidir a nuestro rey. – Explicó Kurumi. – Y hace poco se llevó a cabo esta batalla. –
-¡Unu! ¡Y yo fui el ganador! – Exclamó Gash con alteza.
-¡¿Qué?! ¡¿Eso significa que tú eres el rey?! – Exclamó Megumi asombrada, Gash asintió. – Vaya…eres demasiado chico, aunque… - La castaña soltó una risita y lo miró. – Me recuerdas un poco a Izu-chan. –
-¿"Izu-chan"? – Preguntó Gash confundido.
-Es una amiga muy especial para mí. – Explicó Megumi. – Yo vengo del Digimundo, y por ende soy una Digihumana, se divide en 4 reinos y mi primo Takuya era el Príncipe de uno de ellos. – Dijo redactando la historia. – Pero, hace muchos años, Airi, la hermana gemela mayor de Izu-chan, atacó los reinos y mató a millones de Digihumanos y digimons… -
-¿Por qué hizo algo tan horrible? – Preguntó Kurumi.
-Porque quería la corona… - Explicó Megumi. – Originalmente ella sería la heredera al trono del Digimundo, pero cuando Izu-chan nació, decidieron darle la corona ella y no a Airi, así que se reveló en contra de todos y asesinó a millones de habitantes del Digimundo…incluidos sus propios padres. –
-¡¿Sus propios padres?! – Exclamó Gash. - ¡Eso es horrible! –
-¿Trató de asesinar a su hermana gemela menor por la corona? – Dijo Kurumi. – Vaya, es una especie de deja-vú parecido a la historia de Zeon y Gash. –
-Cállate, deja de contar eso. – La regañó Zeon pegándole en el hombro.
En ese momento una mucama tocó a la puerta de la sala. – Su Majestad, su Alteza, el desayuno está servido. –
-Unu, ya vamos, gracias. – Dijo Gash. – Ven a desayunar con nosotros, Megumi-chan. –
-¿Eh? N-No es necesario, estoy bien. – Dijo con una sonrisa nerviosa, pero su estómago hambriento gruñó y una gota apareció en su cabeza. – Rayos…ahora que recuerdo, no almorcé… -
-Entonces no se diga más, andando. – Dijo Kurumi tomándola de la mano y llevándola con ellos.
-Tsk, maldición, más plebeyos por aquí. – Murmuró Zeon rodando los ojos y después los siguió.
[…]
-¡Estuvo delicioso! – Exclamó Gash sonriente. – ¿Te gustó, Megumi-chan? –
-Sí, estuvo muy rico, gracias. – Dijo inclinando la cabeza en agradecimiento. – Ahora… ¿Cómo podré volver a mi mundo? Ni siquiera sé cómo llegué… -
-Mmm… ¡Ya sé! ¡Podemos ver a Dufaux! – Exclamó Kurumi animada. – Dufaux es el compañero humano de Zeon y tiene una habilidad llamada "Comunicador de la Respuesta", con ella puede responder en segundos a cualquier pregunta que se haga. –
-¿Enserio? – Preguntó Megumi sin creerlo, Kurumi asintió. - ¡Entonces vayamos con él! –
-¡Unu! ¡Vamos, Zeon! – Exclamó Gash jalando a Zeon del brazo.
-¡Al menos déjame terminar de desayunar! – Dijo irritado mientras lo separaban de su plato.
-Andando, Megu-chan. – Dijo Kurumi con una sonrisa.
-De acuerdo. – Respondió Megumi y ambas siguieron a Gash y a Zeon.
Caminaron por varios pasillos y corredores hasta llegar a una sala enorme donde había un trono gigante, Zeon, Gash y Kurumi abrieron una repisa que estaba en una de las esquinas y sacaron tres libros: uno gris, uno rojo y uno guindo. Los tres los abrieron en las últimas páginas, el rubio sacó una varita color rosa con durazno y todos la tomaron.
-¿Qué hacen? – Preguntó Megumi confundida mientras los observaba desde atrás.
-Abriremos el portal hacia el Mundo Humano. – Explicó Kurumi.
-¿Abrirlo…? – Murmuró sin comprenderlo.
Los tres chicos tomaron la varita de Gash y comenzaron a leer lo que apareció en sus libros. – Yo soy Zeon Bell/Gash Bell/Kurumi Allen, señor/señora de todo rayo/toda llama, te insto a que aparezcas ante mí, pues yo te hago mi juramento. – Un brilló se emitió de los tres libros al igual que de la esfera roja en el centro de la varita. – Genbu, Byakko, Seiryuu, Suzaku, unan los cuatro puntos cardinales y tomen el Reino de Makoku como unificación, el Castillo Raiku servirá de hospedaje y Huang Long sellará el tratado. Esa es mi petición. – Los cuatro brillos se unificaron en uno solo, el cual se disparó al frente y creó un portal de colores a medio metro de distancia.
-Listo. – Dijo Kurumi guardando su libro guindo entre su vestido.
-Vámonos. – Dijo Zeon poniendo su libro gris en su manto.
-Ven, Megumi-chan. – Dijo Gash tomándola de la mano mientras guardaba su libro y su varita entre su manto azul.
-Sí, vamos. – Dijo Megumi con firmeza, ella solamente deseaba volver a casa…
[…]
-Es aquí. – Dijo Gash parándose frente a la puerta de una casa de dos pisos. – Esta es la casa de Kiyomaro, aquí también vive Dufaux. –
-Y Martel. – Interrumpió Kurumi.
-Unu, también Martel. – Agregó Gash rápidamente.
Zeon estuvo a punto de tocar el timbre, pero la puerta se abrió, revelando a un chico rubio de 19 años, de ojos esmeralda, piel blanca y que vestía una playera verde pistache de manga corta, con una chaqueta blanca de manga larga, pantalón de mezclilla y zapatos cafés.
-Tsk, ¿ya sabías que vendríamos? – Dijo Zeon mirando al rubio.
-¿Es necesario que lo diga? – Respondió el rubio.
-Ya cállate Dufaux. – Murmuró Zeon fastidiado.
-Dufaux, queremos preguntarte-… - Dijo Kurumi.
-¿Cómo puede volver a su casa? – Interrumpió Dufaux, ganándose una mirada irritada de Kurumi. - Con el mismo artefacto que la trajo. –
-¿Con el Ageha? – Preguntó Megumi.
Dufaux asintió. – Ese collar está hecho con materiales únicos que no existen en el Mundo Humano, pero en el Digimundo y el Mundo Mamodo sí. –
-¿A qué te refieres? – Preguntó Kurumi sin entender.
-Vengan conmigo. – Dijo Dufaux entrando a la casa.
Los cuatro chicos siguieron a Dufaux hasta la habitación de arriba y entraron, el rubio tomó una libreta y una pluma y les hizo una seña para que se acercaran, en dicho papel dibujó el símbolo del Mundo Mamodo: un círculo en el centro conectado con otros 4 en sus esquinas, formando entre todos una especie de reloj de arena que conectaba las cinco figuras.
-¿El símbolo del Mundo Mamodo? – Preguntó Zeon.
-Este dibujo representa las dos dimensiones. – Explicó Dufaux.
-¿2 dimensiones? – Preguntaron los 4 al mismo tiempo.
-El círculo de la esquina superior derecha representa la dimensión del Mundo Mamodo y el de la esquina superior izquierda que está a su lado es el "Mundo Humano" y se encuentran conectados por esta línea de espacio-tiempo. – Explicó apuntando a los círculos nombrados junto a la línea que los unía. – Mientras que el que está en la esquina inferior izquierda representa la dimensión del Digimundo y el inferior a la derecha al "Mundo Real", estos se encuentran unidos por esta línea de espacio-tiempo. – Dufaux apuntó a los dos círculos inferiores y a su línea conectora. – Y el círculo intermedio representa el Mundo Flotante, aquél que distribuye a las 2 dimensiones la energía vital que necesita, así como su tiempo y espacio mediante estos conectores. – Dijo señalando las líneas que los unían.
-Nuestros mundos son opuestos… - Murmuró Megumi mirando el dibujo. - ¿Eso significa que el Digimundo equivale al Mundo Mamodo, así como el Mundo Real equivale al Mundo Humano de esta dimensión? – Dijo comprendiendo el asunto.
-Así es. – Dijo Dufaux.
-Pero el Mundo Real y el Mundo Mamodo no tienen ninguna línea de conexión… - Dijo Kurumi mirando el dibujo. – Solamente están lineales uno con otro, pero no tienen nada que los una. –
-¿Unu? ¿Eso qué significa? – Preguntó Gash confundido.
-Significa que no existe conexión alguna entre el Makai con el "Mundo Real" de ella. – Dijo Zeon cruzado de brazos. - ¿Entonces cómo es que ella llegó aquí? En todo caso, ¿no debería haber llegado al Mundo Humano? -
-Cuando el Ageha se quebró se creó una explosión que abrió un hueco en el espacio lineal en el que se encuentran el Mundo Mamodo y el Mundo Real. – Explicó el rubio mirando a Zeon y después a Megumi. –Así que al momento de que entraste en contacto con él, la concentración de poder dimensional en la explosión te trajo aquí. –
-¿Y cómo regreso a casa en todo caso? – Preguntó Megumi mirándolo.
-Si encuentran el Ageha y lo reparan puedes usarlo para regresar. – Respondió Dufaux.
-En ese caso, si llegó junto a mí… – Dijo Megumi.
-Debe estar en el Jardín de las Rosas. – Finalizó Zeon.
-Entonces vayamos a buscarlo. – Apoyó Kurumi con una sonrisa.
-¡Unu! Vamos. – Dijo Gash con una sonrisa.
-Muchas gracias, Dufaux. – Agradeció Megumi.
-Caminen entonces. – Dijo Zeon. – Nos vemos, Dufaux. –
[…]
-Aquí la encontré. – Dijo Zeon llegando al jardín de las rosas junto a los demás.
-Separémonos para buscar entonces. – Dijo Kurumi. – Gash y yo buscaremos a los alrededores, ustedes busquen aquí. –
-¡Unu! ¡Entendido! – Exclamó Gash comenzando a correr emocionado por los pasillos entre las jardineras.
-¡Espera, Gash! – Exclamó Kurumi siguiéndolo.
-Tsk, como sea. – Dijo Zeon acuclillándose para comenzar a buscar.
Megumi se acuclilló junto a él y comenzó a buscar también. – Gracias por su ayuda. – Dijo sin mirarlo.
-Lo hago para que te vayas más rápido, no lo malinterpretes. – Respondió cortadamente sin mirarla.
-Lo sé, pero de igual manera agradezco que estés ayudando. – Dijo con una sonrisa. – Lamento causar tantas molestias. –
-En vez de estar hablando, mejor concéntrate en buscar. – Dijo yéndose un poco a la derecha para buscar entre las hierbas.
-Entiendo… - Murmuró, después soltó un suspiro y comenzó a buscar entre los rosales.
Pasaron las horas y el atardecer llegó…Zeon había estado buscando entre la hierba por todo el rato y estaba manchado de lodo de las rodillas y los brazos, así como de su manto y sus zapatos.
-¡Arg! ¡Ya me harté! ¡Han pasado horas y no encuentro nada! – Exclamó furioso levantándose. – ¡Y encima terminé completamente sucio! – Zeon comenzó a sacudirse su manto para limpiarlo un poco. - ¡Oye, ¿encontraste algo?! – Dijo volteando hacia atrás buscando a Megumi, sorprendiéndose de encontrarla en el suelo, al lado de los rosales, durmiendo plácidamente. – Tsk, encima de que busco su cosa esa ella se queda dormida y no busca nada. –
Soltó un suspiro fastidiado y decidió ir a buscar a Gash y a Kurumi, no tenía intenciones de llevar él a Megumi adentro. Caminó por los alrededores mientras los llamaba, pero ninguno de los dos respondió, pocos minutos después los encontró debajo de un árbol del jardín sentados, Kurumi estaba recargada en el hombro de Gash y el rubio tenía su cabeza apoyada sobre la de ella mientras ambos dormían plácidamente.
-¡Esto es el colmo! – Exclamó irritado ante la situación. – ¿Si quiera habrán buscado algo? – Murmuró.
Zeon se acercó a ellos y comenzó a zarandearlos para despertarlos, solamente Kurumi abrió sus ojos, Gash tenía el sueño demasiado pesado que ni el Zakeru que el peligris le lanzó lo despertó.
-¡¿Cuánto tiempo llevan durmiendo?! – Exclamó mirando a Kurumi.
-No lo recuerdo…quedamos en buscar el collar de Megumi-chan, pero Gash se resbaló y se cortó, vinimos aquí para curarlo y después nos quedamos dormidos… - Explicó soltando un bostezo.
-¡Ni siquiera buscaron algo! ¡Eso es peor! – Exclamó irritado.
Kurumi notó la suciedad en Zeon y entendió por qué estaba tan enfadado. - ¿Has estado buscando todo este tiempo? –
-Así es, se supone que soy el menos interesado en esto y fui el único que buscó en realidad. – Dijo cruzando los brazos. – Incluso esa mocosa se quedó dormida en los rosales. –
-¿Enserio? Lo siento, lo siento. – Se disculpó arrepentida. – Llevaré a Gash adentro, está comenzando a helar. – Dijo poniéndose de pie y cargando a Gash en su espalda. - ¿Podrías traer a Megumi-chan también? –
-¿Y por qué yo? Mejor tú llévala y yo llevo a Gash. – Dijo descruzando los brazos.
-Yo no puedo cargarla idiota, Gash es más liviano que tú y por eso puedo con él. – Dijo mirándolo.
-¿Me estás diciendo gordo? – Replicó irritado.
-¡NO! Qué rápido malinterpretas todo. – Dijo rodando los ojos. – Como sea, por favor, trae a Megumi-chan a una habitación. –
-Tsk, ya qué. – Respondió regresando hacia donde estaba la castaña.
-Gracias. – Dijo Kurumi, después se dio la vuelta y caminó hacia el interior del Castillo con Gash en su espalda.
Zeon llegó de nuevo a los rosales y volvió a ver a la castaña dormida en el suelo, su rostro ahora mostraba un poco de molestia, "tal vez tiene una pesadilla" pensó al momento de ver sus expresiones faciales. Suspiró resignado y se hincó a su lado para cargarla en sus pequeños brazos y llevarla al interior del Castillo.
Conforme avanzaban, Megumi cada vez se ponía más inquieta, como si la pesadilla se volviera más y más tenebrosa, incluso se quejaba en momentos y se retorcía de vez en cuando.
-Tsk, sí que es fastidiosa. – Murmuró Zeon sujetándola con fuerza para evitar que se cayera con tanta movedera que traía.
-Hanako… - Murmuró Megumi dormida.
-¿Qué? – Dijo deteniéndose para mirarla fijamente. - ¿Por eso está…? –
Zeon llegó a su habitación y abrió la puerta, después acostó a Megumi en su cama y la cobijó, se quedó mirándola fijamente unos momentos, asintió sin decir palabra alguna y puso su mano sobre la frente de Megumi, inmediatamente una luz azul se emitió de ella y entró en la mente de la chica…
-Flashback-
Se distingue a una Megumi de 5 años caminando por las calles destruidas y los hogares que estaban ardiendo por el ataque que había golpeado a Dai Seisakoku, estaba totalmente llena de heridas y sus ropas estaban rasgadas, tenía sangre escurriendo de su frente y se encontraba preocupada.
-¡Hanako-chan! ¡Hanako-chan! – Exclamaba mientras buscaba por las calles.
Caminó unos cuantos pasos más y logró ver cómo una mujer extraña tenía a Hanako, de 3 años, alzada de la ropa mientras sonreía, la pequeña Kanbara estaba herida y se encontraba llorando.
-No… - Murmuró Hanako entre sollozos.
-Muere, Kanbara Hanako-san. – Dijo la mujer encajando una espada en el pecho de Hanako, después sacó su arma y dejó caer a la niña al suelo mientras reía. – Adiós. – Dijo desapareciendo del lugar.
-Hanako-chan… ¡Hanako-chan! – Exclamó Megumi saliendo de su escondite y corriendo a su hermana.
La castaña mayor tomó a la pequeña herida en sus brazos, notó que la respiración de su hermana era acelerada y se le dificultaba, la sangre no paraba de brotar de su herida y no podía abrir sus ojos por completo, no soportó mucho verla en ese estado y las lágrimas comenzaron a escurrir por sus mejillas.
-Onee…chan…Sabía…qué vendrías… - Murmuró Hanako con dificultad mientras intentaba ver a su hermana al rostro.
-Hanako-chan… - Murmuró viéndola fijamente. - Estarás bien, te llevaré a Shin Makoku y te recuperarás… - Dijo tratando de sonreírle, pero el dolor en su pecho y sus lágrimas le impedían hacerlo.
-No lo hagas…debes huir… - La interrumpió Hanako. - Ve por Takuya-oniisan…y después…reconstruyan el Reino… - La pequeña le sonrió a su hermana y sintió como las fuerzas la abandonaban rápidamente. - Onee…chan…gracias… - Murmuró mientras el brillo de sus ojos se apagaba y los cerraba lentamente.
-Hanako-chan… - Murmuró Megumi atónita, abrazó con fuerza el cuerpo de su hermana y comenzó a llorar con desesperación. - Hanako-chan… ¡HANAKO-CHAN! – El grito desgarrador que emitió hizo eco en todo el lugar…
-Fin del Flashback-
-¡¿Qué?! – Exclamó Zeon separándose de ella, estaba jadeando un poco y algunas gotas de sudor escurrían de su frente. – Eso… ¿Ella vivió todo eso…? – Murmuró viendo a Megumi fijamente sin salir de su asombro, no podía creer que esta chica hubiera vivido algo como eso.
Zeon se giró para ir a dormir a otra habitación, ya había anochecido y estaba totalmente agotado de haber estado buscando todo el día ese "Ageha" que ella necesitaba para volver…
[…]
-Buenos días, Megumi-chan. – Dijo Kurumi sentada en la mesa desayunando.
-Buenos días… - Dijo soltando un bostezo y sentándose junto a Kurumi. – Ay, me duele el estómago… – Murmuró.
-Es obvio, no comiste ni cenaste. – Dijo Zeon mirándola de reojo. – Has dormido como oso. –
-No soy un oso. – Replicó molesta. – Solamente estaba cansada, no pensé que mi cuerpo se cansaría tanto con esa pequeña pelea. – Dijo soltando un bufido. – Creo que simplemente me desacostumbré a pelear… -
-¿Pelean seguido? – Dijo Gash mirándola fijamente.
-No exactamente, pero pelear con los Orochis es muy agotador. – Respondió con una risita nerviosa.
-¿Unu? ¿Orochis? – Preguntó Gash confundido.
-Son personas que controlan "Mechas". – Explicó. – Las Mechas son robots que actúan gracias a un piloto y la conexión entre ambos es tan fuerte que si alguno de los dos sufre un daño el otro también lo sufre. – Dijo. – Las Mechas son conocidas como los 8 cuellos de Orochi, los cuales son sirvientes del Dios de la Oscuridad Yamanata no Orochi, conocido en el Digimundo como "Jashimon". –
-Ya veo, un dios… - Murmuró Kurumi entendiendo el asuntó.
-¡Ah! ¡Es cierto! ¡Se van a molestar conmigo! – Exclamó Megumi asustándolos. - Estoy segura de que van a gastar mucho dinero para que al final no llegue… -
-¿A dónde? – Preguntó Kurumi.
-Hoy es mi cumpleaños. – Respondió Megumi. – Sería el primero que pasaría con Izu-chan y los demás, pero lamentablemente estoy aquí y como aún no encontramos el Ageha seguramente no llegaré a tiempo a la fiesta que me harían… - Murmuró un tanto decaída.
-Megumi-chan… - Murmuró Kurumi viéndola.
Zeon apretó sus puños algo frustrado por debajo de la mesa ya que él entendía un poco sus sentimientos, "Izu-chan es una amiga muy especial para mí", recordó esas palabras de Megumi y rápidamente imaginó que, tal vez, esa "Izu-chan" que la castaña había mencionado antes la había salvado en algún momento, "así como Kurumi me salvó a mí" pensó inmediatamente.
-Tengo algo que hacer, me retiro. – Dijo Zeon levantándose de la mesa.
El peligris caminó hacia la puerta y, una vez salió, se teletransportó de nuevo al jardín para continuar buscando el collar de Megumi, él mejor que nadie sabía lo que se sentía estar sin las únicas personas en quienes confiaba y más en un día importante como lo eran los cumpleaños.
Pasaron dos horas y Zeon logró encontrar el collar en forma de Luna, pero cuando lo tomó descubrió que tenía una enorme grieta en el centro y de ellas salían otras cuantas pequeñas, parecía que se quebraría en miles de pedazos si se caía al suelo.
-Tsk, está inservible. – Murmuró mirando el collar en sus manos. – No servirá de nada en este estado. – Suspiró resignado y se giró para regresar adentro.
Estaba caminando por un pasillo para regresar al comedor, pero se detuvo frente a la puerta de la sala de visitas cuando escuchó las voces de Kurumi, Gash y Megumi ahí.
-¡Unu! ¡Nosotros te festejaremos! – Exclamó Gash sonriente. - ¡Otoha-san hará el pastel ahorita! –
-Ya les dije que no es necesario. – Respondió Megumi. – De igual manera no me gustan las fiestas… -
-Escucha Megumi-chan. – Dijo Kurumi tomándola de las manos. – Entendemos tus sentimientos y no queremos que estés triste o que te sientas sola, así que por eso queremos festejarte. –
-Estoy bien, es enserio. – Dijo con una sonrisa Megumi.
-Esa sonrisa no puede engañarme, Megumi-chan. – Dijo Kurumi mirándola a los ojos. – Eres muy parecida a Zeon, siempre ocultan sus sentimientos para evitar que las personas se preocupen por ustedes, pero en el fondo se sienten terriblemente solos. –
-Kurumi… - Murmuró desviando la mirada.
Zeon estuvo a punto de entrar y callar a Kurumi con un buen Zakeruga, pero sintió que su estómago se revolvió al saber que sus afirmaciones eran ciertas, la pelinegra era quien mejor lo conocía "más de lo que yo mismo me conozco" afirmó mentalmente. Apretó el Ageha en sus manos y se mordió el labio inferior al darse cuenta de lo que estaba a punto de hacer, pero él ya sabía lo que era pasar un cumpleaños sin los que te importaban a tu lado y no le desearía algo como eso a esa chica.
Se giró y continuó por un corredor hasta llegar a la oficina de A-Su, el Mamodo se confundió de ver a Zeon en su oficina, por lo general él NUNCA iba hacía allá, siempre lo obligaba a que él fuera.
-¿Sucede algo, Príncipe Zeon? – Preguntó desde su escritorio.
-Quiero que me digas de qué material está hecho esto y en dónde puedo encontrarlo. – Dijo dándole el Ageha.
-Déjeme revisarlo. – Dijo A-Su tomándolo y comenzado a hacerle estudios.
Pasó media hora para que el Mamodo terminara de revisar el Ageha, hizo unos apuntes durante su investigación y cuando finalizó se dirigió a Zeon para regresarle el collar junto a las notas.
-Está hecho de Dragonita, tiene suerte de que exista una mina que produce este material en las fronteras de Makoku. – Explicó A-Su. – Ahí anoté el procedimiento que debe seguir para crear este tipo de objeto sin que la Dragonita pierda sus propiedades, las cuales son dadas por el brillo violeta en su interior, también le dibujé un mapa de cómo llegar a la mina más cercana, ¿quiere que le avise a alguien? –
-No, nadie debe saberlo, ni siquiera Gash, ¿quedó claro? – Dijo amenazante Zeon, A-Su solo asintió. – Bien, adiós. – Dijo desapareciendo de ahí.
[…]
-Es aquí. – Dijo Zeon para sí mismo mientras miraba la cueva, estaba hecha de piedra volcánica negra, estaba completamente oscura y su forma era extraña.
El peligris hizo una pequeña chispa en su mano para alumbrar mientras se adentraba en la estrecha cueva, caminó un buen tramo hasta que llegó a una parte de la cueva donde se dividía en dos túneles, tomó el de la derecha y siguió caminando hasta chocar contra una pared donde brillaba la Dragonita, la cual era un material parecido a una piedra plateada.
-Tsk, que molesto. – Murmuró mientras invocaba el Sorudo Zakeruga para usar su espada eléctrica como pico minero.
Estuvo buen rato sacando el material, cuando consiguió el suficiente se sentó en una roca y comenzó a trabajar en la reparación del Ageha siguiendo las instrucciones que A-Su le había dejado en el papel. La primera vez cometió un error y maldijo internamente cuando tuvo que volver a sacar la Dragonita para reparar el collar de Megumi.
Pasaron las horas y Zeon ya había realizado más de 10 intentos, cuando finalmente logró repararlo descubrió que la Dragonita en el Ageha había perdido sus propiedades al ver que su brillo interno estaba a apagado.
-¡Maldición! – Exclamó golpeando la pared de la cueva y creando grietas en las rocas. - ¡Esta cosa ya no sirve! –
"Izu-chan es una amiga muy especial para mí", su estómago se revolvió cuando recordó esas palabras, se mordió el labio inferior y guardó el Ageha reparado en su manto.
-Maldigo a Megumi… - Murmuró mientras tomaba a Sorudo Zakeruga para sacar, por doceava vez, la Dragonita.
-¡Feliz cumpleaños! – Exclamaron Gash y Kurumi al unisón mientras extendían dos regalos.
-Muchas gracias. – Dijo Megumi con una sonrisa mientras los tomaba. - ¿Puedo abrirlos? –
-¡Sí! –Dijeron ambos a coro con una sonrisa.
Megumi soltó una risita y abrió primero el de Gash: estaba en una caja mediana forrada de papel dorado y un listón plateado, adentro tenía una cajita de cartón color azul de pockys con la cara de un robot dibujada con marcador negro y en el centro decía "Vulcan 300", también tenía extremidades de palillos de madera.
-¿Qué es esto? – Preguntó con una gota en la cabeza.
-¡Unu! ¡Es Vulcan 300 Generación 2! – Exclamó Gash con una sonrisa. – Es un amigo que Kiyomaro me hizo, pero te lo regalo, yo tengo a Generación 3. – Dijo mostrando un juguete idéntico pero este era de color naranja.
-¿Tú amigo que Kiyomaro te dio…? – Murmuró mirando el juguete y sonrió ligeramente. – Gracias Gash, lo atesoraré. – Dijo guardándolo en su bolsillo del suéter.
La castaña tomó el segundo regalo, el cual estaba en una cajilla pequeña forrada de papel rojo con un moño blanco y en su interior había una pulsera de plata con zafiros incrustados.
-¡Que hermoso! –Exclamó viendo el obsequio. - Muchas gracias, Kurumi. – Dijo poniéndose la pulsera. – Lo cuidaré bien. –
-Me alegro de que te gustara. – Dijo con una sonrisa.
-A todo esto… ¿Dónde está el amargado? – Preguntó Megumi buscando a Zeon con la mirada.
-Unu, desde que se desapareció durante el desayuno nadie lo ha visto. – Explicó Gash.
-Lo más seguro es que esté entrenando en algún lado alejado. – Dijo Kurumi tranquila. – Venga, mejor comamos el pastel que Otoha-san hizo. –
-Sí, se ve delicioso. – Dijo Megumi mirando el pastel.
Kurumi sirvió el pastel a Gash, a Megumi y a ella, después se sentó en el lado derecho junto a la castaña, quien estaba sentada entre el rubio y la pelinegra.
Kanbara no pudo evitar pensar en sus amigos que la esperaban en el "Mundo Real", miró el gran reloj dentro del comedor que marcaba las 5pm y soltó un suspiro triste. "¿Qué estarán haciendo ahora?" se preguntó mientras jugaba con la fresa de su pedazo de pastel, "¿Me estarán buscado?" pensó después de comer el primer bocado de su postre.
Las puertas se abrieron y Zeon entró con ellos, tenía algunos rasguños en el cuerpo y traía un manto limpio ahora, pero su expresión dejaba al descubierto su cansancio.
-¡Zeon! – Exclamó Kurumi poniéndose de pie. - ¿Dónde estabas? Nos tenías preocupados… además, ¿Qué te pasó? –
-No importa, oye. – Dijo mirando a Megumi y caminando hacia ella.
-¿Q-Qué sucede? – Preguntó un tanto confundida.
-Toma. – Dijo dándole un collar de Dragonita con la forma del símbolo de la familia Bell, el cual era un rayo con un círculo en el centro que tenía incrustada una esfera azul pequeña. – Más te vale cuidarlo, no lo hice para que lo pierdas tan rápido. -
-¿Qué? – Preguntó Megumi asombrada. -"¡¿Él lo hizo?!" - Se preguntó a sí misma sin procesarlo aún. – Es muy lindo…Muchas gracias. – Agradeció tomándolo.
-Ese collar está hecho de Dragonita, con él podrás regresar a tu hogar. – Dijo dándose la vuelta dispuesto a irse. – Cuando terminen su celebración vayan al jardín para poderte ayudar a irte. –
-¿No te quedas, Zeon? – Preguntó Kurumi mirándolo.
Zeon negó con la cabeza. – Tengo que averiguar cómo funciona esa cosa. – Respondió alejándose. – Ustedes diviértanse, adiós. –
-Zeon… - Murmuró Megumi al verlo irse.
[…]
-Muchas gracias por todo. – Dijo Megumi en el Jardín de las rosas junto a Gash, Kurumi y Zeon.
-Unu, siempre serás bienvenida en el Mundo Mamodo. – Dijo Gash sonriente.
-Y en el Mundo Humano también. – Agregó Kurumi.
-Sí, ustedes también siempre serán bienvenidos en el Digimundo y en el Mundo Real. – Dijo Megumi con una sonrisa, después dirigió su mirada a Zeon. - ¿Y qué hago entonces? –
-¿Qué tipo de poderes tienes? – Preguntó Zeon mirándola cruzado de brazos.
-¿Tipo de poderes? Mmm…bueno, no es un elemento exacto, pero como Sacerdotisa mis poderes se basan en la noche. – Dijo con una risita nerviosa. – Y como Flowermon uso de tipo naturaleza. –
-Tsk, sí que eres débil. – Murmuró Zeon acercándose a ella. – Te ayudaré por esta vez, necesitas que alguien le dé poner a la Exfera que activará las propiedades dimensionales de la Dragonita. – Explicó apuntando al collar en su cuello.
-De acuerdo, gracias. – Dijo con una sonrisa.
-Por cierto, toma. – Dijo Zeon aventándole el Ageha reparado.
-¿Qué? – Murmuró atrapando el Ageha. - ¿El collar…de Hanako? ¿Lo reparaste? –
Zeon asintió. – Es algo importante para ti ¿no? – Dijo un poco avergonzado. – Más te vale cuidarlo bien a partir de ahora, no gasté mi tiempo arreglándolo para nada. –
-Zeon… - Murmuró mirándolo fijamente, no pudo evitar sonreír y, por impulso, cargó a Zeon y lo abrazó. - ¡Muchas gracias, Zeon! –
-¡Oye, ¿qué haces?! ¡Bájame! – Exclamó irritado. - ¡Esto es pedofilia, ¿sabes?! –
-Lo dices como si fuera una anciana… - Murmuró con una gota en la cabeza. – Solo acabo de cumplir doce años… -
-Jaja, muy graciosa. – Dijo Zeon cruzando los brazos. – Debes de tener 15 o 17 años, mentirosa. –
-¡Que no! ¡Tengo doce! – Exclamó irritada.
-Ya te dije que eso no puede ser cierto, YO tengo doce años. – Agregó con firmeza.
-¡¿Qué?! – Exclamó asombrada. - ¡Tiene que ser joda! ¡No puedes tener doce años! –
-En realidad todos nosotros tenemos doce años… - Murmuró Kurumi con una risita nerviosa.
-¡¿Qué?! – Exclamó soltando a Zeon. – E-E-Entonces…Dufaux… ¿Cuántos años tiene él? –
-Dufaux va a cumplir 24… - Respondió Gash.
-Tiene que ser joda…parecía de 17… - Murmuró con una gota en la cabeza.
-Bueno, bueno, como sea. – Dijo Zeon descruzando los brazos. – Ya es hora de irte. –
-¡Ah! ¡Cierto! – Dijo quitándose el collar de Dragonita y colocándose el Ageha. – Entonces hazlo, Zeon. –
-Buen viaje, Megumi-chan. – Dijo Kurumi despidiéndola.
-Adiós. – Dijo Gash.
Megumi negó con la cabeza. – "Adiós" significa que no volveremos a vernos, así que mejor digamos "hasta luego". – Dijo con una sonrisa. – Mientras posea este collar, existe la posibilidad de volvernos a ver…no, estoy segura que nos vamos a volver a ver. –
-¡Unu! ¡Tienes razón! – Exclamó Gash sonriente.
-En ese caso, hasta luego Megumi-chan. – Dijo Kurumi con una sonrisa.
Megumi asintió. – Hasta luego, jamás olvidaré lo que hicieron por mí. –
-Y nosotros tampoco te olvidaremos. – Afirmó Kurumi.
-Bueno, ya es hora. – Dijo Zeon apuntando al collar que Megumi puso al frente. – Zakeru. –
El rayo de Zeon golpeó la Exfera azul en el centro del collar y una luz violácea se emitió de él, Megumi tomó el collar en sus manos y esperó a que el proceso comenzara.
-Feliz cumpleaños, Megumi. – Murmuró Zeon con una sonrisa.
-¿Eh? – Exclamó al escuchar esas palabras. - ¡Zeon…! –
No pudo terminar de hablar, la luz violácea se volvió blanca y cegó a todos en el lugar mientras un chillido desgarrador los ensordeció…
[…]
-Ay ay ay…un día de estos me voy a quedar ciega y sorda… - Murmuró Megumi levantándose, estaba acostada en el suelo de la calla frente a su casa. – Ya volví… -
-¡MEGU-NEE! – Exclamó Hikari corriendo hacia ella. - ¡Megu-nee! –
-¡Megu-nee! – Exclamó Takuya detrás de la rubia.
-¿Izu-chan? – Preguntó confundida. - ¿Taku-nii? -
Hikari solamente saltó hacia ella y la tumbó en el suelo, Takuya llegó hacia ellas junto a Takato, Kouji, Yuu, Taiki y Kiriha.
-¡Al fin te encontramos, Megu-san! – Exclamó Yuu recuperando el aliento.
-¿Dónde estabas, tonta? – Dijo Kiriha jadeando un poco por el cansancio.
-¿Estaban preocupados? – Preguntó tratando de librarse de Hikari.
-¡Por supuesto que lo estábamos! – Exclamó Takuya alterado. - ¡Desapareciste de repente mientras peleábamos contra Tsubasa! ¡¿Y todavía preguntas si estábamos preocupados?! –
-Ya, ya, cálmate Takuya… - Dijo Takato nervioso tratando de tranquilizarlo.
-Lo siento. – Dijo Megumi con una sonrisa. – Izu-chan… ¿Podrías dejarme respirar? – Murmuró con una gota en la cabeza.
-¡A-Ah! Lo siento… - Exclamó levantándose para después ayudar a Megumi a ponerse de pie.
-¿Podrías contarnos qué te sucedió? – Dijo Taiki mirándola.
-Es una larga historia… - Respondió sacudiendo su ropa.
-Bueno, podrás contárnosla de camino a tu fiesta. – Dijo Yuu sonriente mientras le tomaba la mano.
-¡Sí, vamos a la fiesta! – Exclamó Takuya emocionado.
-Feliz cumpleaños, Megu-nee. – Dijo Hikari con una sonrisa. – Vamos. -
-Sí, gracias. – Respondió con un alivio en su corazón, todos comenzaron a caminar y ella los siguió.
-Megu-san. – Dijo Yuu deteniéndola del brazo.
-¿Qué sucede, Yuu-san? – Preguntó mirándolo confundida.
-Bienvenida. – Dijo abrazándola de la cintura, haciéndola sonrojar un poco. – Y feliz cumpleaños. – Murmuró mientras la tomaba del rostro y le daba un beso dulce en los labios.
-Andando, parejita de empalagosos. – Dijo Kiriha un poco molesto y celoso.
-Te han bajado a tu hermanita… - Dijo Kouji burlándose.
-Cállate. – Dijo pegándole en el hombro y continuando caminando detrás de los demás.
-Yuu-san… - Murmuró un poco sonrojada.
-Vámonos. – Dijo Yuu comenzando a caminar junto a ella.
Todos se dirigieron a casa de Kouji para comenzar con la fiesta, ahí ya se encontraban los niños elegidos, los Tamers, los Frontier, los de Xros Heart y los Hunters. La celebración comenzó a las 8 de la noche y continuaron hasta las 12 de la madrugada, hora a la que todos los que vivían en Shibuya se fueron a sus casas a dormir mientras que los que vivían lejos se quedaron en una pijamada con los Minamoto y las Sayonji.
-No sabía que ya te gustaba la joyería, Megu-nee. – Dijo Takuya caminando junto a ella.
-¿Y eso a qué viene? – Preguntó confundida mientras soltaba un bostezo.
-Ese collar y esa pulsera. – Dijo apuntando a cada uno. – Pensé que todavía odiabas la joyería. –
-No la odio, simplemente no van conmigo. – Respondió Megumi. – Pero me los obsequiaron Kurumi y Zeon…no podía rechazarlos. –
-Bueno tienes razón, eres alguien de buen corazón. – Dijo Takuya con una sonrisa.
-¿Lo crees? – Dijo mirándolo, Takuya asintió. – Oh bueno… - Dijo soltando otro bostezo. – Estoy cansada… -
-Pronto llegaremos, aguanta un poco. – Dijo Takuya continuando el camino.
-"¿Qué estarán haciendo ahora? No ha pasado ni un día, pero ya los hecho un poco de menos…" – Pensó mientras abrazaba a Vulcan 300 con su mano derecha mientras tenía el collar de Dragonita en la izquierda. – "No voy a decir 'adiós', porque seguramente algún día volveremos a vernos…" –
Y después de un agotador día de cumpleaños, Megumi llegó junto a Takuya a su hogar, estaba tan cansada que solamente aventó su suéter azul al perchero, se quitó las botas y se dejó caer sobre su cómoda cama.
-Feliz cumpleaños, Megu-nee. – Dijo Takuya cerrando los ojos. – Buenas noches. –
-Buenas noches…Taku-nii. - Murmuró Megumi cerrando los ojos para descansar.
El final de un agotador día…era el inicio de su nueva vida aventurera…
¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~
¡FELIZ CUMPLEAÑOS MEGU-NEE! *WWWW* Weno, es un feliz cumple adelantado HeartMegu (? espero que realmente te haya gustado, pasé varios días escribiéndolo y editándolo :'v
Te quiero mucho mucho, ojalá que realmente lo hayas disfrutado uwu
¡NOS LEEMOS!
