Hola, pequeños pervertidos, espero que hayan festejado muchísimo estos días y hayan comido hasta reventar. Si me preguntan, lo hice, pero ahora quiero compartirles este hermoso capítulo.

¡Disfrútenlo!


Capítulo #3: Sueño pervertido

—Dime, Naruto —dijo Sakura un tanto impaciente. Estaba sentada en un sofá junto a Naruto. Cada quien tenía un dango, ella tenía uno tamaño mediano y el hombre uno grande.

—Ya sabes que es por ese asunto —dijo Naruto después de darle una mordida a su comida.

—Creo que al estar comiendo un dango no tomamos esto tan en serio.

Todavía quedaba una bolsa con cinco dangos más. Sakura se levantó y tomó la comida. Llegó hasta la cocina, dejó los dangos en un estante para comerlos más tarde. Le causaba dolor hacerlo porque los dangos eran su equivalente de Naruto y el ramen. Sakura y dangos, inseparables desde que se conocieron.

—Lo siento, es que creí que estaríamos más tranquilos al comer dangos mientras discutíamos.

Dio su última mordida al gran dango. Sakura continuó saboreando la última mordida, no simplemente lo tragaba y listo. Comerlo era un arte. Llegó hasta el sillón y volvió a sentarse con Naruto.

—Vamos a empezar bien —dijo Sakura—. A ver... ¿por qué te preocupa tanto que pase otra vez?

—Sakura-chan, al finalizar la guerra y ser novios te...

—Se lo que pasó, solo responde a mi duda.

Naruto se quedó observando el suelo. De verdad le preocupaba su novia. En muchas ocasiones llegó a penar que sería mejor distanciarse de ella, pero al final la chica demostró que seguiría pasando si la dejaba o no. Tenía que ser realista.

En el mundo ninja todos buscan la paz por medio de las guerras. Irónico. Se entrenaba para matar y no defender al prójimo. Sakura lo entendía, Naruto también, solo que ese era un problema. Quería tanto a la mujer que haría lo necesario para protegerla. Mataría por ella.

—¿Crees que no pueda defenderme?

—No es eso —dijo casi en susurro—. No quiero perder otra vez a las personas que más quiero.

Sakura sonrió tristemente. El chico nunca conoció a sus padres y cuando llegó a tener una persona a su lado que lo entendiera murieron. Sandaime y Jiraya.

Ella no comprendía ese dolor, pero sí la pérdida de un amigo o ser querido. Nunca se iban a comparar lo que Naruto sufrió con sus experiencias. Parecidas, pero no las mismas.

—Lo siento, Naruto.

Las palabras confundieron al hombre. A pesar de haberse conocido desde los 12 años, aceptaba que las mujeres eran seres enigmáticos que casi nadie comprendía, a veces ni siquiera ellas mismas. No había necesidad de disculparse porque no hizo nada malo. Sabía que él era quien la obligaba a decirle dónde estaba y se enojaba cuando no le decía, era como un novio posesivo. .

—No sé qué es pasar por lo mismo que tú, pero entiendo tus razones —dijo ella apretando los puños—. Mi problema es que estés perdiendo tus esperanzas. Que te rindas.

—¿A qué te refieres? —dijo frunciendo el ceño.

—No crees que el mundo ninja vaya a cambiar o tal vez lentamente dejes de creer en eso —dijo Sakura alzando la voz—. Lo entiendo, porque no ha cambiado nuestro gobierno. Pero lentamente se hacen los cambios. Gaara fue el primero en eliminar aquellas pruebas para ser genin en su aldea y sucedió hace poco. Probablemente no puedas hacer nada sin ser un Hokage, pero recuerda. Tú iniciaste esto.

Bajó la mirada. Sus ojos se pusieron rojos. Sakura tenía razón solo que le costaba aceptar que ya no era el mismo de antes. Él era una persona necia y quería seguir pensando en que habría un cambio, pero ahora creía que el mundo lo había cambiado.

Grupos rebeldes en contra del cambio y por lo que se luchó en la cuarta guerra ninja, estaban atacando pequeñas aldeas porque eran los más desprotegidos. Sakura, él y otros ninjas defendieron aquellas villas. No hubo ningún problema con detenerlos, pero siempre estaba ese pensamiento de que podía pasar algo más.

Antes creía que la guerra haría ver a los demás la paz, sin embargo, incluso él ha tenido que interferir con la fuerza. ¿Qué tal si continuaba? ¿Podía aparecer alguien más poderoso? ¿Qué pasaría si lastimaban a sus seres queridos de nuevo? ¿Y Sakura? No podía imaginarse una vida sin ella.

—Seré tu soporte y te daré esperanzas, así como tú lo hiciste conmigo y el mundo —Tomó la mano de su pareja y la apretó con fuerza—. Te lo prometo.

Sakura sonrió. No era una sonrisa falsa, una que siempre fue dirigida hacia Naruto y no a otra persona. Ni siquiera hacia Sasuke, cuando regresó a Konoha para luchar en la guerra. Pensó que lo recibiría con brazos abiertos y quería que fuera así. Fingió. Todos lo notaron.

—Te prometo estar a tu lado, siempre. No importa lo que pase.

—No hace falta decirlo —dijo Naruto secándose el rostro. Comenzó a sonreír mostrando sus dientes—. Tampoco hace falta que yo te lo diga.

—Gracias, Sakura-chan.

—De nada —Le dio un beso en la mejilla—. Pero con esto vamos a otro punto. No quiero que te preocupes demasiado. Te avisaré y a mis padres si algo malo sucede. Créeme. Ellos saben.

—Trataré.

—No trates —dijo ella mirándolo fijamente—. Hazlo.

—Bien, pero también tengo otro punto que recalcar —Realizó su sonrisa "zorruna"—. Por algo estamos en mi casa.

—¿Querías distraerme del tema para besarnos? —dijo ella imitando su sonrisa.

—No, la verdad no recordaba que hablaríamos sobre esto —dijo él acercándose a su oreja con cuidado—. Solo tengo una cosa en la mente.

La respiración, aquella voz, su sonrisa, el que se haya acercado a susurrarle y que estuvieran muy cerca en un sofá. Todo la emocionaba. Maldito y estúpido hombre guapo.

—Espero que hayas leído lo suficiente -susurró al oído. Sintió un cosquilleó en su espalda. El hombre había rosado su oreja contra su lengua. Fue extraño.

—¿Qué haces? —dijo ella confundida.

—Siempre tuve este sueño pervertido.

Él comenzó a besarla en el cuello. Ella decidió dejarse llevar por el momento y no hacer más preguntas. Cerró sus ojos.

—Naruto, soy tuya —susurró.

—Eso debería decir yo —dijo él besándola en los labios.

Un abrazo. Besos y gemidos. Naruto adoraba esos sonidos y quería hacerlos más fuertes, que su amada pudiera gritar. Llegó hasta sus muslos, espalda y estómago. Olía cada parte de su ser en búsqueda del lugar perfecto para marcarla de nuevo. La oreja fue el inicio. Entre el cuello y la nuca, debajo de su oreja. Justo ahí.

El momento había llegado. Los gemidos de su amada eran constantes y fuertes a comparación de los suyos. Naruto casi estaba en silencio. Realizó un camino con sus manos recorriendo su cuerpo y otro con su boca, en donde ella no resistió.

Sakura abrió la boca para exhalar lo que pudiera de aire. No podía creer que hubiera encontrado el punto perfecto. Estaba descubriendo su sexualidad gracias a su pareja.

Un sonido femenino alto y demasiado fuerte fue suficiente para que Naruto llegara a excitarse como nunca. Sus manos se dirigieron al estómago de la mujer, con tentación a tomar sus atributos. Naruto la observó fijamente y después a su cuerpo. Estaba frotando con lentitud su estómago dando a entender las intenciones.

—Solo eso —susurró Sakura entre aquellos gemidos—. Por encima.

—Lo que pidas, Sakura-chan —dijo él con su típica sonrisa pervertida.

Se acercó más a la mujer. Ella pudo sentir como su miembro viril estaba preparado, latía y expedía calor. No fue incómodo a pesar de ser la primera vez que sentía uno, aunque fuese por encima de la ropa. Su excitación le permitía no estar avergonzada, además era natural, tal como sentía su pequeña flor. Caliente. Pulsante.

—Hazlo, aunque no podrás lamerme —le susurró lamiendo su cachete con lentitud.

—¿Te burlas de mí? —dijo él arqueando una ceja y sonriendo.

—Sí, me burlo de ti —Imitó la sonrisa de su novio.

—¿Acaso quieres que retire esta blusa? —dijo Naruto oliendo la prenda roja—. Las quiero.

Algo en ella volvió a despertar. La razón o más bien otros sentimientos tomaron control del momento.

—No —dijo ella asustada—, tengo problemas.

De manera inconsciente se cubrió con sus manos los pechos. A pesar de estar cubierta, se sentía expuesta y vulnerable. Pero había otra vocecita en su mente que le pedía hacerlo. Sabía que esa parte era sensible debido a sus experiencias con el frío y el agua, quería saber que se sentía que otra persona las tocara.

—Entiendo, Sakura-chan —dijo él un poco decepcionado—. Dime cuando te sientas cómoda.

—Pero puedes tocarlos sin verlos —dijo ella rápidamente. Tenía su cara bastante roja—. Solo tocar por debajo.

—Mejor esperaré —dijo él besándola en la frente—. No quisiera sentir que me aproveché de ti.

—Gracias, Naruto.

Hubo un momento de silencio donde ambos se miraron. Naruto sonrió y Sakura comprendió. Esperaba a que él actuara, pero también hacia lo mismo su pareja.

—Podemos seguir con los besos y las extrañas lamidas —dijo Sakura haciendo una señal para que se levantara del sofá—. Tendrá que ser en tu cama y ahora los dos haremos el trabajo a la vez.

—Con gusto —dijo con ojos brillosos. Estaba muy emocionado por esta tarde.


Espero que les haya gustado. Si tienen algo bueno o constructivo que decir, háganlo por medio de los mensajes privados o un review. Muchas gracias por leer.

¡Que tengan un lindo día, noche, tarde o lo que sea!