¡Hola, personitas pervertidas! Espero que se la hayan pasado bien en el tiempo que no actualicé. Si ya salieron de la escuela, saben la alegría que siento, además esa alegría se trasforma en querer actualizar seguido. Bien, ya basta de habladeras, vamos al fanfic.
¡Disfrútenlo!
Capítulo #2: Libros eróticos, anatomía y pornografía
Sakura estaba segura de lo que haría, pero tenía vergüenza. No es que estuviera haciendo algo malo, para nada, simplemente iba a revisar los mismos libros de anatomía sin censura, pero sentía pena porque tenía que preguntarle a la bibliotecaria dónde se encontraban.
La única excusa en mente era que Tsunade le permitió ver los libros de biología. De todas formas, según su maestra, ya era "lo suficientemente grande para ver los órganos reproductores". Si quería ser una gran kunoichi médico, debía revisar esos libros a detalle.
Ella se encontraba en frente de la biblioteca de la aldea. El lugar era bastante grande y los únicos que entraban eran practicantes o especializados en medicina, alguno que otro chico de la academia que fue obligado a investigar en libros y uno que otro amante de la literatura.
Las personas no acostumbraban a consultar libros, en cambio, las revistas y libros pornográficos eran muy solicitados. Las personas que más iban a verlos eran niños que querían imitar a Naruto cuando era pequeño o simplemente eran hombres que deseaban ver el cuerpo desnudo de una mujer. Solo esta clase de personas iba. Nunca mujeres, ni niños y niñas inocentes.
La cultura en Konoha indicaba: "todo es tabú en una tienda de adultos, pero solo ellos pueden ir". A "ellos" se referían a los hombres. Ellos podían porque era lo "normal". Casi nadie los juzgaba de perversión o en el caso de Jiraya, se le adoraba porque sabían que trabajaba en algún libro erótico.
Sakura Haruno quería ver un libro de anatomía. No pornografía. No un libro erótico. Solo anatomía. Y aunque supiera unas referencias sobre las "partes" del humano gracias a Tsunade, ella no sabía cómo se veía. Solo la pequeña flor. Aquella la conocía a detalle por lo que alcanzaba a ver. Por dentro no, ¿pero a qué venía el caso? Solo era un agujero... Al menos sabía que en la pequeña flor un hombre metía algo y de ahí salían los bebes.
Entró a la biblioteca. La apreció por un momento y recordó aquellas veces en las que iba a investigar sobre medicina y el control del chakra. Hacía tanto tiempo que no buscaba porque solo se encontraba información básica. Ella podía consultar dudas más específicas con los pergaminos y libros de sus sensei, además podía preguntarle para casos aún más específicos. Ahora era diferente. Parecía que iba a empezar desde cero, pero iba a tomar esos conocimientos que le fueron negados. Simples y necesarios conocimientos.
—Buenos días —dijo Sakura a una mujer que se encontraba del otro lado de un mostrador.
—Buenos días, Haruno-sama.
"Sama" era una palabra extraña de oír en su nombre. Desde que terminó la cuarta guerra ninja la saludaban y nombraban de una forma muy respetuosa. Nunca se hubiera imaginado que la considerarían uno de los ninjas más poderosos. Antes solo quería destacar en medicina, sin importar que fuera reconocida en otros lugares a parte de Konoha.
—Puede llamarme Sakura-san si gusta —dijo sonriendo.
—Está bien —dijo la mujer devolviéndole la sonrisa—. ¿Qué libro es el que busca?
—Tsunade-sama me ha mandado para revisar unos libros sobre anatomía.
—Claro, venga por aquí.
Salió del mostrador e hizo una señal a Sakura para que la siguiera. Filas y filas de libros, y la primera fue la indicada. Las filas se dividían por el alfabeto, así que fue fácil encontrar la sección.
Sakura se encogió de hombros y suspiró. Creía que la mujer le había entendido y se había ahorrado el momento de vergüenza.
—Me refiero a los otros libros.
La señora se le quedo mirando fijamente por un corto tiempo hasta que comenzó a reír tratando de disimular.
—¿A qué libros se refiere? —dijo ella con una sonrisa falsa—. Estos son los únicos libros de anatomía.
—Tsunade-sama me ha enviado por los LIBROS de anatomía —Resaltó la palabra libros para hacer énfasis.
Hubo un momento de silencio. La miró otra vez fijamente, pero a diferencia de la anterior, ésta emanaba miedo.
—Sí.
La mujer volteó a los lados preocupada de que alguien los hubiera escuchado.
—Bien, pero no vaya a comentarle a nadie sobre esto —Susurró la mujer siendo lo más cautelosa posible—. Sígame.
Caminaron hasta el fondo del establecimiento, donde estaban los libros "más aburridos", considerado así por la mayoría. Solo había un librero pequeño, pero lleno.
—Bien, aquí están —dijo la señora señalando al suelo—. Quita el tapete y habrá una puerta debajo.
El tapete era de color rosado que podría confundirse con morado debido al acumulo de tierra. Se notaba que casi nadie consultaba esos libros y era un buen escondite para los libros "prohibidos de Konoha". Sakura consideraba que los únicos que debían estar ahí eran las revistas pornográficas y otras barbaridades donde mostraban a mujeres descubiertas. En cuanto a las novelas de adultos, esas estaban bien donde se encontraban. Solo que debía haber un gran letrero que dijera: "Adultos".
Abrió la puerta. Gran parte del polvo ya le había causado toser.
—Estaré aquí un buen rato. Por favor no deje que nadie se ponga encima de este tapete porque tendré que romperla para salir. No me gusta estar encerrada. Me desespera —dijo Sakura mirando debajo—. Y más si entro por un pasadizo que lleva al vacío.
—No se preocupe, este lugar ha sido remodelado gracias a la quinta Hokage —Sonrió la mujer—. Solía pasar mucho tiempo y no quería estar entre "telarañas y tierra", así fue como dijo.
—¿Hay electricidad? —Miró nerviosa a la oscuridad.
—Por supuesto.
La señora bajó por unas escaleras debían estar ahí, las cuales Sakura no veía. No pasó mucho tiempo para que la señora encendiera la luz y revelara la hermosura de libreros y sitios para colocar pergaminos.
Haruno bajó mirando con asombro el lugar. No había tanto polvo y había donde sentarse e incluso una mesa color blanco. El lugar hacía recordar al laboratorio de Tsunade sin plantas alrededor y olores extraños de químicos.
—Bien, me despido.
Hizo una reverencia y subió por las escaleras. Cerró con cuidado la puerta y se escuchó como si colocara algo encima, el tapete sucio.
¿Por dónde puedo empezar?
Examinó los libros, la mayoría decían "Anatomía del humano" y en cuanto a los pergaminos los revisaría más tarde porque se le facilitaba consultar la información en un libro.
No sabía cuál elegir si tenían el mismo maldito título. Sintió un poco de desesperación, sin embargo, la curiosidad seguía ahí.
Tomó el libro más grande y ancho que encontró. Lo dejó en la mesa con cuidado y se sentó. Su corazón latía con furia. Aquella sensación de vergüenza volvió. Solo que esta vez acompañado de un pensamiento que debía haberle llegado desde que quiso ver los libros.
Veré esa cosa que tienen los hombres... Naruto tiene uno.
Abrió los ojos más de lo normal. Tenía ansias y miedo. Por fin miraría lo que los hombres tienen entre sus piernas. Lo que se le pone a la flor. El aparato reproductor.
Respiró hondo. No se podía tranquilizar. Cerró los ojos. Abrió el libro.
Hazlo, Sakura.
Miró el libro decepcionada. No sabía porque pensaba que al abrir el libro lo primero que aparecería iba a ser el aparato reproductor del hombre, solamente habían palabras que no se tomó la molestia de leer. Sentía vergüenza y enojo por lo que creyó.
Déjate de tonterías y ve al índice.
Fue al índice y estaba el subtítulo: "Aparato reproductor del hombre". Página 69.
No volveré a hacer eso. Parezco niña.
Como era de esperarse no tardó en encontrarlo ni tampoco en ver la cosa del hombre. Estaba dibujado en todo su esplendor. Abarcaba una hoja entera.
El aparato parecía un gancho grueso, con venas marcadas, que gracias a la fuerza de gravedad iba hacia abajo. Al parecer era un pedazo de carne y una extremidad más del cuerpo del hombre. En cuanto a la punta del gancho tenía forma de hongo. Si tuviera que describir el gancho de otra forma, ella diría que es un hongo muy largo, pero con un hoyo justo en la parte superior.
También, a lado del gancho, había dos círculos dibujados y se notaba que tendrían volumen si los viera. La mujer tenía duda en qué podía haber adentro de esos sacos que se veían un tanto arrugados.
Abrió la boca más de lo normal. Su lado investigador aumentó en su ser. Sin importar lo que pasara, ella decidió que estaría estudiando la anatomía del hombre y la mujer. Sabía que tenía bastante que entender. Como un fragmento del libro que llamó le atención: "Hay dos tipos de órganos masculinos, el primero llamado..." ¿Qué tal si habían otros tipos de flores en el mundo o inclusive había algo más en el interior del agujero?
Esto va a tomarme toda la tarde.
Naruto iba caminando por la calle tratando de detectar el chakra de su amada. No podía y esto le desesperaba. Ya había ido con su familia y sus padres no sabían dónde estaba, pero no les preocupaba porque confiaban en que regresaría para la noche.
Tal vez sus padres tienen razón.
El ninja se dirigió hacia la casa de los Haruno, rendido y decepcionado. Esperaba que llegara para que le explicara a dónde había ido. Sabía que no salió herida porque era una mujer bastante fuerte y tampoco se había metido en problemas porque desde que finalizó la guerra, los lazos entre los países se reforzaron. Muchos afirmaban que era una transición a la paz. Naruto era un escéptico referente al tema.
No te preocupes, Naruto. Ella está bien.
No tardó en llegar a su destino. Volvió a tocar la puerta y fue recibido por el padre de Sakura, Kizashi Haruno.
—Buenas noches —dijo Naruto sonriendo—. ¿Llegó Sakura-chan?
—Aún no, pero si quieres espérala aquí —dijo Kizashi—. Ya te habíamos dicho que podías quedarte.
Naruto dejó sus sandalias en la entrada y pasó al hogar de los Haruno. Mebuki, la madre de su novia, estaba cocinando y olía delicioso. El pobre Naruto tenía hambre desde hace horas y esto aumentó mientras buscaba a Sakura. Ya eran las ocho de la noche.
—Hola, señora Haruno —dijo con un tono nervioso analizando el comedor. El olor a ramen fue inconfundible.
—Sabía que ibas a llegar de nuevo —dijo Mebuki mientras sacaba unos platos y vasos de la alacena—. Preparé ramen.
—¡Muchas gracias! —dijo Naruto de inmediato.
Él se sentó y fue seguido por Kizashi. La señora acomodó la comida y los vasos con té caliente. Se colocó a lado de su esposo en la mesa.
—Naruto, ¿por qué no confías en que vaya a llegar mi hija?
—No es eso —dijo Naruto sorbiendo té—. Es que me preocupa que le pase algo malo.
—Sabes que eso nunca pasará —dijo Kizashi riendo ligeramente.
—La guerra me dejó algo paranoico —Rió un poco—, pero no es nada de qué preocuparse.
Naruto continuó comiendo el hermoso ramen en silencio, de vez en cuando alguien comentaba, pero no era incómodo. Cuando el chico ya se había servido su tercer plato, llamaron desde la puerta principal.
—Papá, mamá —Se escuchó afuera de la casa—, soy Sakura.
—Yo abro —Naruto les dijo a los Haruno. Apresurado corrió hacia la puerta. Sakura lo miró sorprendido cuando abrió la puerta y él tenía un pedazo de ramen colgando entre sus labios.
—Naruto —dijo riéndose—. Supongo que me estabas buscando, otra vez.
Tragó el ramen y dijo: —Sí, Sakura-chan. Estaba muy preocupado.
—Veo que mis padres están tranquilos —dijo Sakura una vez que pasó a su casa.
—Pero soy tu novio, es diferente —rezongó el chico.
—Por lo menos comiste muchos platos de ramen, ¿no es así? —Le dio un beso en la mejilla.
—Sí, pero no los suficientes —dijo él.
—Naruto, ¿cuántas veces te hemos dicho que no te preocupes?
Fue a la cocina y comenzó a servirse un plato con ramen. Se sentó en la mesa y comió. Ella fue acompañada por su pareja a quien se le había enfriado la sopa.
—Sakura-chan, sabes que soy muy exagerado —Rió para disimular.
—No sé qué te pase y está comenzando a preocuparme —dijo Sakura.
—¿A dónde fuiste, Sakura-chan?
Naruto parecía haber cambiado de tema, pero Sakura sabía que era lo contrario.
—En la biblioteca desde la mañana.
—¿Y cómo es que no pude detectar tu chakra?
Ella abrió los ojos más de lo normal. Él había atravesado el límite de "estoy preocupado por Sakura-chan" desde el punto de Sakura-chan. Los padres de la chica se miraban entre sí, comprobando más su teoría de que Naruto se estaba volviendo loco por su hija y no de buena manera.
—Naruto, ¿por qué?
—Siento que algo malo te va a pasar.
—No pasara nada —dijo Sakura un tanto molesta—. Fue hace tres años, cuando teníamos diecisiete.
La familia de Sakura seguía lanzando miradas entre sí, se veían preocupados y no por la desaparición de su hija por la mañana. Kizashi se rascaba la nuca y Mebuki trataba de concentrarse en su comida. Naruto percibió el enojo y la incomodidad de los otros, así que se calmó, por el bien de la paz en la casa de los Haruno y su querida Sakura-chan.
—Perdón —dijo Naruto encogiéndose de hombros.
—¿Qué tal si hablamos de esto mañana? —dijo Sakura recordando que sus padres estaban en el comedor junto a ellos. Se acercó un poco a la mesa. Sus ojos brillaban e hizo una gran sonrisa que mostraba sus dientes. Sabía que causarían conmoción sus palabras, pero la intriga la mataba, en cuanto a la reacción de su novio.
—Quiero contarte sobre lo que leí esta tarde.
—¿Qué fue? —Naruto sonrió porque su novia se veía emocionada.
—Anatomía humana sin censura.
—¡¿Qué?! —dijeron Mebuki y Kizashi al unísono.
Lo único que hizo Naruto fue imitar la sonrisa de Sakura mostrando sus dientes, solo con la diferencia del aquel aire "zorruno" gracias a sus marcas en los cachetes.
Muchas gracias por leer. Espero que tengan una linda Navidad y año nuevo. Nos vemos en el siguiente capítulo.
¡Que tengan un lindo día, tarde, noche o lo que sea!
